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Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Status: En proceso
Genre:Regreso a la infancia / Reencarnación / Mundo de fantasía
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

En un reino donde las leyendas nunca mueren, una joven noble comienza a tener sueños con una vida que no recuerda y una tragedia que aún no ha ocurrido. Mientras la sombra de una antigua profecía vuelve a extenderse sobre el imperio, su destino se entrelaza con el del príncipe heredero, un hombre marcado para morir antes de reclamar el trono.

Cada recuerdo la acerca a una verdad capaz de cambiar el curso de la historia, pero también despierta a quienes han esperado siglos para impedir que el pasado se repita. En un mundo donde nadie es completamente inocente y cada decisión tiene un precio, proteger al príncipe podría significar condenarse a sí misma una vez más.

Porque algunas promesas sobreviven a la muerte... y hay destinos de los que ni siquiera una nueva vida puede escapar.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 1— Una niña diferente

No recuerdo cuál fue mi primer recuerdo.

Cada vez que alguien me preguntaba algo parecido, terminaba inventando una respuesta distinta. A veces decía que era el aroma de los rosales del jardín de nuestra residencia. Otras veces aseguraba que había sido la voz de mi madre cantándome antes de dormir. Incluso llegué a decir que lo primero que recordaba era haber aprendido a caminar detrás de mi hermano mayor mientras él intentaba escapar de mí porque, según sus propias palabras, yo era "demasiado pegajosa".

La verdad era mucho más extraña.

Mi primer recuerdo era la luna, no una luna cualquiera, era inmensa.

Tan brillante que parecía iluminar el mundo entero por sí sola. Siempre que intentaba recordarla, mi pecho se llenaba de una tristeza que no lograba comprender. Era una sensación tan profunda que, incluso siendo apenas una niña de seis años, me hacía creer que había perdido algo muy importante... aunque no supiera qué era.

Jamás le conté eso a nadie, ni siquiera a mi madre.

Había aprendido muy pronto que los adultos siempre encontraban una explicación para todo.

"Fue un sueño."

"Tienes demasiada imaginación."

"Lees demasiados cuentos."

Siempre era lo mismo, así que dejé de mencionarlo, prefería guardar aquellos pensamientos para mí.

—¡Lady Seraphine!

La voz de Margaret resonó por todo el jardín, sonreí de inmediato.

Si Margaret me estaba buscando con ese tono, significaba una sola cosa.

Había vuelto a escaparme.

Corrí entre los enormes rosales sin mirar atrás. Mi vestido azul quedó atrapado en una rama, pero tiré de él con fuerza hasta liberarlo, ignorando el pequeño desgarrón que seguramente me costaría un buen regaño más tarde.

—¡Lady Seraphine Valmont!

Su voz sonó mucho más cerca.

—¡Sé que está escondida!

Me llevé ambas manos a la boca para contener la risa, era imposible que me encontrara, había descubierto aquel escondite hacía casi un año.

Detrás del invernadero existía un pequeño espacio cubierto por enredaderas donde apenas cabía una niña de mi tamaño. Desde allí podía observar a cualquiera sin que nadie pudiera verme.

Era perfecto.

Me acurruqué entre las hojas mientras escuchaba sus pasos acercarse.

—¿Dónde está esa pequeña traviesa...?

Margaret suspiró con tanta fuerza que casi sentí lástima por ella.

Casi.

Asomé apenas un ojo entre las ramas.

La pobre llevaba varios minutos buscándome. Su uniforme de doncella estaba impecable, salvo por un mechón de cabello oscuro que escapaba de su recogido cada vez que giraba la cabeza de un lado a otro.

—Si la encuentro...

Sonreí.

Siempre decía eso.

"...le diré al duque que ha vuelto a ensuciar su vestido."

Mi sonrisa desapareció al instante, eso ya era otra historia.

Padre jamás levantaba la voz y, precisamente por eso, decepcionarlo era mucho peor que recibir cualquier castigo.

Inflé las mejillas, quizá debía salir, solo un poquito.

Me puse de pie con cuidado, procurando no hacer ruido, la rama bajo mi pie crujió.

Margaret levantó la cabeza de inmediato.

—¡La encontré!

—¡No me encontraste! ¡Yo decidí salir!

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Entonces no corrió porque le mencioné al duque.

Crucé los brazos.

—Fue una coincidencia.

