Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
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7- el patriarcado greco
La residencia Greco permanecía en absoluto silencio.
La discusión con Samuel había terminado hacía apenas unos minutos.
Sin embargo...
Las palabras de su padre seguían resonando en la mente de Marcus.
Caminó lentamente hasta el enorme ventanal de su despacho.
Desde allí podía contemplar gran parte de la ciudad.
Aquellas calles...
Aquellos edificios...
Todo ese territorio pertenecía ahora a la familia Greco.
Y también era su responsabilidad.
Soltó un largo suspiro.
La guerra...
Le había arrebatado demasiado.
Primero fue su madre.
Una mujer de la que apenas conservaba algunos recuerdos.
El aroma de su perfume.
El calor de sus abrazos.
Y la manera en que protegía a Sophia cuando Samuel llegaba furioso después de alguna reunión.
Después perdió a su hermano gemelo.
Apenas eran unos niños.
Desde aquel día...
Solo quedaron él y Sophia.
Samuel jamás volvió a ser el mismo.
O quizá... Nunca lo había sido.
El poder terminó ocupando el lugar de su familia.
Las reuniones.
Los negocios.
Los territorios.
Las guerras.
Todo era más importante que sus propios hijos.
Marcus comprendió demasiado joven que un hombre podía conquistar un imperio...
Y, al mismo tiempo... Perderlo todo.
Quien realmente terminó criándolo fue Don.
El capitán más antiguo y respetado de la familia Greco.
Fue él quien le enseñó a disparar.
A defenderse.
A controlar el miedo.
Pero, sobre todo...
Le enseñó una lección que jamás olvidaría.
"Cuando llegue el día en que heredes el poder..."
"No te conviertas en el hombre que hoy dirige esta familia."
"Un verdadero líder no se recuerda por las guerras que ganó..."
"Sino por las vidas que consiguió salvar."
Tres golpes suaves sonaron en la puerta.
—Adelante.
Don entró con las manos cruzadas detrás de la espalda.
Al ver a Marcus, una leve sonrisa apareció en su rostro. Ya no veía al niño que había entrenado.
Veía al patriarca que siempre creyó que llegaría a ser.
—Mi señor.
Marcus levantó la vista.
—Lo que hizo hoy... Fue lo correcto.
Marcus permaneció en silencio.
Don continuó.
—No me gustaría volver a ver sangre derramada sin una causa que realmente lo justifique.
Ya enterramos demasiados hermanos.
Demasiados hijos.
Demasiados amigos.
El anciano bajó la mirada.
—Usted perdió a su madre. Perdió a su hermano.
Y, aunque Samuel siga respirando...
También perdió a su padre. Porque el poder terminó consumiéndolo.
Marcus respiró profundamente.
Aquellas palabras dolían. Porque eran verdad.
Don dio un paso más.
—Haga lo que considere correcto.
Nosotros lo seguiremos. También estamos cansados de estas malditas guerras.
Marcus asintió lentamente.
Después habló.
—Me preocupa mi padre.
Don comprendió inmediatamente.
—A mí también.
Marcus volvió la mirada hacia la ciudad.
—Pon a uno de nuestros hombres a seguirlo.
Quiero un informe de cada uno de sus movimientos. Desde que despierte...
Hasta que vuelva a acostarse. No quiero sorpresas.
Don inclinó la cabeza.
—Así será, mi señor.
el anciano salió del despacho...
La puerta volvió a abrirse unos segundos después.
Amelia apareció con una sonrisa tranquila.
—¿Piensas dormir aquí esta noche?
Marcus sonrió por primera vez desde la discusión.
—Todavía no.
Amelia caminó hasta él.
Se sentó sobre sus piernas y rodeó su cuello con los brazos.
—Llevas demasiadas horas pensando.
Creo que necesitas descansar.
Marcus apoyó una mano sobre su cintura.
—Tal vez tengas razón.
Ella acarició lentamente su mejilla.
Después apoyó la frente contra la de él.
El despacho volvió a quedar en silencio.
su mano se deslizó hacia su entrepierna, y comenzó a jugar con sus manos hasta que, el miembro de Marcus estuvo completamente duro.
Marcus se recostó del sillón y disfruto la vista que le proporcionaba, Amelia era linda, tenía unos ojos azules que parecían esconder el mar en ellos, su cuerpo era bien definido y su pecho bastante pronunciado.
