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Votos De Sangre

Votos De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio entre clanes / Polos opuestos enfrentados / Mujer poderosa
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: vasitos de veneno

Misaki Kuroda tiene demasiadas razones para odiar a los De Luca.
Hija del líder de una poderosa familia de la Yakuza, fue criada para no mostrar debilidad. Pero cuando un De Luca destruyó la vida que había imaginado para sí misma, Misaki respondió de la única manera que conocía: con sangre.
Dante De Luca no la culpa. Conocía demasiado bien a su hermano y sabe que Misaki tenía motivos para hacer lo que hizo. Pero comprenderla no significa que quiera convertirla en su esposa.
Para poner fin a años de enfrentamientos, los Kuroda y los De Luca sellan la paz mediante un matrimonio.
Misaki deberá casarse con un hombre cuyo apellido representa todo lo que perdió. Dante deberá compartir su vida con una mujer que tiene razones suficientes para odiar a toda su familia.
No habrá amor. No se espera perdón.
Pero el verdadero peligro comenzará cuando Dante deje de ser para Misaki simplemente un De Luca.
Porque hay sentimientos que ni el odio, ni la sangre, ni una familia pueden controlar.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8

La noche había caído hacía horas sobre Nueva York.

Dante permanecía solo en el despacho, con un vaso de whisky en una mano y varias fotografías extendidas sobre el escritorio.

Misaki Kuroda.

Había pocas imágenes claras de ella.

En algunas aparecía caminando por las calles de Tokio. En otras, entrando o saliendo de algún edificio acompañada por hombres de los Kuroda.

Casi siempre de espaldas.

Apenas algún perfil.

Como si incluso las cámaras tuvieran dificultades para acercarse demasiado.

Dante tomó una de las fotografías.

Era antigua.

Misaki tendría diecisiete o dieciocho años.

La imagen había sido tomada desde lejos.

Ella entrenaba en el patio de una propiedad japonesa, vestida de negro, con el cabello recogido y una katana entre las manos.

Dante observó la fotografía durante varios segundos.

La postura.

La espalda perfectamente recta.

La precisión con la que sostenía el arma.

—Toda una vida entrenando... —murmuró.

Llevó el vaso a sus labios.

—Debió ser difícil.

Volvió a mirar la fotografía.

Y sin quererlo recordó otra imagen de Misaki.

Una que no estaba sobre aquel escritorio.

Una que llevaba más de un año guardada en su memoria.

La primera vez que la había visto.

Un año atrás

Las puertas del ascensor estaban a punto de cerrarse.

Dante sostenía el teléfono contra el oído mientras dos de sus hombres permanecían detrás de él.

—Mañana —dijo en italiano—. Esta noche no voy a discutir números.

Escuchó la respuesta.

—Entonces que espere.

Las puertas casi se habían cerrado cuando una mano apareció entre ellas.

El ascensor volvió a abrirse.

Una mujer entró.

Dante apenas le prestó atención.

Continuó hablando por teléfono mientras ella se ubicaba a un costado.

Vestía completamente de negro.

Un mono sencillo que seguía las líneas de su cuerpo sin resultar llamativo.

Llevaba gafas de pasta oscura y su cabello negro estaba recogido en una larga trenza enrollada sobre la parte superior de la cabeza.

En una mano sostenía unas flores.

Sobre la espalda llevaba un bolso largo y estrecho.

Dante la miró apenas.

La mujer extendió una mano.

Presionó el botón.

1.

Él iba al diecinueve.

Uno de sus hombres se inclinó ligeramente hacia él.

—Señor, ¿va al piso de su hermano?

Dante apartó el teléfono unos centímetros.

—No. Vamos al mío.

El hombre asintió.

—No tengo ganas de encontrar a mi hermano borracho tirado en el piso —agregó Dante en italiano.

Volvió a llevarse el teléfono al oído.

La mujer no reaccionó.

No miró hacia él.

Nada.

Dante continuó hablando.

Pero sus ojos regresaron hacia ella.

Había algo que llamaba su atención.

No sabía qué.

Su postura, quizás.

La espalda perfectamente recta.

Los hombros relajados.

