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Cicatrices De Ceniza

Cicatrices De Ceniza

Status: En proceso
Genre:Autosuperación / Romance de oficina / Posesivo
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia2026

​Tras sobrevivir al cáncer, Valeria oculta su infertilidad al hombre de su vida. Entre secretos, pasión y una suegra cruel, deberá decidir si el amor basta para sanar sus cicatrices.

NovelToon tiene autorización de Dalia2026 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 18: Murallas de hielo.

​La noche se transformó en un suplicio de sombras y silencio espeso, tras el estallido de la discusión en la sala del penthouse, la ira no se disipó; simplemente se congeló en el aire, volviendo el ambiente irrespirable.

Yo esperaba —quizás por la ingenuidad que me daba el amor— que Mateo buscara un punto de encuentro, una disculpa sincera por haberme tomado totalmente fuera de base y por haber expuesto a mi papá y a la tía Irina a los desprecios de su madre, pero no fue así.

​​Mateo asumió el papel de víctima, dolido en su orgullo porque no está acostumbrado a que nadie le lleve la contraria. Simplemente se niega a ver lo cruel que es su madre. Se fue a la habitación a paso firme y cerró la puerta con un golpe seco. Cuando entré a acostarme, exhausta, él ya estaba atrincherado en el otro extremo de la cama, dándome la espalda como un muro. Ni un roce, ni una mirada, nada. Tenía doble trabajo: molestarse y contentarse, porque yo no iba a permitir que pisoteara a mi familia, pero aun así, esa pared helada que puso entre los dos me quemaba por dentro.

​Al día siguiente, la rutina matutina fue un martirio de cortesía forzada que me desgastó los nervios. Nos arreglamos en absoluto silencio, esquivándonos en el vestidor para no tropezar. El trayecto en la camioneta hacia la empresa transcurrió con la radio apagada y los ojos fijos en el tráfico matutino de la ciudad. Ninguno de los dos cedió; él mantenía la mandíbula apretada al volante y yo miraba fijamente por la ventana, sintiendo cómo los cuatro años de complicidad se reducían a cenizas por culpa de la soberbia.

​En la empresa, el distanciamiento fue notorio desde el primer minuto, Mateo asumió el papel del ejecutivo inalcanzable y cortante. Si pasaba cerca de mi escritorio en el departamento de contabilidad, apresuraba el paso mirando hacia su tableta; si necesitaba que le entregara un informe de presupuesto, lo solicitaba a través de su secretaria con un memorándum helado. La complicidad de años, los besos furtivos en el ascensor y las sonrisas cómplices frente al café se esfumaron. Mi escritorio se sintió, por primera vez en años, como un calabozo.

​Para canalizar la frustración y el estrés que lo carcomía —tanto por nuestra pelea como por los constantes retrasos en la obra de Las Mercedes—, Mateo decidió adelantar una jornada de capacitación obligatoria a media mañana. Convocó a todo el personal operativo y administrativo en el gran auditorio del piso tres.

​Me senté en las últimas filas al lado de Andrea, quien al ver la cara de desvelo y amargura que yo traía, me apretó la mano en silencio sin necesitar explicaciones.

​Mateo subió al estrado, lucía impecable en un traje gris oscuro, pero sus ojos marrones denotaban la tormenta interna. Se acomodó frente al micrófono y su voz resonó con una autoridad implacable y severa por los parlantes.

​—Buenos días a todos —comenzó, paseando la mirada por la sala sin detenerse un solo segundo en mi rostro—. Como presidente y director general de esta firma, mi prioridad es la seguridad y la preparación técnica. Por esa razón, el día de hoy iniciaremos un ciclo de capacitación sobre protocolos de emergencia y prevención de riesgos.

​Un murmullo de cansancio recorrió las filas, pero Mateo continuó firme, apoyando ambas manos sobre el podio de madera.

​—Vamos a repasar en la teoría y en la práctica las maniobras de evacuación ante un sismo, especialmente, cómo reaccionar ante el riesgo inminente de que una estructura colapse. No voy a tolerar fallas de cálculo, pánico ni improvisaciones en esta empresa. Todos en este edificio deben saber exactamente cómo protegerse y cómo asistir a otros si una obra se viene abajo.

​El anuncio práctico comenzó de inmediato, para los ejercicios de evacuación, simulación de rescates en espacios reducidos y fijación de posturas de protección ante derrumbes, Mateo ordenó que el personal se dividiera en parejas de trabajo.

​—Busquen a su compañero de ejercicios de inmediato —instruyó Mateo con tono seco desde el estrado.

​Carlos, uno de los ingenieros jóvenes de la división de proyectos, se acercó a mi asiento con amabilidad.

​—Hola, Vale. ¿Hacemos el ejercicio juntos? —me ofreció sonriendo.

​Antes de que pudiera responder, la voz de Mateo cortó el aire a través del micrófono, áspera y directa.