Amelia, se agachó, bajo los pantalones de su compañero y sin previo aviso lo metio a su boca
un gemido, siguió de otro mientras Amelia trabajaba en su pequeño amigo.
Marcus no aguanto más la levanto y la coloco de espaldas al escritorio subió su pequeña bata de dormir, apartó su ropa interior y se hundió en ella... Dejando que toda la tensión de su cuerpo se fuera, por esos minutos solo eran Amelia y él.
Un rato más tarde...
Amelia terminó de acomodar su ropa mientras Marcus permanecía recostado en el sillón, mucho más relajado.
Ella sonrió con picardía.
—Definitivamente... Sé cómo hacer que olvides un mal día.
Marcus dejó escapar una pequeña risa.
—Jamás lo he puesto en duda.
El silencio volvió a instalarse entre ambos.
Hasta que Marcus habló.
—Hoy conocí a una mujer.
Amelia levantó inmediatamente una ceja.
—¿Cómo dices?
Marcus soltó una carcajada.
—No esa clase de mujer.
Ella cruzó los brazos.
—Más vale que te expliques.
—Se llama Valentina Visconti. Es la novia de Alessandro Moretti.
Amelia lo observó con curiosidad.
—¿Y qué tiene de especial?
Marcus sonrió al recordarla.
—Entró a la reunión sin saber quién era yo.
Me tendió la mano... Y me saludó con la misma educación con la que habría saludado a cualquier empresario.
No vio a un Greco.
Vio a una persona.
Hizo una breve pausa.
—Me gustaría que tú y Sophia la conocieran.
Creo que una mujer como ella les haría bien a las dos.
Amelia lo miró fijamente durante unos segundos.
Después sonrió divertida.
—Por un momento pensé que querías otra mujer.
Marcus negó entre risas.
—Jamás, amore.
Si un hombre es capaz de traicionar a la mujer que ama...
También será capaz de traicionar a los hombres que juraron seguirlo.
¿Y cómo podría exigir lealtad... Si yo no soy capaz de practicarla?
Amelia sonrió con ternura.
Se inclinó y besó suavemente sus labios.
—Entonces tendré muchas ganas de conocer a esa señorita Visconti.
Marcus la abrazó.
Por primera vez en mucho tiempo...
Sintió que el futuro podía ser diferente.
Muy lejos de imaginar... Que ese futuro estaba a punto de ser puesto a prueba.
Los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar la residencia Greco.
Marcus ya llevaba más de dos horas despierto.
Como cada mañana...
Había entrenado antes del amanecer.
Después revisó los informes de los puertos, las rutas comerciales y los movimientos de las familias aliadas.
Cuando terminó...
Solo quedaba una tarea pendiente.
Abandonó el despacho y recorrió el largo pasillo de la residencia.
Se detuvo frente a una puerta blanca.
Golpeó dos veces.
—Sophia.
No obtuvo respuesta. Sonrió para sí.
Abrió la puerta con cuidado.
Tal y como imaginaba... Su hermana seguía profundamente dormida.
Había libros abiertos sobre la cama.
Una computadora encendida sobre el escritorio.
Y decenas de hojas con planos y diseños repartidas por toda la habitación.
Marcus negó con una sonrisa.
—Algún día vas a aprender que dormir cuatro horas no es suficiente.
Sophia escondió aún más la cabeza bajo la almohada.
—Cinco minutos... Solo cinco minutos más.
—Eso dijiste hace media hora.
Ella asomó un ojo.
—¿Entraste hace media hora?
—No. Pero Amelia sí.
Sophia abrió los dos ojos de golpe.
—¡¿Y no me despertó?!
—Lo intentó. Tres veces.
Sophia dejó escapar un largo suspiro.
—La universidad me va a matar.
Marcus soltó una pequeña risa.
—La universidad no. Tus desvelos sí.
Sophia finalmente se incorporó.
Tenía el cabello completamente desordenado.
Marcus no pudo evitar recordar a la niña que corría detrás de él por toda la casa.
Solo que ahora... Ya era una mujer.
Y seguía sintiendo la misma necesidad de protegerla.
—¿Qué harás hoy?
Preguntó mientras ella comenzaba a recoger algunos papeles.
—Tengo clases por la mañana.
Después debo reunirme con un profesor por un proyecto.
