Han pasado dos años y Andrea, tras sanar sus heridas, decide darse una segunda oportunidad para amar junto a Marlon, quien siempre ha estado a su lado incondicionalmente. Pero su felicidad enfrenta duras pruebas: la aparición de la exnovia de él, dispuesta a recuperarlo, y el rechazo de la familia de Marlon, que no acepta a Andrea por su pasado con Sebastián y considera que Emilia es la mujer ideal para él.
En medio de este conflicto social y familiar que pone en riesgo su relación, Andrea recibe una noticia que lo cambia todo: está embarazada. Ahora, ambos deberán luchar contra el juicio ajeno y sus propias inseguridades para defender su amor y proteger la nueva vida que crece entre ellos.
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Capitulo 8
Emilia no venía a luchar con gritos ni discusiones; su arma era la paciencia, la dulzura aparente y la habilidad para sembrar dudas sin que pareciera que atacaba a nadie. Sabía que su mayor ventaja era la confianza que ya tenía ganada con la familia de Marlon, y decidió usarla con astucia, apareciendo en los momentos justos y diciendo las palabras que más calaban en sus convicciones.
Una tarde, fue invitada a tomar el té en la casa de los padres de Marlon, como solía hacer en los tiempos en que eran pareja. Se sentó con naturalidad, escuchando con atención mientras comentaban lo difícil que se les estaba haciendo aceptar la relación de su hijo.
—Es una situación que nos preocupa mucho —decía la madre de Marlon, moviendo la cabeza con desaprobación—. Marlon es un buen muchacho, pero a veces parece ciego ante lo que tiene delante. No queremos verlo sufrir ni arrastrar su reputación por un pasado que no es el suyo.
Emilia asintió con gesto comprensivo, como si compartiera plenamente su preocupación.
—Los entiendo perfectamente —respondió con voz suave y tranquila—. Yo también lo conozco muy bien, y me duele ver que toma decisiones que a la larga solo le traerán complicaciones. No quiero hablar mal de nadie, de verdad… pero no se puede borrar lo que sucedió hace dos años. Esa historia sigue ahí, en la memoria de todos, y por más que se quiera ocultar, siempre habrá miradas, comentarios y dudas.
El padre de Marlon la miró con aprobación.
—Eso mismo pensamos nosotros. Una mujer que ya vivió una experiencia así, ¿cómo podemos estar seguros de que no se repetirá? ¿De que no volverá a meter a Marlon en problemas?
—Exacto —agregó Emilia, con tono de quien solo quiere aportar razones—. Yo no digo que sea una mala persona, pero su pasado deja muchas preguntas. En cambio, lo que yo puedo ofrecer es claridad, estabilidad y una vida sin sobresaltos. Siempre he estado aquí, sin escándalos, sin sombras, dispuesta a respetar su apellido y a darle la tranquilidad que se merece. No tendría que estar defendiéndome cada día, ni explicando nada a nadie. Sería la mujer de su vida, tal como siempre debió ser.
Unos días después, se cruzó con Marlon en un centro comercial y aprovechó para hablar con él con la misma actitud amable y preocupada, como si solo quisiera su bien.
—Marlon, perdona que te hable así, pero me preocupa lo que escucho —le dijo, deteniéndolo con suavidad—. Dicen que la gente sigue hablando, que tu familia está muy afligida y que tú mismo te ves agotado de tener que defender tu relación todo el tiempo. ¿Vale la pena vivir así? ¿Eso es felicidad?
Marlon la miró con desconfianza, pero mantuvo la calma.
—Es mi vida, Emilia, y sé lo que hago. No necesito que nadie me diga si vale la pena o no.
—No quiero aconsejarte mal —insistió ella, acercándose un poco más—. Solo te digo lo que todos ven: con Andrea siempre habrá un “pero”, siempre habrá algo que explicar, algo que superar. Conmigo sería diferente. Todo sería más fácil, más natural, sin tener que demostrar nada a nadie. Yo no tengo nada que ocultar, nada que justificar. ¿No crees que te mereces esa tranquilidad?
Marlon negó con la cabeza, entendiendo por fin a dónde quería llegar.
—Lo que tú llamas tranquilidad, para mí sería una vida vacía. El amor no es cuestión de facilidad ni de no tener pasado. Y por más que quieras presentarte como la opción perfecta, no puedes decidir por mí lo que me hace feliz.
Emilia sonrió con amargura, pero no se dio por vencida. Sabía que sus palabras ya habían llegado donde más le importaba: en la mente de su familia, reforzando sus prejuicios y haciendo que cada vez vieran en ella la única solución posible.
—El tiempo lo dirá, Marlon —respondió ella con calma—. Cuando veas que todo se complica más y más, te darás cuenta de que yo solo quería lo mejor para ti. Y entonces, aquí seguiré esperando, tal como lo he hecho siempre.
Se despidió y se alejó, satisfecha de saber que había sembrado sus semillas de duda, dejando que fueran otros quienes pensaran que ella era la mujer sin defectos y que Andrea, en cambio, era solo un problema que traería consigo el peso de toda su historia pasada.
Pueblo chico, infierno grande! 🤭
La historia es interesante y con un comienzo de intriga, espero que sean actualizaciones constantes para que no se pierda el interés.
Me ha atrapado y espero pronto más capítulos. Gracias.
Qué siga fluyendo la creatividad.