NovelToon NovelToon
La Segunda Oportunidad De Auren

La Segunda Oportunidad De Auren

Status: Terminada
Genre:Romance / Mundo mágico / Regreso a la infancia / Completas
Popularitas:344.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Su primer destino fue servir a la corona. murió por ello. Ahora, con su segunda oportunidad, Auren cumplirá su sueño y conocerá lo que es el amor

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10

Diez años podían cambiar una vida por completo.

Había crecido.

Su rostro conservaba una dulzura natural, pero sus facciones ya reflejaban la seguridad de una mujer adulta. Sus movimientos eran precisos, su voz transmitía tranquilidad y su carácter seguía siendo firme.

Continuaba siendo poco habladora, algo gruñona cuando alguien insistía demasiado en discutir con ella y completamente inflexible cuando se trataba de la calidad de un vestido.

En el taller todos la respetaban.

Las aprendices que alguna vez comenzaron junto a ella ya eran costureras experimentadas.

Greta seguía ocupando su misma mesa, aunque cada vez se quejaba más de la espalda.

—Creo que ya estoy vieja.

Auren levantó apenas la vista.

—Llevas diciendo eso cinco años.

—Porque llevo cinco años sintiéndome vieja.

—Entonces deja de cargar rollos de tela tú sola.

Greta hizo un gesto de fastidio.

—Si espero a los demás, terminarán rompiéndolos.

Una joven aprendiz soltó una risa.

—Eso también lo dice todos los días.

Greta señaló a la muchacha con un dedo.

—No te burles. Algún día entenderás mis dolores.

Auren dejó la aguja sobre la mesa.

—Cuando llegue ese día, yo también te lo recordaré.

Las mujeres comenzaron a reír.

Aquel ambiente se había convertido en parte de su vida.

Cada rincón del taller guardaba algún recuerdo.

La ventana donde pasaba horas dibujando nuevos diseños.

La enorme mesa donde aprendió a cortar patrones.

La pequeña estantería donde Ernest siempre escondía los mejores rollos de tela para evitar que algún comerciante insistente intentara comprarlos antes de tiempo.

Todo tenía un significado especial.

El taller también había cambiado.

Los pedidos llegaban desde prácticamente todo el reino.

El nombre del establecimiento era conocido entre comerciantes y familias adineradas que buscaban prendas elegantes y duraderas.

Sin embargo, muy pocos sabían quién era la verdadera diseñadora.

Ernest jamás rompió aquella promesa.

Seguía protegiendo a Auren con el mismo empeño que el primer día.

Aquella mañana, mientras terminaba un vestido color marfil, una de las empleadas apareció junto a su mesa.

—Auren.

—¿Sí?

—El jefe quiere verte.

Ella levantó la cabeza.

—¿Ahora?

—Dijo que cuando terminaras esa costura.

Auren hizo el último punto, dejó cuidadosamente el vestido sobre la mesa y caminó hasta la oficina.

Golpeó suavemente la puerta.

—¿Puedo pasar?

—Adelante.

Ernest estaba sentado detrás del escritorio.

El paso del tiempo también había dejado huellas en él.

Su cabello era completamente blanco y las manos que antes cargaban enormes rollos de tela con facilidad ahora descansaban sobre un bastón de madera.

Aun así, seguía sonriendo con la misma calidez.

—Siéntate.

Auren obedeció.

Notó inmediatamente que había algo distinto.

El hombre permaneció varios segundos observando la habitación antes de hablar.

—Estoy cansado, Auren.

Ella frunció ligeramente el ceño.

—Has trabajado demasiado.

—Exactamente.

Se acomodó en la silla.

—Llevo más de cuarenta años dentro de este edificio. Creo que ya hice suficiente.

Auren permaneció escuchándolo.

—Hace unos meses empecé a pensar en todo lo que fui dejando para después. Viajar. Conocer otras ciudades. Visitar a mi hermana. Ver el mar otra vez.

Sonrió con cierta nostalgia.

—Siempre decía que lo haría el próximo año. Ese próximo año terminó durando cuatro décadas.

Auren sintió que una inquietud comenzaba a instalarse dentro de ella.

—¿Qué estás intentando decirme?

Ernest apoyó ambas manos sobre el bastón.

—Voy a retirarme.

Aquellas palabras hicieron que el corazón de Auren se detuviera un instante.

El hombre continuó hablando con tranquilidad.

—Dentro de dos meses cerraré esta etapa de mi vida. Quiero descansar. Quiero viajar. Y disfrutar los años que todavía me queden.

