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LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Reencuentro / Madre soltera / CEO
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Hace siete años, una noche de tormenta cambió su destino.

Isabella Rossi es una mujer brillante con múltiples identidades ocultas. Genio en tecnología, medicina y negocios, vive en las sombras protegiendo a sus dos gemelos prodigio… y ocultando un secreto que podría destruir su mundo.

Nunca creyó en el amor.
Nunca necesitó a un hombre.
Y mucho menos a un CEO arrogante.

Pero cuando Alexander De Luca —el empresario más poderoso y temido de la ciudad— reaparece en su vida, su pasado vuelve para reclamarla.

Él no sabe que es padre.
Ella no sabe si puede confiar.
Y los gemelos… ya empiezan a sospechar la verdad.

Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una pasión imposible de ignorar, dos genios deberán decidir:

¿Proteger su corazón…
o rendirse al amor?

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21 — La verdad que no se puede desver

El silencio que siguió a la caída del último intruso fue extraño.

No era alivio.

No era calma.

Era el tipo de quietud que aparece justo antes de que una verdad peligrosa salga a la superficie.

El tragaluz roto dejaba entrar el aire frío de la noche, moviendo apenas las cortinas del salón principal. El olor leve a ozono de las armas eléctricas aún flotaba en el ambiente.

Isabella no se movía.

Alexander tampoco.

Pero ambos sabían que el verdadero impacto de la noche…

Aún no había llegado.

Porque en medio de la sala, de pie junto al sofá, Ethan sostenía la tablet con una expresión que Isabella conocía demasiado bien.

No era curiosidad.

No era emoción.

Era confirmación.

Y eso le heló la sangre.

—Mamá… —dijo el niño en voz baja.

Isabella cruzó la distancia en tres pasos controlados.

Extendió la mano.

—Dámela.

Ethan obedeció sin discutir.

Pero no apartó la mirada de ella.

Observando.

Midiendo.

Como si supiera que lo que estaba en esa pantalla iba a cambiar algo importante.

Muy importante.

La tablet se encendió bajo los dedos de Isabella.

El informe genético estaba completo.

Sin zonas grises.

Sin probabilidades abiertas.

Solo datos fríos.

Matemática pura.

Sus ojos verdes recorrieron la primera línea.

Y por primera vez en mucho tiempo…

Su respiración se desfasó apenas.

COINCIDENCIA GENÉTICA: 99.98%

El mundo no se detuvo.

Pero algo dentro de ella sí.

No fue visible para la mayoría.

Pero Alexander lo vio.

Claro que lo vio.

Ese microsegundo donde la armadura perfecta de Isabella Rossi…

Se agrietó.

Nadie habló durante varios segundos.

Elena miraba entre los adultos con confusión silenciosa, abrazando su peluche con más fuerza.

Ethan seguía quieto.

Esperando.

Siempre esperando entender el siguiente movimiento.

Alexander fue el primero en romper el silencio.

Su voz fue baja.

Cuidadosa.

—¿Qué dice?

Isabella no respondió de inmediato.

Sus dedos se tensaron apenas sobre el borde de la tablet.

Cuando finalmente habló…

Su voz salió controlada.

Pero más baja de lo normal.

—Dice que no estaban mintiendo.

El aire cambió.

Pesadamente.

Alexander sintió cómo las piezas en su mente terminaban de encajar.

Los ojos verdes.

La llegada perfectamente cronometrada.

El interés extremo de Helix.

Todo comenzaba a tener sentido.

Pero también abría una pregunta mucho más peligrosa.

¿Quién era realmente Isabella Rossi?

La mujer de ojos verdes —su madre— dio un paso adelante con cautela.

Como si se acercara a un animal herido que podría morder en cualquier momento.

—Isabella…

Ella levantó la mano sin mirarla.

Deteniéndola en seco.

—No.

Una sola palabra.

Fría.

Firme.

Pero… inestable por debajo.

Alexander lo notó.

Porque ahora sabía qué buscar.

Isabella respiró lento.

Muy lento.

Luego bajó la tablet y finalmente levantó la mirada hacia la mujer.

Sus ojos eran hielo.

Pero en el fondo…

Algo se movía.

—Esto no cambia nada —dijo.

Mentira.

