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La Cocina De César

La Cocina De César

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Posesivo / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

La Cocina de César es una apasionante novela Omegaverse donde un arrogante chef alfa acostumbrado a controlar todo se enfrenta por primera vez a un talentoso omega que, marcado por un pasado de abusos y sacrificios, se niega a caer bajo su encanto mientras trabajan juntos frente a millones de espectadores. ¿Podrá alguien como César un alfa nacido en cuna de oro conquistar a alguien como Hamlet quien no piensa unir su vida a ningún alfa?

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que no lo deja dormir

César no volvió directo al penthouse con la cabeza tranquila luego del trabajo, la compra y dejar a Hamlet en su apartamento.

Volvió jodido.

Esa era la palabra exacta.

Jodido.

Con el sabor del espresso todavía en la boca, con el eco de la risa baja de Hamlet repitiéndosele en la cabeza y con la imagen del omega sentado frente a él, lamiendo distraídamente una cucharada de helado de vainilla, instalada en su memoria como si hubiera sido un castigo divino.

Cuando el ascensor privado se abrió en el último piso, entró en su penthouse sin encender todas las luces.

Dejó las llaves sobre la consola de mármol.

Se aflojó el cuello de la camisa. Soltó el mandil con su nombre bordado. Se quitó los zapatos.

Se sirvió whisky.

Y caminó descalzo hasta el ventanal de la sala, con la ciudad extendiéndose debajo de él como un puñado de luces lejanas.

Normalmente, después de un día largo, César sabía exactamente qué hacer para relajarse.

Una copa.

Música baja.

Alguna llamada.

Tal vez compañía.

Siempre había alguien dispuesto a ir a verlo.

Siempre había alguien deseando estar en su cama, en su sofá o en su cocina.

Pero esa noche no quiso llamar a nadie.

Porque lo único que quería no podía pedirlo.

Y eso le molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Se llevó el vaso a los labios.

Cerró los ojos.

Y, como si fuera un idiota, volvió a verlo.

Hamlet de pie en el supermercado, empujando el carrito con esa expresión de “estoy tolerando a un loco” mientras discutían por aceite de oliva. Imagino su silueta delgada sobre él. Lo imagino sin nada de ropa. Bañado en crema batida, dándole una cereza y tomando champagne de la misma botella. Lo imaginó domándolo. Y eso lo jodió aún más.

Imaginó a Hamlet sentado en su regazo danzando sobre su cuerpo, con el cappuccino en una mano y el helado en la otra.

Hamlet riéndose mientras comía de su carne a su antojo.

Hamlet mirándolo. Gimiendo de placer en cada embestida.

Hamlet sonriendo solo para él mientras lo recibe completo.

—Merda... Merda—murmuró, apoyando la frente contra el cristal.

No era normal.

No podía ser normal.

Conocía a ese omega desde hacía varios días.

Días.

Y ya le estaba ocupando demasiado espacio en la cabeza.

Dejó el whisky a medio terminar.

Se duchó.

Intentó leer unos correos.

Respondió un mensaje de Saulo con un “mañana hablamos” que en realidad significaba “déjame en paz”.

Se metió en la cama pasada la medianoche.

Y durmió mal.

O peor.

Porque no fue exactamente dormir.

Fue caer en un sueño pesado y demasiado vívido donde Hamlet estaba en su cocina a encueros. Solo con su delantal y un cucharón con Nutella.

No en el set.

En su casa.

Con unas joyas en su cuello y un anillo de diamantes, el cabello rubio cayéndole sobre la frente y esa forma tranquila de moverse como si perteneciera a cualquier lugar en el que estuviera.

En el sueño, César se acercaba por detrás.

Podía sentir el calor de su cuerpo. Su desnudez.

La suavidad de su voz cuando le preguntaba algo que luego, al despertar, no recordaría.

Solo recordaría el tono.

La cercanía.

La forma en que Hamlet se giraba apenas y lo miraba con esos ojos grises, serios, hermosos, demasiado limpios para el efecto que le provocaban.

Recordaría el impulso de inclinarse.

La tensión en su entrepierna.

El deseo tan nítido que le apretaba el pecho incluso dormido.

Y despertó sobresaltado antes del amanecer, respirando hondo, con el corazón golpeándole las costillas y una maldición escapándosele entre dientes. Y la ropa interior húmeda.

