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La Rosa De Las Cenizas.

La Rosa De Las Cenizas.

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Romance paranormal / Completas
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Rosa es una joven humana que intenta reconstruir su vida en la moderna e imponente metrópolis de Silverwood tras la misteriosa muerte de su familia. Buscando un momento de escape, se entrega a una ardiente e intensa aventura de una noche con un desconocido de magnetismo animal en el club más exclusivo de la ciudad. Lo que ella cree que fue un encuentro pasajero se convierte en una obsesión cuando despierta con una extraña quemadura en su clavícula en forma de rosa marchita.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

La conversación se desvaneció en planes prácticos: regresar a la ciudad de noche para no ser vistos, buscar a aliados dentro de los Vance que fueran leales, encontrar un sanador que pudiera sellar la herida con remedios de la manada y la magia de Rosa. Pero a pesar de la urgencia, había momentos que se abrían como pequeñas ventanas: cuando Ethan la miraba con la vulnerabilidad que los poderosos raramente mostraban, cuando ella le devolvía el gesto con una sonrisa sincera. No todo era solemnidad y deber; entre las hojas húmedas del claro, dos personas se apartaban del mundo corporativo para reencontrarse como seres desnudos de orgullo.

En una pausa, Ethan la tomó por la mano y la guió hacia la piedra donde antes habían descansado. Se quedaron sentados uno frente al otro, sobre el musgo fresco. La luz de la luna, ya pálida, les daba un halo casi sagrado.

—¿Te duele mucho? —preguntó Ethan con una sinceridad que la hacía temblar.

—Me duelen las manos —contestó ella con una risa que fue casi lágrimas—. Y me duele el alma un poco, por todo lo que aún tengo que aprender.

Ethan sonrió, y por un segundo su rostro volvió a la apariencia de aquel hombre de traje y corbata que había dominado reuniones con un simple cruce de cejas. Pero el brillo en sus ojos era otro: no era cálculo, era conexión.

—Te mostraré el mundo como es —dijo él—. No solo la Torre. No solo los contratos. Te mostraré a las personas que cuidan de nosotros, la música que solo oímos de noche... incluso las cosas feas.

Ella pensó en la rosa marchita que había dejado en su cama aquella mañana en que huyó. La imagen la golpeó con sorpresa: la rosa había sido símbolo de un pasado que parecía pequeño y sin entendimiento. Ahora, a la orilla del claro, con el musgo como testigo y la marca en su piel brillando con orgullo, la rosa parecía un presagio. Mucho había cambiado en unas pocas noches.

—¿Y si yo quiero explicarte el mundo que yo conozco? —propuso Rosa—. El de las cocinas, de la gente que no sabe de contratos pero sí de lealtades, de las noches en las que se aprende a vivir con poco y a amar con deteminación.

Ethan rió con suavidad.

—Eso también me interesa —admitió—. Necesito aprender tus reglas y tus lugares.

Se miraron, y en ese intercambio hubo un cierre tácito de lo que había sido una grieta abierta. No era que todo se solucionara; el peligro seguía latente, el veneno de la plata todavía parecía un recordatorio circundante. Pero habían tejido algo que ya no era frágil: una alianza, un vínculo que contenía ternura, culpa, deseo y una pizca de temor. No era romance fácil. Era una conexión nacida de la sangre y la necesidad, de la oscuridad y la luna.

Cuando el alba finalmente rompió el dominio nocturno, el bosque se llenó de pájaros que no se atrevían a cantar hasta que la luz no se asegurara de que la noche se había ido. Rosa se puso en pie, estirando músculos agarrotados. Ethan la imitó.

—Vamos —dijo ella con decisión—. No tenemos tiempo que perder.

Ethan asintió y juntos salieron del claro. Sus pasos eran menos torpes ahora; la curación había devuelto fuerza y movilidad. A lo lejos, la ciudad se veía como una sombra en el horizonte, sus edificios recortados contra la claridad naciente. La Torre Vance, incluso desde la distancia, sobresalía: una dentellada de cristal que parecía desafiar al cielo.

Mientras caminaban, Ethan se detuvo y la miró con seriedad.

—Rosa... gracias —dijo de nuevo—. Por no dejarme ir.

Ella sonrió con un calor que la llenó hasta las entrañas.

—No era solo por ti —respondió—. Era por mí también. Ya no quiero huir.

Ethan la tomó por la cintura y la atrajo hacia sí con una fuerza que no era ni dominadora ni posesiva; era necesaria.

—Entonces quedémonos juntos —sugirió en voz baja—. Si vamos a pelear con nuestros fantasmas, hagámoslo de frente.

Ella apoyó la cabeza en su pecho y escuchó el latido, el compás que, de algún modo, coincidía con el suyo. La presencia de Ethan, aunque todavía reciente en su vida, le daba una sensación de anclaje. No era solamente protección; era aceptación.

Llegaron a la línea de árboles y, con un último vistazo a la luna que todavía se estiraba en las tinieblas, descendieron hacia la ciudad. Bajo la luz mortecina de las farolas, con la Torre Vance como un faro oscuro, Rosa notó que la marca en su clavícula ahora estaba más definida: los pétalos parecían delinearse con un contorno de plata vieja, y una pequeña ceniza parecía posarse en el centro, tan real que casi podía tocarla.

Ethan la miró una vez más.

—No sé si seremos suficientes —dijo con honestidad—. Pero sé que ahora lo intentaremos juntos.

Rosa asintió. Su corazón latía con una mezcla de miedo y resolución. Había despertado algo en la arboleda: no solo la capacidad de salvar, sino una herencia que exigía comprenderse. La luna les había dado su bendición y su juicio en igual medida.

Mientras caminaban, Rosa sintió cómo la marca latía con una luz dorada, un susurro que parecía decir que lo peor quizá no había pasado, pero que, por primera vez en su vida, tenía alguien a su lado dispuesto a enfrentar lo que viniese. El amanecer les abría camino, y la ciudad, a la que antes había temido regresar, se acercaba con sus sombras y sus secretos. En el corazón de la arboleda, bajo el resplandor de una gigantesca luna llena, Rosa extrajo la flecha y curó la herida de Ethan con un beso cargado de magia que despertó su herencia oculta.

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Alma Morales
Que se supono que realmente es ella??? para el y su manada😱
Alma Morales
Todo esta muy confuso
Yondri Hernandez
eh leído muchas novelas de lobos pero me llama mucho la atención que en esta la protagonista no sabe nada de nada hasta que escucho la palabra alfa
Alma Morales
Guardiana o carcelero 🤬🤬🤬
Alma Morales
Que capitulo tan fuerte ,por lo que entendí en ella reencarno algo que el estaba buscando ,aunque todavia bo sabemos si el es el bueno o el malo???
Alma Morales
Ese Alfa es muy arrogante y no le da tregua a Rosa
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
pobre Rosa no pudo escapar
Alma Morales
Un Alfa la marcó, será su destinada 😱😱😱😱
Alma Morales
Que le traerá el destino después
Alma Morales
horaleeeeee que encuentro tan intenso 😱😱😱😱
Alma Morales
Intrigante comienzo 😱😱😱😱
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