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LA VIRTUD CAUTIVA

LA VIRTUD CAUTIVA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

En lo más profundo de un bosque olvidado por el tiempo, donde el agua de las cascadas es pura y la fe es la única ley, nació Evangeline. Criada entre oraciones y el aroma de los frutos silvestres, su belleza era un secreto guardado por la naturaleza… hasta que el mundo de los hombres decidió reclamarlo.

Alistair von Thorne no conoce la paz. Sus ojos azules han visto caer reinos y sus manos, marcadas por el acero, solo saben de obediencia y sangre. Tras años de guerra, su regreso se cruza con una cacería de monstruos humanos y una mercancía que no tiene precio: la virtud de una mujer.

Por unas cuantas monedas de oro, la salvación de Evangeline se convirtió en su nueva condena. Ella fue comprada. Él es su dueño. Y en el silencio del campamento militar, la pureza de la aldea está a punto de colisionar con la oscuridad del guerrero más temido del Rey.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El santuario de piedra

El Castillo de Colmillo de Hierro se alzaba sobre los acantilados del norte como un centinela de granito gris, desafiando las tormentas que empezaban a barrer la frontera. Para el ejército, era el fin de una marcha extenuante; para Evangeline, que apenas recuperaba la consciencia a intervalos, el castillo parecía un gigante de piedra que venía a reclamar lo que quedaba de su espíritu. Cuando la pesada rastrillo de hierro se levantó con un estrépito metálico, Alistair no esperó a los protocolos de bienvenida de sus castellanos.

Desmontó de su semental negro con Evangeline envuelta en su capa roja, cargándola como si fuera un fardo de seda preciosa. Ignoró los saludos de los guardias y las reverencias de los sirvientes que se agolpaban en el patio de armas. Sus zancadas eran largas y decididas, resonando con fuerza en los pasillos de piedra fría y techos abovedados.

—¡Preparad mis aposentos! —rugió Alistair mientras subía las escaleras de caracol—. ¡Y que nadie, bajo pena de muerte, se atreva a cruzar ese umbral sin mi permiso expreso!

Llegó a la habitación principal, una estancia vasta dominada por una chimenea de piedra y una cama con dosel tallada en madera oscura, cubierta con pieles de oso y mantas de lana pesada. Recostó a Evangeline con una lentitud que contrastaba con su brusquedad habitual. Ella estaba tan pálida que sus venas azuladas se traslucían en sus sienes, y su respiración era tan leve que apenas empañaba el aire frío del cuarto.

Alistair se quedó un momento observándola. Sus manos, que habían segado vidas y conquistado tierras, se sentían torpes mientras le quitaba los restos del vestido azul destrozado para dejarla solo en su camisón de lino fino. La cubrió con las mantas hasta la barbilla, asegurándose de que el fuego de la chimenea empezara a calentar la estancia.

Evangeline se hundió en el colchón de plumas. El silencio del castillo, tan diferente al ruido constante del campamento, fue el bálsamo que su cerebro necesitaba. Cerró los ojos y, en ese instante, el mundo dejó de existir.

Durmió.

Pasaron las horas y el sol se ocultó tras los picos nevados. Alistair entró varias veces a la habitación, moviéndose con un sigilo que sus hombres nunca creerían posible en él. Se sentaba en un sillón frente al fuego, bebiendo vino y observando el rostro sereno de la joven. Por primera vez en años, el General no sentía la urgencia de la batalla o la ambición del poder; solo sentía una extraña necesidad de que esa mujer despertara, de ver de nuevo el negro de sus ojos, aunque fuera para verlo con miedo.

La noche pasó y el nuevo día llegó a su cénit. El reloj de arena de la repisa marcó las diez, las doce, las dos de la tarde. Evangeline no se movió. Su cuerpo, exhausto tras días de privación y noches de vigilia, estaba cobrando cada segundo de vida que ella le había negado por servir a su señor.

Fueron casi veinte horas de un sueño profundo, casi letal, donde no hubo sueños, solo una oscuridad reparadora. Cuando finalmente, a media tarde del día siguiente, Evangeline abrió los ojos, lo primero que vio fue el resplandor de las brasas en la chimenea y el techo de madera oscura del dosel. Se sintió pesada, como si estuviera hecha de piedra, pero el dolor agudo en su pecho había desaparecido.

Intentó incorporarse, pero una mano ruda y cálida se posó en su hito, obligándola a permanecer recostada.

—No te laves todavía —dijo la voz de Alistair. Estaba sentado al borde de la cama, ya vestido de negro, pero sin su armadura. Sus ojos azules la recorrieron con una mezcla de alivio y esa posesividad que nunca lo abandonaba—. Has dormido casi un día entero, Evangeline. Has estado más cerca de la muerte de lo que me gustaría admitir.

—Mi señor... —susurró ella, con la voz pastosa—. He fallado... no preparé su ropa, no...

—Cállate —la interrumpió él, pero no fue un grito, sino una orden seca—. Ya no estamos en el barro del camino. Aquí hay sirvientes para esas tareas. Tu única tarea ahora es recuperar el color en tus mejillas. No te he traído al norte para que seas un cadáver decorativo en mi cama.

Le acercó una copa con caldo caliente y la sostuvo mientras ella bebía. Evangeline, todavía aturdida por el largo sueño, lo miró. En la penumbra del castillo, Alistair Thorne parecía menos un General y más un guardán celoso. Comprendió que, aunque las paredes de piedra fueran más sólidas que la lona de una tienda, ella seguía siendo su cautiva, pero ahora, en el santuario de su habitación, el vínculo que los unía se había vuelto algo mucho más denso y oscuro que una simple transacción de oro.

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Gloria
Está protagonista es tan orgullosa tan testaruda , se casó con ella para que no quedara en deshonra , lástima que no la tengo de frente por que ya le había dado un par de cachetadas bien datas a esta mujer yo la saco del castillo a ver cómo le hace para sobrevivir sola y sin protección
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏❤️
Arely Zuñiha
son los primeros tres capítulos y ya me gusta ,esperemos más a delante 👏👏
Ana Gonzalez
más capitulos 🙏 excelente novela ❤️
Marcel Hernandez
A no quería una servidora fiel y entregada
hay la tienes 🤭
Marcel Hernandez
mi héroe y verdugo
Marcel Hernandez
Que soldados tan miserables
como no quería que saliera corriendo 😠
Marcel Hernandez
Bueno no me encanta que la enseñe como un trofeo pero si que la defienda y le de su lugar
así es contradictorio pero hombres como el son posesivos 🥰
mailyn rodriguez
Hola querido lector! tu opinión es muy importante para mi gracias.
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