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SUBASTADO

SUBASTADO

Status: En proceso
Genre:CEO / Casarse por embarazo / ABO / Venderse para pagar una deuda / Pareja destinada / Mafia
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabitha

Adán siempre pensó que, después de la muerte de su padre omega, su mundo no podía romperse más. Pero al iniciar su último año de universidad, descubre que su papá—un beta inestable, adicto al alcohol y a los casinos—no solo tenía una segunda familia, sino que también había cobrado el seguro por la muerte del hombre que lo crió. Cuando las deudas de su padre se vuelven impagables y los acreedores empiezan a presionar, Adán se ve obligado a enfrentar a uno de los dueños del casino: Víctor Salvatierra, un alfa de treinta años con fama de frío, calculador y peligroso. Un hombre que dirige negocios legales… y otros de los que nadie quiere hablar. Víctor está cansado de escuchar a su madre criticarlo por no tener pareja, convencida de que nunca podrá lograr un vínculo estable. Pero cuando Adán aparece en su oficina exigiendo que liberen a su padre, Víctor encuentra la oportunidad perfecta:
Una deuda enorme. Un omega desesperado. Y una propuesta que podría solucionarles la vida a ambos.

NovelToon tiene autorización de Gabitha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

DESASTRE

Al llegar a casa, creyó que por fin podría ir a descansar, pero no se esperaba encontrarse con una escena tan dramática.

Mientras Víctor se encontraba en el Banco Central, Adán había bajado con Lili para desayunar algo.

Entraron juntos a la cocina; Lili estaba muy emocionada por poder hacer un amigo nuevo.

—Te presento, joven. Ellos son Juan, el chef y maestro de los platillos que vas a comer desde ahora; él es Román, uno de los guardaespaldas omegas de la mansión; Tobías es uno de los que dirige a los guardias de afuera; Melanie es la jefa de la servidumbre; Omar es el mayordomo —dijo Lili señalando a cada persona—. Señores y señoras, él es el invitado del señor Víctor, es… perdón, no sé tu nombre.

—Soy Adán, es un gusto —dijo Adán con amabilidad, inclinando ligeramente la cabeza.

—Y ella es Lili —dijo la señora que reconoció como Melanie—. Lili, si es un invitado debe comer en el comedor, no aquí en la cocina.

La regañó levemente, aunque sin verdadera dureza.

—Disculpe el atrevimiento de Liliana, ella suele ser bastante amable con los invitados —intervino Omar con educación.

—No, no se preocupe. Ella fue muy linda al enseñarme cómo llegar —respondió Adán, sincero.

—Bueno… ¿gusta algo en particular para desayunar? —preguntó Juan, ya acomodándose el mandil.

—No, la verdad es que no sé —respondió Adán, algo apenado.

—Entonces le prepararé algo delicioso solo para usted —dijo Juan, claramente feliz.

—Se lo agradecería mucho.

La cocina pronto se impregnó de un aroma delicioso. Adán observó cómo el chef Juan malabareaba con los ingredientes; los demás también miraban asombrados.

Vieron cómo los ingredientes saltaban uno a uno y cómo la llama de la estufa parecía fundirse con la sartén.

—Listo, crepas veganas con salsa de elote —anunció Juan, colocando el plato frente a Adán.

—Se ve delicioso —respondió Adán con una sonrisa tímida.

Tomó una cuchara y, al probarlo, le fue imposible decir otra cosa.

—Está delicioso —dijo con honestidad.

—Me alegra que alguien, además de los guardias y sirvientes, pruebe las maravillosas creaciones de este chef —comentó Juan con orgullo.

—¿El señor no come aquí? —preguntó Adán con curiosidad.

—Siempre se va sin desayunar y regresa después de la cena, así que nunca he tenido la oportunidad de escuchar una palabra de él. Su madre suele venir de vez en cuando, pero ella cocina sus propias comidas —explicó Juan—. Al estar casi sin trabajo, prefiero preparar algo para los que trabajamos aquí.

