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CONTRATO CON EL CEO: PROHIBIDO ENAMORARSE

CONTRATO CON EL CEO: PROHIBIDO ENAMORARSE

Status: Terminada
Genre:CEO / Novia sustituta / Matrimonio arreglado / Venderse para pagar una deuda / La mimada del jefe / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yazz García

Ella necesita dinero desesperadamente. Él necesita una esposa falsa para cerrar un trato millonario.
El contrato es claro: sin sentimientos, sin preguntas, sin tocarse fuera de cámaras.
Pero cuando las cámaras se apagan, las reglas empiezan a romperse.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tarjetas negras, mentiras blancas

...CAPÍTULO 3...

...----------------...

...EMMA RÍOS...

Nunca pensé que elegir un vestido para fingir una boda fuera más estresante que para una boda real.

Pero ahí estaba yo, frente al espejo, con el corazón latiendo como si fuera a cometer un delito.

Me mordí el labio, intentando convencerme de que aquel vestido color crema —que parecía más caro que mi arriendo completo del año— no me hacía ver tan culpable como me sentía.

Mientras ajustaba el cierre, el celular vibró sobre la mesa.

Martín.

Por un segundo dudé si contestar. No debía. No tenía que hacerlo. Pero mis dedos se movieron antes que mi cerebro.

—¿Aló?

—Emma… —su voz sonó rota, como si no hubiera dormido en toda la noche—. Solo quiero verte. Un rato. No me hagas esto, por favor.

Cerré los ojos. Si lo escuchaba un segundo más, me iba a derrumbar.

—No puedo, Martín.

—Dijiste que lo pensarías.

—Y lo pensé.

—¿Y?

—Y… todavía no sé si es buena idea.

—¿El te está manipulando, verdad? —susurró.

—Hablemos cuando estés más calmado, ¿sí? —mentí—. Tengo que colgar.

No esperé su respuesta.

Colgué, me miré otra vez al espejo y vi a una extraña.

Esa chica con el cabello perfectamente peinado y el maquillaje impecable no era yo.

Yo era la que servía cafés, la que llegaba tarde al trabajo porque se le retrasaba el bus, la que lloraba por miedo a no pagar el arriendo.

Pero esa versión de mí estaba a punto de desaparecer.

Suspiré, agarré el bolso y bajé las escaleras de la mansión.

Y ahí estaba él.

Apoyado en su auto negro, con las mangas de la camisa arremangadas y esa cara de egocéntrico que tanto me irritaba… y me intimidaba.

—Llega tarde, señora Blake. —dijo con sarcasmo apenas me vio.

—Todavía no soy su señora. —le respondí, cruzándome de brazos.

—Detalles. —replicó, y chasqueó los dedos.

De la nada apareció Susan, su asistente personal (también conocida como la mujer que podría dominar el planeta si quisiera).

Ella me extendió un sobre y dos tarjetas brillaron frente a mí. Una black y otra platino, ambas con mi nombre grabado.

—¿Qué es esto? —pregunté, tomándolas con cuidado como si fueran artefactos explosivos.

—Tus tarjetas. —respondió Leonardo con absoluta naturalidad—. La black es ilimitada. La platino tiene un límite mensual, pero todas las compras son monitoreadas por si se te ocurre hacer tonterías.

—¿Tonterías como qué? —pregunté.

—Como intentar comprar el amor. O tu conciencia.

—Uy, tranquilo, señor moralidad —dije, girando las tarjetas entre mis dedos—. Estoy obligada a hacer un trabajo de estos y… ¿no voy a aprovechar estas tarjetas? Uyy, a estas les voy a sacar el jugo. De algo me tiene que servir aguantar tu mal humor, ¿no?

Susan carraspeó para disimular la risa. Leonardo me lanzó una mirada que decía “no me pruebes”.

Pero demasiado tarde. Ya lo había hecho.

—Y antes de que planees tu nueva vida de compras —continuó él—, hay algunas cosas que cambiaron.

—¿Ah, sí? ¿También me va a poner uniforme?

—Peor. Te voy a liberar.

—¿Liberar?

—Ya no trabajarás en la empresa.

Me quedé en silencio.

—Quiero que te concentres en tu universidad y en tu hermana. Nada más. Tienes seis meses para hacer que esto funcione. Quiero una prometida que se vea feliz, descansada y, sobre todo, convincente.

—¿Y mis compañeros? ¿Qué les digo?

—Que te ascendieron.

—A esposa. —repliqué.

Leonardo me sostuvo la mirada, impasible.

—Tómatelo como un reto. Y hablando de eso… —se cruzó de brazos— ¿ya hablaste con tu novio?

El aire se congeló entre nosotros.

—Sí. —respondí, bajando la mirada—. Ya hice lo que me pediste.

—¿Y?

—Ya no va a ser un problema.

—Perfecto. —dijo él, aunque su tono no sonaba satisfecho—. No quiero que esta situación se vuelva una portada en una revista de chismes.

Sentí un nudo en la garganta.

—No va a pasar.

—Espero que no. —me miró unos segundos más, con esos ojos grises que parecían ver más de lo que decías—. Aunque me sorprende lo rápido que pudiste dejar a alguien.

—¿Y eso qué significa?

