Historia romántica
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Capítulo 20 - Final 1° TEMPORADA
Elena dio a luz en una mañana de primavera. Martín estuvo con ella todo el tiempo. No se separó ni un segundo. Le sostenía la mano, le hablaba, le decía que todo iba a salir bien.
Cuando el bebé lloró por primera vez, Elena empezó a llorar también.
—Es un varón —dijo el médico.
Martín la miró emocionado.
—Es hermoso —dijo Elena.
—Como la mamá —respondió Martín.
Elena sonrió cansada.
—Se va a llamar Mateo —dijo ella.
Martín la miró sorprendido.
—¿Por qué Mateo?
Elena lo miró con ternura.
—Porque antes del accidente habíamos dicho que si algún día teníamos un hijo, se iba a llamar así.
Martín sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—¿Te acordás?
Elena asintió.
—Cada vez más.
Martín la besó la frente.
—No sabés cuánto soñé con este momento.
Elena lo miró.
—Yo creo que sí lo sé.
Pasaron unos meses. Elena recuperó muchos recuerdos, no todos, pero los importantes sí. La librería, el viaje, la lluvia, las noches hablando, las peleas, las reconciliaciones, el amor.
Un día fueron con Mateo a la librería donde todo había empezado. El lugar seguía igual. El olor a libros, la escalera, las mesas de madera.
—Acá empezó todo —dijo Martín.
Elena miró alrededor.
—Y acá volví a encontrarte… aunque todavía no lo sabía.
Caminaron entre los estantes en silencio. Martín llevaba a Mateo en brazos. Elena los miraba y sonreía.
—¿Sabés algo? —dijo ella.
—¿Qué?
—Si no hubiera pasado el accidente, tal vez nunca hubiéramos sabido cuánto nos amábamos.
Martín la miró.
—Yo siempre lo supe.
Elena sonrió.
—Yo también. Solo que lo tuve que aprender dos veces.
Se sentaron en el pequeño café dentro de la librería. El mismo lugar donde habían tomado café la primera vez.
—¿Tenés miedo de olvidarte otra vez? —preguntó Martín.
Elena negó con la cabeza.
—No. Porque aunque me olvide de todo… creo que igual volvería a enamorarme de vos.
Martín se rió.
—Sos intensa.
—Siempre lo fui.
Mateo empezó a moverse y a hacer ruidos suaves. Elena le acarició la cabeza.
—Al final —dijo ella— nuestra historia sobrevivió a todo.
—A los ex, a los celos, al accidente, a la memoria… —agregó Martín.
—Al tiempo —dijo Elena.
Martín la miró en silencio unos segundos.
—¿Sabés qué es lo más loco de todo?
—¿Qué?
—Que te conocí por casualidad en una librería… y terminaste siendo toda mi historia.
Elena le tomó la mano.
—Y vos la mía.
Se quedaron en silencio, mirándose, mientras Mateo dormía en brazos de Martín y la tarde entraba por la ventana de la librería.
A veces las historias de amor no son simples.
A veces se rompen, se pierden, se olvidan.
A veces hay que empezar de nuevo.
Pero cuando dos personas están destinadas a encontrarse, no importa cuántas veces la vida los separe.
Siempre vuelven.
Y ellos volvieron.
Se volvieron a elegir.
Se volvieron a enamorar.
Y esta vez, sabiendo que el amor no es solo encontrarse.
Es elegirse… incluso después de perderse.
Fin.