—Eso es muy amable de su parte —dijo Adán, con una pizca de tristeza en la voz.

—Sí… es algo triste. Juan, no tenías por qué decirle eso —murmuró Omar.

—Bueno, nosotros debemos hacer nuestras guardias. Fue un gusto, señor Adán —dijo Román antes de salir junto a Tobías.

—Omar, nosotros también tenemos cosas que hacer —añadió Melanie—. Lili, enséñale la casa y preséntale a todos.

—A la orden, mamá —respondió Lili, haciendo una pose militar exagerada.

Aquello provocó que Adán soltara una risa involuntaria.

—Lo siento, no fue mi intención —se disculpó.

—Para eso estoy aquí, señor Adán —dijo Lili divertida—. Venga conmigo, le enseñaré el lugar.

—Está bien. Gracias, Juan, por el desayuno —dijo Adán antes de seguirla.

Caminaron hasta salir al jardín. Los arbustos estaban algo desaliñados y las flores parecían no haber recibido cuidados en mucho tiempo; eso explicaba el ambiente ligeramente tenebroso del lugar.

Por dentro, la mansión se veía opaca y, del mismo modo, por fuera. Adán había imaginado algo más colorido.

Lili le presentó a cada uno de los guardias del exterior. El lugar donde dormían los empleados parecía otra mansión en sí misma.

Luego regresaron al interior: el salón, la biblioteca, los baños… Con las explicaciones de Liliana, Adán comenzó a entender cómo funcionaba todo.

—En la parte de abajo están el comedor, una sala donde vemos los partidos cuando no está el señor, la cocina, la sala de música y el salón donde se supone deberían hacerse fiestas —dijo Lili, con la voz apagada.

—¿Por qué dices eso? —preguntó Adán.

—El señor Víctor nunca ha hecho una fiesta en esta casa. De hecho, joven Adán, nunca ha traído a alguien aquí —respondió Lili.

—Ah… ¿en serio?

La joven asintió.

—En la parte de arriba están las habitaciones. La del fondo es del señor Víctor; la de este lado es de su madre cuando se queda a dormir; tu habitación es la que sigue y, a partir de ahí, son habitaciones vacías —suspiró cansada—. Me equivoqué… a unos cuartos de aquí está la oficina del señor Víctor.

—Ya entiendo. Tranquila, vamos por algo de agua —ofreció Adán.

—Vamos. Te advierto: más allá de la casa de los empleados hay otra casita que ocupa el señor cuando está en su rut y cuando resuelve problemas fuertes. No te acerques ahí, ¿entendido? —dijo señalando por la ventana.

—No te preocupes, entendí.

Iban bajando las escaleras cuando se toparon con Regina, una de las sirvientas.

—Liliana, acordamos que tú limpiarías los cuartos desocupados hoy.

—Por si no ves, estoy ocupada. El joven es un invitado del señor, así que habla con más respeto. Además, ¿por qué tanta insistencia en ir a los cuartos ocupados de los señores? —cuestionó Lili.

—Eso no es de tu incumbencia, enana —resopló Regina.

—¿Cómo me llamaste, pechuga de pollo? —respondió Liliana, furiosa.

—Eso no importa. Además, dudo que el señor haya traído a este escuálido como su invitado —dijo Regina con sarcasmo, mirando a Adán de arriba abajo.

—Te estás pasando. ¿Crees que si Adán no fuera el invitado del señor hubiera dormido aquí, en el cuarto que está cerca del suyo? —replicó Lili con ironía.

—Eso es imposible. Al señor no le gustan los omegas escuálidos como él —espetó Regina.

—Pues yo creo que le gusta más que una peliteñida sin cerebro, que nunca tiene dinero y que se la vive de lo prestado —respondió Liliana—. Acéptalo: el señor jamás, pero jamás, te llamará para ser su mujer. Deja de soñar, pe.li.te.ñi.da.

