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Para El Marido Que Me Abandonó

Para El Marido Que Me Abandonó

Status: Terminada
Genre:Ella Mayor Que Él / Amor tras matrimonio / Demonios / Romance / Matrimonio arreglado / Fantasía épica / Completas
Popularitas:57.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Rubí, princesa consorte de Evans. Muere por el desprecio de su esposo. Ella renace en el siglo XXI, sin embargo, muere tras una misión peligrosa. Vuelve a su primera vida. está vez, ella no morirá por la distancia de su marido, si es necesario lo obligará a mucha cosa por el bienestar suyo y el de reino.

En una noche, con un cuchillo en el cuello del principe, rubí lo amenaza.

—No te obligare a amarme. Pero si a estar juntos por la seguridad mía y del reino. De lo contrario, te haré sufrir.

Evans, extrañamente le empieza a gustar su lado peligroso.

—Con gusto me gustaría cumplir tus deseos

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo VIII

Rubí caminaba a la par de Evans por los senderos que rodeaban el castillo. Había algo distinto en el ambiente, algo más denso, más cargado de energía.

Nunca había estado tan cerca de él por tanto tiempo sin discutir, sin reproches abiertos. Y, aun así, sentía el peso del juramento

“Jamás separarse, unidos serán más fuertes."

En la primera línea creyó en esas palabras con la ingenuidad de quien confía sin cuestionar. Ahora las entendía desde otro lugar. No como promesa romántica, sino como una verdad cruda. El vínculo no era sentimental. Era estructural. Funcionaban mejor juntos, incluso cuando se repelían.

El sumo sacerdote no mentía.

—Evans —dijo de pronto, rompiendo el silencio—. Quiero clases de esgrima. Eso es lo que te voy a pedir.

Él giró ligeramente el rostro hacia ella, sorprendido, pero no incómodo.

—¿Esgrima? —repitió, con una pequeña sonrisa—. ¿Puedo saber por qué? Si no te molesta.

Rubí no disminuyó el paso.

—Quiero saber usar una espada. Aprender técnicas reales. Defenderme.

—Pero… —Evans dudó—. Se supone que yo debo protegerte.

Rubí se detuvo en seco. Él también lo hizo.

—¿Ah? —lo miró de frente—. No. Yo quiero aprender por mí misma. Eso no está de más. No lo hago por demostrarte algo, sino, por el hecho de que en algún momento deba pelear... Además—añadió, desviando el tema con intención— Quiero ir a la ciudadela. Necesito que me acompañes.

Evans la observó unos segundos. No discutió.

—Está bien. Aún tenemos tiempo antes de los preparativos finales de la coronación.

—Es mañana —respondió ella—. No te apures.

Evans sugirió ir en carruaje. Rubí negó sin pensarlo.

—A caballo. Es más rápido y quiero un poco de libertad.

No la contradijo. Sonrió apenas. No por burla, sino porque había algo genuinamente nuevo en verla decidir sin pedir permiso. No como princesa obediente. Como alguien que sabía lo que quería.

El trayecto fue breve. Rubí montaba con soltura, el cuerpo firme, la postura natural. Evans, desde atrás, no podía evitar observarla. Su cabello suelto se movía con el viento, sin adornos, sin joyas. Nada en ella encajaba con la imagen tradicional de una futura emperatriz, o de la antigua Rubí.

Y, aun así, incrementaba ese sentimiento de atracción hacia ella.

______

La ciudadela estaba viva. Voces, comerciantes, herreros, soldados. El ruido no molestaba a Rubí. Al contrario. Le resultaba familiar. Entraron juntos a una armería amplia, repleta de armas de todo tipo. Espadas largas, dagas, lanzas. Mosquetes, pistolas de distintos calibres y mecanismos.

Los ojos de Rubí se iluminaron. No por emoción exagerada, sino por interés real. Ya que en su vida pasada, las armas eran el único refugio que tenía para protegerse.

Evans la miró con asombro.

—No sabía que te gustaba esto.

—Hay mucho de mí que no sabes —respondió ella sin mirarlo—. Y de seguro te dejará más sorprendido.

—No lo dudo.

Rubí tomó un mosquete pequeño, adecuado a su estatura. Lo sostuvo con firmeza, probó el peso, la alineación. El vendedor la observaba con duda evidente. Ella levantó el arma, apuntó hacia un blanco vacío, sin cargarla.

—Tiene buen equilibrio —comentó—. La puntería dependerá del pulso.

El vendedor frunció el ceño y se acercó a Evans.

—Creo que eso no es apropiado para una dama. Debería detenerla antes de que…

—Lo que ella haga no es asunto tuyo —interrumpió Evans con frialdad—. Y no estás en posición de darme órdenes.

El hombre lo reconoció de inmediato. Palideció.

—Mil disculpas, alteza. No fue mi intención…

Rubí terminó la compra sin prestarle atención. Evans también adquirió un arma. Ella lo miró de reojo.

—¿Puedo preguntar por qué compraste una?

—No lo sé —admitió—. Supongo que me dejé llevar por tu influencia.

Rubí alzó una ceja.

