Candelaria Echeverría nunca imaginó que un embarazo que no logra explicar, una familia que le da la espalda y un hombre al que apenas comprende terminarían convirtiendo su vida en un escándalo.
León Salvatierra sabe lo que es estar en la cima y perderlo todo. Lo que no esperaba era terminar casado con una mujer que preferiría verlo arder antes que compartir su apellido.
Ella quiere el divorcio. Él asegura que nunca tuvo una verdadera oportunidad de ser su marido.
Pero el juez tiene otros planes: un año más de matrimonio bajo condiciones que no admiten escapatoria. Una sola habitación, una sola cama y una convivencia real antes de decidir su futuro.
Doce meses para descubrir si están condenados a odiarse o si su matrimonio esconde algo que ninguno se atreve a admitir.
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LEYES PROPIAS
...CANDELARIA ECHEVERRÍA...
Llegó el día de mi boda y lo único que me tranquiliza es tener a Valeria conmigo.
De no ser porque dentro de una hora estaré casada, podría decir que prefiero este día al de ayer, porque era obvio que mi amiga no estaría satisfecha con comprarme un vestido y abandonar la tienda.
Les contaré todo lo ocurrido ayer y me entenderán...
Cuando ella notó que el sostén que estaba usando me estaba quedando pequeño, pidió que le mostraran ropa interior para mí.
La mayor vergüenza no la pasé con Valeria dentro del probador, mirando los nuevos talles con absoluta concentración, sino al volver al apartamento, cuando le dijo a su hermano que tenía que ser más atento conmigo.
Me hubiese escondido detrás de las cortinas para camuflarme en la sala, de no haber sido porque mi vientre en crecimiento habría sobresalido.
--¿Me estás tratando de desatento? ¿Te das cuenta de que no entiendo por qué me acusas de algo así?-- le preguntó León a su hermana
Intenté que Valeria guardara silencio.
--Necesitaba ropa interior. ¿Cómo es posible que no lo supieras si vas a casarte con ella? Su sostén parecía estar intentando asesinarla
Me senté en el sofá y me cubrí el rostro con las manos.
--No he dormido con ella y tampoco la he visto sin ropa. ¿Crees que tengo poderes de adivinación, Vale?
Lo extraño era que León parecía calmado, imperturbable, aunque pude distinguir cierto reproche en su voz.
--Cande, ¿cómo puedes ser así? Es mi hermano y será tu marido-- me reprendió Valeria
--Dormimos en habitaciones separadas. Él tiene razón en que no tenía forma de saberlo. No es su culpa
León me miró, pero no hizo comentarios.
--No sé dónde va a llevarte tu timidez-- concluyó ella, desilusionada
--Vale... por favor, no digas nada más y mejor muéstrame qué vas a usar mañana.
Aquello logró que pudiera olvidar el tema de la ropa interior, ¡gracias al cielo!
León me miró con una expresión indescifrable antes de dirigirse a la cocina.
Poco a poco, y gracias a las ocurrencias de Valeria, el día transcurrió sin mayores complicaciones hasta que llegó el momento de dormir.
Ella nos preguntó cómo haríamos las cosas, si yo dormiría con su hermano, si lo haría ella o si las dos iríamos al cuarto de él, porque tenía una cama matrimonial.
León dijo que no tenía problemas con lo que decidiéramos. Así fue como acabé en su habitación, durmiendo con Valeria. En ese momento descubrí que él tenía un baño privado, pero necesitaba reparaciones, lo que explicaba por qué usaba el otro.
Hasta que llegó la mañana y todo comenzó a sentirse como una condena para mí.
Mi amiga se levantó demasiado animada y empezó a dar órdenes. León tendría que vestirse e irse, mientras que nosotras nos iríamos en un taxi al registro civil.
Me negué a usar una gran cantidad de maquillaje porque había descubierto que, por estar embarazada, me hacía picar la piel. Valeria lo aceptó a regañadientes.
Dejé mi cabello suelto.
Mi amiga llevaba un vestido color crema y unos zapatos de tacón altísimos. Se veía realmente hermosa, como una modelo de pasarela, aunque sin la elegancia característica de una. Ella misma dice que vive demasiado apurada para pensar en cómo debe caminar.