Las manos inmóviles.

No revisaba el teléfono.

No miraba los números cambiar sobre la puerta.

No parecía nerviosa.

Tampoco apurada.

Simplemente esperaba.

Un aroma dulce llegó hasta él.

Flores.

Quizás perfume.

Dante no supo distinguirlo.

La mujer levantó ligeramente el rostro.

Durante un instante sus miradas se encontraron.

Solo un segundo.

Después ella volvió los ojos hacia las puertas.

El ascensor se detuvo.

1.

Las puertas se abrieron.

La mujer salió.

Dante la siguió con la mirada.

Las flores en una mano.

El bolso largo sobre la espalda.

La trenza perfectamente recogida.

La misma postura recta que ahora reconocía en cada fotografía de Misaki Kuroda.

Las puertas se cerraron.

—¿Qué decías? —preguntó Dante al teléfono.

El ascensor continuó subiendo.

Y él no volvió a pensar en aquella mujer.

No todavía.

Pasó poco más de una hora.

Dante estaba en su departamento cuando alguien golpeó la puerta.

Tres veces.

Rápido.

Fuerte.

Uno de sus hombres abrió.

Otro miembro de seguridad apareció al otro lado.

Estaba pálido.

—Señor.

Dante levantó la mirada.

Algo en el rostro del hombre bastó.

Dejó el vaso.

—¿Qué pasó?

—Es su hermano.

Dante se puso de pie.

—¿Qué hizo ahora?

El hombre no respondió.

Eso fue lo que cambió todo.

—¿Qué pasó?

—Tiene que venir.

Dante salió.

Las puertas del ascensor se abrieron en el piso diecisiete.

Dante fue el primero en salir.

Se detuvo.

Había un hombre en el suelo.

Uno de los guardias de su hermano.

Muerto.

Dante bajó lentamente la mirada.

Un corte profundo atravesaba su cuello.

Sangre oscura cubría parte de la alfombra.

—Mierda... —murmuró uno de los hombres detrás de él.

Dante no dijo nada.

Continuó caminando.

Encontraron al segundo antes de llegar al departamento.

Estaba apoyado contra la pared.

O parecía estarlo.

Cuando uno de los hombres de Dante se acercó, el cuerpo cayó de costado.

Otro corte.

Limpio.

Rápido.

Más adelante había un arma en el suelo.

No había llegado a dispararse.

Dante miró alrededor.

—¿Nadie escuchó nada?

—No, señor.

Siguieron avanzando.

La puerta del departamento estaba entreabierta.

Dante se detuvo frente a ella.

Algo estaba mal.

Demasiado silencio.

Empujó la puerta.

El olor llegó primero.

Alcohol.

Sangre.

Un perfume dulce.

Dante se quedó inmóvil.

—Señor...

Dante levantó una mano.

Silencio.

Entró.

Otro hombre yacía junto a la entrada.

Uno de los guardaespaldas personales de su hermano.

Tenía la pistola todavía en la mano.

No había servido de nada.

Un cuarto cuerpo estaba cerca del salón.

La mesa de cristal había sido destruida.

Había sangre sobre el suelo.

En la pared.

Sobre uno de los sillones.

Una botella rota.

Muebles desplazados.

Aquel hombre había conseguido pelear.

No lo suficiente.

Dante avanzó.

Cada paso revelaba un poco más de lo ocurrido.

Un arma.

Un cuerpo.

Sangre.

Otro cuerpo.

—¿Cuántos? —preguntó.

Uno de sus hombres miró alrededor.

—Cinco hasta ahora.

Cinco.

Dante apretó la mandíbula.

Su hermano siempre tenía seguridad.

Hombres entrenados.

Armados.

Aquella mujer había atravesado a todos.

Entonces llegó al dormitorio.

Y se detuvo.

Nadie detrás de él habló.

Su hermano estaba allí.

Dante había visto cadáveres desde demasiado joven.

Había visto hombres recibir disparos.

Había visto cuerpos después de interrogatorios que habían durado demasiado.

Había visto morir.

Nada de aquello lo preparó para esa imagen.

El cuerpo de su hermano estaba en el suelo.

Sin cabeza.

