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La Obsesión Del CEO

La Obsesión Del CEO

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Mujer despreciada / Matrimonio contratado / Aventura de una noche / Completas
Popularitas:319.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

A mis veinticinco años, mi mundo se reduce a una sola persona: mi hija, Ana Sofía. Como madre soltera, he aprendido a defenderme de hombres que confunden mi situación con vulnerabilidad; piensan que soy una mujer fácil, pero ese es su grave error.
He luchado sola para darnos un futuro, jurando que solo dejaría entrar a mi vida a alguien que realmente valiera la pena. O eso creía. Un hecho inesperado destrozó mis planes y me acorraló, obligándome a tomar una decisión que me avergüenza, pero que fue la única salida para salvar lo que más amo.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Desesperación

​Giselle se encontraba completamente sola. Alicia había salido de viaje y no había podido comunicarse con ella, no era la primera vez que lo hacía y por eso no estaba preocupada por su amiga, sin embargo, lo que más deseaba era que Alicia apareciera ella no contaba con nadie más en este mundo; mientras tanto, su hija permanecía en una cama de hospital sin recobrar el conocimiento.

​—Hola, Giselle —saludó Enrique, un viejo amigo de la facultad.

​—¿Cómo está mi hija? —preguntó ella, aunque ya temía la respuesta.

​—Necesita una cirugía con urgencia. Tú mejor que nadie sabes lo delicado que es su padecimiento.

​—Lo sé. Si es necesario, yo misma haré la cirugía.

​—Eres consciente de que no puedes operarla tú. Yo puedo hacerlo y no cobraré mis honorarios, sin embargo, los costos de hospitalización y el equipo son muy elevados.

​El mundo se le vino encima. No tenía recursos, acababa de ser despedida, su mejor amiga estaba desaparecida ñy el tiempo se agotaba.

​—Conseguiré el dinero, aunque tenga que vender mi alma —sentenció Giselle.

​Salió en busca de una solución, pero la noticia de su despido se había esparcido como pólvora; ningún banco quería arriesgarse con ella. Puso en venta su auto y el apartamento que con tanto esfuerzo había conseguido, pero las ofertas eran insuficientes. Desesperada, se sentó en una banca a llorar. Fue entonces cuando recordó el anillo, aquel que el papá de su hija le había dado. Aquella joya debía valer una fortuna.

​Corrió a una casa de empeño, pero el encargado, al verla tan desaliñada y angustiada, sospechó que era robado y le exigió documentos de garantía. Sin forma de probar que era suyo, Giselle recuperó el anillo y huyó antes de que llamaran a la policía.

​—Alicia, ¿dónde estás? —susurró con el corazón roto.

​Lo que ella no sabía era que el dueño de la casa de empeño ya tenía instrucciones sobre esa joya. Minutos después, Diego Alcázar recibía la noticia. Al escuchar que ella quería deshacerse del anillo, su corazón se endureció aún más. En ese momento, su chofer entró con información nueva.

​—Parece que anda desesperada buscando dinero —comentó Diego con amargura—. Debe amar mucho a su amante como para vender sus posesiones.

​—No sabemos para qué necesita tanto dinero, señor. La información es hermética —explicó el chofer con tono de pena.

​—Le haremos una visita a la gran cirujana. Es hora de que vea que conmigo no se juega.

​Cegado por el prejuicio de que ella era una oportunista, Diego salió de su oficina dispuesto a sellar el destino de Giselle.

​Ella, por su parte, se encontraba en un pequeño y precario apartamento que había alquilado de emergencia. Necesitaba cambiarse y seguir buscando empleo, aunque sospechaba que la mano de Diego Alcázar estaba detrás de cada puerta que se le cerraba. Se sentó en el viejo sillón, con los ojos rojos de tanto llorar, sintiendo la impotencia de quien va a perder lo único bueno que tiene.

​De pronto, llamaron a la puerta. Al abrir, se encontró con el hombre que más odiaba.

​—¿Qué hace usted aquí? —preguntó con un odio genuino.

​—Solo quise comprobar con mis propios ojos lo bajo que has caído —dijo él con tono burlón, aunque por dentro se sentía un miserable.

​—Ya lo vio. Ahora, por favor, váyase.

​Giselle intentó cerrar, pero Diego bloqueó la puerta con el pie, obligándola a retroceder. Una vez dentro, él miró el lugar con desprecio.

​—Es un lugar verdaderamente espantoso. ¿Cómo puedes vivir aquí?

​—Diga qué quiere y lárguese. No quiero perder mi tiempo con usted.

​A pesar de su situación, no perdía la altanería, y eso sacó de quicio al impasible Diego.

​—Vine a darle una solución a tus problemas —soltó él—. Pero veo que solo vine a perder mi tiempo.