Todos en la sala lo supieron.

Pero nadie la confrontó.

Aún.

El hombre mayor —su padre— habló con voz grave.

—Cambia todo.

Isabella giró la cabeza lentamente hacia él.

Su mirada se volvió afilada.

—Para ustedes, tal vez.

El aire volvió a tensarse.

Pero esta vez…

La mujer no retrocedió.

—Vinimos porque Helix ya cruzó el punto de no retorno —dijo con suavidad firme—. No porque esperáramos que nos recibieras con los brazos abiertos.

Esa honestidad…

Golpeó más fuerte de lo que Isabella quería admitir.

Su mandíbula se tensó.

Pero no respondió.

Ethan rompió el silencio.

—Si la coincidencia genética es real…

Todos lo miraron.

El niño continuó con calma quirúrgica:

—Entonces la probabilidad de que Helix ya tenga esta información es alta.

El corazón de Alexander dio un golpe fuerte.

Porque el niño tenía razón.

Malditamente.

Isabella reaccionó de inmediato.

Su mente volvió al modo estratégico.

—¿Filtración? —preguntó.

Ethan negó.

—No confirmada.

Una pausa.

Sus ojos brillaron.

—Pero el tiempo de reacción de Helix… fue demasiado preciso.

Silencio.

Peligroso.

Porque todos estaban llegando a la misma conclusión.

Alexander habló con voz baja.

Más grave.

Más personal.

—Entonces no vinieron solo por ti.

Los ojos verdes de Isabella se movieron hacia él.

Lentos.

Filosos.

—No.

Su voz fue un susurro de acero.

—Vinieron por ellos.

Miró a Ethan.

Luego a Elena.

Y algo oscuro se encendió completamente dentro de ella.

Algo que Helix acababa de provocar.

Sin entender lo que despertaban.

BEEP.

La consola de seguridad pitó.

Todos se tensaron al instante.

Alexander giró.

—Reporte.

La voz de su jefe de seguridad llegó tensa por el comunicador:

—Señor… detectamos actividad externa.

Isabella se puso de pie en un movimiento fluido.

—¿Qué tipo?

La respuesta tardó medio segundo.

Pero cayó como una bomba.

—Drones de reconocimiento… múltiples.

El aire se volvió hielo puro.

Ethan ya estaba en la tablet.

—Confirmo —dijo—. Formación en abanico.

La mujer de ojos verdes murmuró:

—Nos encontraron más rápido de lo previsto…

Alexander ya estaba dando órdenes.

—Activen defensa aérea pasiva.

Nadie dispara aún.

Pero Isabella…

Isabella ya estaba mirando las pantallas con una calma que daba miedo.

Porque entendió algo antes que los demás.

Helix no estaba atacando.

Aún.

Estaban mirando.

Midiendo.

Calculando.

Preparando algo peor.

Mucho peor.

Isabella habló en voz baja.

Pero cargada.

—Esto ya no es solo una operación de captura.

Alexander la miró.

—¿Entonces qué es?

Los ojos verdes de Isabella brillaron peligrosamente.

Como cuchillas bajo luz fría.

—Es una cacería prolongada.

Silencio absoluto.

Y en algún lugar de la noche…

Muy por encima de la mansión De Luca…

Los drones de Helix seguían observando.

Esperando.

Aprendiendo.

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Eneida Atencio
Excelente autora mis felicitaciones
Sandra
excelente novela, la empecé a leer y me atrapó tanto k no pare hasta el último cap, gracias y felicidades
Nidia Chica
que pasó donde esta el final
Sole Amado
waauuuu excelentes capítulos apasionante con toda la adrenalina 👌
Yapura Elsa Gladys: huauu hermosos capítulos cargados de adrenalina pura
total 1 replies
Sole Amado
buenísima historia x favor más capitulos
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
JOSELIS
Me encanta esta historia. Felicidades escritora !!!
Maria Muñoz
Me está enganchando cada vez más
y más
Dona White
es una novela fenomenal, la disfruto mucho y espero más capitulos para disfrutar
Ci-P
Está muuuy buena!! ojalá tenga secuelas cuando termine 😭
Nora Cuevas
más capítulos de favor 👏 autora para seguir leyendo está interesante novela 👌🏼
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