—Porca miseria. ¿Un sueño húmedo a mi edad?

Se sentó en la cama, pasó una mano por su rostro y miró el reloj.

Las cinco y doce de la mañana.

Perfecto.

Simplemente perfecto.

Llevaba años sin tener un sueño así por nadie.

Mucho menos por un omega que ni siquiera parecía interesado en coquetearle.

Mucho menos por Hamlet Basil Capone, que probablemente si supiera lo que acababa de soñar con él le miraría con esa cara seca y le diría algo como “debería dormir más, chef o ir a un psicólogo”.

César se dejó caer hacia atrás sobre el colchón y soltó una risa incrédula.

—Estoy perdido.

A las seis y diez de la mañana, Hamlet ya estaba en el estudio.

Saulo llegó a las seis y media con gafas oscuras, un café helado en la mano y cara de haber dormido tres horas.

—Buenos días, trabajador del año.

Hamlet estaba revisando una lista de proveedores.

—Buenos días.

—No me gusta tu entusiasmo. Me hace sentir peor persona.

—No era entusiasmo. Era educación.

Saulo dejó el café sobre una mesa y se acercó a mirar la lista.

—¿Qué toca hoy?

—Ravioli relleno de ricotta y espinaca con salsa de mantequilla, salvia y avellanas tostadas.

Saulo silbó.

—A veces olvido que ustedes hablan un idioma que me da hambre. Espero comer abundante.

Hamlet sonrió un poco.

—Ya llegaron las avellanas y la ricotta. Falta revisar la pasta.

—Perfecto.

Saulo lo observó un segundo más de lo necesario.

—Tú dormiste bien.

—Supongo.

—Qué envidia.

—¿Y usted no?

—No. Discutí por teléfono con un director, un patrocinador y con mi dignidad.

Hamlet soltó una risa.

—Eso suena grave.

—Lo fue. Perdí en los tres casos.

En ese momento entró Lourdes con dos maquillistas detrás.

—Buenos días. Mira quién está aquí... El bello. ¿Dónde dejaste a la bestia?

— ¿Por qué les dices así?— pregunta Saulo.

—¿No te dijeron?

Saulo se animó al instante.

—Habla.

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Patricia Polo
excelente bien por Hamlet y cesar ahora viene lo desagradable con los envidiosos y el alfa malvado ese que Hamlet casi dejó sin bolas🤣🤣🤣🤣🤣 espero cesar lo proteja bien y el otro que viene por interés acercándose nuevamente al lado de la mamá del omega salga con las tablas en la cabeza que no le den chance de nada😡
inuyasha/ Tomoe🦊
amo valió la pena cada capítulo
Patricia Polo
quiero más capitulossss porfis escritora☺️
Mckasse Escritora: paciencia que ahora fue que me desocupe. son las diez de la noche. yo estoy más impaciente que ustedes 🤣🥰😂
total 1 replies
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Regresan esos malnacidos a joder la vida del chico.
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esa zorra lo que quería que piense la gente que tiene una relación con César y el muy tonto calló en el engaño.
Patricia Polo
ay estúpido date cuenta la putizorra que tienes al lado vas a perder a hamlet por invesil
Patricia Polo
no entiendo si la tipa tenía su casa en el mismo edificio por qué fue al de cesar y el tonto creyéndose todo en dado caso la acompaño hasta la puerta de su apartamento y punto pero ay va está malintencionada haciendo el mal😡
Yolanda Beatriz Lagos Celarien
Esta buenísima la historia.
inuyasha/ Tomoe🦊
dale César hace q mariano se arrepienta y quiera ir a la tumba por tocar a nuestro conejito
Patricia Polo
su conejito ya pasó su dificultad con con los cuidados de su amigo y enamorado alfa 🥰
Patricia Polo
pobre de mi niño como ha sufrido menos mal llegó cesar🥰
Patricia Polo
pasaba por aquí para ver si se conseguía un capítulo por casualidad pero nada🤭que crisque 😂😂😂
Mckasse Escritora: jajaja en varias horas te subo dos...
total 1 replies
Patricia Polo
jajajajaja bueno todo va bien hasta que aparezca el desgraciado del expadrastro ese infeliz violador😡
inuyasha/ Tomoe🦊
necesito más capítulos
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
holis escritor por fa si puedes y si no das más cap plis 😭
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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