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Entre Sangre Y Cenizas

Entre Sangre Y Cenizas

Status: En proceso
Genre:Mafia / Romance
Popularitas:843
Nilai: 5
nombre de autor: Ailed Dayana Araujo Medrano

En Valdoria, donde la mafia controla cada sombra de la ciudad, dos almas rotas se cruza sin saber que sus pasados están unidos por sangre, traición y secretos enterrados.


lo que empieza como desconfianza se convierte en un vínculo imposible de romper.... incluso cuando la verdad amenaza con destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Ailed Dayana Araujo Medrano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mansión Marzanto

Alex todavía estaba convencido de que todo aquello era una pésima idea.

De hecho, mientras observaba por la ventana del automóvil negro en el que viajaban, estaba elaborando una lista mental bastante extensa de razones por las que aquello era una pésima idea.

La primera era Ian.

La segunda también era Ian.

Y la tercera, sorprendentemente, seguía siendo Ian.

—¿Vas a quedarte callado todo el camino? —preguntó finalmente.

Ian ni siquiera apartó la vista de la carretera.

—Estaba disfrutando el silencio.

—Qué amable.

—Gracias.

Alex cruzó los brazos.

—Todavía no entiendo por qué tengo que ir contigo.

—Porque intentaron secuestrarte.

—Eso no significa que tenga que mudarme contigo.

—No te estoy pidiendo opinión.

—Eso ya lo noté.

Ian soltó un suspiro.

—Escucha, hasta que entienda por qué te están buscando, no pienso dejarte solo.

—Eso suena bastante controlador.

—Y tú sigues vivo gracias a eso.

Alex abrió la boca.

La volvió a cerrar.

Odiaba admitir cuando alguien tenía razón.

Y odiaba todavía más que esa persona fuera Ian Marzanto.

El resto del trayecto transcurrió en silencio.

Un silencio incómodo.

Porque Alex tenía demasiadas preguntas y ninguna respuesta.

Porque no sabía quiénes eran realmente aquellas personas que lo habían perseguido.

Porque tampoco entendía por qué Ian parecía tan preocupado de repente.

Y, sobre todo, porque sentía que estaba perdiendo el control de su propia vida.

Cuando el automóvil abandonó el centro de Valdoria y comenzó a ascender por una zona más exclusiva de la ciudad, Alex empezó a sospechar que aquello iba a ser peor de lo que imaginaba.

Mucho peor.

La mansión apareció varios minutos después.

Y Alex se quedó mirando por la ventana.

—No.

Ian ni siquiera preguntó.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Eso no es una casa.

—Lo sé.

—Eso es un país entero.

Ian aparcó sin responder.

Alex continuó observando.

La propiedad era enorme.

Había jardines perfectamente cuidados, fuentes, senderos de piedra y una construcción principal que parecía sacada de una película.

Todo era demasiado elegante.

Demasiado limpio.

Demasiado caro.

Definitivamente no era un lugar para alguien que había pasado toda su vida en un orfanato.

—Odio este lugar —declaró.

—Ni siquiera has entrado.

—Mi odio es preventivo.

Ian salió del automóvil.

Alex tardó unos segundos en seguirlo.

Mientras caminaban hacia la entrada principal, sentía una incomodidad creciente.

No pertenecía allí.

Lo sabía.

Cada paso reforzaba esa sensación.

Aquella gente vivía en un mundo completamente diferente al suyo.

Uno que nunca había sido para él.

Las enormes puertas se abrieron antes de que llegaran.

Alex apenas tuvo tiempo de observar el vestíbulo cuando una voz femenina rompió el silencio.

—Así que este es el famoso chico.

Alex levantó la vista.

Una mujer descendía por la escalera principal.

Era elegante.

Segura de sí misma.

Y sonreía como alguien que acababa de descubrir algo entretenido.

Alex la observó con cautela.

Ella lo observó con evidente curiosidad.

—Esperaba a alguien más alto —comentó.

—Y yo esperaba algo de privacidad.

La sonrisa de la mujer aumentó.

—Me agradas.

—Eso me preocupa.

Ian cerró los ojos brevemente.

—Ya empezaron.

—No hice nada —respondió ella.

—Llevamos veinte segundos aquí.

—Y ya es divertido.

Alex frunció el ceño.