Ella bajó lentamente la mirada.

No sabía qué responder.

Ernest sonrió con suavidad.

—No pongas esa cara.

No me estoy muriendo.

Solo quiero dejar de trabajar.

Auren intentó sonreír.

No lo consiguió.

Había imaginado muchas veces aquel momento.

Sabía que tarde o temprano ocurriría.

Aun así, dolía más de lo esperado.

—¿Qué pasará con el taller?

El hombre guardó silencio unos segundos.

—Lo venderé.

Aquella frase cayó como un golpe inesperado.

Auren sintió que el aire abandonaba lentamente sus pulmones.

—¿Venderlo?

—Sí. No tengo hijos. Y ninguno de mis sobrinos quiere hacerse cargo.

Así que buscaré un comprador.

Las palabras dejaron de llegar con nitidez a los oídos de Auren.

Su mente comenzó a recorrer cada rincón del edificio.

¿Todo desaparecería?

¿Llegaría un desconocido a cambiarlo todo?

Ernest observó atentamente su reacción.

—Sabía que te pondrías triste.

Ella respiró profundamente.

—No estoy triste. Estoy...

Buscó la palabra correcta.

—Asustada.

Él comprendía perfectamente aquel sentimiento.

—Lo sé.

Auren regresó a su mesa con el corazón completamente desordenado.

Durante el resto del día apenas habló.

Greta terminó acercándose.

—¿Qué ocurrió?

—Ernest va a retirarse.

La mujer sonrió con cierta nostalgia.

—Ya era hora.

—También venderá el taller.

La sonrisa desapareció inmediatamente.

—¿Qué?

Las noticias comenzaron a recorrer todo el edificio.

El ambiente se volvió silencioso.

Nadie imaginaba aquel desenlace.

Esa noche, Auren caminó hasta su casa mucho más despacio de lo habitual.

Martin abrió la puerta apenas la vio llegar.

—¿Todo bien?

Ella negó lentamente.

Durante la cena les contó todo.

Sus padres permanecieron escuchándola sin interrumpir.

Cuando terminó, Elena tomó su mano.

—¿Qué es lo que más te preocupa?

Auren respondió casi sin pensar.

—Que alguien destruya todo esto.

Martin permaneció pensativo.

Después preguntó con total naturalidad.

—¿Y por qué no lo compras tú?

Auren levantó la cabeza.

—¿Yo?

—Sí.

Ella soltó una pequeña risa incrédula.

—Papá, un lugar como ese cuesta muchísimo dinero.

—Lo sé.

—No tengo tanto.

Martin sonrió.

—¿Estás segura?

Auren quedó confundida.

El hombre se levantó de la mesa y desapareció unos minutos.

Regresó llevando una vieja caja de madera.

La colocó frente a ella.

—Ábrela.

Dentro había varias bolsas cuidadosamente organizadas.

Auren las observó sin comprender.

Su madre sonrió con ternura.

—Durante todos estos años nos entregaste prácticamente todo tu sueldo.

Nunca quisimos gastarlo.

Ella abrió lentamente una de las bolsas.

Estaba llena de monedas de oro.

Después otra.

Y otra más.

Sus ojos comenzaron a abrirse con sorpresa.

—¿Qué es todo esto?

Martin respondió con tranquilidad.

—Tu dinero.

—Pero...

—Solo utilizábamos una pequeña parte cuando realmente hacía falta. Vivimos bien gracias a tu trabajo y el mío.

Auren sintió un nudo en la garganta.

—Yo se los di.

—Y nosotros lo cuidamos.

Elena acarició suavemente su mano.

—Siempre pensamos que algún día tendrías un gran sueño.

Queríamos que estuvieras preparada.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Auren.

Martin sonrió.

—Creo que ese día finalmente llegó.

A la mañana siguiente pidió hablar con Ernest.

El hombre levantó una ceja al verla entrar tan temprano.

—¿Ocurrió algo?

Auren colocó una pequeña libreta sobre el escritorio.

—Quiero comprar el taller.

Ernest permaneció completamente inmóvil.

—¿Hablas en serio?

Ella asintió.

—Muy en serio.

El hombre comenzó a reír.

No era una risa de burla.

Era de pura sorpresa.

—Debí imaginarlo.

Auren lo observó en silencio.

Él dejó de reír poco a poco.

—Pensé que intentarías convencerme de no venderlo. Jamás imaginé que vendrías a comprarlo.

Ella respiró hondo.

—No puedo imaginar este lugar en manos de otra persona.

Ernest abrió la libreta.

Comenzó a revisar las cifras.

