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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:8.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

...MIA ...

Un pitido suave y rítmico sonaba a un costado. Cuando abrí los ojos, la luz tenue de una habitación espaciosa me cegó por un segundo.

No estaba en las urgencias caóticas de antes; los paneles de madera clara y las cortinas elegantes no dejaban duda de que estaba en la clínica privada de mi familia.

Obviamente.

Llevé una mano a mi cabeza y solté un quejido. Sentía una presión sorda detrás de las sienes y la venda alrededor de mi frente me recordaba exactamente el momento en que todo se fue al infierno.

Camilo.

El recuerdo me golpeó como una descarga eléctrica. La fiesta, el alcohol, las miradas cargadas de resentimiento, ese maldito beso desesperado... y luego el caos.

Me senté en la cama de golpe, ignorando la ola de mareo que amenazó con hacerme perder el equilibrio. Me arranqué el sensor del dedo y me puse de pie, apoyándome en el soporte del suero.

No me importaba la conmoción ni las órdenes de mi padre; necesitaba saber si Camilo estaba vivo.

Caminé hacia la puerta, abriéndola despacio para no llamar la atención del personal de enfermería.

El pasillo estaba en penumbra y en silencio. A unos pocos metros, vi a dos enfermeras saliendo de una suite VIP, hablando en voz baja sobre un paciente con una herida de arma blanca que acababa de subir de urgencias.

Esperé a que se alejaran para deslizarme dentro de la habitación.

La luz de la luna entraba por el ventanal. Ahí estaba él. Camilo yacía en la cama, pálido, con el torso al descubierto cubierto por un vendaje ajustado en el costado izquierdo. Tenía los ojos cerrados y el rostro tenso, como si incluso durmiendo estuviera luchando contra el dolor.

Se me hizo un nudo en la garganta. Me acerqué lentamente a la camilla, tratando de no hacer ruidos.

Estiré la mano con timidez y dejé que mis dedos rozaran los rizos rebeldes que cubrían su frente antes de apartar un mechón de su cara.

—Eres un imbécil, ¿lo sabes? —susurré con la voz entrecortada, apretando los labios para no soltar un sollozo—. Siempre queriendo salvar a todo el mundo menos a ti mismo.

Al sentir mi contacto, las pestañas de Camilo temblaron. Abrió los ojos despacio, pesados por los analgésicos, y cuando su mirada encontró la mía, pareció que el tiempo se detuvo por completo.

—Mía... —murmuró, con una voz rasposa que me partió el alma. Intentó moverse, pero una mueca de dolor se lo impidió.

—No te muevas, por favor —le supliqué en un susurro, dejando mi mano en su mejilla.

—Estás despierta... —dijo él, ignorando su propia herida para buscar mi mirada con una intensidad que me dejó sin aire—. Dios, Mía... dime que estás bien. Por favor.

—Estoy bien, Camilo. Solo fue un golpe —mentí suavemente, sintiendo cómo se me escapaba una lágrima rebelde—. El que casi se muere aquí fuiste tú.

Camilo alzó despacio su mano libre y cubrió la mía, la que aún sostenía su rostro. El calor de su palma contra la mía envió una sacudida directa a mi pecho.

—No me importaba morir, Mía —dijo con una severidad que me encogió el corazón—. Cuando vi que caíste... pensé que te había perdido para siempre. Y no habría podido vivir con eso.

Quité mi mano de su mejilla de un tirón, zafándome de su agarre.

—¡No vuelvas a decir una estupidez así! —le espeté en un susurro furioso, apretando los puños para controlar el temblor de mis manos—. No juegues al héroe trágico conmigo, Camilo. Casi te matan allá afuera, ¿tienes idea de lo que eso significa?

Él cerró los ojos un segundo, apretando la mandíbula contra el dolor de su costado, pero no respondió. Esa evasiva constante me quemó por dentro.

—¿A qué se debió ese ataque, Camilo? —le exigí, inclinándome sobre la cama para obligarlo a mirarme—. ¿En qué demonios andas metido? Ese tipo no era un simple ladrón que quería un teléfono, iba directo a ti. ¡Exijo que me digas la verdad de una maldita vez!

Camilo soltó una exhalación pesada, un suspiro amargo que parecía llevar años atorado en su pecho. Miró hacia el techo, con los ojos cristalinos, derrotado por completo.

