Klaus Glendson Cassano es el primogénito de la familia más temida de Manchester. CEO de una gran empresa y Don de una de las mafias más influyentes, es conocido por su frialdad, su inteligencia aguda y una brutalidad sin límites. Entre noches llenas de fiestas y una vida de poder absoluto, Klaus vive bajo la constante presión del consejo para cumplir un deber que insiste en postergar: el matrimonio.
Tras años evitando compromisos, el consejo decide intervenir y pone en riesgo su título como Don. Obligado a elegir una esposa entre las herederas de la mafia, Klaus se niega a ser manipulado. Acepta casarse… pero con una condición: la elección será suya, y solo suya.
Entre amenazas veladas, alianzas políticas y juegos de poder, Klaus inicia su propia cacería. Pero lo que era solo una obligación estratégica puede convertirse en un desafío aún mayor cuando la mujer equivocada —o demasiado correcta— cruza su camino.
Porque, en el mundo de Klaus Cassano, amar es debilidad. Y él no acepta flaquear.
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¡Tendrá que casarse!
Despierto con una resaca de mierda, me doy una buena ducha fría, me visto con ropa casual y bajo. En cuanto llego a la sala de estar, veo a Héctor, uno de los consejeros de la mafia.
-Héctor, qué sorpresa verte tan temprano.
Digo saludándolo.
- Ya son las 12:00, Klaus, pero es bueno verte.
-Por favor, siéntate.
Digo, y nos acomodamos en el sofá.
-Ni voy a preguntarte qué te trae por aquí, ya sé de qué se trata.
Digo, y él arquea una ceja.
- ¡Qué bien! Eso me ahorra tiempo. Klaus, no puedes seguir comportándote como un adolescente el resto de tu vida. Eres uno de los Don de la Manchestary, el único entre tus hermanos que todavía no se ha casado, y eso afecta la manera en que los consejeros de otras mafias te ven. ¡Esas fiestas tuyas de cada fin de semana tienen que terminar!
Solo esbozo una sonrisa casi imperceptible. Estos viejos están agotando mi paciencia.
- ¿El consejo te mandó aquí solo para arruinarme el lunes? Si fue para eso, cumpliste la misión.
Digo poniéndome de pie. Él también se levanta, sin rendirse en su intento de convencerme.
- Klaus, hoy a las 16:00 el consejo se reunirá, tienes que estar presente, porque el tema principal será tu matrimonio. O te casas, o tu cargo de Don se acabó.
Lo miro fijo, como si fuera a devorarle el alma.
-¿Cómo se atreve el consejo a amenazar mi posición en la mafia? No olviden que yo les di ese título, y si algún día intentan sacarme de mi propia mafia, yo mismo mato a todos los que ustedes aman, de la peor manera posible. Y ustedes, mejor que nadie, saben de lo que soy capaz.
Héctor traga saliva y baja la cabeza.
- Perdón, señor.
- ¡Ahora desaparece de mi vista!
Sale casi corriendo, y yo me voy a la cocina. Nona es mi ama de llaves, casi como una segunda madre.
- ¿Estas son horas de levantarse?
Pregunta con las manos en la cintura.
- Nona, ni empieces, me parece que la cabeza me va a explotar.
Digo poniéndome la mano en la frente y sentándome en la silla.
- Voy a buscarte algo para el dolor, mijo.
Dice saliendo. La mesa ya estaba puesta y la comida aparentemente estaba deliciosa, como siempre, pero el dolor era tal que ni hambre sentía.
-Aquí, mijo.
Dice entregándome el medicamento.
-Gracias, Nona.
Me pongo el analgésico en la boca y con un poco de agua lo trago.
- ¡Buenos días, jefe!
-Con solo escuchar tu voz me dan ganas de cortarte la garganta.
Digo mirando a Felipe, mi mano derecha, el único en quien confío plenamente, además de Ángelo, mi consigliere, y mis hermanos, claro.
- ¡Dios mío! No me digas que te quedaste a medias con Laura anoche.
Dice sonriendo mientras se sienta a comer.
- No digas pendejadas. Por cierto, ¿sabes dónde está?
