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El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

El Alfa De Hielo Y El Refugio Del Omega

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / CEO / Padre soltero
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Pau Orozco

Alexander Sterling Blackwood lo tiene todo: poder, una fortuna incalculable y el control absoluto de un imperio empresarial. Es el Alfa dominante más poderoso del país, pero también el más solitario. Desde la noche en que su esposo murió en un trágico accidente de tránsito, su mundo se tiñó de gris. Para sobrevivir al dolor, Alexander congeló sus instintos, sepultó su aroma a madera de sándalo quemada y whisky, y se escondió detrás de una armadura de hielo y supresores, convirtiéndose en una “sombra" fría que mantiene a todos a distancia… incluido a su hijo Alistair, de apenas cinco años, un cachorro omega que crece en el silencio de una mansión vacía, ansiando desesperadamente un abrazo de su padre.

​Liam Miller es un Omega puro que solo busca un empleo estable para reconstruir su vida. Tras sufrir la dolorosa traición de su exnovio, quien lo engañó con su mejor amigo, Liam llega a la imponente Mansión Sterling con el corazón lastimado, pero con la firme intención de salir adelante.

NovelToon tiene autorización de Pau Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Harina y muros caídos.

El aroma de la Mansión Sterling había cambiado drásticamente en los últimos días, pero esa tarde de sábado, alcanzó un matiz completamente nuevo. En lugar del aire imponente y pulcro de siempre, la gran cocina de la planta baja estaba inundada por el olor dulce de la esencia de vainilla, mantequilla derretida y la inconfundible fragancia a lavanda y miel que Liam desprendía cuando estaba verdaderamente feliz.

​—¡Más chispas de chocolate, Liam! ¡Muchos más! —pidió Alistair, dando saltitos de emoción sobre una pequeña silla de madera que Liam había colocado junto a la encimera para que el niño alcanzara la mesa de trabajo.

El cachorro tenía la punta de la nariz blanca de harina y las mangas de su suéter azul enrolladas hasta los codos. Después de la crisis de la fiebre, Liam había sugerido preparar galletas caseras como una forma de celebrar su total recuperación y, de paso, llenar la casa de una calidez que el niño tanto ansiaba.

​—Está bien, pequeño capitán, pero si ponemos demasiadas chispas, la masa no va a hornearse bien —rio Liam, vertiendo un puñado de chocolates en el tazón mientras revolvía la mezcla con una espátula de madera—. Ahora, ayúdame a amasar un poco. Con cuidado, ¿de acuerdo?

Alistair asintió con una seriedad adorable y hundió sus pequeñas manos en la masa. Sin embargo, el entusiasmo de un niño de cinco años es difícil de contener. Al intentar aplastar la mezcla con demasiada fuerza, el tazón de acero inoxidable resbaló por la superficie pulida de la encimera.

​—¡Uh-oh! —exclamó Alistair, abriendo mucho los ojos mientras intentaba atrapar el recipiente en movimiento.

En su prisa, el pie del niño se deslizó en el borde de la silla de madera, perdiendo el equilibrio. El tazón salió volando, volcando una lluvia de harina y masa cruda por el aire, mientras Alistair se iba hacia atrás, directo hacia el suelo de mármol y en dirección a la alacena lateral, donde reposaban varios frascos pesados de cerámica.

​—¡Alistair! —gritó Liam, el corazón dándole un vuelco violento.

Su instinto se encendió en un milisegundo, arrojándose hacia el frente con los brazos extendidos para amortiguar la caída del cachorro, sin importarle golpearse él mismo.

Pero Liam no fue el único que reaccionó.

Un reflejo oscuro, veloz como el rayo y cargado de una potencia física descomunal, se interpuso en la escena. Alexander, quien acababa de entrar a la mansión tras una breve reunión de negocios y caminaba por el pasillo hacia su despacho, escuchó el grito de Liam y el estrépito de la silla. Su Alfa interno, que ahora permanecía en un estado de alerta constante desde la noche de la fiebre, tomó el control absoluto de sus músculos.

Con una zancada felina y un rugido instintivo de protección, Alexander se lanzó hacia la cocina. Su mano grande y firme atrapó a Alistair en el aire justo antes de que el niño tocara el suelo, protegiendo su cabeza contra su amplio pecho, mientras que su otro brazo se extendió para atajar el cuerpo de Liam, quien también venía cayendo por el impulso de su propio salto.

El impacto de los tres cuerpos colisionando provocó que terminaran sentados en el piso, en un caótico nido humano justo en el centro de la cocina. Un segundo después, una densa nube de harina blanca flotó sobre ellos, asentándose perezosamente sobre el cabello oscuro de Alexander, las mejillas de Liam y los hombros de Alistair.

El silencio que siguió fue sepulcral, solo roto por la respiración agitada de los dos adultos.