La sangre había formado una mancha oscura debajo de él.

Durante unos segundos Dante simplemente miró.

No pudo hacer otra cosa.

Era un cuerpo que conocía.

La camisa.

El reloj.

La cicatriz sobre una de las manos.

Su hermano.

Pero faltaba aquello que hacía posible reconocer a una persona de inmediato.

Su rostro.

Su expresión.

Sus ojos.

Todo había desaparecido.

En el centro del pecho tenía clavada una daga.

Dante se acercó lentamente.

Uno de sus hombres intentó detenerlo.

—Señor...

—No.

Continuó.

Se agachó frente al cuerpo.

La daga estaba hundida a la altura del corazón.

Pero había demasiada poca sangre alrededor de la herida.

Dante lo comprendió.

Se la habían clavado después.

No para matarlo.

Para dejar un mensaje.

Miró el cuello.

El corte había sido preciso.

Demasiado.

No había sido improvisado.

No había sido obra de alguien que hubiera perdido el control.

Quien había hecho aquello sabía exactamente cómo utilizar una hoja.

Dante cerró los ojos durante un segundo.

Una mujer de negro.

Una trenza recogida.

Un bolso largo sobre la espalda.

Flores.

Abrió los ojos.

—¿Dónde está la cabeza? —preguntó.

Nadie respondió.

Dante se levantó.

—Pregunté dónde está la cabeza.

—No está, señor.

Dante giró.

—¿Qué?

—Revisamos la habitación. El baño. El pasillo.

El hombre tragó saliva.

—Se la llevaron.

Silencio.

Dante volvió a mirar a su hermano.

Cinco hombres muertos.

Su hermano decapitado.

Una daga en el corazón.

La cabeza desaparecida.

No había sido un asesinato.

Había sido una ejecución.

Y un mensaje.

Dante miró alrededor.

Sobre una mesa había flores.

Las mismas que aquella mujer había llevado en el ascensor.

Ahora descansaban junto a una fotografía rota.

Dante se acercó.

No las tocó.

—La mujer —dijo.

Uno de sus hombres frunció el ceño.

—¿Qué mujer?

Dante permaneció mirando las flores.

—La del ascensor.

El recuerdo terminó allí.

Dante abrió los ojos.

Nueva York volvió a aparecer a su alrededor.

El despacho.

El whisky.

Las fotografías.

Y Misaki.

Tomó nuevamente aquella imagen de ella entrenando a los dieciocho años.

Ahora sabía quién había sido aquella mujer.

Lo había sabido desde hacía tiempo.

Cómo habían llegado a confirmarlo era otra historia.

Pero nunca había olvidado el ascensor.

Nunca había olvidado que había estado a menos de un metro de ella.

Que había sentido su perfume.

Que había visto las flores.

Que había observado aquel extraño bolso sin preguntarse qué contenía.

Una katana.

Dante dio un trago.

—Esa noche mataste a mi hermano como a un perro...

Sus ojos permanecieron sobre la fotografía.

No había furia en su voz.

Tampoco perdón.

Su hermano había provocado su propia muerte.

Dante lo sabía.

Conocía lo que había hecho.

Conocía el nombre de Ren.

Sabía por qué Misaki había ido hasta aquel departamento.

Comprenderlo no hacía que aquella imagen fuera más fácil de recordar.

Cinco hombres.

Su hermano.

Seis muertos en una noche.

Y Misaki había salido de aquel edificio sin una sola herida que Dante hubiera podido ver.

La fotografía crujió ligeramente entre sus dedos.

La aflojó.

—Una masacre...

Volvió a observar a aquella chica de dieciocho años entrenando con su espada.

Por primera vez entendió algo que los informes no podían explicarle.

Misaki no había aprendido a matar después de perder a Ren.

Ya sabía hacerlo.

Llevaba toda la vida preparándose para ello.

Ren simplemente le había dado una razón para dejar de contenerse.

Dante dejó la fotografía sobre el escritorio.

Dentro de una semana esa misma mujer se sentaría frente a él.

No como enemiga.

No exactamente.

Sino para discutir la posibilidad de convertirse en su esposa.