No tenía idea de quién era aquella mujer.

Y tampoco parecía tener intención de explicarlo.

—¿Quién eres exactamente?

Ella abrió la boca.

Ian respondió primero.

—Elena.

—¿Elena qué?

—Elena Marzanto.

Alex parpadeó.

Miró a Ian.

Luego a ella.

Y después nuevamente a Ian.

—¿Familia?

—Mi hermana.

—Ah.

Eso explicaba muchas cosas.

Especialmente la forma en que ambos parecían disfrutar sacándolo de quicio.

Elena descendió los últimos escalones y le extendió la mano.

—Bienvenido.

—No estoy seguro de que esa palabra aplique.

—Créeme, aplica.

Alex estrechó la mano con cierta desconfianza.

Porque aquella mujer parecía amable.

Pero también parecía observar absolutamente todo.

Y eso podía ser peligroso.

—Ven —dijo Ian—. Falta alguien más.

—¿Hay más?

—Desafortunadamente sí —respondió Elena.

Ian le lanzó una mirada.

Ella sonrió inocentemente.

Alex comenzaba a sospechar que aquella familia tenía problemas.

Muchos problemas.

Siguió a Ian por varios pasillos hasta llegar a una amplia sala de estar.

Al entrar encontró a un hombre sentado cerca de una ventana.

Leía unos documentos con expresión tranquila.

A diferencia de Ian, no parecía intimidante.

Y a diferencia de Elena, no parecía estar planeando algo.

Simplemente parecía cansado.

El hombre levantó la vista.

Sus ojos se detuvieron sobre Alex.

Durante unos segundos ninguno habló.

Y entonces ocurrió algo extraño.

Una sombra de sorpresa cruzó fugazmente el rostro del desconocido.

Tan rápida que Alex casi creyó haberla imaginado.

Pero estuvo allí.

Solo un instante.

Después desapareció.

—¿Él es el chico? —preguntó el hombre.

—Sí —respondió Ian.

El desconocido se puso de pie.

—Entiendo.

Alex seguía sin saber quién era.

Lo observó acercarse.

El hombre parecía estar analizándolo de una manera muy particular.

Como si intentara recordar algo.

O reconocer algo.

Y, por alguna razón, eso le resultó incómodo.

Finalmente el hombre le tendió la mano.

—Soy Alessandro Marzanto.

Alex tardó un segundo en reaccionar.

Porque aquel apellido ya le resultaba familiar.

Demasiado familiar.

Era el padre de Ian.

Y probablemente la última persona con la que esperaba encontrarse.

—Alex —respondió estrechando la mano.

Alessandro mantuvo la sonrisa.

Pero algo en su mirada permaneció pensativo.

Como si aquella presentación hubiera despertado una idea que todavía no conseguía comprender.

La conversación continuó durante varios minutos.

Ian explicó parcialmente lo ocurrido.

Sin mencionar demasiados detalles.

Alex respondió algunas preguntas.

Evitó otras.

Y cuanto más avanzaba la tarde, más atrapado comenzaba a sentirse.

Aquella casa era enorme.

Aquella familia era extraña.

Y aquella situación era completamente absurda.

Lo peor era que nadie parecía dispuesto a dejarlo marcharse.

No todavía.

No mientras existiera alguien intentando encontrarlo.

Cuando finalmente llegó la noche, Elena le mostró la habitación donde se quedaría.

La habitación era más grande que todo el dormitorio que había compartido durante años en el orfanato.

Y eso no ayudó a mejorar su humor.

Cuando por fin se quedó solo, se dejó caer sobre la cama.

Miró el techo.

Después observó la ventana.

Luego la puerta.

Y finalmente soltó un largo suspiro.

Durante una semana había estado investigando un periódico viejo.

Ahora estaba viviendo en la mansión de una familia poderosa mientras personas desconocidas intentaban secuestrarlo.

Su vida había perdido completamente el sentido.

Se cubrió el rostro con ambas manos.

Y una única conclusión ocupó su mente.

Voy a volverme loco aquí.

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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Aún no está terminada pero me gusta, tiene esa parte de misterio que mantiene al lector a la expectativa.
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Muy Interesante tu Novela, tiene esa parte de suspenso que mantiene al lector a la expectativa y, la amistad y cuidado que tienen los personajes principales la hace más atractiva. 💕
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