—Mi papá, Mía... —murmuró con la voz rota—. Mi papá no solo nos abandonó a mi mamá y a mí. Nos dejó una deuda inmensa. Una cantidad de dinero absurda con gente muy peligrosa del barrio.

Me quedé helada. Las palabras se me atragantaron en la garganta.

—Llevo pagando esa deuda desde que tengo catorce años —continuó, volviendo a mirarme con una mezcla de vergüenza y dolor puro—. Todo lo que gano trabajando, cada centavo que consigo matándome en lo que sea, va directo a las manos de esa gente para que me dejen en paz. Se supone que llevaba meses tranquilo, pagando puntual... Ni siquiera entiendo por qué demonios me atacaron hoy, no tiene sentido.

Un nudo opresivo me cerró el pecho. Todos esos años en los que lo juzgué, en los que pensé que simplemente se había cansado de mí o que su orgullo no lo dejaba estar a mi lado... la realidad era infinitamente más oscura.

—Camilo... —alcancé a articular, sintiendo que la culpa me aplastaba.

—¿Ahora entiendes, Mía? —me interrumpió él, con una firmeza desgarradora—. Cualquier persona que esté a mi lado va a tener un blanco en la espalda. Soy un peligro para ti. Por eso no podíamos seguir con ese jueguito de niños hace tres años. No podía exponerte a esto... y mira lo que pasó hoy por romper mi propia regla.

Toda la rabia, el orgullo y el resentimiento que había acumulado durante estos tres años se evaporaron en un segundo, dejando al descubierto lo único que nunca pude destruir: la certeza de que lo quería a él, con todo su caos y sus cicatrices.

—Cállate —le dije en un murmullo firme, quebrantado por la emoción.

—Mía, no entiendes, yo—

No lo dejé terminar. Me incliné sobre él, ignorando el ligero mareo en mi cabeza, recorté la distancia que nos separaba y le sellé los labios con un beso.

Sentí cómo Camilo se tensaba por un segundo, tomado por sorpresa, pero casi de inmediato soltó una exhalación temblorosa contra mi boca y cedió.

Su mano libre subió lentamente hasta mi nuca, enredando sus dedos en mi cabello para sostenerme con una ternura que me quemó el pecho.

...…...

...HENRRY...

Subía por el pasillo del ala VIP con la sangre me quemándome por dentro. Cuando entré a la suite de Mía y encontré la cama vacía, con el monitor sonando en vano y la aguja del suero sobre la sábana, el estallido de furia fue inmediato.

No necesité hacer preguntas. Sabía exactamente a dónde había ido.

—¡Henrry, espera! ¡No entres así! —escuché a Aitana exclamar a mis espaldas, apresurando el paso para alcanzarme sobre el mármol reluciente.

La ignoré por completo.

Caminé a pasadas firmes hacia la habitación de Camilo. La puerta estaba entreabierta, dejando pasar un hilo de luz hacia el corredor. No me molesté en tocar; empujé la puerta de golpe, listo para sacar a mi hija de ahí a rastras si era necesario.

Pero la escena me hizo detenerme en el umbral.

Mía estaba inclinada sobre la camilla, con la mano enredada en el cuello de Camilo, entregada a un beso profundo, desesperado, despojándose de cualquier rastro de cordura o dignidad. Y el imbécil de Sánchez, a pesar de la herida en el costado, la sostenía por la nuca como si ella fuera lo único que le importaba en este mundo.

Sentí cómo se me contraía el estómago en una mezcla destructiva de asco, rabia e impotencia.

Tres años... Tres malditos años manteniéndolos alejados, intentando criarla para que tuviera una vida digna, para que no cometiera los mismos errores que yo, ¿y para qué? Para encontrarla reducida a esto, besando a un muerto de hambre en una cama de hospital tras casi morir por su culpa.

—¡Mía! —mi voz retumbó en las cuatro paredes.

Los dos se separaron de golpe. Mía dio un paso atrás, sofocada, mirándome con los ojos abiertos de par en par y una chispa de desafío que me hirió en lo más profundo. Sánchez se tensó en la camilla, soltando un leve gemido de dolor mientras intentaba interponerse entre mi mirada y mi hija.

Aitana llegó justo detrás de mí, deteniéndose en el marco de la puerta. Su mirada viajó de Mía a Camilo y luego a mi rostro, comprendiendo la situación.

—Henrry... —alcanzó a articular Mía, intentando recuperar la compostura.

