NovelToon NovelToon
Matrimonio Por Apuesta

Matrimonio Por Apuesta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Fabián de Castro es un hombre poderoso y respetado en su ciudad. Es frío y poco sociable, dueño de un casino muy visitado por toda clase de persona. También es uno de los solteros más deseado. En una deuda de juego su pago es Débora, quien acababa de recibir su título de profesora y estaba orgullosa de haber logrado su sueño. Al llegar a su casa, se entera entre otras cosas, que la pequeña herencia que sus padres pudieron dejarles al morir, su hermano mayor la había acabado en juegos, mujeres y alcohol. Fabián sintió que si él no se hacía cargo, el hermano la vendería a otro hombre y no sé comportaría igual, así que termina por aceptar. Entre ellos comienza una rivalidad que oculta los sentimientos reales que comienzan a surgir con cada gesto cariñoso y detallista que se hacen al descuido.

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: La confesión que llegó demasiado tarde

El anuncio del jefe de seguridad dejó una sombra sobre toda la mansión.

Durante los días siguientes, los hombres de Fabián reforzaron cada entrada, revisaron cada vehículo y duplicaron las rondas de vigilancia.

Nadie explicaba demasiado.

Pero todos entendían que algo serio estaba ocurriendo.

Todos menos Débora.

Ella sabía que era mucho peor de lo que imaginaban.

Porque el peligro no venía de un desconocido.

Venía de alguien que conocía demasiado.

De alguien que sabía dónde buscar.

De alguien que había vendido información.

Su hermano.

La culpa comenzó a consumirla.

Cada vez que veía a Fabián trabajando tranquilamente en su despacho.

Cada vez que lo veía caminar por los jardines.

Cada vez que escuchaba su voz.

Pensaba lo mismo.

"Debo decirle la verdad."

Pero siempre aparecía el mismo miedo.

¿Qué pasaría con Luis?

¿Lo enviaría a prisión?

¿Lo entregaría a quienes buscaban venganza?

¿Lo condenaría para siempre?

Aquellas preguntas la paralizaban.

Y cada día que pasaba, el tiempo se agotaba.

Tres noches después, el destino decidió intervenir.

La lluvia caía intensamente sobre la ciudad.

Los truenos sacudían las ventanas de la mansión.

La mayoría de los empleados ya descansaban.

Débora tampoco podía dormir.

Una sensación extraña la mantenía inquieta.

Como si algo terrible estuviera por ocurrir.

Finalmente decidió bajar a la cocina por una taza de té.

Y fue entonces cuando escuchó voces.

Voces que no reconoció.

Procedían de la parte trasera de la propiedad.

Movida por la curiosidad, caminó hacia una ventana lateral.

Y vio algo que hizo que el corazón se le detuviera.

Dos hombres estaban junto a la cerca exterior.

Hablaban bajo la lluvia.

Uno de ellos sostenía un teléfono.

El otro parecía vigilar.

Débora apenas podía escuchar.

Hasta que una frase llegó claramente hasta ella.

—Mañana no puede fallar.

Su respiración se cortó.

—De Castro sale solo al mediodía.

—Perfecto.

—Un disparo y todo termina.

El mundo pareció derrumbarse.

Débora retrocedió aterrada.

Las piernas comenzaron a temblarle.

Las manos también.

Porque ya no eran sospechas.

Ya no eran rumores.

Era un asesinato.

Estaban planeando asesinar a Fabián.

Sin pensarlo dos veces, corrió.

Atravesó los pasillos.

Subió las escaleras.

Llegó al despacho.

Y abrió la puerta de golpe.

Fabián levantó la vista inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

Débora apenas podía respirar.

—Van a matarte.

El silencio fue absoluto.

Fabián se puso de pie.

—¿Qué dijiste?

—Escuché a dos hombres.

—¿Dónde?

—Junto a la cerca.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Qué dijeron exactamente?

Ella repitió cada palabra.

Una por una.

Sin omitir nada.

La expresión de Fabián cambió.

Y aquello fue suficiente para confirmar que la amenaza era real.

Tomó el teléfono inmediatamente.

—Activen seguridad exterior.

Su voz volvió a convertirse en acero.

—Ahora.

En pocos minutos la propiedad estaba completamente movilizada.

Los guardias recorrieron los terrenos.

Buscaron intrusos.

Revisaron cámaras.

Pero los hombres ya habían desaparecido.

Cuando todo terminó, Fabián regresó al despacho.

Débora seguía allí.

Esperándolo.

Temblando.

—Me salvaste la vida.

Aquellas palabras fueron simples.

Pero tenían un peso enorme.

Débora bajó la mirada.

