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La Luna Del Rey.

La Luna Del Rey.

Status: Terminada
Genre:Romance paranormal / Pareja destinada / Hombre lobo / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:197.2k
Nilai: 4.3
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la sangre llama a la venganza y el destino teje hilos inquebrantables, ella, la Omega despreciada, se alzará para reclamar no solo un trono, sino el corazón de un Rey. Pero un amor tan puro puede ser la debilidad más letal en un reino oscuro.

[En edición]

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

El alba surgió sobre las montañas como una herida abierta, tiñendo de un rojo violento la nieve que rodeaba la mansión de los Moonlight. Para la familia de Luneth, esa luz no anunciaba un nuevo día, sino el fin del mundo tal como lo conocían.

En el patio principal, el caos era absoluto. Los soldados de la guardia real, bajo el mando implacable de Caspian, se movían con la eficiencia de una máquina bien engrasada. Cofres de madera reforzada con hierro eran sacados de la mansión, llenos de tapices, cubertería de plata y sacos de monedas. Ricardo Moonlight observaba desde un rincón, custodiado por dos guerreros que lo superaban en cabeza y media, con el rostro hundido en una desesperación grisácea.

—¡Esto es un robo! —gritó Lisandra, forcejeando con un guardia que le impedía el paso hacia sus aposentos—. ¡Esas joyas son mías! ¡Fueron regalos!

Caspian, impasible, consultó un pergamino amarillento que llevaba el sello real de los Dark’Raven y el sello personal de los difuntos padres de Luneth.

—Según los registros de la corona y la auditoría exprés de los libros contables encontrados en el despacho de su esposo —dijo Caspian con voz monótona y gélida—, estas joyas fueron adquiridas con fondos provenientes de las minas de hierro que pertenecen legalmente a la señorita Luneth Moonlight. Dado que ustedes han actuado como "administradores" sin rendir cuentas durante una década, el Rey ha decretado la confiscación inmediata para cubrir la deuda de vida y patrimonio.

—¡Caspian, por favor! —suplicó Ricardo, dando un paso adelante con las manos temblorosas—. Conozco a Ethan desde que era un cachorro. Dile que esto es excesivo. Nos quedaremos en la calle.

Caspian levantó la vista del pergamino. Sus ojos no mostraron ni una pizca de piedad.

—El Rey no es el cachorro que recordáis, Ricardo. El precio de la lealtad a la corona es la protección, pero el precio de la traición y el maltrato a la sangre de un Alfa puro es el olvido. Tenéis una hora para abandonar los terrenos. Solo podéis llevaros la ropa que lleváis puesta.

En la planta superior, Luneth observaba la escena desde la ventana del carruaje real, que ya estaba listo para partir. Ethan estaba a su lado, con la mirada fija en el horizonte, ignorando los gritos que subían desde el patio.

—¿Te duele verlos así? —preguntó él, sin mirarla.

Luneth guardó silencio un momento. Pensó en las noches que pasó durmiendo sobre un saco de paja, con el estómago rugiendo de hambre, mientras escuchaba las risas de sus tíos en los banquetes de abajo. Pensó en las cicatrices invisibles de su alma.

—No —susurró ella—. Pero me asusta. Me asusta que tengas tanto poder como para borrar la vida de una familia con una sola palabra.

Ethan se giró hacia ella. La luz del amanecer acentuaba las líneas duras de su mandíbula y el brillo dorado de sus ojos. Tomó la mano de Luneth y la apretó con firmeza.

—No es mi poder el que los ha destruido, Luneth. Es su propia codicia. Yo solo soy el ejecutor de la justicia que la Diosa Luna ha dictado. Ahora, no mires atrás. Tu lugar está en la Capital.

El carruaje comenzó a moverse, escoltado por una legión de guerreros. Luneth vio por el cristal cómo Carla caía al suelo, llorando sobre su vestido sucio de vino, mientras los guardias cerraban las grandes puertas de la mansión Moonlight para siempre. Una etapa de su vida había muerto, pero la que comenzaba se sentía igual de abrumadora.

***

El viaje hacia la Capital duró tres días. Durante ese tiempo, Luneth apenas salió del carruaje. Ethan pasaba gran parte del día cabalgando a la cabeza del convoy, dejando a Luneth bajo la supervisión de Enma y Lucía, dos de las doncellas de confianza del palacio.

A medida que se acercaban al corazón del reino de los Dark’Raven, el paisaje cambiaba. Los bosques suaves de su infancia dieron paso a montañas escarpadas de roca negra y desfiladeros profundos. El aire se volvió más pesado, cargado con el aroma de los pinos centenarios y algo más... una vibración eléctrica que Luneth sentía en sus propios huesos. Era la magia de la manada real.