Y en la tarde... Creo que Amelia quiere llevarme de compras.
Marcus asintió.
—Perfecto.
Sophia dejó de ordenar.
Conocía demasiado bien ese tono de voz.
—¿Qué pasa?
Marcus apoyó un hombro contra la puerta.
—Dentro de tres días volveré a reunirme con Alessandro Moretti.
Sophia levantó lentamente la mirada.
Había escuchado ese apellido toda su vida.
Siempre acompañado de historias de guerra.
De odio.
De muerte.
—¿Van a pelear?
Marcus negó.
—Todo lo contrario. Voy a intentar evitar que alguien más tenga que vivir lo que nosotros vivimos.
Sophia permaneció en silencio.
Después sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Pero sincera.
—Mamá estaría orgullosa de ti.
Marcus bajó la mirada.
Aquellas palabras le golpearon el pecho con más fuerza que cualquier bala. Sophia caminó hasta él.
Lo abrazó sin decir nada.
Marcus correspondió el abrazo.
Con suavidad.
Como si todavía abrazara a la niña que había prometido proteger el día que perdieron a su madre.
—Por cierto...
Dijo Sophia separándose apenas.
—Amelia me contó que conociste a una chica interesante.
Marcus levantó una ceja.
—Habla demasiado.
Sophia soltó una carcajada.
—¿Quién es?
Marcus sonrió.
—Se llama Valentina Visconti. Es la novia de Alessandro.
Y creo... Que te caerá muy bien.
Sophia inclinó la cabeza con curiosidad.
—Entonces espero conocerla pronto.
Marcus la miró durante unos segundos.
Sin saber por qué... Tuvo la sensación de que aquella amistad cambiaría muchas cosas.
Y, por primera vez en años...
Esa idea no le produjo miedo, lo que más anhelada es que su hermana pudiera tener una vida normal.
Marcus permaneció unos instantes observando la puerta cerrada de la habitación de Sophia.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
A veces le costaba creer que aquella joven independiente...
Fuera la misma niña que durante años no se separó de él ni un solo instante.
Su infancia jamás fue normal.
Después de la muerte de su madre...
La inmensa residencia Greco dejó de sentirse como un hogar.
Samuel desaparecía durante días enteros.
Y cuando regresaba...
Nunca lo hacía solo.
A veces volvía con heridas que obligaban al médico de la familia a permanecer toda la noche a su lado.
Otras...
Llegaba con la ropa cubierta de sangre.
Y, en las peores ocasiones...
Entraba acompañado por hombres atados de manos.
Prisioneros. La mayoría pertenecían a la familia Moretti. Marcus todavía podía escuchar sus gritos.
Recordaba el sonido metálico de las herramientas golpeando el suelo.
Los insultos.
Las amenazas.
Y el silencio absoluto que llegaba cuando todo terminaba.
Cada vez que eso ocurría...
Sophia corría hasta encontrarlo.
Era apenas una niña. Temblaba de miedo.
Se aferraba a su camisa con todas sus fuerzas.
—Marcus... Tengo miedo.
Él nunca le decía que también estaba asustado.
Simplemente la tomaba de la mano.
La llevaba hasta la habitación más alejada de la casa.
Cerraba la puerta.
Y comenzaba a inventar historias.
Historias sobre reinos donde no existían las guerras.
Sobre princesas que construían puentes en lugar de murallas.
Y sobre caballeros que protegían a los débiles en vez de conquistar ciudades.
Mientras los gritos resonaban por los pasillos...
Marcus hacía todo lo posible para que su hermana solo escuchara su voz.
Aquellas historias nunca lograban borrar por completo el horror.
Pero, al menos por unos minutos...
Le permitían volver a sonreír.
Fue entonces cuando comprendió algo.
No podía cambiar el pasado.
No podía devolverle la vida a su madre.
Ni a su hermano gemelo.
Pero sí podía evitar que Sophia perdiera también su inocencia.
Y ese día, siendo apenas un niño...
Se hizo una promesa.
Jamás permitiría que su hermana viviera el mismo infierno que ellos habían conocido.
Muchos años después...
Seguía luchando por cumplir aquella promesa.
Quizá por eso estaba dispuesto a sentarse frente a Alessandro Moretti.
No porque olvidara el pasado.
Sino porque estaba cansado de ver cómo los hijos pagaban el precio de los errores de sus padres.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.