—No todavía.

—¿Qué significa eso?

Ella sintió cómo el miedo regresaba.

Porque ya no podía seguir ocultándolo.

No después de aquello.

No después de escuchar aquel plan.

—Hay algo que debes saber.

Fabián permaneció en silencio.

Esperando.

—Luis está involucrado.

El nombre cayó como una piedra.

Pesada.

Dolorosa.

Inevitable.

Fabián no habló.

Simplemente la observó.

Y aquello resultó mucho peor.

Débora comenzó a contar todo.

Las llamadas.

La reunión.

El dinero.

Las preguntas sobre los horarios.

Todo.

Absolutamente todo.

Cuando terminó, el despacho quedó en silencio.

Un silencio insoportable.

—¿Desde cuándo lo sabes?

La pregunta fue tranquila.

Demasiado tranquila.

—Hace varios días.

Fabián cerró los ojos.

Y por primera vez ella vio algo parecido a una herida.

No física.

Emocional.

—Debiste decírmelo antes.

Aquellas palabras dolieron más que un grito.

Porque eran ciertas.

—Lo sé.

—Pude haber actuado.

—Lo sé.

—Pude detener esto.

—Lo sé.

Las lágrimas comenzaron a llenar los ojos de Débora.

—Tenía miedo.

Fabián no respondió.

—Es mi hermano.

—Y yo confié en ti.

La frase atravesó su corazón.

Débora sintió que el mundo se derrumbaba.

Porque entendió que el verdadero problema no era Luis.

Era ella.

Había ocultado la verdad.

Y había roto algo importante entre ambos.

—Lo siento.

Su voz apenas fue un susurro.

Fabián caminó hacia la ventana.

Dándole la espalda.

Necesitaba pensar.

Necesitaba controlar la mezcla de emociones que lo golpeaba.

Rabia.

Decepción.

Preocupación.

Y algo más.

Algo que no quería admitir.

Porque incluso después de aquella confesión...

Seguía preocupado por ella.

—Fabián...

Él no se giró.

Y fue entonces cuando Débora comprendió algo.

Tal vez aquella era la última oportunidad.

Tal vez después de esa noche todo cambiaría.

Tal vez lo perdería.

Las lágrimas comenzaron a caer.

Silenciosas.

Imparables.

—No quería que te pasara nada.

Fabián cerró los ojos.

—No soportaría perderte.

El silencio se hizo absoluto.

Y entonces, finalmente, dijo las palabras que llevaba semanas intentando esconder.

Las palabras que ya no podían esperar.

—Porque te amo.

El tiempo pareció detenerse.

La lluvia golpeaba los cristales.

Los segundos pasaban.

Y Fabián permanecía inmóvil.

Débora sintió que el corazón se rompía.

Porque él no respondía.

No decía nada.

No se movía.

Hasta que de repente...

Un disparo resonó en la noche.

El cristal del despacho explotó.

Miles de fragmentos volaron por el aire.

Fabián reaccionó instintivamente.

Se lanzó hacia Débora.

La cubrió con su cuerpo.

Y ambos cayeron al suelo.

Los gritos comenzaron a escucharse por toda la mansión.

Los guardias corrieron.

Las alarmas sonaron.

La oscuridad se llenó de caos.

Y mientras permanecía protegida entre los brazos de Fabián...

Débora comprendió una verdad aterradora.

Había confesado su amor.

Pero todavía no sabía si él había escuchado.

1
Gladys Dona
Me gusta una porque es corta pero hay cosas que superan mi imaginación como entro con tanta custodia y tienes que ponerle rostro a tus personajes es mucho más interesante un final un poco gustó a más bueno veremos tus próximas novelas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora apareció una loca otra para el tablero de ajedrez pronto no va quedar ni uno con Fabian de Castro nadie se escapa
Gladys Dona
Debora tú hermano es una 🐀 no le interesa nada date cuenta atacaron y no le intereso que podrías haber muerto solo quiere plata a cualquier precio es realmente un PARÁSITO
Gladys Dona
Ni se te ocurra salvar el parásito de tú hermano porque si le pasa algo a Fabian vos serás la moneda de cambio que necesita tú queridito hermano porque ese no cambia y con tal de tener dinero se va vender al mejor postor 👁 es una TRAMPA
Gladys Dona
Hermano como ese es mejor ser hija única /Awkward/
Gladys Dona
Realmente alguna ves cintio algo por su hermana Realmente es lo peor como ser humano con tal de obtener plata vende hasta su madre 😡 HDP
Andrea Nardelli
exelente
Gladys Dona
Parece que va ser interesante vamos a ver que pasa
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play