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Sangre Volkov

Sangre Volkov

Status: En proceso
Genre:Romance / Mafia / Posesivo
Popularitas:10.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lanita17

Toda su vida, Annia creyó que estaba destinada a sufrir. Pero, al borde de la muerte, descubre que pertenece a la familia Volkov, una de las dinastías más poderosas de Rusia.

Alexei, el hermano mayor, es frío, implacable y sobreprotector; haría cualquier cosa por su familia, aunque deba cargar con un secreto que ha ocultando de todos incluso su familia. Andrey, su gemelo, es leal, carismático y el corazón de los Volkov, pero el amor pondrá a prueba todo aquello en lo que cree.

Juntos deberán proteger a la hermana que acaban de recuperar mientras enfrentan traiciones, enemigos ocultos y una guerra donde el poder se hereda con sangre.

Porque los Volkov no solo comparten un apellido... comparten un destino.

NovelToon tiene autorización de Lanita17 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

XXIII

Annia

Me encontraba de camino al centro de terapias que estaba dentro del hospital privado de Moscú. Mi nuevo terapeuta, el doctor Spencer, trabajaba allí. Iba perdida en mis pensamientos; lo que había escuchado aquella mañana aún resonaba en mi cabeza, hasta que la voz de Iván me sacó de ellos.

—¿Le sucede algo, señorita Volkov?

Lo miré y respondí:

—No, no es nada.

Desvié la mirada.

Él me observó con gesto compungido.

—Bueno... sé que aún no me conoce, pero quiero que sepa que, si necesita algo, no dude en decírmelo, por favor.

Pareció querer agregar algo más, pero cerró la boca por un instante y luego continuó:

—Lo siento, señorita Volkov, por ser entrometido. Sé que usted no se fía mucho de los hombres... pero quería decirle que jamás haría nada que pudiera lastimarla. Antes me corto una mano.

Me sentí mal por Iván. Solo intentaba ser amable conmigo. Sabía que él no me haría daño; mis hermanos confiaban en él porque los había salvado. Y no solo eso... yo también le debía mucho, porque si no hubiera sido por él, ese desgraciado de Scott habría logrado abusar de mí.

—Señor Petrov... yo... bueno, solo quería decirle que... le agradezco por haberme salvado. Muchas gracias por lo que hizo por mí. Sé que si no hubiera sido por usted... a mí... a mí...

—Tranquila, señorita Volkov. No tiene que agradecer nada. Al contrario, lamento no haber llegado antes... para evitar que ese hijo de... que ese bastardo le pusiera una mano encima.

—No... al contrario. Llegaste en el momento preciso. Tú me salvaste...

Tomé aire; incluso recordar ese momento me costaba demasiado.

Iván lo entendió enseguida.

—Tranquila, señorita. No es necesario que reviva ese momento.

Guardó silencio unos segundos antes de continuar:

—¿Sabe? Yo le debo demasiado a la familia Volkov, especialmente a su padre. Él es como un hermano para mí, y daría mi vida por él... y por los que quiere. Usted, señorita, y los jóvenes señores son lo que él más adora en esta vida.

Vi la sinceridad en sus palabras y le sonreí.

—¿Le puedo pedir un favor, señor Petrov? Puede llamarme por mi nombre. Solo dígame Annia.

Él sonrió.

—Solo si usted... o bueno, si tú me llamas Iván.

Le devolví la sonrisa y le extendí la mano.

—Tenemos un trato, Iván. A partir de ahora nos hablaremos de tú.

—Bueno, Annia... ya llegamos.

Aquel lugar era muy bonito y moderno. Entramos al hospital y fuimos directo al centro de terapias. Allí nos recibió una recepcionista muy amable, quien me condujo a una pequeña sala acogedora.

—Por favor, esperen aquí. Enseguida el doctor Spencer la atenderá.

Luego se retiró.

El teléfono de Iván sonó. Se levantó y se apartó para responder. Lo escuché hablar rápido mientras fruncía el ceño y se llevaba los dedos al puente de la nariz. La llamada lo había perturbado.

Colgó y volvió hacia mí.

—Annia, tengo que irme. Ha surgido algo con la Pra... con los negocios de tu padre y necesitan mi presencia. ¿Está bien si te quedas sola por un momento? En breve llega Alexei, está de camino. Dejaré a dos escoltas mujeres aquí para que te resguarden, no te preocupes.

