Marlene, muere en su mundo y se convierte en una persona con una maldición, la cual está destinada a morir de una peor manera.
Ella no está dispuesta a morir dos veces y por eso convierte su maldición en algo ventajoso para ella.
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Sin solución (3/3)
El duque rápidamente le explicó a la duquesa lo que Valeria hizo hace poco, y Antonia se llenó de miedo; ella misma fue a buscar a una sirvienta para que le arreglara las habitaciones a esas dos mujeres y, de paso, mandó a buscar a Noel.
Noel llegó ante su madre y hermana.
El joven estaba golpeado y más flaco que de costumbre; Catalina, al ver llegar a su hijo en semejante estado, lloró de amargura.
En cambio, Valeria pensó en vengarse de quienes le hicieron daño a su hermano y estaba decidida a tomar venganza.
El duque Landa estaba asustado por el estado de Noel y sintió que algo no iba a estar bien; por eso, de manera inteligente y antes de que se armara una masacre, fue en persona al lugar donde estaba Noel: el campamento de los sirvientes de baja calaña.
Con inteligencia trajo al comandante de la guardia, quien era el responsable de toda la guardia ducal.
Dicho hombre era quien ordenaba que dejaran sin comer a Noel y quien ordenaba también que se le castigara por todo y por nada.
El duque, al llegar a donde estaba Valeria, puso el destino de aquel sujeto en sus manos.
—Este es el responsable de todos los asuntos de la guardia del ducado; procede según tu parecer —dice él, y aquel sujeto no entiende nada.
Antes de que siquiera entendiera el asunto, sintió una estocada en una pierna y luego en ambos brazos.
El dolor lo invadió por completo y cayó al suelo gritando.
En medio del dolor escuchó a Valeria, y las heridas le dolieron aún más.
—Duque, si tocan un caballo de mi gente o intentan trucos sucios, voy a eliminar a toda su familia. Que la vida de esta escoria sea un ejemplo —dice ella y termina de eliminar al comandante, quien al morir lanzó un grito de dolor que quedó grabado en la memoria de los presentes.
La familia del duque temblaba de miedo.
Andrea sollozaba en los brazos de su madre, y esta última estaba asustada hasta más no poder.
En su mente buscó una solución e intentará ir a buscar a la bruja que la ayudó a maldecir a esa niña, para ver si lograba quitar la maldición.
Sin saber que no hay nada que pueda hacer.
Valeria y los suyos decidieron irse a descansar a las habitaciones que les habían asignado.
Detrás de ellos se quedó aquella familia, muy asustada.
El duque no tuvo más remedio que mandar a retirar aquel cadáver y también a los demás sirvientes caídos.
La duquesa mandó a preparar un carruaje y salió en busca de la bruja.
Cubrió su rostro con un velo para evitar causar una mala impresión; la acompañó solo una sirvienta para cuidarla.
Esa mujer vivía a unos 60 kilómetros del ducado, o mejor dicho, vivía, porque ya había ido al otro mundo.
Al llegar a la dirección donde supuestamente vivía la bruja, encontró su casa convertida en un lugar abandonado y vacío.
Movida por la curiosidad y la preocupación, le preguntó a un vecino por su paradero, y lo que le dijeron la dejó sin saber qué hacer.
La bruja había muerto hace años; en pocas palabras, ya no existía.
Antonia, al saber la noticia, lloró de impotencia y preguntó a esa persona si conocía a alguna otra bruja.
Aquella persona no tenía información al respecto, y Antonia tuvo que regresar al ducado, cansada y sin solución para su problema.
El duque, al verla llegar, fue a su encuentro y le preguntó:
—¿Encontraste a esa mujer? —pregunta el duque, y Antonia vuelve a llorar con más fuerza.
—La bruja murió. Me temo que tenemos que hacer lo que esa niña diga —dice Antonia y sigue llorando.
El duque también lloró con ella.
Su hijo menor, que ese día había ido a la academia, llegó, vio la escena y, al enterarse de lo ocurrido, tomó sus cosas y se fue a casa de sus abuelos.
Aquel niño abandonó el ducado porque no quiere que esa niña mala le haga daño; al menos allí no la tendrá cerca.
Eso sorprendió al duque y a la duquesa, pero lo dejaron ir para evitar perder al heredero del ducado. Antes de que su hijo partiera, el duque le advirtió que no dijera nada a los ex duques.
Valeria solo miraba irse a su tonto hermano y sonreía por dentro.
Está claro que ese tonto huye sin saber que ella tiene formas aún más crueles que esos simples trucos que ha usado hasta ahora.
Ver la traición de sus hijos y su ex esposo le enseñó que no debe ser indulgente con gente que no lo merece, y esos idiotas claramente lo son.
Su bondad la reservará para quienes sí sean dignos.
Por ahora, solo su madre y su hermano lo son.
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Nos vemos mis amores.
No olviden dejar su apoyo.
Esta Valeria estaba más salada que la pepita de la sirenita!. Y bien gafa también, porque si tenia una magia poderosa debió defenderse! 😔
soy fan de los. Villanos ❤️❤️❤️❤️