SIN SPOILER
NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¿ME RECUERDAS?
La Mansión Torres permanecía extrañamente tranquila aquella tarde.
La lluvia había vuelto.
Las gotas golpeaban suavemente los enormes ventanales mientras el cielo gris cubría toda la propiedad.
Kain estaba en la sala principal revisando documentos junto a algunos hombres de confianza.
Pero su atención seguía desviándose hacia el segundo piso.
Hacia la habitación donde estaba Adaline.
Porque desde la noche anterior algo dentro de él no estaba tranquilo.
Y eso lo irritaba.
El joven maestro jamás se preocupaba tanto por alguien.
Mucho menos por una desconocida.
Entonces escucharon motores afuera.
Uno de los hombres levantó la mirada.
—El jefe regresó.
Kain frunció ligeramente el ceño.
Su padre había salido solo desde temprano.
Algo extremadamente raro.
Los guardias abrieron inmediatamente las puertas principales cuando Alessandro entró a la mansión.
El mafioso caminaba más serio de lo normal.
Empapado por la lluvia.
Y sosteniendo algo cuidadosamente entre las manos.
Kain lo notó enseguida.
Pero antes de que pudiera preguntar algo…
Alessandro ya estaba subiendo las escaleras.
Directamente hacia la habitación de Adaline.
El joven maestro observó a su padre alejarse.
Confundido.
Cada vez entendía menos lo que estaba pasando.
Mientras tanto, Adaline permanecía sentada cerca de la ventana.
Observando la lluvia caer.
Silenciosa.
Sus alas seguían heridas.
Aunque el fuego celestial comenzaba a disminuir lentamente.
Ella sostenía entre las manos una pequeña taza de té que apenas había probado.
Todavía se sentía fuera de lugar en aquella mansión.
Como si en cualquier momento despertara y descubriera que todo era una pesadilla.
La puerta se abrió suavemente.
Adaline levantó la mirada de inmediato.
Y al ver a Alessandro…
se tensó apenas.
El Diablo cerró la puerta detrás de él lentamente.
No había guardaespaldas.
Ni amenazas.
Solo él.
Y algo extraño entre sus manos.
Alessandro permaneció unos segundos en silencio observándola.
Intentando controlar lo que sentía.
Porque verla viva seguía pareciendo imposible.
Adaline notó algo raro en su expresión.
Cansancio.
Tristeza.
Como si hubiera llorado.
Pero eso no tenía sentido.
Un hombre como él no parecía capaz de llorar.
Finalmente Alessandro habló con voz baja.
—Encontré algo que te pertenece.
Adaline frunció ligeramente el ceño.
Confundida.
El mafioso se acercó despacio.
Con cuidado de no asustarla.
Y luego abrió lentamente la mano.
El rosario.
Las cuentas azules brillaron suavemente bajo la luz de la habitación.
Y en cuanto Adaline lo vio…
algo cambió.
Sus ojos dorados se abrieron apenas.
Una sensación extraña atravesó su pecho.
Dolor.
Calor.
Nostalgia.
Como si una parte olvidada de su alma reaccionara al instante.
Sus dedos temblaron ligeramente.
Alessandro lo notó inmediatamente.
Y por primera vez en años…
una pequeña esperanza nació dentro de él.
Se acercó un poco más.
—¿Lo recuerdas?
Adaline observó el rosario fijamente.
Su respiración comenzó a volverse inestable.
Imágenes borrosas cruzaron su mente de repente.
Velas.
Una iglesia.
Una voz masculina riendo suavemente.
Un chico de ojos oscuros tomando sus manos.
Pero desaparecieron demasiado rápido.
Adaline llevó una mano a su cabeza.
Confundida.
—Yo…
Alessandro sintió el corazón golpeando con fuerza dentro de su pecho.
Esperando.
Deseando.
Necesitando que ella recordara.
Aunque fuera un poco.
Adaline tomó lentamente el rosario entre sus manos.
Y apenas lo tocó…
un recuerdo cruzó su mente otra vez.
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“Porque incluso las personas perdidas merecen ser salvadas.”
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Su respiración se cortó.
Aquellas palabras…
¿por qué se sentían tan familiares?
Adaline levantó lentamente la mirada hacia Alessandro.
Y por un instante…
algo en sus ojos cambió.
Como si estuviera viendo más allá del mafioso temido.
Más allá del monstruo conocido como “El Diablo”.
Como si pudiera ver al joven roto que una vez la amó.
Alessandro dio un paso más cerca.
Desesperado por primera vez en muchísimo tiempo.
—Adaline…
Su voz sonó diferente.
Más humana.
Más frágil.
Y eso desconcertó completamente a ella.
Porque jamás había escuchado a alguien pronunciar su nombre así.
Con tanto dolor.
Con tanto amor.
Adaline bajó lentamente la mirada hacia el rosario.
Su corazón dolía.
Pero no entendía por qué.
Las imágenes seguían apareciendo fragmentadas.
Una iglesia.
Lluvia.
Un abrazo.
Y lágrimas.
Muchas lágrimas.
Entonces murmuró casi sin darse cuenta:
—…Alessandro…
El silencio fue absoluto.
El mafioso se quedó inmóvil.
Completamente inmóvil.
Porque esa fue la primera vez desde que ella cayó del cielo…
que recordó algo de él.
Aunque fuera apenas un fragmento.
Aunque fuera solo su nombre.
Alessandro sintió los ojos arderle nuevamente.
Pero esta vez no apartó la mirada.
No quería romper aquel momento.
No quería despertar de nuevo.
Adaline seguía confundida.
Asustada.
Pero mientras sostenía el rosario entre sus manos…
su alma comenzaba lentamente a recordar al hombre que una vez amó antes de convertirse en un ángel.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?