NovelToon NovelToon
Me Case Para Ser Libre

Me Case Para Ser Libre

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor eterno
Popularitas:8k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Rosalind Lancaster lleva diez años atormentada por una pesadilla que se repite una y otra vez.

Una boda.

Un hombre de ojos color malva.

Una noche de terror.

Y una muerte tan cruel que aún puede sentir el dolor al despertar.

Convencida de que aquellos sueños son recuerdos de una vida pasada, Rosalind ha jurado no volver a casarse jamás. Sin embargo, la presión de su familia aumenta cada día, y un matrimonio arreglado con un hombre mucho mayor parece inevitable.

Cuando su mejor amiga le propone un trato inesperado, Rosalind cree haber encontrado la solución perfecta: contraer un matrimonio temporal con Damien Blackwood, el frío y poderoso heredero de una de las familias más influyentes del país. Él necesita una esposa para reclamar un importante fideicomiso; ella necesita escapar de un destino que detesta.

Es un acuerdo simple.

Un año de matrimonio.

Sin amor.

Sin sentimientos.

Sin interferir en la vida del otro.

Pero convivir con Damien resulta mucho m

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

Rosalind

—No.

—Rosalind...

—Definitivamente no.

El pastelero me observó con una paciencia admirable mientras mi madre cerraba los ojos, como si estuviera rezando para no perder la cordura.

Llevábamos más de una hora probando diferentes pasteles para la boda.

Vainilla.

Frutas.

Crema de mantequilla.

Caramelo.

Almendras.

Chocolate blanco.

Nada me convencía.

—¿Qué le falta? —preguntó el pastelero con amabilidad.

—Personalidad.

Mi hermana menor soltó una carcajada.

Mi madre le lanzó una mirada fulminante.

—Los pasteles no tienen personalidad.

—Algunos sí.

—No.

—Este tampoco.

El hombre sonrió con nerviosismo.

Comencé a recorrer con la mirada las muestras exhibidas.

Entonces recordé algo.

—¿Tiene selva negra?

Mi madre casi dejó caer la taza de té.

—Rosalind.

—¿Qué?

—Eso no es apropiado para una boda.

—¿Por qué?

—Porque es muy oscura.

—Es un pastel, no una amenaza a la sociedad.

Mi hermana volvió a reír.

El pastelero desapareció unos minutos y regresó con una muestra.

Tomé un pequeño trozo.

Lo probé.

Y sonreí.

Por fin.

—Este.

Mi madre suspiró.

—Lo sabía.

—Es perfecto.

—Tiene demasiado chocolate.

—Precisamente.

Volví a probarlo.

Era dulce.

Muy dulce.

Excesivamente dulce.

Lo suficientemente dulce para que Damien lo odiara.

La idea me hizo feliz.

—Quiero este para mi boda.

El pastelero tomó nota.

—¿Alguna modificación?

—Cubierta de chocolate.

Mi madre se llevó una mano a la frente.

—Rosalind...

—Relleno de chocolate y almendras.

—Por supuesto, señorita.

—Y si puede agregar más chocolate, mejor.

—Entendido.

—Es una torta demasiado oscura —murmuró mi madre.

—Me gusta.

---

Nuestra siguiente parada fue una prestigiosa floristería.

El lugar estaba lleno de aromas dulces y colores vibrantes.

Mientras mis hermanas discutían sobre lirios y peonías, yo recorría los pasillos observando las rosas.

Siempre terminaba frente a ellas.

No sabía por qué.

Era algo extraño.

Como si mi cuerpo las buscara por instinto.

Tomé una rosa roja.

La espina se clavó inmediatamente en mi dedo.

—Ay.

Una pequeña gota de sangre apareció sobre mi piel.

El rojo contrastaba de forma casi inquietante con mi blancura.

—Debe tener más cuidado.

La voz masculina me hizo levantar la vista.

Un hombre alto me observaba.

Cabello oscuro.

Traje impecable.

Ojos grises.

Por alguna razón me resultó familiar.

Muy familiar.