—Nada. Solo que algunos lo piensan antes de romperle el corazón a otro.

—¿Perdón? —solté, con un tono más alto de lo que pretendía—. ¿Ahora me va a dar clases de moral, usted, el que me está pagando para fingir ser su esposa?

Leonardo apretó la mandíbula.

—Yo no te obligué a aceptar.

—No, solo me pusiste un contrato con cláusulas absurdas y un cheque que solucionaba todos mis problemas.

—Te di una oportunidad, Emma.

—¿De qué? ¿De vender mi dignidad con descuento?

El silencio que siguió fue brutal.

Podía escuchar mi propio corazón martillando dentro del pecho.

Leonardo suspiró y se acercó un paso.

—No mezcles las cosas. Esto es un trato, no un juego.

—Y sin embargo, se siente como un circo.

Él sonrió, apenas, una curvatura casi invisible.

—Entonces asegúrate de ser la mejor actriz del espectáculo.

Me quedé mirándolo, frustrada y confundida. No sabía si quería abofetearlo o besarlo (bueno, no, besar no… aunque sus labios tenían ese tipo de arrogancia provocadora que… mejor no).

Él sacó su celular, como si nada hubiera pasado.

—Susan te enviará la agenda del día. Hay una sesión de fotos para la prensa y una cena con los inversionistas esta noche.

—Perfecto. —dije con sarcasmo—. Me encanta la espontaneidad.

—Y Emma…

—¿Qué?

—Procura que “Martín” no te vuelva a llamar y más delante de las cámaras.

Me quedé helada.

—¿Cómo…?

—Susan me lo dijo. Te escuchó “practicar” frente al espejo.

Sentí cómo me ardían las mejillas.

—Fue un accidente.

—Espero que no se repita. —dijo con frialdad.

Levanté la barbilla, fingiendo que no me afectaba.

—Tranquilo, mi amor, no volverá a pasar.

Leonardo parpadeó, sorprendido.

Susan se tapó la boca para no reírse.

La verdad, aunque me temblaban las piernas, me sentí un poquito más poderosa.

1
Alexandra Avila Rueda
gracias por esta historia me gustó mucho el drama la reflexión que tuvo Leonardo Emma se convirtió en su más grande amor tuvieron que pasar cosas muy difíciles pero lo superaron me gustó muchoooooooo de verdad gracias 🥰🥰🥰🥰 bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Adriana Montoya Velez
si complican mucho la trama
Alexandra Avila Rueda
se merecen esa oportunidad los dos ya era hora
Josefa Chavarria
muy interesante 🥰
Candy Alonso
Excelente
Mildred Álvarez
pero es que puedes dormir con ellos junto a su madre y tú abrazado por detrás.
Mildred Álvarez
Que lindo 🤣
Mildred Álvarez
Huy esa mujer si es horrible,de que forma fué hecha serían sus padres demasiado malos, nació de una mala entrañas.
Bricia
el inicio se siente y es muy interesante,
Mildred Álvarez
sin palabras
Mildred Álvarez
Emma es demasiado buena
Mildred Álvarez
Lo que se perdió Olivia por no saber domar a este ogro.
Mildred Álvarez
Pero Martin no es ningún santo él se burlaba de Leonardo de su tragedia además su mamay no tan solo fué una asesina era una psicópata mira que darle 37 puñaladas a la mamá de Leonardo,cuando fue ella la que se metió en la relación de ese matrimonio, porqué no mató al hombre si fué que la engañó,Pero no ella sabía que era casado y con hijos y lo estaba obligando a qué se divorciara.
Mildred Álvarez
Creo que bien se merecen esa oportunidad de ser felices ambos han sufrido bastante por culpa de malas mujeres.
Mildred Álvarez
sin comentarios
Mildred Álvarez
Que niña se hizo la dormida y se escapó y cuidado si Giselle no la ayudó.
Mildred Álvarez
pero no entiendo a ésta mujer ,tal vez él te oculto todo lo de Martín pero no te engañó,te dijo la verdad a medias te ofreció un trato él necesitaba una esposa y tú él dinero para la operación de tu hermana ,tu estabas en libertad de decidir y decidistes ser su esposa por contrato,que luego se enamoró de ti es otra cosa y tú sabías cómo era él, más bien Martin si es traicionero porque te buscó y acepto' sabiendo que tuy lo estabas dejando por otro.
Mildred Álvarez
otra cosa no entiendo porqué el tenía que firmar ningún documento siendo menor de edad,en todo caso debería firmar la abuela.
Mildred Álvarez
Si pero no entiendo porque Emma noo apoyas y lo rechazas , él no es malo,es solo una víctima,la mala es la madre de Martín y este es un maldito envidioso que solapaba las vagabunderias de la madre tcen vez de alejarse siempre estubo haciendo.
daño y quitándole lo que él amaba.
Mildred Álvarez
Ay Catalina tuy no tenías derecho a negarle su paternidad, Tú puedes ser la madre y él fué quien lo engendró es su padre y tenía derechos a saber que existias desde el mismo momento que lo engendró ,si él despues lo negaba es otra cosa.y allí si puedes decir que eres madre soltera y tienes la potestad,Pero no fué así y él puede quitartelo si quiere,estas mal aconsejada.
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