​—Ingeniero Carlos, usted va con la mesa de arquitectura, con el señor Morales. Las parejas deben ser homogéneas por departamentos. Señorita Mendoza, busque a alguien de su área.

​Carlos parpadeó sorprendido, pidió disculpas y se alejó rápidamente, noté la jugada de inmediato: Mateo, en un arranque de celos y malcriadez absurda, estaba marcando territorio de la peor manera.

No iba a permitir que ningún compañero hombre se acercara a mí ni me tocara durante las dinámicas de agarre y asistencia de rescate. Estaba actuando como un niño caprichoso disfrazado de jefe exigente.

​—Vente conmigo, Valeria, antes de que al jefecito le dé un infarto de los celos —musitó Andrea rodando los ojos y tomándome del brazo para colocarse a mi lado.

​Durante las dos horas siguientes, Mateo dictó la clase con un rigor implacable, caminaba entre las filas de empleados, corrigiendo posturas, exigiendo precisión en la toma de pulso de emergencia y en el arrastre de lesionados. Cuando pasó por el punto donde estábamos Andrea y yo practicando la posición de triángulo de vida, se detuvo un instante, su sombra nos cubrió.

Mantuvo los brazos cruzados sobre el pecho, me observó detenidamente con una mirada fría, cargada de resentimiento y posesividad, pero no pronunció una sola palabra. Simplemente soltó un suspiro pesado y continuó caminando hacia la siguiente pareja.

​Mientras me agachaba sobre el piso del auditorio siguiendo las instrucciones del taller, una amargura profunda me oprimía el pecho. La ironía de la situación era desgarradora y aterradora: allí estaba Mateo, actuando como un hombre todopoderoso que enseñaba teoría de prevención ante catástrofes y colapsos de edificios, mientras a sus espaldas la obra de Las Mercedes se sostenía sobre la arena movediza del cemento defectuoso y los desfalcos de Camilo Soublette. Y lo peor de todo era que la estructura más frágil de todas —nuestra relación de cuatro años— se estaba desmoronando piso por piso por culpa de su inmadurez, su soberbia y el veneno que su madre acababa de sembrar.

​Cuando la clase terminó y la gente comenzó a evacuar el salón entre risas y comentarios, me puse de pie sacudiéndome la falda. Mateo volvió al podio a recoger sus carpetas. Mantuve la vista fija en él esperando una señal, una pizca del hombre tierno con el que compartía mi vida, pero él guardó sus cosas, ajustó el botón de su chaqueta y salió por la puerta lateral sin voltear atrás, dejándome sola en medio del auditorio vacío.

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Gioconda Rivas
que pedante es ese camilo 🤬🤬🤬
Sandra Milena Ramirez Martinez
no paro de llorar 😭
Dalia: Es muy triste la perdida 😭😭😭
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Sandra Milena Ramirez Martinez
oye pero este hombre es un total pendejo... el supuesto mejor amigo le roba y la mama lo maneja peor que un titere
Dalia: era un robo tan meticuloso que a nuestra protagonista le tardo años confirmar el verdadero culpable, el robo era secreto a voces. el verdadero culpable se aprovecho de que la suegra le tenia rabia a la protagonista para inculparla.

A mi me da rabia es con el prota, porque claro muy detras de su amor, muy profesional pero por andar de enamorado y creyendole a la mamá es que le metieron gato por liebre.
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Elizabeth Del Valle Romero
ahí hay chispa ❇️
Dalia: el comienzo de algo🤭
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Gioconda Rivas
Me gusta la hiatoria, toca una realidad sobre aquellas mujeres que por ciertas circunstancias no pueden tener hijos y se mueren por tenerlos. No por ello quiere decir que sean menos valiosas, madre no es la que engendra si no la que cria. Gracias escritora por escribir historias tan lindas y con mensajes se reflexión.
Gioconda Rivas
empieza el romance 😍
Gioconda Rivas
se nos puso celoso el hombre 🤣
Gioconda Rivas
Valeria se pasa de inocente
Gioconda Rivas
Es triste el caso de Valeria, yo pase por lo mismo. Lo importante es estar viva.
Dalia: Son casos muy tristes, lo importante es ser fuertes y salir adelante.
total 2 replies
Elizabeth Del Valle Romero
isssh cuando se enteré Mateo
Dalia: Esto se va a poner color de hormiga🔥🔥🔥
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Dalia
😭😭 De verdad que no se lo merecia.
Dalia
😭😭 De verdad que no se lo merecia.
Elizabeth Del Valle Romero
pobre de Natalia 😭
Elizabeth Del Valle Romero
pobre de Natalia:(
Dalia: Ese Mateo le hace falta pantalones, no es un mal hombre solo que se dejo llenar la mente de basura.
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Elizabeth Del Valle Romero
muero por leer los siguientes capítulos
Dalia: pronto,pronto!!! ☺️
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