Le pregunto mientras lo miro comer como si llevara días sin probar bocado.
-La llevé a su departamento. Estaba furiosa contigo, se fue echando fuego por la boca.
-Quiere que me comprometa con ella, como si yo fuera tan tonto para eso. Desde el principio le dejé claro que sería solo una diversión, y ella lo aceptó.
Digo, y él asiente.
- ¡Ah! Cambiando de tema, vi al viejo de Héctor salir de aquí con el rabo entre las patas. ¿Qué quería?
- Lo de siempre.
Digo suspirando.
- Mano, creo que es mejor que te enfrentes a esto de una vez por todas. El consejo lleva meses insistiendo en eso y sabes que tienen razón. Eres el primogénito de los Cassano y el único que no se ha casado. Quieras o no, eso pesa sobre tu imagen ante las otras mafias.
Me quedo en silencio. Sé que todos tienen razón, pero desde lo que hizo esa maldita zorra, no puedo confiar en nadie. Todas son iguales.
- Nona, tus manos son mágicas, esto está mejor que cualquier cosa.
Dice Felipe devorando todo.
- ¡Dios mío, muchacho!
Nona le da un coscorrón en la oreja y se retira.
.....
Pasé la tarde en la empresa pensando seriamente si iría a la reunión o no. Miré el reloj y marcaba las 16:30.
-¡Mierda!
Agarro mi saco y salgo de mi oficina a toda prisa.
- ¿A dónde vas?
Pregunta Felipe caminando detrás de mí.
- A la reunión.
Nos fuimos al estacionamiento de la empresa, tomamos los autos y salimos rumbo a la sede de la Manchestary.
....
En la sala de reuniones el ambiente está tenso. Ninguno de estos cobardes tiene el valor de sacar el tema del matrimonio. Puedo notar que están nerviosos; entonces Héctor les pasó el recado a todos. ¡Qué bien!
- K-Klaus...
Tartamudea Luis, y yo lo miro.
-Ya sabes el motivo por el que te convocamos aquí. Bien, sin más rodeos: ¡queremos que te cases!
El silencio que se extendió por la sala es ensordecedor. Todos me miran esperando una reacción, pero es Sergio quien roba la atención de todos.
-Ejem.
Carraspea.
-Ya que vas a casarte, es obvio que debe ser con una de las hijas de la mafia, aquellas que saben cómo debe comportarse la mujer de un mafioso. Pensando en eso, te ofrezco a mis hijas, Ana y Raquelle. Son la mejor opción para ti, señor.
Dice lanzando todo su veneno. Claro que propondría eso: empujar a sus putas hijas hacia mí le garantiza mucho poder e influencia en el bajo mundo.
- Creo que todas nuestras hijas son la mejor opción para él, no solo las suyas, Sergio.
Dice Héctor, y todos asienten. Felipe me mira esperando cualquier tipo de reacción, mientras los miembros del consejo refunfuñan sobre lo dicho por Sergio, quien solo sonreía, convencido de que mi mirada era una aceptación a su oferta. Pero la verdad es que deseo escuchar el sonido de su cráneo quebrándose mientras su sangre caliente salpica sobre mí.
- ¡Ya basta!
Golpeo la mesa y todos los murmullos cesan.
-Me voy a casar, pero voy a elegir a mi esposa yo mismo. No acepto que ustedes se metan en mi decisión.
Digo serio, y Sergio me mira confundido.
- No olvides que debe ser una hija de la Manchestary, como mencioné antes. Mis hijas-
-Tus hijas no me importan, Sergio.
Digo cortándolo.
- Ya voy a hacer lo que quieren, pero se hará a mi manera. Elegiré a quien yo quiera y eso no está en discusión.
Termino y me levanto.
-Esta reunión ha concluido.
Salgo de la sala y Felipe me sigue.
-¿A dónde vamos, jefe?
-A cazar algunas ratas. Necesito matar a unas cuantas para desestresarme.
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Klaus Glendson Cassano.
35 años, CEO de la empresa y Don de la Manchestary, conocido por ser frío y calculador, tan cruel o más que sus hermanos.
gracias por compartirla escritora hermosa historia 💯💯💯💯💯💯♥️🥰