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Los Noctarys

Los Noctarys

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Mundo de fantasía
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: Giulian Ocampo

🌙 LOS NOCTARYS 🌙
Libro I: Marcada por la Luna Negra

La noche de su cumpleaños número dieciocho, Ayla descubre una marca imposible en su piel.

Una marca que la señala como parte de una raza antigua que jamás debió existir.

Los Noctarys.

Nacidos de la oscuridad de una estrella caída, ocultos entre los humanos durante siglos y condenados por una profecía que podría destruir su mundo.

Cuando Ayla conoce a Kael, el misterioso heredero de los Noctarys, algo despierta entre ellos.

Una conexión imposible.

Un destino escrito mucho antes de que nacieran.

Pero la profecía es clara:

Si el heredero y la marcada se enamoran, la Luna Negra despertará... y todo aquello que aman desaparecerá.

Entre secretos, traiciones, poderes prohibidos y una guerra que se acerca, Ayla deberá decidir si está dispuesta a desafiar al destino.

Porque algunas historias de amor están destinadas a salvar un mundo.

Y otras...

A destruirlo.

NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: La Heredera de la Oscuridad

El mundo desapareció.

La terraza.

El castillo.

La guerra.

Todo.

Ayla flotaba en un vacío infinito.

Oscuridad absoluta.

Silencio absoluto.

Y frente a ella...

La Luna Negra.

Era mucho más grande de lo que había imaginado.

Mucho más antigua.

Mucho más aterradora.

Parecía una luna.

Pero también parecía una criatura.

Un ser vivo observándola desde las profundidades de la eternidad.

—Tú no eres mi prisión.

Eres mi heredera.

Las palabras atravesaron cada rincón de su mente.

Ayla intentó retroceder.

Pero no podía moverse.

—No.

La inmensa luna pareció sonreír.

—Sigues diciendo lo mismo.

Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

Aquella frase.

Ya la había escuchado antes.

El hombre de negro.

La niña de la estación.

Todos parecían saber cosas que ella ignoraba.

—¿Quién eres?

La oscuridad vibró.

Y miles de voces respondieron al mismo tiempo.

—Soy el principio.

Soy el final.

Soy aquello que existía antes de los Noctarys.

Antes de los Umbrarys.

Antes de las tres lunas.

Antes del tiempo.

Ayla sintió miedo.

Un miedo imposible de describir.

Porque aquellas palabras no parecían una mentira.

Parecían verdad.

Una verdad antigua.

Demasiado antigua.

—¿Qué quieres de mí?

La Luna Negra permaneció en silencio durante varios segundos.

—Recordar.

—¿Recordar qué?

—Quién eres realmente.

La oscuridad comenzó a cambiar.

Imágenes aparecieron alrededor de Ayla.

Miles de imágenes.

Miles de recuerdos.

Miles de vidas.

Vio guerras.

Reyes.

Batallas.

Coronas.

Ciudades perdidas.

Y luego vio algo que la dejó sin aliento.

Una niña.

Pequeña.

Sola.

Observando una estrella negra caer del cielo.

—¿Quién es ella?

—Tú.

Ayla negó inmediatamente.

—No.

—Sí.

Las imágenes continuaron.

La niña creció.

Se convirtió en una mujer.

Una mujer poderosa.

Una mujer rodeada por energía violeta.

Una mujer que llevaba la misma marca.

La misma corona.

Los mismos ojos.

—Eso no es posible.

—Lo es.

La Luna Negra observó cada reacción.

Como si estuviera esperando aquel momento.

Como si llevara siglos esperando.

—Tu historia comenzó mucho antes de tu nacimiento.

Mucho antes de tu madre.

Mucho antes de este reino.

Ayla sintió que la realidad comenzaba a romperse.

Porque una pequeña parte de ella...

Le creía.

De repente la visión desapareció.

Y volvió a la terraza.

Kael estaba arrodillado junto a ella.

Preocupado.

Asustado.

—¡Ayla!

La joven abrió los ojos.

Respirando agitadamente.

El cielo seguía cubierto por sombras.

La guerra continuaba.

Las explosiones resonaban por todo el reino.

Pero algo había cambiado.

Ella.

Podía sentirlo.

Algo dentro de su cuerpo era diferente.

Más fuerte.

Más despierto.

Más vivo.

Kael tomó sus manos.

—¿Qué ocurrió?

Ayla intentó responder.

Pero se detuvo.

Porque escuchó algo.

Una voz.

Muy cerca.

Demasiado cerca.

—Ya comenzó.

La joven se giró.

Y el corazón dejó de latir.

El hombre de ojos rojos estaba allí.

Sobre una torre cercana.

Observándola.

—¿Qué hiciste?

La criatura sonrió.

—Nada.

—Mientes.

—Por supuesto.

Kael desenfundó su espada.

La energía violeta recorrió la hoja.

—Aléjate de ella.

—¿O qué?

La sonrisa se amplió.

—¿Vas a matarme otra vez?

El silencio fue absoluto.

Ayla observó a Kael.

Y entonces vio algo.

Dolor.

Verdadero dolor.

—¿Qué significa eso?

Nadie respondió.

—¿Qué significa?

El hombre de ojos rojos bajó la mirada.

Y soltó una pequeña carcajada.

—Parece que todavía no te lo contaron.

—¿Contarme qué?

La criatura observó a Kael.

Y luego respondió.

—Que él fue quien me mató.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué?

Kael cerró los ojos.

Y eso fue suficiente.

Porque era verdad.

Una nueva explosión sacudió la ciudad.

Pero esta vez nadie pareció escucharla.

Ayla solo podía mirar a Kael.

—¿Lo mataste?

El heredero tardó varios segundos en responder.

—Sí.

—¿Por qué?

El silencio volvió.

Y aquella vez fue insoportable.

—Porque me lo pidió.

La respuesta tomó a todos por sorpresa.

Incluso al hombre de ojos rojos.

—¿Qué?

Kael bajó la mirada.

—Fue su decisión.

La criatura sonrió.

Pero aquella sonrisa estaba llena de tristeza.

—Después de tantos siglos...

Sigues cargando con esa culpa.

Ayla no entendía nada.

Cada respuesta generaba diez preguntas nuevas.

Y comenzaba a sospechar que todos estaban ocultando algo.

Algo enorme.

Algo capaz de cambiarlo todo.

Entonces ocurrió.

La marca volvió a brillar.

Más fuerte que nunca.

Una energía oscura recorrió el cielo.

Los Umbrarys se detuvieron.

Los Noctarys también.

Todo el campo de batalla quedó inmóvil.

Como si el tiempo hubiera dejado de avanzar.

Y desde las profundidades del cielo surgió una voz.

La misma voz de la Luna Negra.

Más poderosa.

Más clara.

Más cercana.

—La heredera ha despertado.

El miedo recorrió el reino entero.

Miles de ojos se volvieron hacia Ayla.

Miles.

Y por primera vez comprendió algo aterrador.

Ya no era una chica normal.

Ya no era una heredera escondida.

Ya no era una simple Noctarys.

Ahora todos sabían quién era.

Y algunos estarían dispuestos a morir por ella.

Mientras que otros...

Harían cualquier cosa para verla caer.

Continuará...

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