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CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

CERO EN CONDUCTA MI QUERIDA SECRETARIA

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Chiquitas

romance, contrato, amor, diversión

NovelToon tiene autorización de Chiquitas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 18: Ruina, harina y un nuevo horizonte

La mansión de los Thorne, que antes era el epicentro del glamour de Nueva York, hoy parecía una casa funeraria. Los gritos se escuchaban desde la entrada. El padre de Vanessa, un hombre que siempre cuidó su apariencia de aristócrata, estaba fuera de sí, rodeado de documentos de embargo y pantallas que mostraban el valor de Thorne Beauty en cero.

En ese momento, Vanessa entró por la puerta principal, cargando bolsas de diseñador que acababa de comprar, ignorando que sus tarjetas ya no tenían fondos.

—¡Papá! No vas a creer lo que me pasó en la Quinta Avenida, hubo un error con mis cuentas y...

No pudo terminar la frase. Su padre cruzó la estancia en dos zancadas y le propinó una fuerte bofetada que la hizo caer sobre la alfombra, soltando sus bolsas.

—¡¿Pero qué te pasa?! ¡¿Por qué haces eso?! —chilló Vanessa, llevándose la mano a la mejilla, con los ojos llenos de lágrimas y desconcierto.

—¡¿Qué hiciste anoche, Vanessa?! ¡¿Con quién diablos te metiste?! —rugió su padre, con las venas del cuello a punto de estallar—. ¡¿Cuál fue la estupidez que cometiste en esa fiesta?! Lo único que te pedí, lo único, era que volvieras de Londres para casarte con Alexander Zenith. Necesitábamos esa unión para recuperar nuestro estatus, ¡no para que lo destruyeras todo!

—¡Solo dije la verdad sobre esa muerta de hambre! —gritó ella desde el suelo.

—¡Pues esa "muerta de hambre" tiene un protector que nos ha borrado del mapa en diez horas! —el hombre lanzó un fajo de papeles al aire—. ¡Estamos en la quiebra! La empresa de modelaje, los cosméticos, esta casa... ¡todo se ha perdido! Nos han quitado hasta el apellido, Vanessa. ¡Y todo por tu maldito orgullo!

La Vecindad - 2:00 PM

Mientras tanto, en Queens, el apartamento de Elena era una explosión de actividad y aromas dulces. La mesa estaba cubierta de harina: había bandejas de galletas de avena, tortas de chocolate húmedas recién salidas del horno y varios cheesecakes enfriándose cerca de la ventana.

Sofía estaba sentada en un taburete, observando a su amiga con una mezcla de admiración y preocupación. Elena no paraba; batía, amasaba y horneaba con una energía casi desesperada.

—Elena, para un segundo —dijo Sofía suavemente—. Estás horneando como si fueras a alimentar a todo Nueva York. ¿Qué piensas hacer con todo esto?

Elena se detuvo, con las manos llenas de masa de chocolate, y miró a su amiga con una determinación que Sofía no veía desde hacía mucho tiempo.

—Voy a salir a la calle, Sofi —dijo Elena con firmeza—. No voy a volver a esa empresa. No quiero saber nada de los hoteles Zenith, ni de contratos, ni mucho menos de Alexander. Ese mundo no es el mío. Mañana mismo me verás en los parques, en las calles, vendiendo mis dulces como lo hacía antes. Mi orgullo no se compra con vestidos caros, y prefiero sudar vendiendo una galleta que volver a permitir que esa gente me use de escudo.

—Pero Elena, Alexander está como loco buscándote...

—Que busque a otra "Davenport" —cortó Elena—. Yo soy Elena, la de la vecindad. Y aquí es donde empiezo de nuevo.

Piso 50 - Torre Zenith

Alexander estaba colgado al teléfono, tratando de rastrear el origen de la OPA hostil que estaba haciendo temblar sus hoteles. Tras muchas llamadas, finalmente logró contactar con la oficina de representación del comprador misterioso.

—Habla Alexander Zenith, CEO de Zenith Hotels. Exijo hablar con el señor Arturo Valenti —dijo Alexander, tratando de mantener su voz de mando, aunque por dentro sentía que el suelo se abría.

Tras unos segundos de espera, la voz profunda de Arturo respondió. Alexander, por supuesto, no tenía ni idea de que ese hombre era el mismo que esa mañana había estado sentado en la cocina de Elena tomando café.

—Diga, señor Zenith. Lo escucho —dijo Arturo con una calma insultante.

—Señor Valenti, ha comprado el 15% de mis acciones y está desmantelando a mis socios comerciales. ¿Qué es lo que busca? Si quiere una fusión o una compra total, hablemos de frente, pero deje de golpear mis hoteles.

—No busco su dinero, Zenith —respondió Arturo desde su suite—. Busco ver si usted tiene lo que se necesita para liderar. Hasta ahora, solo he visto a un hombre que deja que las joyas más valiosas se rompan en sus propios hoteles. Considere que el 15% es solo el principio. Si no arregla lo que rompió anoche, la próxima vez no compraré sus acciones... compraré su deuda y lo veré limpiar sus propios pasillos.

Arturo colgó, dejando a Alexander con el auricular en la mano y una duda que lo quemaba: ¿Quién era Elena realmente para que un hombre como Valenti estuviera dispuesto a quemar el mundo por ella?

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Sabina Altamirano
el papel del personaje se me hace muy infantil,ni parece que haya pasado siquiera la universidad,como llegar a un trabajo,hacer cambio como si fuera tu casa decir que contrato de un hotel no es importante lo va llevar a la quiebra,si. oy de acuerdo que se le festejé a los empleados,pero hacerlo en el trabajo como si fuera en el patio de su casa,eso perece ilógico
Teresa Nancy Fernandez
me encantó tu novela👏👏👏
chiquita: Teresa gracias por tu apoyo, me alegra un montón leer tu comentario🥰🥰🥰
total 2 replies
Lili Hebe Villarruel
👏👏👏
chiquita: Gracias gracias 🫂🫂🫂🫂🫂 Lili súper agradecida por tu apoyo 😍😍😍😍😍
total 1 replies
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