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EL PADRE DE MIS HIJOS ES MI PEOR ENEMIGO.

EL PADRE DE MIS HIJOS ES MI PEOR ENEMIGO.

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado
Popularitas:26.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

"Dos apellidos enfrentados. Un amor prohibido. Una vida que lo cambiará todo."

Camila Santana siempre supo que su familia odiaba a los Santoro. Creció escuchando historias de traiciones, sangre y ruina. Por eso, cuando la envían al extranjero a los ocho años, cree que escapa de ese infierno. Pero el infierno la espera a su regreso.

Veintitrés años, fogosa y decidida, Camila vuelve a casa para encontrarse con su destino: el hijo de los Santoro. Lo que nace entre ellos es un torbellino de pasión y peligro, de caricias que saben a pecado y miradas que prometen guerra. Pero el odio de sus familias no es un rumor: es una sentencia.

Cuando un embarazo inesperado los une para siempre, Camila deberá enfrentarse a la pregunta más difícil: ¿puede el amor de dos personas vencer al odio de dos apellidos? ¿O su hijo estará condenado a heredar una guerra que no eligió?

Una historia de amor, lealtad y el valor de romper cadenas.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10 El ganador y el perdedor.

La sala enmudeció. Cuarenta millones era una cifra astronómica. Los Santana no podían permitírselo.

Joaquín apretó los puños. Felipe puso una mano en su hombro, negando con la cabeza.

—No podemos, Joaco —susurró—. Es demasiado.

Pero fue en ese momento cuando Camila tomó una decisión.

—Cincuenta —dijo, levantando la mano.

Todos los ojos se giraron hacia ella. Joaquín la miró con incredulidad. Felipe abrió la boca, pero no dijo nada. Carola, desde su asiento, se llevó la mano a la frente.

—¿Qué estás haciendo, Camila? —susurró Joaquín—. No tenemos ese dinero.

—Déjame —respondió ella, con una determinación que sorprendió incluso a sus hermanos.

Rocco, desde el otro lado de la sala, la miró con una mezcla de sorpresa y diversión.

—¿Cincuenta? —preguntó el subastador, mirando a Camila—. ¿Alguien ofrece más?

Rocco se inclinó ligeramente hacia adelante. Sus ojos no se apartaron de Camila.

—Cincuenta y cinco —dijo, con voz suave.

—Sesenta —respondió Camila sin dudar.

Joaquín la agarró del brazo.

—¡Camila, estamos arruinados! ¿De dónde vas a sacar ese dinero?

—Confía en mí —dijo ella, sin mirarlo.

Rocco la observó por un largo momento. Luego, una sonrisa lenta se extendió por su rostro. Era una sonrisa que solo Camila podía interpretar: él sabía que ella no tenía ese dinero. Sabía que estaba apostando algo más que cifras.

—Setenta —dijo él, con un tono que era casi un susurro.

La sala contuvo el aliento. Camila sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. No podía seguir. No tenía más.

—Setenta a la una —anunció el subastador—. Setenta a las dos...

Camila cerró los ojos. Había perdido. Y sabía que esa derrota no era solo económica.

—Setenta y cinco —dijo una voz.

Camila abrió los ojos. Era Joaquín. Su hermano, con el rostro pálido pero la mirada firme, había levantado la mano.

—¿Joaco? —susurró Felipe—. ¿Estás loco?

—No —respondió Joaquín, con una determinación que Camila no le había visto antes—. Es por mi hermana.

Rocco los miró a todos. Luego, sin previo aviso, se levantó.

—Setenta y cinco —dijo, con una sonrisa que era pura arrogancia—. Que los Santana se queden con su ladera. La montaña de piedras preciosas les traerá más problemas que ganancias. Nosotros, los Santoro, sabemos elegir nuestras batallas.

Y se giró, saliendo de la sala como si nada hubiera pasado.

Camila se quedó paralizada. No entendía lo que había pasado. Rocco había dejado que ganaran.

Y eso, en el mundo de las guerras entre familias, era más peligroso que una derrota.

