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Quiero El Divorcio

Quiero El Divorcio

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Omegaverse
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Fanny123

Elías murió de la forma más absurda… y despertó dentro de su novela omegaverse favorita.

Ahora es Adrian Valmont, el omega dulce destinado a ser ignorado, humillado y finalmente morir de amor a manos de su esposo: el frío y arrogante duque alfa Cassian Armand.

Pero hay un problema.

Él ya conoce la historia.

Y esta vez no piensa esperar a que lo abandonen.

Decidido a cambiar su destino, Adrian exige el divorcio desde el principio. Sin embargo, el duque se niega a dejarlo ir. Lo que comienza como un matrimonio político sin amor se convierte en una batalla de orgullo, deseo y poder, donde el alfa que nunca miró atrás empieza a obsesionarse con el omega que ya no lo ama.

¿Podrá Adrian romper el destino que ya fue escrito…
o el duque hará todo lo posible por mantenerlo a su lado?

NovelToon tiene autorización de Fanny123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA PRIMERA VEZ

***CAPITULO 9 ***

El celo de Cassian no explotó.

Se asentó.

Como una tormenta contenida que decidió quedarse suspendida sobre el palacio.

Durante el día, el duque mantuvo su rutina habitual: reuniones breves, órdenes precisas, control absoluto. Pero su presencia era distinta. Más intensa. Más enfocada.

Y siempre, inevitablemente, orientada hacia Adrian.

Los sirvientes lo notaban.

Los guardias lo notaban.

Adrian, por supuesto, lo sentía.

No era una invasión.

Era una gravedad.

Una fuerza constante que lo rodeaba.

Esa noche, el aire estaba más denso de lo habitual. Las feromonas alfa no eran agresivas, pero sí profundas, maduras, reclamando espacio.

Adrian permanecía en su habitación revisando documentos cuando tocaron la puerta.

No necesitó preguntar quién era.

—Adelante.

Cassian entró sin escolta, sin anuncio formal. Cerró la puerta detrás de sí.

Silencio.

No había tensión incómoda.

Había expectativa.

—Tu aroma cambió hoy —dijo Cassian finalmente.

Adrian levantó la mirada.

—El suyo también.

El duque dio un paso más cerca. No lo suficiente para invadir, pero sí para reducir la distancia.

—El celo está en su punto más alto esta noche.

Adrian lo sabía.

Como omega, su cuerpo respondía de forma instintiva a ese cambio. No sumisión. No debilidad.

Sintonía.

Una llamada biológica antigua y poderosa.

Pero también había algo más.

Elección.

—No quiero que esto sea solo instinto —dijo Adrian con calma.

Cassian lo sostuvo con la mirada.

—No lo es.

Las palabras fueron firmes.

Sin titubeo.

Adrian se puso de pie lentamente.

La distancia entre ellos desapareció de manera natural.

No hubo arrebato.

No hubo urgencia descontrolada.

Hubo reconocimiento.

Cassian levantó una mano, esta vez sin detenerse a medio camino. Sus dedos rozaron la mejilla de Adrian con una suavidad sorprendente en alguien con su presencia dominante.

—Puedo esperar —murmuró el duque—. Si no estás listo.

Adrian sintió algo desarmarse en su interior.

En la historia original, el matrimonio había sido político, frío. La consumación, distante. Obligación más que deseo.

Pero esto…

Esto era diferente.

—No quiero que espere —respondió en voz baja.

No fue una rendición.

Fue una decisión.

Cassian apoyó la frente contra la suya.

El contacto fue íntimo, pero no apresurado.

Las feromonas se mezclaron de forma más intensa ahora, envolviéndolos en un espacio privado donde el resto del mundo dejó de importar.

Adrian apoyó las manos sobre el pecho del duque. Podía sentir el ritmo firme de su corazón bajo la tela.

No acelerado por descontrol.

Sostenido por determinación.

—Dime si quieres que me detenga —susurró Cassian.

Adrian negó suavemente.

El primer beso no fue voraz.

Fue lento.

Exploratorio.

Como si ambos estuvieran confirmando que aquello era real.

Que no era política.

Que no era presión del consejo.

Que no era celo desmedido.

Las manos de Cassian descendieron por su espalda con firmeza cuidadosa, atrayéndolo más cerca. Adrian no se apartó.

Respondió.

Sus dedos se deslizaron hasta la nuca del alfa, sosteniéndolo.

El segundo beso fue más profundo.

Más seguro.

El mundo exterior desapareció por completo.

Cassian lo guio hacia la cama sin romper el contacto. Cada movimiento era deliberado, consciente. No había prisa, aunque el celo vibraba bajo la piel del duque como fuego contenido.

Adrian se dejó recostar, sin perder la conexión visual.

—Esto cambia las cosas —murmuró.

—Sí —respondió Cassian.

No hubo negación.

No hubo intento de minimizarlo.

El duque se inclinó sobre él, apoyándose en un brazo para no aplastarlo con su peso. Sus labios descendieron por la línea de la mandíbula de Adrian hasta su cuello, donde el aroma omega era más intenso.

No marcó de inmediato.

Esperó.

Adrian sintió el calor de su aliento sobre la piel.

—Cassian —susurró.

No como título.

Como nombre.

Eso fue suficiente.