—¿Disculpe?

Él sonrió ligeramente.

—Señorita Lancaster, creo que no hemos sido presentados formalmente.

Lo observé unos segundos.

Entonces lo reconocí.

La fotografía.

La que Victoria me había mostrado semanas atrás.

—Señor Arthur Blackwood II.

El hombre parpadeó.

Mi madre abrió mucho los ojos.

—Rosalind...

Comprendí mi error.

—Perdón.

Me aclaré la garganta.

—Quise decir señor Stefan Blackwood.

La expresión de Stefan cambió apenas un instante.

Como si algo lo hubiera sorprendido.

—No se preocupe.

Mi madre sonrió nerviosamente.

—Mi hija está algo distraída últimamente.

—Lo he notado.

Lo fulminé con la mirada.

Él pareció divertirse.

—No he dormido bien estos días —me excusé.

—Eso explica algunas cosas.

—¿Qué cosas?

—Que haya confundido a mi padre conmigo.

—Fue un error.

—Por supuesto.

Afortunadamente, antes de que la conversación continuara, una voz familiar resonó detrás de mí.

—¡Rosalind!

Me giré inmediatamente.

—¡Victoria!

La abracé.

Ella me devolvió el abrazo con entusiasmo.

—Perdón por llegar tarde.

—No importa.

—Tuve un pequeño inconveniente.

—¿Todo bien?

Victoria suspiró dramáticamente.

—Cosas de mujer casada.

—Qué agotador.

—Y poco envidiable.

Ambas reímos.

Nos alejamos mientras mi madre continuaba conversando con Stefan.

—¿Qué hace Stefan aquí? —preguntó Victoria.

—No tengo idea.

—Interesante.

—Lo reconocí por la fotografía que me mostraste.

—Menos mal.

—Aunque primero lo llamé por el nombre de su padre.

Victoria casi se atragantó de la risa.

—Eso debió ser maravilloso.

—Para mí no.

Ella bajó un poco la voz.

—Stefan no tiene precisamente una reputación impecable.

—¿A qué te refieres?

—Existen rumores.

—¿Qué clase de rumores?

Victoria se encogió de hombros.

—Nada confirmado.

—Victoria.

—Solo diré que ciertas familias prefieren mantener a sus hijas lejos de él.

Aquello despertó mi curiosidad.

Pero antes de que pudiera preguntar más, ella cambió de tema.

—Por cierto, ¿es verdad que fue a pedir tu mano?

Me quedé inmóvil.

—Sí.

—¡¿QUÉ?!

Toda la floristería nos miró.

Victoria sonrió con falsa inocencia.

—Perdón.

Nos alejamos rápidamente mientras ella seguía murmurando cosas sobre hombres extraños y familias complicadas.

---

Al final elegí rosas.

Por supuesto.

Era inevitable.

—Necesito doscientas rosas blancas.

El florista anotó.

—Doscientas rosas rojas.

—Perfecto.

—Y doscientas rosas negras.

El hombre levantó la vista.

Mi madre hizo exactamente lo mismo.

—¿Negras?

—Sí.

—¿Está segura?

—Completamente.

Mi madre suspiró.

—Tu boda parece un funeral elegante.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Lo sé.

---

Más tarde nos instalamos en una cafetería para tomar té.

Victoria me contaba algún escándalo social cuando de repente se quedó inmóvil.

—Ay no.

—¿Qué ocurre?

—Mira quién viene.

Giré la cabeza.

Y deseé no haberlo hecho.

Viktor Wordwood.

—Ay no.

—Exactamente.

El hombre llegó hasta nuestra mesa.

Su expresión era desagradable.

Más de lo habitual.

—Señorita Lancaster.

—Buenas tardes, señor Wordwood.

—Necesito hablar con usted a solas.

Sonreí educadamente.

—No será posible.

—¿Por qué?

—Porque estoy compartiendo con mi mejor amiga.

Victoria levantó la taza como si brindara.

—Y porque soy una mujer comprometida.