Liam abrió los ojos, parpadeando para quitarse la harina de las pestañas. Se encontró con que estaba prácticamente sentado sobre el regazo de Alexander, con un brazo del Alfa dominante rodeándole firmemente la cintura con un agarre posesivo y de hierro. A tan solo unos centímetros de su rostro, los ojos de Alexander brillaban con una intensidad salvaje. El aroma del magnate se había desatado por completo: un sándalo quemado y un whisky puro tan denso y protector que hizo que el lobo de Liam diera un vuelco de sumisión voluntaria y alivio.

Alexander, por su parte, tenía la mirada fija en el cuello de Liam, donde el olor a lavanda y miel se había disparado debido al susto. Sentir el cuerpo suave del omega contra el suyo, encajando a la perfección en su abrazo, provocó que una descarga de corriente eléctrica anulara cualquier rastro de los supresores en su sistema. Quería apretarlo más, quería asegurarse de que estaba a salvo.

Entre los dos, Alistair miró a su papá y luego a Liam. Al verse cubierto de polvo blanco y notar que nadie estaba herido, el cachorro soltó una carcajada limpia y sonora que resonó en toda la cocina.

​—¡Papá parece un fantasma! —rio el niño, señalando el cabello de Alexander, que ahora lucía completamente blanco por la harina.

La risa de Alistair rompió la abrumadora tensión sexual e instintiva del momento. Liam no pudo contenerse y soltó una risita suave, tapándose la boca con la mano, aunque sus mejillas se encendieron en un vivo color carmín al ser consciente de la posición en la que se encontraban.

Alexander miró a su hijo, escuchando esa risa que hacía años no llenaba su casa, y luego miró a Liam, cuyos ojos brillaban con una alegría hermosa en medio del desastre de harina. Por primera vez en cinco años, la comisura de los labios del temible Alfa dominante se curvó sutilmente hacia arriba en un gesto que estuvo muy cerca de ser una sonrisa genuina.

​—Vaya desastre, Miller —dijo Alexander. Su voz sonó más baja, ronca y profunda de lo habitual, resonando directamente contra el pecho de Liam.

​—Lo siento mucho, señor Sterling... —comenzó a disculparse Liam, intentando moverse para levantarse, pero el brazo de Alexander en su cintura tardó un par de segundos deliberados en soltarlo, como si el Alfa se negara a dejarlo ir—. Alistair solo quería ayudarme y perdimos el control de la masa.

Alexander ayudó a poner en pie al niño y luego extendió una mano hacia Liam para ayudarlo a levantarse. Cuando Liam tomó su mano, el Alfa tiró de él con firmeza, asegurándose de que estuviera firme sobre sus pies antes de soltarlo.

Alexander se sacudió los pantalones oscuros del traje, viendo cómo la harina caía al suelo, arruinando una prenda de miles de dólares, pero extrañamente, no sentía ni un ápice de molestia. Miró a los dos omegas, quienes permanecían de pie frente a él esperando una reprimenda.

​—Límpiense —ordenó Alexander, recuperando su tono formal pero sin rastro de la hostilidad del pasado—. Y procuren que las galletas valgan la pena el estado en que ha quedado mi cocina. Greyson se pondrá histérica si ve esto.

Sin decir nada más, pero con su aroma a sándalo y whisky flotando en un tono notablemente cálido y pacífico, Alexander dio la vuelta y caminó hacia su despacho, sacudiéndose un poco de harina del hombro por el camino.

Liam se quedó estático, mirando la puerta por donde el Alfa había desaparecido. Llevó una mano a su cintura, donde todavía sentía el fantasma del calor del brazo de Alexander. El incidente doméstico no solo había roto unos cuantos utensilios de cocina; había derribado por completo la distancia física entre ellos y había demostrado que, debajo de toda esa armadura de hierro, el lobo de Alexander Sterling estaba más que listo para proteger a su nueva familia.

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Maru19 Sevilla
Que bonito!!!
Victoria 017
espera que ella enfrente las consecuencias está vez, no conozco el anterior omega, pero según la descripción, parece ser buena persona.
Maru19 Sevilla
Que bueno que descubrieron a la loca👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Le salió mal la jugada a la loca, los unió más 🤭
Maru19 Sevilla
Ojalá que la encuentre rápido y la haga pagar/Grievance/
Maru19 Sevilla
Rematada mente loca😱
Maru19 Sevilla
Maldita loca!
Maru19 Sevilla
No sé a sabido nada de la loca😱
Maru19 Sevilla
Haber que dice la loca después de saber cómo va la relación entre el Alfa y el Omega 😱
Maru19 Sevilla
Ya cayó ese Alfa🥰
Maru19 Sevilla
Se va a rendir ese Alfa quiera o no
Maru19 Sevilla
Que duro es ese Alfa😱
Maru19 Sevilla
Haber como le va al Omega con la loca😱
Maru19 Sevilla
Esa loca de dónde salió?
Maru19 Sevilla
El Alfa va aprender el dicho " Cae más rápido un hablador que un cojo "
Maru19 Sevilla
Es emocionante está novela 👏👏
Maru19 Sevilla
Ese par de infieles van acabar mal es ley de vida
Oly-chan
Me gusta ❤️
Marcela Ponce
estupido, que culpa tiene el bb, es el mejor regalo que le dejo su esposo
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