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Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Mi Mundo Termina Contigo (Vindicta Dinasty 3)

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Amor eterno / Mafia
Popularitas:77
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Romero

Años después, Chiara y Markus han construido algo más que un imperio: tienen una hija que se convierte en lo único que realmente los une.

Pero los enemigos del pasado no han desaparecido.

Las guerras que comenzaron años atrás vuelven con más fuerza, y esta vez el precio es mucho más alto. Traiciones, venganzas y viejos secretos provocan una caída devastadora.

Muchos aliados mueren, las familias se destruyen y el imperio que tanto costó mantener empieza a desmoronarse.

Chiara tendrá que enfrentarse a la decisión más difícil de su vida: seguir luchando por el poder o salvar a lo único que queda de su mundo: su familia.

NovelToon tiene autorización de Paula Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitolo 15

...🥀...

Valeria no pudo descansar aquella noche.

Después de haber tomado la decisión de quedarse, había pensado que finalmente conseguiría dormir tranquila, pero ocurrió todo lo contrario. La idea de que al día siguiente entraría oficialmente en la organización no dejaba de rondar por su cabeza.

Una y otra vez terminó frente al espejo del baño.

Se observaba en silencio, apoyando las manos sobre el lavabo mientras intentaba descubrir qué era exactamente lo que sentía.

Miedo.

Nervios.

Curiosidad.

Y también una extraña determinación.

Había decidido quedarse. Había decidido aprender aquel mundo y, al mismo tiempo, continuar manejando su imperio en Londres.

Pero tomar una decisión desde la comodidad de una habitación era muy diferente a enfrentarse a las consecuencias.

Al día siguiente tendría que demostrar que realmente estaba preparada.

Valeria volvió a mirar su reflejo.

La mujer que veía frente a ella seguía siendo la misma.

Pero algo había cambiado.

Ya no podía fingir que aquel mundo no tenía nada que ver con ella.

Finalmente se alejó del espejo y regresó a su habitación.

A la mañana siguiente se preparó cuidadosamente.

Escogió un traje negro elegante que le daba una apariencia sofisticada y seria. Su cabello estaba perfectamente arreglado y llevaba accesorios discretos.

Cuando bajó las escaleras, Markus ya la estaba esperando.

La observó durante unos segundos.

—¿Lista?

Valeria asintió.

—Sí.

—Entonces vamos.

El trayecto hasta la organización transcurrió prácticamente en silencio.

Valeria observaba por la ventana mientras se acercaban al complejo.

Cuando finalmente llegaron, pudo apreciar la verdadera magnitud del lugar.

No parecía una simple sede.

Era un centro perfectamente organizado, protegido y vigilado.

Había hombres entrando y saliendo, vehículos estacionados en diferentes áreas y personal de seguridad controlando cada movimiento.

En cuanto Valeria descendió del vehículo, las miradas comenzaron a seguirla.

Todos sabían quién era.

La hija de Markus.

La recién llegada.

La mujer que había decidido quedarse.

Valeria mantuvo la cabeza en alto mientras caminaba junto a su padre.

Algunos miembros inclinaron ligeramente la cabeza a modo de saludo.

Otros simplemente la observaron.

Ella respondió con una expresión seria.

No quería demostrar inseguridad.

—No tienes que impresionarlos hoy —murmuró Chiara, quien caminaba cerca de ellos.

Valeria la miró.

—¿Entonces qué tengo que hacer?

—Sobrevivir al entrenamiento.

Valeria soltó una pequeña sonrisa.

—Eso suena alentador.

Chiara sonrió.

—Es la verdad.

Además de Markus y Chiara, Giorgia, Volker y Ricci también habían decidido acompañarla durante su primer día.

Todos querían observar cómo reaccionaría Valeria al entrar por primera vez en aquel mundo.

Volker fue quien la condujo hasta el centro de entrenamiento.

Al entrar, Valeria observó el amplio espacio.

Había diferentes zonas destinadas al combate, entrenamiento físico y manejo de armas.

—Aquí no importa quién eres —explicó Volker—Todos comienzan desde el mismo punto.

Valeria asintió.

—Perfecto.

Uno de los instructores se acercó y le entregó un uniforme de entrenamiento.

—Ponte esto.

Valeria tomó las prendas y desapareció unos minutos.

Cuando regresó, llevaba puesto el traje especial de entrenamiento.

Markus se encontraba frente a ella.

—Comenzaremos con combate.

Valeria se colocó en posición.

Al principio pensó que sería sencillo.

Había entrenado anteriormente y no se consideraba una persona indefensa.

Pero rápidamente descubrió que aquel entrenamiento era diferente.

El primer ejercicio consistía en bloquear una serie de ataques.

Valeria recibió el primer golpe.

Falló.

Intentó reaccionar al segundo.

También falló.

El tercero terminó derribándola.

Cayó sobre la superficie acolchada.

Durante unos segundos permaneció allí.

Después se levantó.

—Otra vez —dijo Markus.

Valeria volvió a colocarse en posición.

Lo intentó nuevamente.

Falló otra vez.

Su respiración comenzó a acelerarse.