Margaret soltó una pequeña carcajada y negó con la cabeza antes de acercarse hasta mí.

—¿Sabe cuántas personas la están buscando?

Bajé la mirada hacia la punta de mis zapatos.

—¿Dos?

—Ocho.

Abrí los ojos como platos.

—¿Ocho?

—El jardinero, tres doncellas, el mayordomo, un caballero... y yo.

Fruncí el ceño.

—Eso son siete.

Margaret parpadeó un instante.

Después soltó una risa tan fuerte que terminó inclinándose hacia adelante.

—Tiene razón.

Sonreí orgullosa.

—Lo sabía.

—Pero el octavo es su padre.

Mi orgullo desapareció igual de rápido que había llegado.

—...Ah.

—Exactamente.

La doncella acomodó con delicadeza algunos mechones de mi cabello plateado detrás de mis orejas y suspiró.

—¿Por qué siempre se escapa?

Pensé la respuesta unos segundos.

—Porque afuera pasan cosas.

—¿Y aquí dentro no?

Negué con firmeza.

—Aquí todos caminan despacio.

Margaret arqueó una ceja.

—¿Eso es malo?

—Muchísimo.

Ella volvió a reír.

—¿Y qué clase de cosas pasan afuera?

Levanté un dedo.

—Los pájaros pelean por las migas de pan.

Otro dedo.

—Los conejos se esconden cuando llueve.

Un tercero.

—Y las mariposas nunca vuelan igual dos veces.

Margaret permaneció en silencio observándome, no era la primera vez que me miraba de aquella manera, como si quisiera decir algo, pero decidiera guardárselo.

Finalmente sonrió con dulzura.

—Su Alteza... digo... perdón.

Se llevó una mano a la boca inmediatamente, yo fruncí el ceño.

—¿Qué dijiste?

Sus ojos se abrieron por completo.

—Nada.

—Sí dijiste algo.

—Me equivoqué.

Incliné ligeramente la cabeza.

—Me llamaste... ¿Alteza?

Margaret tragó saliva.

—Quise decir "mi lady". Solo se me enredó la lengua.

La observé unos segundos más, no parecía estar mintiendo, pero tampoco decía toda la verdad.

Antes de que pudiera seguir preguntando, una voz grave interrumpió la conversación.

—Así que aquí estabas, pequeña.

Mi cuerpo entero se tensó, giré lentamente.

Mi padre caminaba hacia nosotras acompañado por dos caballeros.

Vestía un elegante uniforme negro con detalles dorados que reflejaban la luz del sol. Sobre sus hombros descansaba una capa azul marino adornada con el escudo de nuestra familia: una luna plateada rodeada por lirios blancos.

Siempre me había parecido el hombre más imponente del mundo, no porque fuera alto, ni porque fuera duque, sino porque bastaba una sola mirada suya para que todo el mundo guardara silencio.

Incluso yo.

Me escondí instintivamente detrás de Margaret, él levantó una ceja.

—¿Planeas pasar el resto del día escondida?

Asomé apenas la cabeza.

—Depende...

—¿De qué?

—¿Estás muy enojado?

Durante unos segundos no respondió absolutamente nada, luego ocurrió algo que siempre lograba tranquilizarme.

Sonrió.

Solo un poco, pero lo hizo.

—Ven aquí.

Di dos pasos inseguros hasta quedar frente a él, esperaba un regaño.

En cambio, mi padre se arrodilló hasta quedar a mi altura, tomó con cuidado mi pequeño vestido entre sus manos y observó el desgarrón que había hecho la rama.

—Sabía que terminaría así.

Bajé la cabeza.

—Lo siento...

Él acomodó con ternura un mechón de mi cabello detrás de la oreja.

—El vestido puede coserse.

Lo miré sorprendida.

—¿Entonces... no estás molesto?

—Estoy preocupado.

Su respuesta me dejó completamente callada.

—Eres demasiado curiosa, Seraphine. Y algún día esa curiosidad podría llevarte a un lugar del que no puedas regresar.

No entendí del todo sus palabras, pero, sin saber por qué... Sentí un escalofrío recorrer mi espalda.

Como si aquellas palabras ya las hubiera escuchado alguna vez, en otro lugar.

En otra vida.

1
Afrodita Hada♥️
wow se ve interesante muchas gracias 😊😊🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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