Mientras más avanzaba, más cambiaba su expresión.

Finalmente levantó la vista.

—Tienes el dinero.

—Sí. Después de todo, tuve un buen sueldo.

El hombre cerró lentamente la libreta.

Permaneció varios segundos sin hablar.

Después sonrió.

—Entonces prefiero venderlo a alguien que lo ama antes que a cualquier comerciante desconocido.

Las gestiones tardaron varias semanas.

Cuando finalmente todos los documentos quedaron firmados, Ernest reunió a las costureras.

—Tengo un último anuncio.

Las mujeres lo observaron con atención.

Él sonrió ampliamente.

—Desde hoy este taller tiene una nueva dueña.

Todos dirigieron la mirada hacia Auren.

Greta fue la primera en reaccionar.

—Sabía que terminaría ocurriendo.

Las demás comenzaron a aplaudir.

Algunas incluso terminaron abrazándola.

Ernest caminó lentamente hasta ella.

Sacó un pequeño par de tijeras doradas que llevaba guardadas dentro de una caja.

—Las mandé a fabricar hace muchos años.

Auren las recibió con evidente sorpresa.

—¿Para mí?

—Esperaba encontrar el momento adecuado. Son tuyas.

Ella acarició cuidadosamente el metal.

El brillo dorado resaltaba sobre sus manos.

Ernest sonrió con orgullo.

—Toda gran modista merece un símbolo.

Auren levantó la vista.

Después observó el taller entero.

Las personas.

Las mesas.

Las telas.

Todo aquello ahora dependía de ella.

Respiró profundamente antes de hablar.

—Quiero anunciar una última cosa.

Todos guardaron silencio.

Ella sostuvo las pequeñas tijeras frente a su pecho.

—Desde hoy este taller tendrá un nuevo nombre.

Las costureras esperaron con curiosidad.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Auren.

—Se llamará... La Tijera de Oro.

El silencio duró apenas un segundo.

Después todo el edificio estalló en aplausos.

Ernest fue el primero en aplaudir con una enorme sonrisa, orgulloso de la mujer en la que se había convertido aquella niña de cabello azul que un día llegó sosteniendo un sencillo vestido entre las manos.

1
Liliana García
Me perdí un poco, ella dice que recuerda que llegarán los carruajes para seleccionar a la niña y después la encargada dice que ya está separada🤔🤔
Neisa Velasco Mina
Sabias palabras antes de que ese principe les queme la panadería
Irene Covarrubias
❤️❤️
Rubi Salgado 🇲🇽
acaso llegará Greta con más de sus compañeras sería genial
Rubi Salgado 🇲🇽
algún día les contara su verdadera historia y su reencarnación
Rubi Salgado 🇲🇽
que tierno me encantaría que quedarán juntos
Rubi Salgado 🇲🇽
acaso se enamoran ❤️❤️❤️
Rubi Salgado 🇲🇽
la podrán ayudar con lo de su magia
Rubi Salgado 🇲🇽
la podrán ayudar con lo de su magia
Rubi Salgado 🇲🇽
seoye muy interesante después de terminar iré a leerla
Rubi Salgado 🇲🇽
que alivio sentí que no los dejarían irse por órdenes de inbesil y tienes que luchar para volver a abrir un nuevo taller
Rubi Salgado 🇲🇽
pero que aran si el desgraciado no los deja empaz y si quiere restaurar el lo volverá a destruir quien puede destruir al inbesil
Rubi Salgado 🇲🇽
aria tienes que protejer a tus padres el maldito vendrá a por ellos y su panadería para debilitar te
Fanny
me encantó, pero me ubiera gustado ver a Greta conformar su familia, pues siempre estuvo cerca de Auren y merecía un espacio tambien
Rubi Salgado 🇲🇽
ese desgraciado mal parido mando a quemar la tienda de Lauren y ahora que pasará con sus poderes
Rubi Salgado 🇲🇽
quien mas que el principe inbesil mando a quemar la tienda de Lauren y ahora que pasará
Rubi Salgado 🇲🇽
no puede ser ese tipejo no se quedará tranquilo espero y Lauren sepa defenderse de lo que viene
Rubi Salgado 🇲🇽
principe de los estupidos por qué tubo que aparecer ante Lauren 😡😡😡
Rubi Salgado 🇲🇽
hay no que quedra desir con eso acaso vendrán las malas personas a sacarla de su paz
Rubi Salgado 🇲🇽
también centi feo al saber que iba a vender pero sus padres de Lauren ahorraron para que ella pudiera comprar el taller
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play