—Estamos llegando, señorita —anunció Enma con una pequeña reverencia—. El Castillo de Obsidiana.

Luneth asomó la cabeza por la ventanilla y contuvo el aliento. En la cima de un risco que parecía tocar las nubes, se alzaba una fortaleza colosal. Sus muros eran de una piedra oscura que brillaba con un fulgor metálico bajo el sol. No era solo un castillo; era una montaña tallada por manos de gigantes.

El carruaje atravesó tres anillos de murallas, cada uno custodiado por cientos de soldados que se ponían en posición de firmes al paso del Rey. El sonido de los cuernos de guerra anunciando su llegada era ensordecedor.

Cuando finalmente se detuvieron en el patio de armas, la puerta del carruaje se abrió. Ethan estaba allí, ofreciéndole la mano.

—Bienvenida a casa, Luneth —dijo él.

Pero al bajar, Luneth no se sintió en casa. Se sintió minúscula. Miles de ojos la observaban desde los balcones y las almenas. No eran miradas de odio, como las de su tía, sino miradas de una curiosidad depredadora. Para ellos, ella era una anomalía, un misterio que debían descifrar.

Ethan la condujo por pasillos inmensos, decorados con estandartes de seda negra y cráneos de bestias antiguas que decoraban las paredes. El lujo aquí no era delicado; era salvaje y autoritario.

—Caspian te llevará a tus aposentos —dijo Ethan, deteniéndose frente a una gran puerta de roble tallado—. Tengo que reunirme con el consejo de inmediato. Mi ausencia ha causado... inquietud.

—¿No puedo ir contigo? —preguntó Luneth, sintiendo una punzada de pánico al verse rodeada de extraños.

Ethan acarició su mejilla, un gesto tierno que contrastaba con su porte severo.

—Todavía no. El consejo es un nido de víboras, y no quiero que te muerdan antes de que aprendas a reconocer su veneno. Descansa. Enma y Lucía te darán lo que necesites.

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Soco Sanchez
ojalá que salga bien,
Soco Sanchez
guau 😍😍😍
Soco Sanchez
ésto me tiene toda emocionada🥰🥰🥰🥰🥰👏👏
Soco Sanchez
el amor despertara a la loba y seguirá cómo es 🥰🥰🥰
Soco Sanchez
yo e quiero dejar de leer,es tán intenso y espero que no me dejé a medias😭😭
Rusi Jmz
Excelente, Mucho éxito 🤗🫶🏼
Brenda
exelente
Gladis Noemí
me gusto mucho!!!!atrapante!!!
Gladis Noemí
me encantó!!! atrapante desde el comienzo!!!👏👏
Aivin Matos
Hermosa novela, interesante, entretenida y sin capitulos de sexo explícito. Imaginar esos reinos, esas luchas y esa conexión entre el rey y su luna hizo que mi gusto por este tipo de novela me guste más. Gracias por compartir tu talento..
Maria Alicia Roa Rodriguez
buena historia,pero autora trata de recordar los nombres de tus personajes, Silvio era el alfa traidor y Lisandra era la tia de Luneth,de todos modos felicidades
Maria Alicia Roa Rodriguez
autora, cambiaste el nombre de la tia y el tío,no se llamaba Lisandra y Ricardo? además Roderick era el primo,no el general del rey
Maria
y Caspian???
Des
🥰🥰🥰
Yaneth Castañeda
3n todos lados hay gente miserable/Curse//Curse//Curse/
Luz Mery Suarez
y cuando se van a marcar ❓
Luz Mery Suarez
autora aquí necesitamos una reina con coraje y poderes que no se deje pisotear por nadie más ya es hora que deje la fragilidad y se apersone del título y el trabajo que le fue encomendado ya estubo bueno de sumicion .
Luz Mery Suarez
ya debería haber dejado sin lobo a toda esa maldita escorea
Luis alberto Dela cruz
tengo la sensación de que es demasiada bien les juro que mis ojitos brillan y no den otra cosa me da caries mucha caries mucha miel pero tienes razón ella qué bueno que en vez de que lo vea como algo horrible bueno no menos de lo que ella pasó va pero aún así es bonito hermoso
Luis alberto Dela cruz
bueno estamos hablando del clima él muy preocupado porque no se vaya a mojar diablos qué intensidad de este hombre no soy ella pero ya temblar mis piernitas jajajajajaja jajajaja jajajaja 👏👏👏❤️🥰
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