Victoria Adame García regresa del más allá para cobrar venganza. Polo Hernández no comprende que está pasando, pero siente una presencia extraña dentro de su coche.
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El miedo lo guardaría para otra ocasión
En su casa, Séfora estaba inquieta, "¿quién era en realidad Noelia?, ¿por qué hablaba sola?, ¿que quiso decir con eso de que Polo la había asesinado?", todo esto le parecía muy raro.
Fue a la cocina, pero al abrir el refrigerador se le cayó el bote del agua, derramándose por el suelo.
De inmediato fue por el trapeador y secó el agua. Estaba visiblemente nerviosa.
"Cálmate, Séfora", se dijo; "esto no puede ser real", "tal vez lo imaginaste".
"No, estoy segura de lo que oí", "Noelia dijo que Polo la había asesinado", "no son figuraciones mías".
"¡Dios mío!, ¿qué debo hacer?"
Séfora no pudo dormir en toda la noche, al día siguiente se reportó enferma y no fue a trabajar.
La verdad ya no quería ir, realmente estaba asustada.
Estaba tranquilamente viendo la tele cuando alguien tocó el timbre.
"¿Quién puede ser?, son casi las seis", pensó.
Al abrir, vio a Noelia. Ella entró como "perro por su casa".
Hola, ¿cómo sigues?, me preocupé que te hayas reportado enferma.
Hola, solo fue un dolor de estómago, pero ya estoy bien.
Qué bueno, hubo muchas ventas hoy. Quiero que mañana abras y te hagas cargo, voy a visitar a Polo.
Sssí, dijo Séfora nerviosa.
Te noto nerviosa, dime qué te sucede, lo he notado desde hace varios días.
Lo que pasa es que siento que no eres la misma que conocí.
No sé por qué dices eso, yo soy la misma de hoy y siempre.
Tú me has dicho que eres vegana y, sin embargo, te he visto comer hamburguesas y toda clase de comida. ¿Quién eres en realidad?, te aseguro que Noelia no eres.
Noelia le dirigió una mirada gélida que, obvio, no era ella.
Tú no te metas en lo que no te importa, solo cumple con tu trabajo. Y sí, sí soy Noelia, ¿o acaso ves a otra persona?
Es que no te reconozco.
"Qué raro, se supone que fue un infarto fulminante, entonces, ¿cómo es que está viva?".
Deja de meter problemas donde no los hay. Más te vale que hagas tu trabajo sin hacer preguntas, ¿estamos?, la expresión de Noelia no era la mejor.
Está bien, disculpa, dijo Séfora, cada vez que estaba con Noelia sentía que un sudor frío le recorría la espalda. Y ese olor que no soportaba. Algo así como si estuviera muerta.
Pensar eso la llenaba más de terror, casi podría jurar que no era Noelia, pero prefirió ya no decir nada, no quería provocar la desconfianza de ella.
Se limitó solo a "creer" lo que ella le decía, no quería provocar su enojo.
Bueno, me voy, espero que mañana no tengas problemas con las ventas, susurró Noelia.
No te preocupes, todo saldrá bien. Espero que Polo esté bien.
La duda llenaba el alma de Séfora, al día siguiente, mientras esperaba que los clientes llegaran buscó un nombre en la compu.
Leopoldo Hernández...
Vio una foto de él con su esposa Victoria. Séfora sintió frío, miró alrededor no había nadie. Entonces, ¿por qué esa sensación de ser observada?
"¿Por qué se me figura que he visto antes a esta mujer?", se preguntó Séfora, la inquietud marcada en el rostro.
Amplió la foto y la observó muy detenidamente.
"Esa mirada se parece bastante a Noelia". "Es raro, pero eso es lo que yo veo", se dijo.
Hubo muchos clientes ese día. Hizo el corte y salió.
En lugar de dirigirse a su casa, fue al hospital donde atendieron a Noelia del infarto.
Bien día, necesito preguntar algo, dijo Séfora a la encargada de la recepción.
¿Qué se le ofrece?, dijo la señorita muy amable.
Mire, hace como dos meses que vino aquí una mujer infartada, pero no se murió.
¿Qué es lo que desea saber exactamente?
¿Habrá manera de saber si murió y luego resucitó?, ¿o si otro cuerpo se metió en ella?
La encargada la miró con cara de ¿what?, ¿podría explicarme bien?
No me mire así, no estoy loca, pero tengo la sensación de que mi amiga no es mi amiga, alguien o "algo" se metió a su cuerpo mientras todos pensaban que estaba muerta.
Eso que dice no tiene lógica. La paciente no murió, se pudo recuperar.
No creo, el infarto que sufrió fue fulminante, no hubiera sobrevivido. Ella murió y fue poseída por otro cuerpo, de ahí que 'resucitara', dijo Séfora, la manera de hablar llenó de miedo a la chica.
Le aconsejo que no diga eso, y menos aquí, ¿se olvida que está en un hospital?, ¿y que podrían tacharla de loca?
Séfora miró alrededor, luego, salió de ahí convencida de que su amiga estaba poseída.
Iba caminando a su coche cuando otro coche pasó como bólido a su lado que por poco no lo cuenta.
¡Estúpido!, ¿acaso no me ves?, ¡idiota!, Séfora no pudo contenerse, estaba muy nerviosa.
Llegó a su casa poco después de las ocho, había una oscuridad total, el cielo se empezó a nublar, y al poco rato se vino la tormenta.
Séfora buscó el interruptor de la luz, en menos de un segundo se hizo la luz. Fue al baño, lo wue vio la llenó de miedo.
En el espejo estaba escrito algo con lápiz labial: "Deja de meterte en lo que no te importa o pagarás las consecuencias".
El bilé estaba en el lavamanos, tuvo una idea. Con una pequeña bolsa de plástico tomó el bilé y lo guardó, lo llevaría al día siguiente al laboratorio.
Séfora era nerviosa por naturaleza, pero decidió tomar al "toro por los cuernos", sacó fuerzas de flaqueza. El miedo lo guardaría para otra ocasión.