La sonrisa de Viktor desapareció.

—Solo serán unos minutos.

—No.

—Rosalind.

—No.

Su expresión se endureció.

Y antes de que pudiera reaccionar, me tomó de la muñeca.

Con fuerza.

Demasiada fuerza.

—Me está lastimando.

—Escúchame...

Victoria actuó antes que yo.

Tomó su taza.

Y le arrojó el té directamente al rostro.

El silencio fue absoluto.

Viktor soltó mi brazo.

—¡¿Está loca?!

—Completamente —respondió Victoria.

Los clientes comenzaron a murmurar.

Algunos hombres se acercaron.

—Será mejor que se retire.

—Ya es suficiente.

—Está haciendo el ridículo.

Viktor parecía humillado.

Y furioso.

Pero finalmente se marchó.

Cuando desapareció por la puerta, respiré aliviada.

—Te debo una.

—Lo sé.

—Gracias.

—Invítame otro té.

—Hecho.

---

Aquella noche retrasé todo lo posible el momento de dormir.

Sabía lo que me esperaba.

Las pesadillas.

Siempre las pesadillas.

Saqué mi diario secreto.

Lo abrí.

Comencé a leer.

Ahorcada.

Cinco veces.

Envenenada.

Tres veces.

Disparo en la cabeza.

Dos veces.

Apuñalada.

Cuatro veces.

Cada página describía una muerte.

Cada página describía un final.

Y entonces llegué a una anotación específica.

La muerte durante el parto.

Solo había ocurrido una vez.

Leí aquellas líneas nuevamente.

Y algo regresó a mi memoria.

Un fragmento.

Una imagen.

Un bebé.

Muy pequeño.

Llorando.

Lo sostenía entre mis brazos.

Y sus ojos...

Abrí los ojos de golpe.

Negros.

El bebé tenía los ojos negros.

Me puse de pie tan rápido que la silla cayó al suelo.

—¿Qué significa eso?

Mi respiración se aceleró.

Nada tenía sentido.

Nada.

Cerré el diario de golpe.

Lo lancé contra la pared.

El cuaderno cayó al suelo.

Permanecí inmóvil varios segundos.

Después lo recogí.

Lo guardé en su escondite habitual.

Y me dirigí a la cama.

Intentando convencerme de que todo estaba bien.

Pero mientras apagaba la lámpara, una idea aterradora cruzó mi mente.

¿Qué pasaría si aquellos sueños no fueran simples pesadillas?

¿Qué pasaría si fueran recuerdos?

Y por primera vez en años...

Tuve miedo de descubrir la respuesta.

1
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames no!
en su propia casa, con su familia...
aquí hay un gatote bien encerrado... 😰😱😭
Liliana Torres
Hay no puede ser perdieron al bebé
GiovannaXchelMayaCejudo
oh 💩 oh 💩
esto está de Lokos 😰😱
GiovannaXchelMayaCejudo
que impotencia tan grande
Yadira Alvarez
hay cristo esto se pone bueno 🤦
Liliana Torres
Que loco esta
Mary Ney
Que tipo más loco.
Mary Ney
Eso es magia o que 🤭🤭
Mariela Alejandra Gonzalez
por dios que rompecabezas!!!
GiovannaXchelMayaCejudo
aquí está todo muy raro...
GiovannaXchelMayaCejudo
sus pesadillas se están volviendo realidad...
hay no que 💩😰😱
Mary Ney
Damian debes tener pantalones para cuidar a tu esposa e hijo ☺️
Yadira Alvarez
esto se enreda más 🤦
GiovannaXchelMayaCejudo
no mames cada vez entiendo menos...
Yadira Alvarez
cristo como esta 🤦
Alexandra Ortiz Posada
Que cosa más hermosa😍
GiovannaXchelMayaCejudo
😱😰💩
Mary Ney
Puro psicópatas Damian no dejes que esos psicópatas se hacerque a tu esposa☺️
Liliana Torres
Que locos estan
GiovannaXchelMayaCejudo
ay no que miedo
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play