—¿Así que soy una mala influencia para el príncipe?

—Nunca dije eso.

—No, pero así lo pensará todo el mundo. No importa. La opinión ajena es aceite. Se resbala. Vámonos.

Salieron de la ciudadela al trote. El sol comenzaba a caer, tiñendo el paisaje de tonos cálidos. Rubí cabalgaba con soltura, casi salvaje. Evans la observaba, consciente de que esa imagen no se le borraría fácilmente. Era tan difícil de quitarle la vista a esta flor que crecía ferozmente.

“Ha caminado un sendero diferente al de nosotros… pero sigue siendo tu Rubí."

La voz del sumo sacerdote resonó en su mente.

“Conócela. Acércate a ella."

Al regresar al castillo, dejaron los caballos en el establo. El ambiente volvió a ser silencioso. Caminaron juntos hasta sus aposentos. Rubí entró a la alcoba principal. Evans se dirigió al baño.

—Después de la coronación —dijo él antes de cerrar la puerta—. Te incluiré en las clases de esgrima.

—Perfecto.

Rubí dejó el mosquete a un lado y abrió su caja personal. Klaus apareció sin ser llamado. La habitación se oscureció ligeramente. La sombra creó un espacio cerrado, aislado.

—Muéstrame —ordenó Rubí.

Las imágenes surgieron como una proyección. La conversación entre Evans y el sumo sacerdote se desplegó ante ella con claridad. Cada palabra y advertencia hacen referencia al riesgo, al núcleo de luz, a traerla de vuelta.

Rubí no habló, ni mucho menos se movió. Cuando la visión terminó, el silencio pesó más que antes.

—Así que fue eso —murmuró.

Salió del ambiente oscuro y tomó la pistola que había comprado. Caminó hacia el baño.

Evans estaba sumergido en la bañera cuando sintió el frío metálico apoyarse detrás de cabeza. No se movió.

—Rubí…

—Háblame —dijo ella, firme—. ¿Por qué tú y el sumo sacerdote son tan cercanos?

Evans guardó silencio.

—Continúo —añadió ella—. ¿Qué querías decir cuando dijiste que soy diferente a la Rubí que conociste? ¿Por qué tú don está dañado? ¿Que fue lo que hiciste?

El agua apenas se movía. Evans respiró hondo.

—Rubí... Quiero que sepas que jamás te haría daño. Fuí estúpido en el pasado, por eso quiero solucionarlo todo. Iba a decírtelo cuánto antes... Pero-

—Eso no responde ningúna de mis preguntas.— interrumpió ella.

—Te busqué —confesó—. En cada posibilidad... Hasta que te encontré en ese mundo. Casi muerta.

Rubí apretó el arma apenas un poco más.

—Levantate. Me debes una explicación.

Evans salió de la bañera. Mostró todo su cuerpo si pudor, sin vergüenza. No había nada de que temer, pues su cuerpo estaba tallado con musculos, tanto en su abdomen como en sus brazos. Ella bajó el arma lentamente, claramente, él tenía un arma más grande que la que ella tenía en sus manos.

—¿Podrías pasarme la bata a tu izquierda? O ¿Prefieres que hablé así?

Rubí se lo lanza con enojo. Luego sale primero del baño. Evans salió después. Cerró los ojos, temiendo a qué le crea o no.

1
Viviana Bustos Aldana
Este maldito es el que la mató en la otra vida 🤬🤬🤬🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
Yo pensé en todos menos en Cecilia, ni me acordaba de la tipa 😅😅😅😅
Viviana Bustos Aldana
Pura basura 🤬🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
Escoria siempre fue traidor
Viviana Bustos Aldana
Lo sabía el ministro es un traidor, maldita rata merece sufrir 🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
El papá de Evans puede ser malo, o el ministro lo está manipulando de alguna forma y a su vez están bloqueando la sombra de Rubí
Viviana Bustos Aldana
Es demasiado extraño que la sombra desapareció así como si nada 🤔🤔🤔🤔
Viviana Bustos Aldana
Jum, Loid no me convence, este puede ser cómplice, hay mucho enredo, demasiados sospechosos
Viviana Bustos Aldana
Sospechoso, este busca una guerra 🤔🤔🤔
Viviana Bustos Aldana
Vea pues
Viviana Bustos Aldana
El malo se me hace que es el generalucho ese
Viviana Bustos Aldana
Sigo pensando que el papá no tiene nada que ver con la petición del dichoso baile
Viviana Bustos Aldana
Se puede devolver por donde llegó mugre resbalosa traicionera
Evelyn Osorio Ramirez
porque siento que esta ya lo leí, volviste a escribir la misma historia, o me estoy volviendo loca tanto leer 🤣🤣🤣
Viviana Bustos Aldana
Ella si que sabe 🤣🤣🤣🤣
Viviana Bustos Aldana
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Viviana Bustos Aldana
No deben confiar en esa gente
Viviana Bustos Aldana
Muerome 😅😅😅😅
Viviana Bustos Aldana
Un sacrificio por el reino 😅😅😅
Viviana Bustos Aldana
Rubí lo va a sanar 😈😈
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