El control del alfa se mantuvo intacto incluso cuando el deseo se hizo evidente. Sus manos recorrieron el cuerpo de Adrian con respeto, aprendiendo cada reacción, cada respiración entrecortada.

No era posesión ciega.

Era descubrimiento.

Adrian arqueó ligeramente la espalda cuando los labios del duque regresaron a los suyos. La sensación de ser sostenido —no atrapado— lo hizo bajar las defensas que ni siquiera sabía que mantenía.

Las capas de ropa fueron desapareciendo sin urgencia brusca. Tela contra tela. Piel contra piel.

El contacto directo intensificó todo.

Las feromonas se volvieron más densas, más envolventes, pero no sofocantes.

El celo de Cassian no se convirtió en violencia.

Se convirtió en enfoque absoluto.

Cuando finalmente se unieron, no hubo arrebato caótico.

Hubo un momento suspendido.

Un cruce de miradas.

Un entendimiento silencioso.

Esto no era obligación.

Era decisión compartida.

Cassian sostuvo su peso con cuidado mientras se movía con ritmo firme pero contenido. Adrian se aferró a sus hombros, respirando el aroma alfa que ahora lo envolvía por completo.

No había dolor.

No había miedo.

Había intensidad.

Una conexión que se construía con cada movimiento, cada suspiro ahogado, cada caricia que confirmaba presencia.

—Adrian… —la voz del duque se quebró apenas.

Eso fue lo que terminó de romper cualquier duda.

El alfa, siempre controlado, estaba dejando ver algo más profundo que instinto.

El ritmo se volvió más seguro, más sincronizado. El placer no fue abrupto; fue creciente, envolvente, hasta que ambos quedaron suspendidos en un instante que parecía infinito.

Cuando el clímax llegó, no fue escandaloso.

Fue poderoso.

Silencioso.

Total.

Cassian apoyó la frente contra la de Adrian, respirando con dificultad contenida.

El aroma en la habitación cambió.

Se suavizó.

Se estabilizó.

La tormenta había pasado.

Pero no dejó destrucción.

Dejó algo nuevo.

El duque descendió con cuidado a su lado, sin apartarse del todo. Una mano permaneció firme en la cintura de Adrian, como confirmación de que seguía allí.

—¿Estás bien? —preguntó en voz baja.

Adrian lo miró, todavía procesando la magnitud de lo ocurrido.

—Sí.

No solo físicamente.

Sí en todos los sentidos.

Cassian trazó una línea suave sobre su hombro con los dedos.

No habló de política.

No habló del consejo.

No habló del celo.

El silencio era suficiente.

Adrian se giró ligeramente hacia él.

—Esto no estaba en el guion —murmuró para el mismo

Cassian lo observó con esa intensidad que ya no parecía fría.

—Eres mío.

Y esa respuesta fue más íntima que cualquier caricia.

No era destino impuesto.

No era presión biológica.

Era elección.

Elección repetida.

Adrian cerró los ojos por un momento, permitiéndose sentir el peso de la realidad.

Ya no buscaba escapar.

Ya no pensaba en divorcio.

La historia había cambiado demasiado.

Y él había cambiado con ella.

Cassian ajustó la manta sobre ambos, manteniéndolo cerca.

No como territorio.

No como posesión.

Sino como compañero.

La primera vez que consumaron el matrimonio no fue una escena de poder desequilibrado.

Fue el inicio de algo que ninguno de los dos podía seguir llamando estrategia.

Y por primera vez desde que despertó en ese mundo, Adrian no sintió que estuviera luchando contra el destino.

Sintió que lo estaba construyendo.

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moon_jabami03
muy buena la verdad sin palabras
Maru19 Sevilla
Que bonito!!
Maru19 Sevilla
Bonita historia, muy divertida👏👏👏
Maru19 Sevilla
Es interesante la historia 👏👏
Annyely
🥰 q vuelvan a estar juntis
Yezsan
no puede ser 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
totalmente atrapada
Anonymous
cada capítulo es más intenso que otro, me encanta mucho la historia 🥰
Ana Flavia Ruiz Diaz
no puedo creerlo estoy 🤯
Fanny: Todavía hay más no acaba aquí 🤭
total 1 replies
ARY🤓
🤯🤯🤯🤯🤯🤯QUEEEEE?!!!!! CÓMO? 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Nina taisho
🤪🤪🤪 ya viene lo bueno
Nina taisho
totalmente identificada 🤪🤪
azucena
woooow🥰 qué emoción 🤭 me encanta
ARY🤓
Ellos juran que ganaron🤣🤣🤣🤣🤣 acaban de soltar a la bestia😡
Anonymous
Se forja una pareja más fuerte ☺️☺️
Quica Romero
Darte con ella por idiota.🤨🫩🤷‍♀️🤦‍♀️ Ya que en vez de ir al grano le diste vueltas.🤷‍♀️
Dando margen a que te diga, no. 😒. Deberías de haber llegado con el papel de divorcio o "¡quiero el divorcio!".
Y si te rechaza ir al consejo y exigir el divorcio.🤨🤨
ARY🤓
se duplicó el capítulo
Yezsan
maldito conde piojoso, no se va a salir con la suya!!!🤬🤬🤬🤬
★♤♥︎kiran♡♠︎☆
si soyy🤣
Kate Spam
lo acepto, yo sería él si reencarnara 🤭😭
Fanny: ya somos dos 🤭🤭
total 1 replies
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