NovelToon NovelToon
Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Matrimonio arreglado / BL
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Me obligaron a casarme con el duque más frío del Imperio.
Lo juré odiar… hasta que empezó a protegerme.
Un omega orgulloso, un alfa distante y un matrimonio que podría convertirse en amor.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 Lo que se hace sin palabras

El ducado amaneció con un silencio raro.

No el silencio habitual del norte, que era ordenado y eficiente, sino uno más denso, como si la noche hubiera dejado preguntas colgadas en los pasillos. Caelan lo sintió al abrir los ojos. El eco de la discusión con Blaise seguía golpeándole el pecho con un ritmo cansado.

Se vistió sin apuro. No quería correr hacia una disculpa que no sentía. No se arrepentía de haber hablado. Sí se arrepentía de algunas palabras que habían salido torcidas, no por falsas, sino por crueles.

Bajó al patio. El aire olía a lluvia reciente y a metal frío. Los guardias cambiaban turno. La vida del ducado continuaba, aunque la tensión entre su duque y el omega prometido se hubiera vuelto un rumor inevitable.

Caelan notó algo distinto en los movimientos del personal. Más silencios. Miradas que evitaban cruzarse con la suya. No era rechazo abierto. Era prudencia. Como si no supieran qué versión de él iban a encontrar ese día.

En el ala administrativa, escuchó voces.

—El duque ordenó adelantar las caravanas al valle bajo —dijo alguien en voz baja—. Y que se liberen provisiones de los almacenes intermedios.

Caelan se detuvo.

—¿Cuándo dio la orden? —preguntó otro.

—Anoche. Apenas regresó.

El corazón le dio un golpe incómodo.

No sonrió. No se permitió ese alivio fácil. Pero la noticia le removió algo en el pecho: Blaise había hecho lo que había dicho que no podía hacer tan rápido. No como un gesto hacia él, seguramente. Como una decisión que, tal vez, llevaba tiempo postergando.

Siguió caminando.

No iba a buscar al duque. No iba a ofrecer una reconciliación apresurada que pareciera una victoria. Tampoco iba a fingir que no le importaba.

Al mediodía, Caelan se cruzó con uno de los administradores en el corredor.

—No esperaba ver caravanas salir tan pronto —comentó el hombre, con una cortesía más cuidada de lo habitual—. El duque ha decidido… ajustar prioridades.

—Me alegra —respondió Caelan, sin adornos—. La gente no come prioridades. Come comida.

El administrador no replicó.

En el comedor menor, Caelan se sentó solo. No tenía hambre, pero el cuerpo pedía rutina para no quebrarse. Empujó la comida con el tenedor, distraído, cuando notó la presencia de Blaise al otro extremo de la mesa.

No se saludaron.

No por orgullo vacío, sino porque ninguno quería que el otro interpretara el primer gesto como una rendición.

El silencio entre ambos no era hostil. Era cuidadoso. Como dos personas que caminan alrededor de un cristal roto, midiendo cada paso para no cortarse más.

Esa tarde, Caelan salió al jardín. La lluvia fina había dejado las hojas pesadas. Se agachó para recoger una rama caída del sendero, más por hacer algo con las manos que por utilidad real.

—No debería hacerlo solo —dijo una voz a su espalda.

Caelan se incorporó despacio.

—No sabía que había que pedir permiso para recoger lo que estorba.

Blaise estaba a unos pasos de distancia, sin la capa formal. El cansancio seguía en su postura, pero la rigidez de la noche anterior había cedido un poco.

—No hablo de permisos —dijo el duque—. Hablo de no cargar con todo sin decir nada.

Caelan sostuvo su mirada.

—Eso suena irónico viniendo de usted.

Blaise aceptó el golpe con un leve gesto de cabeza.

—Tal vez lo sea.

El viento movió las ramas desnudas. Caelan sintió el impulso de volver a la coraza, de responder con ironía. No lo hizo.

—Escuché lo de las caravanas —dijo.

—No fue para demostrarle nada —respondió Blaise—. Era una decisión pendiente.

—Nunca dije que lo fuera —replicó Caelan—. Solo… me alegra que se haya hecho.

El duque respiró hondo.

—No siempre puedo mover el ducado al ritmo que usted quisiera.

—No siempre quiero moverlo —respondió Caelan—. A veces solo quiero que no se quede quieto cuando duele.

La frase no era un reproche. Era una verdad cansada.

—Anoche fui injusto —dijo Blaise, de pronto—. Usé la responsabilidad como escudo.

Caelan alzó las cejas, sorprendido.

—Yo usé la indignación como lanza. No somos tan distintos.

Se miraron un segundo más de lo necesario. No hubo disculpas formales. Hubo algo más difícil: reconocimiento.

—No voy a dejar de decir lo que pienso —advirtió Caelan—. Aunque eso le incomode.

—No espero que lo haga —respondió Blaise—. Solo… no confunda mi silencio con indiferencia.

—Y usted no confunda mi carácter con ingratitud —dijo Caelan—. No me callo porque me importe poco. Me callo mal.

Una sombra de algo parecido a una sonrisa cruzó el rostro del duque. No duró, pero existió.

No se tocaron. No hubo promesas. El gesto silencioso ya había ocurrido en los caminos del valle bajo, en las caravanas que avanzaban con provisiones. A veces, el afecto no se dice. Se hace.

Esa noche, Caelan volvió a su habitación con el pecho menos apretado. El orgullo seguía ahí. El prejuicio también. Pero ya no eran muros sólidos. Eran puertas mal cerradas.

Y por primera vez desde que llegó al norte, se permitió pensar que quizás, solo quizás, aprender a convivir no significaba rendirse, sino aprender a ceder sin perderse.

1
Annyely
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
inuyasha/ Tomoe🦊
me tiene tan Atrapada está historia plis no dejes de actualizar
Annyely: Gracias por leer y por tu apoyo 💖 prometo seguir actualizando la historia.
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play