MAXIMILIANO había encontrado la felicidad al lado de su amada Agatha, ahora era el turno de Emiliano quien deberá enfrentar los fantasmas de su pasado si quiere ser feliz.
...
EMILIANO.
El camino hacia la felicidad estaba siendo algo nublado, por más que trataba no lograba encontrar la luz, pero llegó ese motivo por que debía seguir luchando, era la mujer más hermosa del mundo, su voz cuando pronunciaba, mi nombre me volvía loco, su cuerpo desnudo era una completa locura para mi, deseo amarla eternamente y siempre protegerla.
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Dónde está Virginia.
Agatha.
Hoy Maximiliano llegará tarde, puesto que es fin de mes, así que deben hacer la contabilidad, mis suegros fueron a dormir, y mi pequeña también se quedó dormida temprano, yo decidí esperar a Maximiliano.
Cerca de las 12 de la noche escuché su coche, así que espere a ver si subía, pero no fue así, tal parece que aún le quedaba trabajo por hacer y se fue al despacho. Yo estaba leyendo un libro, y se me ocurrió ir a consentirlo un rato, busque en mi closet una pijama sexy, pero me quite la ropa interior, me la puse y me perfume, baje hasta el despacho, la puerta está un poco abierta, pude ver que estaba recostado en la silla, con los ojos cerrados, se veía agotado.
Me acerqué a él y me senté en su regazo, él me abrazo y hundió su cabeza en mi cuello, luego levantó la cabeza y me beso.
_ estás hermosa.- le dijo Maximiliano cuando separándose un poco para verla.
Yo solo le sonreí, luego me levanté y me senté en el escritorio con las piernas abiertas, el despacho tenía poca luz, él enmarcó una sonrisa sin dejar de ver mi parte secreta.
_ te estaba esperando.- Agatha levantó un poco su pijama dejándolo ver más.
Pude ver cómo un bulto se formaba en su pantalón, él abrió su cierra y saco su miembro, yo me baje del escritorio y me arrodille. Tome su miembro y lo lleve a mi boca, sus respirando se aceleró un poco, de su boca se empezaron a escapar gemidos. Estaba por llegarse cuando fuimos interrumpidos.
Yo me quedé quita, por suerte el escritorio nos cubrí, pensé que sería unos de mis suegros, pero cuál fue mi sorpresa cuando escucho a María.
_ buenas noches, señor Maximiliano.- lo saludo ella, en su voz se podía sentir la coquetería.
_ buenas noches, María, en qué te puedo ayudar.- le dijo él tratando de controlar su respiración.
Desde donde yo estaba solo podía ver sus pies, pero podía escuchar todo lo que decía, su voz era suave, pero seductora.
_ vine a ver si necesitaba algo.- María llevaba puesto una diminuta pijama, la cual dejo caer, quedando completamente desnuda.
No podía creer lo que estaba pasando, pude ver por debajo del escritorio el momento en que la pijama cayó, Maximiliano me miró con los ojos bien abiertos, sin saber qué hacer, en ese momento mi irá se apoderó de mí.
_ lamento decirte, que llegas muy tarde María.- Agatha se levantó y le grito._ que creíste, que podías venir y ofrecerte le a mi esposo, eres una maldita zorra.
Había perdido la cordura, Maximiliano y yo hemos pasado por muchas cosas, para estar junto, como para que llegue una cualquiera a querer meterse en mi matrimonio.
Camine hasta ella, y le di una bofetada que me dejó los dedos dormidos, ella seguía desnuda, tal parece que no se esperaba que yo estuviera aquí.
_ Sal ahora mismo de mi casa.- le volvió a gritar.
_ Usted no es nadie para golpearme.- le respondió María a Agatha, con intención de golpearla, pero Maximiliano tomo su mano.
_ no te atrevas a tomar a mi mujer, ya la escuchaste sal de nuestra casa.- le grito Maximiliano.
María se agachó y tomo su pijama, luego salió del despacho, yo estaba demasiado furiosa, Maximiliano me miraba, con una risa burlona en su rostro.
_ y tú de que te ríes.- le pregunto enojaba Agatha.
_ hacía mucho, no te veía así de enojada.
_ ahora no Max, estoy furiosa.- Agatha estaba tratando de calmarse.
_ no sabes cómo me excita verte así. – Maximiliano se acercó a ella, luego metió su mano debajo de su pijama.
Maximiliano llevó su mano a mi entrepierna, con uno de sus dedos empezó a acariciar mi clítoris, luego lo llevo a mi centro y lo introdujo, no pude evitar encenderme, dejando atrás el enojo.
…
Maximiliano.
Agatha es una mujer muy tranquila, pero cuando se enoja puede ser muy dura, aunque en este caso hasta yo mismo la hubiera sacado a patas.
Verla enojaba, me prendió, así que no quise dejar que el incidente nos dañará la noche, estaba con mis dedos simulando embestidas, mientras con mi boca saboreaba uno de sus senos, ella con su mano bajó mi cierra y saco mi miembro.
No quise perder tiempo y la llevé al escritorio, por suerte no llevaba ropa interior, lo que me facilito en entrar en ella, estaba tan mojaba. Salí de ella para girarla, ella apoyó sus manos en el escritorio y yo volvía a entrar. Nuestros cuerpos chocaban, ese sonido se unía al de nuestros gemidos.
…
María recogió sus cosas mientras Agatha y Maximiliano hacían de las suyas en el despacho, ella odiaba el hecho de no haber conseguido lo que quería.
Mientras en París Virginia y Emiliano vivía las flores de su amor, a casi un año de relación las cosas fluían a la perfección.
…
Emiliano.
Por fin estaba probando la felicidad, sé que llevo poco con Virginia y que debo ir lento, pero siento que es la mujer de vida y no quiero dejarla ir. Había pensado en proponerle matrimonio, pero hace dos días la he sentido distante, cuando llegó ya está dormida y a media noche se levanta y se encierra en el baño. He tratado de hablar con ella, pero me evade, si les soy sincero, tengo miedo, miedo de que ya no quiera estar conmigo. Hoy decidí salir de la fábrica temprano y pasar a la escuela de baile por ella, la voy a llevar a cenar y así hablar con ella.
Pero cuál fue mi sorpresa, ella no estaba y según la recepcionista ella había salido a verse conmigo.
_ estás segura.- Emiliano no entendía qué estaba pasando, en dónde estaba Virginia.
_ si señor, eso fue lo que la señorita Virginia dijo antes de irse.- respondió la mujer un poco nerviosa.
_ hace cuánto fue eso.- Emiliano se sentía enojado, que le estaba ocultando Virginia.
_ las doce del medio día señor.
No quise preguntar más y salí enojado de la escuela, estuve llamándola durante el trayecto de la escuela hasta su apartamento, pero nunca contesto.
...