En ese momento entraron dos mujeres vestidas con trajes negros y expresión severa.

Iván se dirigió a ellas:

—Las dejo a cargo de la señorita Volkov hasta que llegue el joven señor Alexei. No quiero errores.

Ambas asintieron.

Poco después de que Iván se marchara, la recepcionista volvió a acercarse.

—Venga conmigo, el doctor Spencer la espera.

La seguí por un pasillo mientras las escoltas avanzaban detrás de mí. Llegamos hasta un consultorio y ella abrió la puerta.

—Doctor Spencer, aquí está la señorita Volkov.

Una voz masculina, cálida y extrañamente familiar, respondió:

—Que pase, por favor.

Cuando entré a la habitación sentí que cerraban la puerta tras de mí, pero no podía apartar la mirada del joven hombre que estaba frente a mí.

Era él.

Estaba casi igual a la última vez que lo vi, solo que ahora era un hombre hecho y derecho... y uno muy guapo.

Él también pareció reconocerme. Se puso de pie y me miró como si no creyera lo que veía.

—¿Ani?... ¿Eres tú? ¿De verdad eres Ani?

Mi voz no salía, así que solo asentí.

No podía creer que estuviera allí. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vi...

—¿No... Nolan?

Mi voz salió temblorosa.

Él se acercó a mí y me envolvió en sus brazos.

Aquel gesto no me causó miedo ni rechazo. Sentí el calor reconfortante de su abrazo, y también la añoranza... la misma que yo había sentido durante tanto tiempo, hasta convencerme de que jamás volvería a verlo.

—Yo te busqué cuando regresé a América, Ani. Pero no pude encontrarte. Fui durante semanas al sitio donde nos veíamos, pero nunca llegaste. ¿Qué pasó? ¿Dónde estabas?

Lo miré, aún sin creerlo.

—Pregunté por ti en el restaurante donde trabajabas, pero solo me dijeron que un día dejaste de venir y no sabían nada de ti. Tampoco tenían tus datos... al igual que yo, solo sabían tu nombre.

Ver a Nolan trajo de golpe todos los recuerdos a mi mente.

La única época de mi vida en la que sentí el cariño sincero de alguien.

Aunque solo fueron unos meses, atesoraba aquellos recuerdos como un tesoro.

---

Lo conocí cuando tenía quince años, en América.

En aquel entonces trabajaba en un restaurante lavando platos. Me contrataron porque había falsificado un documento de identidad que decía que ya era mayor de edad. Aunque sé que no me creyeron, la dueña —una mujer latina muy amable— debió ver mi desesperación por conseguir trabajo y me ofreció lo único que podía darme.

Una noche, al salir de mi turno, unos tipos se me acercaron para robarme. Como vieron que no llevaba nada de valor, comenzaron a golpearme.

Entonces una motocicleta frenó bruscamente.

De ella bajó un joven que, sin dudarlo un segundo, me defendió de aquellos hombres.

Cuando se marcharon, me ayudó a levantarme y revisó mis heridas. Solo tenía algunos raspones en brazos y manos, y un pequeño corte en el labio.

Sacó una cajita de su mochila y comenzó a curarme.

—¿Por qué haces esto? Tú ni siquiera me conoces...

Él simplemente sonrió.

—No tengo que conocerte, pequeña, para ayudarte. Estabas en peligro.

Terminó de curarme y preguntó:

—Bueno, ya está. Ahora dime dónde vives.

Lo miré desconfiada.

—¿Por qué preguntas?

—Pues no es obvio. Te voy a llevar a casa. Además, no son horas para que una niña esté sola por la calle. Seguramente tus padres deben estar preocupados.

Me quedé callada.

Si él supiera que a mi madre no le importaba.

—No es necesario que me lleves. Estaré bien. Gracias por tu ayuda.

Emprendí el camino, pero él insistió y terminó acompañándome.

Le di una dirección falsa, a dos cuadras del lugar miserable donde realmente vivía.

Y así empezó todo.

Al día siguiente volvió a esperarme afuera del restaurante, sentado en su moto, con una sonrisa insolente y un casco en la mano.

—Bueno, pequeña, tu caballero en armadura ha venido con su fiel corcel para llevarte a casa.

Yo lo miré sorprendida.

—¿Por qué haces esto? No me conoces y yo tampoco te conozco.

Él extendió la mano.

