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BAJO LAS ALAS DEL AMOR

BAJO LAS ALAS DEL AMOR

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Tras un matrimonio que se desmorona en el silencio y la indiferencia, un encuentro fortuito la sumerge en la vorágine de una pasión que jamás creyó posible. Alejandro, un hombre enigmático y arrollador, emerge de entre las sombras de su pasado, trayendo consigo no solo un amor avasallador, sino también un turbulento secreto que podría destruirlos.

Isabella, una mujer que ha luchado por mantener en pie su independencia y su corazón, se ve arrastrada a un mundo de deseo incontrolable y decisiones prohibidas. A medida que sus cuerpos se entrelazan en encuentros que desafían toda convención, también lo hacen sus almas, forjando un vínculo que es tan peligroso como irresistible. Pero el camino del amor verdadero nunca es sencillo.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10

Los días que siguieron a esa noche bajo las farolas se convirtieron para Isabella en un campo de batalla silencioso, una guerra constante entre lo que su conciencia le dictaba y lo que su cuerpo y su alma exigían a gritos. Cada vez que cerraba los ojos, el recuerdo de los labios de Alejandro, de sus manos en su cintura, de sus promesas susurradas, regresaba con una fuerza arrolladora, borrando cualquier rastro de cordura. Pero al abrirlos, la realidad caía sobre ella como un manto pesado: seguía siendo la señora Lombardi, esposa de un hombre que, aunque no la amaba, merecía lealtad, o al menos eso le habían enseñado toda su vida.

—¡Basta! —se dijo una mañana, golpeando suavemente la mesa con los puños cerrados, mientras miraba el teléfono sobre la encimera de la cocina—. Tengo que poner fin a esto. Fue un error, un momento de locura, y no puede volver a pasar.

Se sentía culpable, terriblemente culpable. ¿Qué clase de mujer era ella, que se dejaba besar por otro hombre, que soñaba con él cada noche, que anhelaba su presencia más que nada en el mundo? Leonardo no era el marido perfecto, ni siquiera era un buen compañero, pero los votos estaban hechos, la sociedad la miraba, su familia tenía una imagen que cuidar. La razón le gritaba que se alejara, que olvidara, que volviera a esa vida tranquila, ordenada y segura, aunque fuera gris y vacía.

Pero Alejandro… Alejandro era un imán al que ella no podía resistirse. Su sola presencia rompía todas sus barreras. Y lo peor no era solo lo que él le hacía sentir, sino lo que ella misma descubría que era capaz de sentir. Nunca había imaginado que pudiera desear con tanta intensidad, que su cuerpo pudiera reaccionar con tanta violencia solo al escuchar su nombre.

Cuando al día siguiente su teléfono vibró y apareció su nombre en la pantalla —Alejandro Vargas—, Isabella sintió que el corazón se le salía del pecho. Lo miró, lo tomó en la mano, lo acarició con el dedo pulgar, deseando con toda su alma contestar, escuchar su voz, saber qué le decía. Pero se obligó a sí misma a dejarlo sobre la mesa, boca abajo. Y cuando minutos después llegó un mensaje: “Pienso en ti. Más de lo que debería. ¿Tú también?”, lo leyó tres veces, sintiendo cómo el calor le subía por las mejillas y un nudo se le formaba en la garganta. Quería responderle: “Sí, todo el tiempo”. Quería decirle que estaba loca por él. Pero escribió con manos temblorosas: “No debes escribirme. Es mejor que no nos veamos más. Lo siento”. Y lo envió, sintiendo como si se arrancara una parte de sí misma al hacerlo.

Durante las semanas siguientes, Isabella hizo todo lo posible por mantenerse lejos. Rechazó invitaciones a eventos donde sabía que él estaría. Cambió sus rutas habituales para no cruzárselo. No contestó ninguna de sus llamadas ni respondió a ninguno de sus mensajes, aunque cada uno de ellos le destrozaba un poco más el alma. Leonardo, ajeno a todo, notó su cambio de humor, su silencio, su mirada perdida.

—¿Te pasa algo, Isabella? —le preguntó una noche mientras cenaban en silencio—. Estás muy callada últimamente. Pareces triste. ¿Te aburres?

Ella levantó la vista, forzando una sonrisa que no llegó a sus ojos. —No, Leonardo. Solo… solo estoy cansada. Son cosas mías.

—Pues intenta animarte —respondió él, indiferente, volviendo a su plato—. La gente nota cuando la esposa de un hombre de negocios no está contenta, y eso da mala imagen.

Esas palabras, frías y egoístas, debieron haber sido la confirmación que necesitaba para aferrarse a su matrimonio. Debieron haberla hecho sentir que estaba en lo correcto al mantenerse lejos de Alejandro para proteger todo esto. Pero por el contrario, lo único que lograron fue hacerla sentir más sola, más vacía, más equivocada en su decisión.

Cada día sin verlo, sin escucharlo, sin sentirlo, era un suplicio. Cada mañana despertaba esperando que fuera diferente, cada noche se acostaba con el recuerdo vivo de sus besos. La lucha interna era una tortura interminable, un tira y afloja constante entre la razón, que le gritaba “¡Huye, aléjate, es peligroso!”, y el corazón, que le susurraba “Quédate, ven a mí, esto es vivir”.

Una tarde, sentada sola en el jardín trasero de la mansión, mirando las flores que ni siquiera tenía ganas de cuidar, sacó el teléfono del bolso. Tenía guardados todos los mensajes de Alejandro, los que ella no había contestado. Leyó el último otra vez: “Sé que me estás evitando. Y respeto tu decisión, aunque me duela. Pero quiero que sepas una cosa: por mucho que te escondas, por mucho que intentes apagarlo… el fuego que encendimos no se va a apagar solo. Y yo te esperaré. Todo el tiempo que haga falta. Porque sé que tú también me perteneces”.

Isabella llevó el teléfono al pecho, cerró los ojos y dejó caer las lágrimas que había contenido durante días.

—¿Por qué tiene que ser tan difícil? —susurró al aire, con voz rota—. ¿Por qué lo que está bien se siente tan mal… y lo que está prohibido se siente como lo único real que tengo?

Sabía que estaba perdiendo la batalla. Sabía que, por más que intentara alejarse, por más que tratara de ser leal, su corazón ya había elegido. Y la razón, por más fuerte que quisiera ser, ya no tenía ninguna posibilidad contra la fuerza arrolladora de ese amor prohibido.

Hola chicas espero que estén bien y que les esté gustando la novela. Paso por aquí para decirles que en estás semanas estaré subiendo los próximos capítulos seguido para ir adelantando un poco la novela. Espero y los disfruten.

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Miriam Ramirez
buenisima autora espero la siguiente historia gracias x compartir su talento un abrazo y asta pronto👏👏👏👏👏👏👏👏🥰 drsde Santiago de Cali Valle
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