​—¿De qué habla? Si no entendí mal, usted es el culpable de que nadie me contrate —acusó ella molesta.

​Diego se sorprendió. Él no había hecho nada para arruinar su carrera.

​—Se equivoca, señorita Sandoval. Mis juegos son de frente. Jamás hago nada a espaldas de nadie.

​—Ya da igual quién haya sido. Retírese, por favor.

​—Tengo una propuesta —insistió Diego cuando ella abrió la puerta para echarlo.

​—Nada que venga de usted puede ser bueno.

​—Al menos escucha lo que te voy a pedir —dijo él, agarrándola del brazo.

​Giselle lo miró con total desconfianza. Sabía que cualquier trato con Diego Alcázar tendría un precio que quizás no estaba dispuesta a pagar.

—Señor Alcázar, ya ha hecho suficiente. En estos momentos no tengo ni las fuerzas ni las ganas de escucharlo —sentenció ella con la voz quebrada—. Lo mejor es que se vaya a su mundo perfecto y me deje a mí con mis asuntos.

Por un breve instante, Diego vio a Giselle desmoronarse frente a él. La fachada de mujer fuerte y altanera se desvaneció, dejando al descubierto una vulnerabilidad que le oprimió el pecho. Sintió una necesidad urgente de protegerla, de borrar ese dolor, pero antes de que pudiera decir algo, el sonido del móvil de ella rompió la escena.

Giselle consultó la pantalla y respondió de inmediato, su voz cargada de una urgencia desesperada.

—Enrique, ¿pasó algo malo?

Al escuchar ese nombre, Diego volvió a enfriar su corazón. "Enrique". El supuesto amante, el hombre por el que ella estaba dispuesta a venderlo todo.

—Estoy buscando el dinero, te lo juro... solo necesito un poco más de tiempo —suplicó ella antes de colgar.

Giselle bajó el teléfono, con los ojos anegados en lágrimas que amenazaban con desbordarse. El silencio en el diminuto apartamento se volvió denso, asfixiante.

—¿Necesitas dinero? —preguntó Diego, tensando la mandíbula mientras la rabia y la posesividad luchaban en su interior—. Yo puedo ayudarte con eso.

Giselle lo miró confundida. El mismo hombre que la había tildado de oportunista, que la había humillado y despedido, ahora le ofrecía una salida. Pero ella no era ingenua; sabía que en el mundo de los Alcázar nada era gratis.

—¿Ayudarme? —repitió ella con desconfianza—. Usted no da puntada sin hilo, señor Alcázar. ¿A cambio de qué querría ayudar a la mujer que tanto desprecia?

Giselle desconfiaba de Diego más que de nadie en el mundo, pero saber cuál era su propuesta y si realmente la podia ayudar hizo que deberá su orgullo a un lado y lo escuchará.

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Natividad Torres
hermosa historia felicidades gracias
Mirta Bernaccki
por favor q familia tan complicada, ahora el abuelo también tiene secretos?
Mirta Bernaccki
Estoy leyendo varias novelas pero está m gusta mucho. siempre hay que enredos en las novelas y también en la vida real 💔
Maria Muñoz
Buenísima
Maria Elena Jimenez
Bonita historia me encanto al final triunfo el amor y se demostró que la amistad y la familia están primero gracias por tú bella historia /Rose//Rose//Rose/
Juan diego Clemente
siempre termina con el guapo y millonario después de una borrachera quien como ellas 🤣.👏
Janet Ley
Hermosa gracias /Frown/
Lalis Valdez
me gustaron todos y más Giselle
martha
Excelente
Mirta Bernaccki
leí muy poco, pero hasta ahora empieza como muchas novelas donde ella queda embarazada, se va de la ciudad y empieza una vida nueva etc etc etc
Carla Vega
linda historia 🌷👏
Miladys Polo
hermosa historia 👏👏👏
Miladys Polo
Dios que novela tan interesante felicidades Esritora
Miladys Polo
ese viejo es el verdadero villano de la historia es un buitre
Miladys Polo
el abuelo escuchó bueno zorro le robo de seguro al padre de Giselle
Liliana Llanos
Muy buena novela ♥️♥️♥️
Miladys Polo
anda que cosa será que el viejo save quien es en realidad el padre de ella ay Dios que enrredo🤔
Miladys Polo
no el compro al medico ese que hiciera algo malo a propósito para que dañara el hospital y de paso yegar ella para secuestrar la 😡😡hombre muerto
Miladys Polo
uy si ya está bueno de tanta jods que joda con ese javier pueblo manden pa el otro lado carjooooo🙈
Miladys Polo
jajaja jajaja que chévere están al máximo de sus días 🤣🤣 y por fin entro 💘💘
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