Inevitablemente había vuelto a caer en sus brazos, pero esta vez la historia era diferente, esta vez había NO negociables, habían límites y suficiente madurez.
Inevitable es lo que él y yo sentimos, ya se salió de control, ya no podemos controlarlo. Juntos somos dinamita, juntos hacemos una explosión de amor y lujuria.
Inevitable somos él y yo.
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2: Reencuentro.
Recordando un poco lo inservible que me hizo sentir en muchos momentos me hace pensar: ¡qué estúpida fui! Me veo al espejo y soy un mujeron, trabajadora, independiente, buena persona y aun así me deje humillar como la propia estúpida.
Observo a Faruk y sonrío, lo único bueno y hermoso que me quedo de esa relación.
No soy fanática de recordar esa relación, pero lo hago para saber que jamás puedo permitirme algo igual, yo valgo tanto como para estar con un poco hombre.
–Mamá, tía Monse quiere llevarme al parque– dice mi pequeño de 5 años, porque si, mismo tiempo que no sé nada de su padre.
–Está bien–asiento.
Montserrat es la hermana de su padre y ella jamás ha cuestionado mi decisión, hemos sido amigas y ella tiene un lazo muy fuerte con mi hijo, no podré negarme nunca a que compartan, siempre y cuando sea bajo mis términos.
A pesar de haber sobrepasado mis límites he sido recompensada con mi hijo y no negare que a su padre lo he amado con cada fibra de mi piel, solo que decidí no perder más mi tiempo.
Las mujeres podemos tener miedo, pero lo hacemos, lo intentamos, nos arriesgamos sabiendo aun que podemos perder todo, nosotras renacemos de las cenizas y logramos ser nuestra mejor versión, llena de aprendizajes.
Estos 5 largos años han estado llenos de muchos altos y bajos; tristezas y alegrias; dolor y sanación, pero Faruk y yo hemos crecido juntos, él me ha enseñado más a mi de lo que yo he podido enseñarle.
–No mires tanto la ciudad– me regaña Danna.
–No se porque tengo el presentimiento de que algo va a pasar y no es de mi agrado– digo aun sin mirarla.
–Tu y tus presentimientos extraños– bufa–No pasará nada– afirma.
–Tengo semanas sintiendo esta opresión en el pecho– confieso.
Mi amiga queda en silencio, la verdad es esa, he estado intranquila por un par de semanas, no se porque tengo este presentimiento.
–Llegó el grupo Cambell– informa luego de unos largos minutos en silencio.
–Hazlos pasar a la sala de juntas, en unos minutos voy– digo.
Sin decir una palabra sale de mi oficina, dirijo un bufete de abogados y llevamos todo tipo de procesos legales, por los momentos nuestro campo más fuerte son las consultorias fiscales y legales a empresas extranjeras.
Hoy, precisamente ha venido un inversionista extranjero que por meses me contacte con su asistente, el día de hoy nos veremos las caras y sabré quien es mi cliente misterioso.
Tomo mi tableta, una bocana de aire y salgo de mi oficina, me encanta recorrer estos pasillos, estudie tanto, sacrifique tanto para hoy en día ver todos los frutos de mi trabajo que me llena de mucho orgullo y satisfacción ver todo lo que he creado y por supuesto, gracias a mis padres que me educaron muy bien y me apoyaron.
Entro a la sala de juntas y hecho un vistazo rápido por los hombres que ya están sentados, solo uno de ellos está admirando la ciudad por el ventanal.
Carraspeo para hacerme notar— Buen día señores, bienvenidos— digo y alzó la vista para poder ver como ese hombre misterioso camina a la silla libre qué está frente a mi y trago grueso.
Joder.