—Vas a ver cuando le diga al señor cómo me estás hablando —dijo Regina, fuera de sí.

—Créeme, peliteñida, entre tú y yo hay mucho espacio. Además, el joven Adán es su novio, ¿verdad? —dijo Lili mirando a Adán.

—Sí —respondió Adán con algo de miedo al ver a la omega tan alterada.

—Eso es mentira. Si no, ¿por qué dormiría conmigo en su rut? —gritó la beta.

—Ahora sí, te pasaste de mi límite de paciencia —dijo Liliana arremangándose las mangas.

Adán no supo qué hacer para separarlas. Los guardias que acudieron terminaron golpeados por Liliana, quien parecía dispuesta a romperle la cara a Regina.

Lo peor fue que, en medio de la pelea, comenzaron a tirar cosas, y estas se rompieron.

Adán intentó intervenir, pero recibió un puñetazo que le partió el labio.

De algo estaba completamente seguro: jamás, en su vida, se metería con Liliana de ninguna manera.

Regina salió volando cuando Lili la arrojó contra la mesa de vidrio de la sala, que tenía encima un jarrón con flores.

—Retráctate —exigió Liliana, jalándola del cabello y arrastrándola hasta donde estaba Adán.

—Lo siento, no fue mi intención decir cosas que no son, mi señor —lloró Regina, aterrada.

—Oigan bien todos: si se meten con Adán, se meten conmigo —advirtió Liliana.

El silencio fue absoluto.

Y fue entonces cuando llegó Víctor.

—¡LILIANA! —gritó furioso al verla aún sosteniendo el cabello de la beta.

—Ah… hola y adiós —dijo Liliana antes de salir corriendo.

—¿Pero qué demonios pasó aquí? —preguntó Víctor al ver a sus hombres tirados, los vidrios esparcidos, las cerámicas rotas, las cortinas en el suelo y, en medio del caos, a Adán.

Con la mirada baja, Adán sintió cómo Víctor se acercaba y le levantaba el rostro.

—¿Quién te hizo esto? —preguntó al ver su labio partido.

—Estoy bien.

—Si estás bien, entonces explícame este desastre —dijo Víctor, claramente molesto.

—Admito que Lili exageró un poco. Solo lo hizo para defender tu nombre, no la castigues —pidió Adán.

—¿Un poco? ¿Esto te parece poco? Mis hombres parecen noqueados y una de las sirvientas tiene golpes en el rostro —replicó Víctor.

—Sé que no es poco, pero Liliana la detuvo de ir a tu cuarto y al de tu madre —explicó Adán—. Llevaba insistiendo en querer entrar.

—Danilo, ve a revisar su cuarto y que limpien este desastre —ordenó Víctor.

—Yo… ¡ah! —gritó Adán al sentir un vidrio clavarse en su tenis desgastado.

—Espera. Danilo, llama al doctor —dijo Víctor antes de cargarlo—. ¿Te duele?

—No es necesario que me cargue, puedo subir solo —dijo Adán.

Víctor lo bajó. Adán intentó subir el primer escalón con un solo pie y casi cayó.

—No creo que puedas solo —murmuró Víctor cerca de su oído.

Los sirvientes notaron el sonrojo de Adán, uno que confirmaba sus sospechas.

—Ya oyeron al señor, limpien este desastre —suspiró frustrado Danilo.

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Yudiela Arboleda
solo espero que no dejes la obra incompleta como muchos de aquí tienes futuro autora 👏👏👏👏
Maria Elena Sanchez Bautista
me fascina☺️
amelia bozo
si autora a mí me encanta 🥰🥰🥰
amelia bozo
me encanta tu historia (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)(⁠≧⁠▽⁠≦⁠)(⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Afrodita Hada♥️
muchas gracias por el capítulo 🥰🥰🥰
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