—Ni una sola palabra —la corté, dando dos pasos intimidantes hacia el centro de la habitación, señalando hacia la salida con la mano temblando de furia—. Te me vas a tu suite ahora mismo.

—No me voy a ir a ningún lado, solo porque tú lo dices —respondió Mía, dando un paso al frente para encararme, apretando los puños con la misma terquedad estúpida de su madre.

—¿No entendiste lo que pasó hace unas horas, Mía? —bramé, perdiendo la poca elegancia que me quedaba—. ¡Ese infeliz casi hace que te maten! ¡Tiene a criminales pisándole los talones y tú estás aquí besándolo como si fuera un cuento de hadas! ¡¿Te volviste loca?!

—¡Henrry, basta, la vas a alterar más! —intervino Aitana, entrando a la habitación y poniéndose al lado de Mía, intentando bajar la tensión.

—¡Tú no te metas, Aitana! —le espeté sin mirarla, manteniendo los ojos clavados en mi hija—. Mía, te lo advierto por última vez. Te vas de esta habitación en este preciso instante o te juro por la memoria de tu madre que este muchacho no va a conseguir un trabajo en su vida. Me voy a encargar personalmente de arruinarlo.

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veritoo❤️
sabía....el padre es el rector dla universidad d mia..y la vieja madre d el si es q se le puede llamar así sabe..mía heredo la cobardía d Henry xq cuando vivió un tmpo con Aitana ella le hablo y le enseño muchas cosas...si ella se volvió así cmo está destruyendose es xq qre..si influye el q el padre no le preste tanta atención..pro ella lo conoció cmo hermano primero .sabía cmo era el ..en lugar d buscar su bien viviendo con su tía busco su mal x cobardía xq es igual a el..lo q da impotencia dolor y bronca es q sabe que se está cagando en mucha gente al arrastrarla a su abismo y se está cagando ella y sigue buscando culpables 😡la tnen q internar a ver si el irresponsable del padre lo hace
Alina Maria Velez Ospina
Yo lo sabía que ese niño no era de el si no que ellas son unas arpias 🤭🤭🤭
Alina Maria Velez Ospina
Para mi que David y Dilan los están pagando esas viejas 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
gracias querida yazz García por las actualizaciones 👍👍
Ana Elena Jiménez
y el de carmen que creía que no era de camilo resulta que si es , incluso llegue a pensar que Carmen se había confabulado con el hermano, pero al parecer no es así 🤭🤭🤭que horror yo sacando conclusiones 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío estoy hecha bolas ya me había acostumbrado que Tobías era hijo de Henry y ahora la víbora sale de que no lo es
Ana Elena Jiménez
😱😱 será cierto o solo será otra patraña de ella 🤦
Ana Elena Jiménez
ojalá logren la custodia del niño
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 Mía me da un gran pesar , pobrecita tras que ella a tenido una vida difícil nunca a tenido a nadie realmente que le haya indicado el camino que la haya guiado realmente, siempre a terminan abandonando
veritoo❤️
la verdad es q siempre fue un pusilánime dejándose manipular x su madre..sabe lo q la vieja qre y el se deja hacer todo y después va y se desquita con quien nada tne q ver..x eso Aitana lo dejo..no tne carácter x eso su hija no vuelve xq deja q su vida la dictamine la vieja sigue siendo un irresponsable 😡
Ana Elena Jiménez
este capítulo me hizo llorar los dos me dan mucho pesar
Ana Elena Jiménez
aayyyy 🥺🥺🥺🥺 que pesar
Ana Elena Jiménez
osea que si es su hijo y ella le ha negado ese derecho
Liliana Torres
Noooo que no sea de Camilo . que estrés
Ana Elena Jiménez
y ahora nos dejó colgadas, yazz García por favor esto no es justo, iba a toda velocidad y puff y de repente frenó en seco y nosotras quedamos en el aire 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh Camilo ahora sí que la resaca se fue a la Patagonia 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
será que el pequeñín si es tu hijo y carmen no te lo ha querido decir 🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦 Dios mío camilo estás metido en la grande,y tú única salvación es Mía, pero ahora mismo no creo que te quiera ayudar después de lo que le dijo el desgraciado de David 😡
Ana Elena Jiménez
y a esa 🐍 que tienes por madre ya es hora que también la mandes a cuidar camellos en el desierto 😡
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