Dante soltó una risa seca y tomó nuevamente el vaso.

Había negociado acuerdos difíciles antes.

Pero nunca con una mujer que había decapitado a su hermano.

1
Kim Nava
si será capaz Misaki de matar a todos los De Luca 🤔
Kim Nava
por eso actitud de Dante sigo diciendo que estos protagonistas no deberían quedar juntos al final no se puede ojalá y este final sea distinto y cada uno por su lado y que sea diferente a todas esas historias
Kary Monte
hasta tu hijo sabe cómo debe comportarse🙎🙎🙎
Kary Monte
🤦🤦🤦🤦 como puede ser tan animal
y más animal delante de su hijo
dios mío santo este hombre es un bruto
Kary Monte
al parecer ren en verdad era solo un profesor enamorado de misaky porque sino su padre le hubiera echado barro
será muy difícil el acercamiento de estos dos protagonistas si bien es cierto fue Lucio de luca quien lo mató
no es culpa de toda la familia bien claro nos dice dante que Lucio actuaba solo era un sicópata asesino un maldito y creo que misaky hizo su propia justicia si asesinarlo pero ahí termino y ella debe sanar necesita un sicólogo que le ayude a superar su dolor.
ahora veremos qué sucede🙎🙎🙎
Kary Monte
parece me parece 😁😁😁 que el que callo fue De Luca 😁😁😁 ahora pues
Kary Monte
por fin
esa mujer no sabe que eres el jefe al parecer cree que puede manipular todo de una vez ponla en su sitio
ponle una casa
total ella más está en la calle comprando bailando comiendo teniendo amantes en fin su vida loca
las niñeras cuidan de Mateo
Kim Nava
ella tiene claro lo que quiere y se entiende por qué aria lo mismo
y aquí es donde lo digo por primera vez que estos dos protagonistas no deben quedar juntos ojalá sea diferente y no sea el final feliz por ensima de dos vidas que no tenían nada que pagar
Kim Nava
el ya cayó ante ella
Mayelin Gimenez
El está loco por ella! Y creo que Misaki no le es indiferente! Solo que se limita por el dolor de la perdida de Ren!
Mayelin Gimenez
Ese Lucio De Luca lo mató por diversión! Con razón Misaki lo dejo sin cabeza!
Kim Nava
y esa maldita viena toda vía defiende a su maldito hijo por que su hijo no es malo 😡😡😡
que bueno que Misaki lo degolló y fue poco
estoy odiando a Dante
Kary Monte
horrible 😣😣😣horrible lo que vivió Misaki
dante no sabes en realidad porque odia a toda tu familia lo que significa para ella tu apellido
🤷🤷🤷 cómo es que estos dos se van a enamorar🙎🙎🙎deberá pasar algo increíble que los una
Kim Nava
la que llevó a hi a la madre de Dante es la perra de Carmen 😡
Kary Monte: estoy de acuerdo fue esa perra de Carmen
dante de es darte cuenta de la alimaña que está en tu casa
total 1 replies
Kim Nava
no se por que esta soportando Dante a esa despechada ya la hubiera desaparecido 😡😡😡
por que ella está siendo un clavo en el culo
no se pero esta vien el coraje de Misaki pero se está portando con el de lo peor
Kary Monte
dante
esa carne. es un problema se nota
se que es la madre de tu hijo
pero deberías mandarla a volar de una vez
hasta a mí me cansa
Kary Monte
/Smug/ está tensión entre Hiroshi y dante me está matando
Kim Nava
bueno su venganza de Misaki es entendible
pero realmente Ren si era una blanca paloma una buena persona por que a pasado en otras historias que nos venden a un personaje por bueno y viene siendo peor
Kim Nava
lo que no me parece es que Hiroshi quiera interponerse el solo es la mano derecha y de confianza que tenga sentimientos hacia ella es su pedo pero no por eso va hacer una piedra para Dante
Kary Monte
no sé otras
pero yo cada vez que estos estás juntos saltan chispas /Sly//Sly//Sly//Sly/
Kim Nava: jiji no eres la única 🤭
solo ellos por su ego y venganza no lo ven 🤭
total 1 replies
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