Todo comienza con un joven que vive y trabaja en el campo junto a sus padres y hermanos. Acostumbrado a los animales, la naturaleza y las largas jornadas de trabajo, nunca imaginó que su vida cambiaría al conocer a una hermosa mujer de la ciudad. Ella está acostumbrada a las comodidades, la tecnología y una vida completamente diferente. Sin embargo, el destino los une y, poco a poco, nace entre ellos un amor inesperado. Para estar a su lado, ella tendrá que aprender los difíciles labores del campo, enfrentarse a nuevos desafíos y descubrir que el verdadero amor puede encontrarse donde menos lo imagina.
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capitulo 2 _ Grabando mi vida
Capítulo 2
Narra Elkin
Después de terminar las labores de la mañana, por fin tuve un rato libre. Mi papá y Miguel todavía estaban ocupados con unas cosas de la finca, mientras Mariela ayudaba a mi mamá y Viviana seguía aprendiendo las labores del campo.
Yo aproveché el momento para sentarme un rato en el corredor de la casa.
Una de las cosas que más me gusta hacer cuando estoy desocupado es grabar TikToks.
Sí, aunque no parezca, tengo una cuenta donde subo videos de mi vida en el campo. Mi usuario es Elkin Fran.
No soy de esos que planean demasiado lo que van a decir. A veces simplemente saco el celular, pongo la cámara y comienzo a grabar.
Me gusta mostrar cómo es realmente mi día.
Ese día agarré el celular, lo puse apoyado sobre una caja de madera y revisé que estuviera grabando.
—Bueno, pues... ¿qué más, gente? Aquí reportándose Elkin Fran desde la finca —dije mirando a la cámara—. Hoy les voy a mostrar un poquito de lo que hacemos por acá.
Me levanté y caminé con el celular en la mano.
—Para los que creen que uno en el campo se levanta tarde y se queda todo el día descansando, pues no, mijo. Aquí uno se levanta temprano porque hay trabajo por hacer.
Giré la cámara hacia los animales.
—Miren pues, por acá tenemos los animales. Ya les dimos de comer y ahora toca revisar que todo esté bien.
Después enfoqué el paisaje.
—Y esta es la vista que tenemos todos los días. Uno se despierta, sale de la casa y se encuentra con esto. La verdad, yo no me quejo. Está bonito, ¿sí o no?
Sonreí y seguí caminando.
En ese momento apareció Miguel detrás de mí.
—¿Otra vez grabando? —preguntó.
Volteé la cámara hacia él.
—Claro, hermano. Hay que trabajar para el contenido.
Miguel se rio.
—Vos sí sos cansón.
—Salude, pues.
—No.
—Bueno, entonces no salga.
Miguel se alejó riéndose.
Volví a mirar a la cámara.
—Ese es mi hermano Miguel. No le gusta aparecer en los videos porque dice que le da pena.
Después continué grabando mientras caminaba por uno de los caminos de la finca.
—Les cuento algo. A mí me gusta esta vida. Sí, hay días en los que uno termina cansado, con las manos llenas de tierra y con ganas de acostarse de una, pero también tiene sus cosas buenas.
Me detuve frente a unos árboles.
—Además, uno aprende a valorar el trabajo. Desde pequeño mi papá me enseñó que las cosas no llegan solas y que hay que trabajar por lo que uno quiere.
Luego hice una pausa.
—Bueno, gente, tampoco les voy a echar un discurso porque después dicen que Elkin Fran salió filósofo.
Me reí.
Cuando terminé ese video, me quedé pensando qué más podía grabar.
A veces también me gusta poner música y hacer videos simplemente porque sí.
Busqué una canción en el celular, acomodé la cámara y comencé a grabar. No tenía ninguna coreografía preparada. Simplemente seguí la música y empecé a hacer el video.
Cuando terminé, lo revisé y me gustó.
—Este queda —dije para mí.
Después grabé otro video, esta vez sentado en una silla afuera de la casa.
—Bueno, gente, les voy a hacer una pregunta. ¿Ustedes vivirían en el campo? Porque yo ya estoy acostumbrado. Uno aquí tiene animales, naturaleza, trabajo y una tranquilidad que no se consigue en cualquier parte.
Miré hacia la casa.
—Aunque eso sí, mi mamá no me deja descansar mucho. Apenas me ve desocupado ya me encuentra algo para hacer.
En ese momento escuché la voz de mi mamá.
—¡Elkin!
Me quedé mirando la cámara.
—¿Ven? Les dije.
Mi mamá volvió a llamarme.
—¡Mijo, venga que necesito que me ayude!
Suspiré y miré nuevamente al celular.
—Bueno, gente, hasta aquí llegó el descanso de Elkin Fran. Mi mamá me llamó, así que toca irse.
Levanté la mano para despedirme.
—Nos vemos en el próximo video. Cuídense mucho y recuerden: si quieren venir al campo, traigan botas porque aquí no se viene a caminar de tenis limpios.
Apagué la grabación y solté una carcajada.
—Listo.
Guardé el celular en el bolsillo y fui a ayudarle a mi mamá.
Al final, esa era mi vida: trabajar, pasar tiempo con mi familia y, cuando tenía un ratico libre, sacar el celular para compartir un pedacito de mi día con quienes seguían a Elkin Fran.