*_*

Cuando salieron de la subasta, Joaquín estaba eufórico, pero Camila no podía quitarse la sensación de que algo iba mal.

—¡Lo logramos! —exclamó Joaquín—. ¡Le ganamos a los Santoro!

—No nos ganaron —murmuró Camila—. Nos dejaron ganar.

Felipe la miró con atención.

—¿Por qué dices eso?

—Porque Rocco... —Camila tragó saliva—. Rocco nunca pierde. Si nos dejó ganar, es porque quiere algo más.

En ese momento, su teléfono vibró. Un mensaje de un número desconocido.

"Bien jugado, conejita. Pero recuerda: las apuestas no se ganan en la subasta. Se ganan en la cama. Te espero esta noche. Mismo lugar. Misma hora. Y esta vez, conejita, no voy a cobrar solo intereses."

Camila sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—¿Quién es? —preguntó Carola, leyendo por encima de su hombro.

Camila no respondió. Solo guardó el teléfono y levantó la mirada, con una mezcla de miedo y desafío en los ojos.

—Parece que el demonio ha vuelto para cobrar su deuda.

*_*

La euforia de la subasta aún vibraba en el aire cuando Joaquín anunció su decisión.

—¡Vamos a celebrar! —exclamó, con una sonrisa que no le veían desde hacía años—. Al Mercader Pescante. ¡Todos invitados!

Camila sintió que el corazón se le detenía.

—¿Al Mercader Pescante? —repitió, con la voz más aguda de lo normal—. ¿No podríamos ir a otro lugar?

—¿Y perder la oportunidad de celebrar donde todo empezó? —Joaquín la miró con una ceja levantada—. Además, me encanta ese bar. Tiene buena música, buena comida y... buenos recuerdos.

—No tan buenos —murmuró Camila, pero nadie la escuchó.

El grupo se movilizó en una caravana de coches. Lina y Amelia iban en el coche de Felipe, Carola en el de Joaquín, y Camila en el suyo propio, con la excusa de que tenía que hacer una llamada importante.

Pero en realidad, solo necesitaba un momento a solas para respirar.

—Esto es una pesadilla —se dijo al espejo retrovisor—. ¿Por qué tiene que ser justo ahí? ¿Por qué no puede dejarme en paz?

Su teléfono vibró. Un mensaje de Carola.

"Cami, ¿estás bien? Te vi pálida. No hagas ninguna tontería."

Camila escribió rápido.

"Estoy bien. Solo necesito un momento. Llego en cinco."

Mintió. Porque en realidad no estaba bien. Y porque sabía que, en algún lugar de ese bar, Rocco Santoro la estaba esperando.

*_*

El Mercader Pescante estaba igual que siempre: música, luces tenues, el murmullo de las conversaciones mezclándose con el sonido de las copas. Pero para Camila, todo se veía diferente. Cada sombra era una amenaza, cada risa un peligro.

El grupo ocupó una mesa grande en el centro del salón. Joaquín pidió champán para todos, y pronto las copas empezaron a llenarse y vaciarse con alegría.

—¡Por la victoria! —brindó Joaquín, levantando su copa.

—¡Por la victoria! —corearon todos.

Camila levantó la suya con una sonrisa forzada, mientras su mirada recorría el local en busca de alguna señal de Rocco. Pero no lo vio.

Eso no la tranquilizó. Al contrario, la puso más nerviosa.

—Joaquín —dijo Felipe, bajando la voz mientras los demás reían—. ¿Qué vamos a hacer con el dinero? No nos alcanza. Setenta y cinco millones es una locura.

Joaquín dejó la copa y miró a su hermano con una seriedad que Camila no le había visto antes.

—Tengo un dinero guardado —dijo, en voz baja—. No quería sacarlo a menos que fuera una emergencia. Pero creo que es hora de arriesgarlo todo.

Felipe lo miró con incredulidad.

—¿De verdad? ¿Ese fondo que mamá te dejó?

—Ese mismo. —Joaquín asintió—. Siempre supe que llegaría el momento de usarlo. Y este es el momento.

