Fanfic: acontecimientos que sucedieron 300 años despues de la guerra contra Zeus
NovelToon tiene autorización de Walter Luis para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 8: Andrómeda, El Legado de Shun
⛓️🕊️✨
El Santuario había comenzado la búsqueda.
Mientras Athena permanecía desaparecida y Cronos preparaba sus planes en algún lugar más allá del tiempo, una nueva misión se desarrollaba entre las Doce Casas.
Encontrar a los herederos de las Armaduras Legendarias.
La primera de ellas reposaba en la Casa de Virgo.
Protegida durante años.
Esperando.
Observando.
Como si tuviera voluntad propia.
La Armadura de Andrómeda.
Aruel permanecía de pie frente a ella.
El enorme relicario dorado brillaba bajo la luz de las velas.
—Shun...
Susurró.
—Prometí encontrar a alguien digno.
Pero no estaba siendo fácil.
Durante semanas.
Caballeros de Plata de todo el Santuario acudieron a Virgo.
Algunos eran fuertes.
Otros veloces.
Otros poseían un cosmos extraordinario.
Pero ninguno lograba despertar la reacción de la armadura.
Nada.
Silencio.
Una y otra vez.
Hasta que Aruel comenzó a desesperarse.
—¿Qué estás buscando?
Preguntó mirando el relicario.
—¿Qué es lo que ninguno de ellos tiene?
Los días siguieron pasando.
Incluso Jeiko comenzó a preocuparse.
—¿Todavía nada?
Aruel negó con la cabeza.
—Nada.
—Encontraremos a alguien.
—Eso espero.
Pero ni siquiera él sonaba convencido.
Una noche.
Cuando todos dormían.
Aruel permaneció solo en la Casa de Virgo.
Las velas iluminaban las columnas.
El silencio era absoluto.
Entonces decidió meditar.
Como había hecho toda su vida.
Como le había enseñado Shun.
Como le habían enseñado los antiguos Caballeros de Virgo.
Horas pasaron.
Y el mundo comenzó a desaparecer.
No había columnas.
No había techo.
No había Santuario.
Solo oscuridad.
Y una suave luz.
Una figura apareció frente a él.
⛓️
Un hombre de cabello verde.
Rostro sereno.
Ojos llenos de bondad.
Aruel abrió los ojos sorprendido.
—¿Shun?
La figura sonrió.
—Ha pasado mucho tiempo.
Las lágrimas aparecieron inmediatamente.
—Pensé que nunca volvería a verte.
—Yo siempre he estado aquí.
Shun señaló la armadura.
—Observando.
—Esperando.
Aruel bajó la cabeza.
—No encuentro a nadie digno.
—Porque estás buscando al más fuerte.
Aruel levantó la vista.
—¿No debería hacerlo?
Shun negó suavemente.
—Andrómeda nunca eligió al más fuerte.
—Eligió al más noble.
El silencio envolvió aquel extraño encuentro.
—La verdadera fuerza no está en destruir.
—Está en proteger.
Las palabras quedaron grabadas en el corazón de Aruel.
—Entonces...
¿cómo sabré quién es?
Shun sonrió.
—No lo sabrás tú.
—Lo sabrá ella.
Y señaló la armadura.
La visión comenzó a desaparecer.
—Espera.
Aruel extendió una mano.
—Hay tantas cosas que quisiera preguntarte.
La figura comenzó a desvanecerse.
—Confía en Andrómeda.
—Ella encontrará a su heredero.
Y desapareció.
Aruel abrió los ojos de golpe.
La meditación había terminado.
Pero algo era diferente.
El relicario estaba brillando.
✨
Una pequeña luz surgió desde su interior.
Luego otra.
Y otra.
Las cadenas comenzaron a moverse solas.
CLING...
CLING...
CLING...
Aruel se puso de pie inmediatamente.
—No puede ser...
El cosmos de la armadura aumentó.
Las velas se apagaron.
Las columnas temblaron.
Una energía cálida recorrió toda la Casa de Virgo.
La Armadura de Andrómeda estaba reaccionando.
Por primera vez en siglos.
Estaba respondiendo a alguien.
A alguien que todavía no había llegado.
A alguien que se encontraba en algún lugar del Santuario.
O quizás mucho más lejos.
Las cadenas apuntaron hacia el horizonte.
Como una brújula.
Como si estuvieran señalando un destino.
Aruel observó aquello con lágrimas en los ojos.
Y por primera vez desde que comenzó la búsqueda...
sonrió.
—Ya lo encontraste.
Las cadenas brillaron una vez más.
Como respuesta.
⛓️✨🕊️
Muy lejos de la Casa de Virgo...
sin saberlo...
un joven sintió una extraña sensación en su pecho.
Como si alguien lo estuviera llamando.
Como si una antigua constelación acabara de despertar.
Continuará...
❄️🦢😭✨⛓️🕊️✨