Cuando llegamos al registro civil, León sostenía nuestros documentos en la mano y parecía inquieto, hasta que nos vio allí. Tal vez creía que yo saldría corriendo, aunque, con un embarazo avanzado, eso sería improbable.
La ceremonia no fue tal como la había visto en algunas películas.
Miré a Valeria, que también parecía un poco desorientada. Lo más impactante fue que las cosas que nos decían parecían obligaciones que no podríamos ignorar, y no simples sugerencias.
Hasta que aceptamos convertirnos en esposos y ocurrió lo más extraño.
--Puede besar a su esposa-- nos indicó el hombre que acababa de casarnos
Nos miramos. Yo sonreí nerviosa. Valeria no dijo nada.
León intentó tomar nuestra libreta matrimonial, pero el hombre no se la entregó.
--Mi esposa es un poco tímida para las muestras de afecto en público-- dijo él
--Aquí nos tomamos muy en serio el matrimonio, señor Salvatierra-- respondió el hombre
Fue entonces cuando entendí que casarnos y firmar un documento no nos eximía de la obligación de besarnos para sellar el acuerdo.
León me miró a los ojos y supe que lo haría, aunque no imaginaba cómo.
Al parecer, su actuación no se limitaría a un simple beso para complacer al hombre que nos había casado, sino que tampoco temía llevar el espectáculo un poco más lejos.
No diré que le correspondí como lo habría hecho cualquier otra mujer, porque mantuve mi lengua dentro de mi boca, aunque sentí la suya durante unos breves segundos.
Al separarnos, miré a Valeria, que parecía sorprendida, y comprobé que la libreta matrimonial ya estaba disponible para nosotros.
León me tomó de la mano y no me soltó hasta que llegamos al automóvil.
--Hasta yo me creí lo del matrimonio. Eso sí que fue intenso y ese hombre era intimidante-- comentó Valeria
--Yo no esperaba algo así.-- dijo León mientras encendía el motor-- Había olvidado que Aurevia tiene sus propias leyes
--Eso creo que lo explica todo-- dije, todavía confundida por lo extraña que me había parecido la boda
Valeria se acercó a los dos, apoyando los brazos en los asientos.
--Bueno... Acuario y Libra son del mismo elemento-- comentó
La miré.
--No empieces con esas cosas de los signos, que a ti no te han resultado muy bien que digamos como para que puedas confiar ciegamente en eso-- le advertí
--Coincido-- dijo León
--La decisión es de ustedes en todo lo que hagan, pero soñar es gratis.-- añadió ella antes de soltar una risa-- Ahora eres oficialmente mi cuñada. ¡Qué emoción!
--Deberías contagiarnos parte de esa emoción a nosotros-- le dije después de notar que mi esposo parecía tenso
--Cande, quiero venir para el nacimiento de mi sobrino, pero no sé cómo haremos.-- suspiró, pensativa-- A menos que tuvieras una cesárea programada, sería imposible adivinar cuándo ocurrirá
--Tengo una fecha probable de parto-- señalé
--Sí, pero el artículo de la revista explicaba que el nacimiento puede ocurrir hasta dos semanas antes o varios días después de esa fecha
--Espero que puedas estar aquí, porque sería aterrador estar sola
León carraspeó y noté que apretaba las manos sobre el volante durante unos segundos.
--Si ella no está, te acompañaré yo, a menos que prefieras estar sola
--¿Harías eso?
--¿Por qué no? También necesitarás ayuda durante los primeros días o semanas. No pretendo ser un cuadro decorativo
--Al parecer, ya está todo resuelto. --suspiró Valeria. Por un momento había olvidado su presencia-- Qué bueno que puedan entenderse
Le hubiese dicho que, en realidad, no nos entendíamos, pero la verdad era que apenas hablábamos y que la convivencia, aunque no se sentía muy cómoda, tampoco era un castigo como había esperado cuando llegué a este país.
las dos veces fue el mismo
Gracias, gracias ya se está aclarando todo 👏👏