Ricci observaba desde un costado.

—Estás pensando demasiado.

Valeria lo miró.

—Estoy intentando hacerlo correctamente.

—Ese es el problema.

—¿Cuál?

—Estás intentando hacerlo perfecto.

Valeria apretó la mandíbula.

Volvió a intentarlo.

Esta vez consiguió bloquear dos ataques.

El tercero volvió a derribarla.

Su frustración comenzó a hacerse evidente.

—Otra vez —ordenó Markus.

Valeria se levantó.

—Ya lo entendí.

—Entonces demuéstralo.

El entrenamiento continuó durante varios minutos.

Cada vez que fallaba, debía comenzar nuevamente.

Cuando finalmente pasaron a la siguiente parte, Valeria estaba agotada.

Pero todavía quedaban los ejercicios de disciplina y resistencia física.

Volker se encargó de esa parte.

La hizo correr, repetir movimientos y completar diferentes ejercicios hasta que sus piernas comenzaron a temblar.

—No puedo más —dijo Valeria.

—Sí puedes.

—Estoy agotada.

—Todos están agotados.

Valeria respiró profundamente.

—Otra vez.

Volker asintió.

—Otra vez.

Valeria continuó.

Cuando finalmente terminaron, tuvo apenas unos minutos para recuperar el aliento antes de pasar al manejo de armas.

Aquella parte le generaba menos nervios.

Tomó el arma de entrenamiento y siguió las indicaciones.

Se colocó frente al objetivo.

Respiró.

Apuntó.

Disparó.

Falló.

Valeria parpadeó.

Volvió a intentarlo.

Falló nuevamente.

—Concéntrate —dijo Chiara.

Valeria apretó los dientes.

Respiró más lentamente.

Disparó.

Esta vez acertó.

Pero el siguiente ejercicio volvió a salir mal.

Cuando finalmente terminó, dejó el arma sobre la mesa.

Su expresión mostraba claramente la frustración.

Había fallado demasiadas veces.

Y lo peor era que todos lo habían visto.

Markus se acercó.

—¿Qué ocurre?

—Nada.

—¿Estás molesta, acaso? .

—Estoy frustrada.

Markus asintió.

—Bien.

Valeria lo miró con incredulidad.

—¿Bien?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque significa que quieres mejorar.

Valeria permaneció en silencio.

—Pero hoy fracasaste —añadió Markus.

Aquella palabra hizo que bajara ligeramente la mirada.

—Lo sé.

—Y debes aceptarlo.

Valeria levantó nuevamente los ojos.

—No estoy acostumbrada.

—Entonces tendrás que acostumbrarte.

Markus se acercó un poco más.

—Tu apellido no será suficiente.

Valeria permaneció inmóvil.

—Aquí nadie te respetará solamente porque seas mi hija —continuó—Tu apellido puede hacer que te abran una puerta, pero no hará que confíen en ti.

Hizo una pausa.

—Tampoco hará que te sigan.

Valeria respiró profundamente.

—Entonces tendré que ganármelo.

Markus asintió.

—Exactamente.

No hubo más palabras.

Valeria volvió a mirar el centro de entrenamiento.

Había sido un fracaso.

No podía negarlo.

Pero tampoco pensaba rendirse.

Más tarde, Valeria llegó al comedor junto al resto.

El ambiente era diferente a cualquier lugar que hubiera conocido dentro de la mansión.

Había numerosos miembros de la organización reunidos en diferentes mesas.

Algunos hablaban.

Otros comían tranquilamente.

Pero cuando Valeria entró, varias conversaciones disminuyeron durante unos segundos.

Las miradas volvieron a dirigirse hacia ella.

Valeria caminó hasta una mesa y tomó asiento.

Desde allí comenzó a observar.

Vio hombres y mujeres que parecían completamente cómodos dentro de aquel ambiente.

Algunos tenían años trabajando para la organización.

Otros parecían llevar toda su vida dentro de aquel mundo.

Todos tenían algo en común.

Se habían ganado su lugar.

Valeria comprendió entonces lo que Markus había intentado explicarle.

Nadie esperaba que fuera perfecta.

Pero tampoco le regalarían respeto.

Tendría que construirlo.

Tendría que demostrar que podía levantarse después de cada caída.

Que podía aprender de sus errores.

Que podía estar allí sin esconderse detrás del apellido de su padre.

Valeria bajó la mirada hacia sus manos.

El primer día había sido un fracaso.

Pero mientras observaba a todos aquellos miembros de la organización, algo dentro de ella comenzó a cambiar.

Ya no quería demostrar que era capaz porque Markus fuera su padre.

Quería demostrarlo por ella misma.

Levantó nuevamente la mirada.

Aquella sería su nueva realidad.

Londres seguiría siendo parte de su vida.

Su imperio seguiría bajo su control.

Pero desde ese día también comenzaría a construir un lugar dentro de la organización.

Y para conseguirlo tendría que ganarse algo mucho más difícil que una posición.

El respeto.

Porque el apellido podía decir quién era Valeria.

Pero solo sus acciones demostrarían quién podía llegar a ser.

...CONTINUARÁ...

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