Camila escuchaba la conversación sin intervenir. Sabía que el dinero del que hablaban era el fondo que su madre había creado para emergencias familiares, un dinero que Joaquín había administrado con cuidado durante años.

—Pero Joaco —intervino ella, con voz suave—. Si usas ese dinero y las cosas salen mal...

—No van a salir mal —dijo Joaquín, con una confianza que rayaba en la terquedad—. Esta es nuestra oportunidad. Nuestra gran oportunidad.

Camila quiso decir algo más, pero en ese momento, su teléfono vibró.

"Conejita, apartado 114. Ven rápido o iré a sacarte de ahí personalmente."

El corazón de Camila dio un vuelco. Miró alrededor, buscando una excusa para escapar.

—Voy al baño —dijo, levantándose de repente.

—¿Quieres que te acompañe? —ofreció Carola, con una mirada de preocupación.

—No, no. Estoy bien. —Camila forzó una sonrisa—. Vuelvo en un minuto.

Caminó hacia el fondo del bar, sintiendo que cada paso la acercaba más al abismo. El pasillo de los apartados estaba vacío, pero la puerta del 114 estaba entreabierta.

—Aquí voy —susurró, empujándola con cuidado.

1
Angela Cortez
tal parece que tanto los Santana como los Santoro terminarán más emparentados tanto por Camila con Rocco y Joaquín con Mia🔥🔥🔥
Tere Jimenez
muy interesante el capítulo gracias
Guadalupe Aviles
y esto se entrega y los alacranes empiezan a salir ojalá y rocco sepa actuar y defender por todos los frentes y retaguardia y por todos lados verdad
Guadalupe Aviles
😜😜😜😜😜😜😜😜😜😜 me duele mi panceta me rei mucho por lo de ka ropa interior que bonito muchacho
Guadalupe Aviles
y si el señor supiera que mia anda en las mismas con un Santana vueltas qué da la vida verdad
Marshaan Sanchez
es que no falta un sapo fuera del charcos 🤭
Marshaan Sanchez
jajajaja haciendo el sin respeto jajaja una nueva palabra para mí diccionario jajaja gracias alas queridas escrictora de esta plataforma 🤣😂😅
Guadalupe Aviles
😜😜😜😜no pues si asi son las guerras pues hay que gerriar con fuerza 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣 🤣
Marshaan Sanchez
será que la menopausia se me adelantó jajaja por qué tengo unos calores 😂😅
Guadalupe Aviles
hay me doy cjenta qué los chicos tiene resentimientos pero creo que ni ellos saben el por que realmente y que hay mas química admiracion y asta me atrevería a decir respeto mutuo verdad
Marshaan Sanchez
en pocas palabras el rey demonio y sus discípulos 😂😅
Guadalupe Aviles
el asunto es que no sea una trampa por parte de rocío que el sepa quien es ella y ojala insisto que nada sea lo que parece
Guadalupe Aviles
😱😱😱😱😱😱😱 les juro que yo grite corre perra corre lo que hace la inconsciencia del alcohol la bebida la mente nublada solo espero que no allá humillaciones y desprestigio ni nada feo por que esta chica callo redondita y sin conciencia
Guadalupe Aviles
qcreo que aquí nada es li que parece verdad asta que me atrecvi a leerla y no por falta de ganas sino por la incertidumbre que unos prota estén en bandos separados siento que me voy acabar mis únicas de la espera en fin ya estoy aquí y a empezar
Marshaan Sanchez
hay papá esto está candela 😂😅
Marshaan Sanchez
por fin uno con cordura y ase la pregunta ❓ por qué viene el odio de las dos familia
Marshaan Sanchez
jajajaja el rey demonio ya dictaminó una orden así conejita haber como llega a la madriguera 😂😅
Marshaan Sanchez
jajajaja la locura de contagia o se hereda son al fin de cabo hermanos jajaja
Marshaan Sanchez
está niña se volvió loca 🤣
Marshaan Sanchez
cómo diría mi abuelo ese huevó quiere sal jajaja y de paso pimienta
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