—Eso se arregla fácil. Mucho gusto, soy Nolan. ¿Y tú eres...?

No le tomé la mano. Seguí caminando.

Él me siguió.

—Vamos, pequeña, ya me presenté. Ahora es tu turno.

Me miró con aquellos ojos azules que brillaban como el cielo despejado.

No sé por qué, pero algo en él no me hacía desconfiar.

—Annia.

Él se acercó y me dio un beso en la mejilla sin previo aviso.

—Gusto en conocerte, Ani.

Y así comenzó nuestra amistad.

Todos los días me recogía después del trabajo y me llevaba a mi “supuesta casa”. Nunca le dije dónde vivía realmente. Temía que si mi madre lo veía, Dean intentara aprovecharse de él... o que Nolan dejara de querer ser mi amigo.

Durante dos meses se convirtió en la única persona que me hacía sonreír.

Me contó que vivía en América con su madre, que era médica, y que él también estudiaba medicina. En pocas semanas se uniría a Médicos Sin Fronteras y se iría del país por un par años.

Aquella noticia me entristeció más de lo que quise admitir.

Dos semanas después vino a despedirse.

Estábamos sentados en la banca del parque donde siempre hablábamos.

Me tomó de las manos. Esa sonrisa suya, tan habitual, no estaba aquella vez.

—Ani... yo... tengo algo que decirte.

—Dime, Nolan. Te escucho.

Guardó silencio unos segundos y luego negó con la cabeza.

—No. Ahora no es el momento adecuado.

Tomó una de mis manos y la llevó hasta su pecho, a la altura de su corazón.

—Te lo diré cuando regrese. ¿Me esperarás?

Confundida, asentí.

Él sonrió con tristeza y me dio un beso cálido en la frente.

—Vamos, pequeña. Es hora de dejarte en casa.

Y esa fue la última vez que vi a Nolan.

Una semana después de su partida, mi padrastro se metió en problemas por culpa del juego y tuvimos que mudarnos a un lugar aún peor.

Nunca supe su apellido. Nunca supe dónde encontrarlo.

Y no volví a saber de él...

Hasta ahora.

1
Massiel Martinez Rosales
no puede seeeeeeer ya llegue hasta aquí tan rápido
Massiel Martinez Rosales
ahhhh me quedo sin cabello y espero que ansias quede con lucca
Massiel Martinez Rosales
y entonces las prácticas servirán para nada no se supone que hay un ejército siempre detrás de ella, se esfumaron ese dia ashhhhhh
Massiel Martinez Rosales
espero que se quede con el el si me agrada
Massiel Martinez Rosales
tuve la esperanza de que se enamorara del chico y dejara a Nicolas
Massiel Martinez Rosales
eso era lo que esperaba de su padre y hermanos que le enseñaean a defenderse , pero no la quieren tener oculta
Massiel Martinez Rosales
espero que le pongan de pareja a annia un hombre fuerte que la sepa defender en el mundo en el que se rodea
Massiel Martinez Rosales
espero que no sea hijo de oleana porque sería traición si no le puso su nombre, y si el tiene sentimientos por ella no puede atenderla como paciente
Massiel Martinez Rosales
ay espero que lo encuentre
Massiel Martinez Rosales
ay espero que se me casen los dos y den más hermanos
Massiel Martinez Rosales
awww pobre hombre espero que mas adelante nos digan porque mls odiaba tanto y a el también
Massiel Martinez Rosales
creo que ella merecía sufrir más que la encontrarán viva y la torturaran eso merecía
Massiel Martinez Rosales
ay no puedo con tanto
Massiel Martinez Rosales
pero esque ellos también les están diciendo q no se acerquen
Massiel Martinez Rosales
no respire en todo el capitulo autora 100 de 10 en suspenso
Massiel Martinez Rosales
sin comentarios
Zulay De Ardila
Hola Amiga Escritora 📝 Saludos.! Adore Esta Historia 📝 Por Favor 🙏 Cuando Actualizas..? Puedes Por Favor 🙏 Subir Muchísimos Maas Capitulos 📝 Muchísimas Gracias 🙏 De Antemano./Angry/
Javier Garcia
excelente
Moon_-_Girl
pues la verdad es k Ami si me gustaría muchísimo k se hiciera la maratón
Moon_-_Girl
Estuvo muy bueno el cap 👌😄, me gustó
Lanita 1706: Gracias ☺️
total 1 replies
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