Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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LA BODA
NARRADOR
Rebeca recibió el anillo de compromiso que Margaret compró especialmente para ella. Era un diseño sencillo, porque luego de ver el vestido que ella había escogido comprendió que algo ostentoso sería imposible que se lo pusiera.
--Lo aprecio y se lo agradezco, pero ¿No cree que cuesta demasiado? El vestido que solamente usaré una vez me da miedo de romperlo. Tal vez debió alquilar uno para esa ocasión-- Fabián jadeó sorprendido
--Es un anillo simple, ¿De verdad vas a quejarte por eso?-- Ella puso los ojos en blanco. Si estuviera en su apartamento le arrojaría lo que tuviera a su alcance
--Fabián, ¿No sabes que interrumpir conversaciones de adultos es de mala educación?-- Él hirvió de coraje
--¡Soy un adulto y mayor que tú!
--Entonces compórtate como tal-- Margaret miró a la futura pareja y disimuló su sonrisa. Tenía una aliada dispuesta a enderezar a su mimado nieto
--Arthur, ¿No desayunarás?
Margaret hizo un gesto afirmativo y él se sentó a la mesa. Fabián sintió que pronto tendría una úlcera, aunque no sabía muy bien lo que eso significaba.
--Es usted muy amable, señorita Becky
--Me agrada que me digas así, pero no que me trates de usted
--Lo intentaré
--Ahora son amigos. Solamente buscan molestarme. Abuela, ¿No dirás nada?
--Es la decisión de Rebeca como prefiere ser llamada-- Ella miró a la futura integrante de la familia-- Por cierto, esta tarde vendrán para arreglarte el cabello
--¿Ese nido de pájaros tiene arreglo? Pagaría por verlo-- Dijo él con acidez
--Usted no tiene dinero para pagar nada en este momento, señor Black-- Opinó Arthur
--¡Es suficiente! Perdí el apetito
--Arthur si Fabián solicita un aperitivo tendrá que esperar hasta el almuerzo sin probar bocado. No tienes autorizado servirlo-- Dijo Margaret con autoridad
--De repente tengo hambre, abuela
Margaret sabía que su nieto era incapaz de prepararse un sándwich, al igual que un café. Él le solicitaba a Arthur hasta un vaso de agua.
Rebeca sonrió. Fabián no le agradaba, pero su sufrimiento volvía la estadía en la mansión muy divertida.
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Algunas estilistas llegaron a la mansión. Rebeca recibió un corte de cabello solamente para quitar las puntas feas. También recibió algunos productos capilares que hidrataban sus rizos y los dejaban más disciplinados, tanto como no los había tenido nunca.
Cuando terminaron su trabajo ella comenzó a anotar los productos que debía colocarse en el orden que se lo habían dicho antes de olvidarse por completo.
Arthur estaba a su lado y comenzó a ponerle números a cada producto para que a ella le resultara más sencillo.
--Eres un ángel. De verdad-- Le dijo ella
--¿Desea un café o algún aperitivo?-- Preguntó
--¿Podemos ir a la cocina a comer algo? Esta mesa es para demasiadas personas
--Allí están las demás empleadas
--Mejor aún. Fabián no tiene muchas cosas inteligentes para decir. Acabaré enloqueciendo si no hablo con gente normal
En la cocina, Rebeca comenzó a hablar con las empleadas y también con el mayordomo. Pocos minutos después la cocina se llenó de risas debido a las historias de los perros que había paseado.
Fabián fue a la cocina guiado por las risas que había escuchado. Cuando entró allí vio a las empleadas sentadas junto a su futura esposa riéndose.
--¿No tienen trabajo que hacer? Rebeca este no es tu lugar-- Ella que sostenía un limón en su mano lo arrojó por reflejo debido al susto
La puntería de ella fue más que precisa. El silencio se instaló en la cocina cuando Fabián guardó silencio y se inclinó sujetando sus partes privadas.
--No fue intencional, pero lo merecías. Tal vez así dejes de decir tantas tonterías
--Te odio, casi tanto como a Arthur-- Dijo con un hilo de voz
--Podría morir de tristeza-- Ella puso los ojos en blanco y continuó contando historias de los perros traviesos que volvían sus tardes caóticas
Fabián se retiró despacio sin emitir palabras. No quería un nuevo golpe.
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El día de la boda llegó. Rebeca fue maquillada suavemente y se negó a ser peinada de forma elaborada. No quería tener que estar dos horas para desarmar su peinado luego del matrimonio.
Una de las señoras de la cocina la ayudó a vestirse y le dijo que se veía preciosa.
--El señor Black la amará-- Comentó emocionada
--El día que él ame a alguien creo que moriré. Está demasiado enamorado de sí mismo-- La mujer sonrió
--No es mala persona
--Es un niño atrapado en el cuerpo de un hombre. Todos lo sabemos
Varios minutos más tarde, Arthur fue llamado por orden de Rebeca. Él ya estaba vestido para la ocasión.
--Arthur que bueno que viniste. Quería saber si puedes acompañarme al altar. Será menos intimidante y también me aseguraré de no caerme con estos zapatos ridículamente altos e incómodos
El mayordomo sonrió con emoción.
--Será un gran honor para mí. Hoy luce maravillosa
--Solo lo dices porque estoy peinada y maquillada-- Comentó con una sonrisa nerviosa
Cuando los dos salieron de la mansión de camino a la iglesia, ella sintió que estaba cometiendo una imprudencia. Tenía el presentimiento que Fabián tenía menos disciplina que Benito y lo peor era que estaba casi segura de no equivocarse.
Fabián esperaba en el altar junto a su abuela. Jadeó indignado al ver llegar a su futura esposa del brazo de Arthur. Estaba seguro de que ese mayordomo se lo diría mil veces solo para fastidiarlo.
Cuando la ceremonia comenzó, Fabián escuchó el discurso tal como si fuera una sentencia. Decir los votos fue aún peor. ¿Fidelidad? Eso sería un castigo divino. Solamente pensar en el babydoll lo hizo sentir consuelo, aunque para eso tendría que esperar algunos días.
Él miró a Rebeca, pensando aún en esa lencería provocadora e intentando imaginarla así vestida. No tenía dudas de que tenía un cuerpo estupendo, al menos el escote se lo confirmaba.
Ella solamente pensó en que tendría que educar a un niño guapo y además gay. Sería un arduo trabajo. Tendría que ayudarlo a salir del clóset, aunque no sabía cómo.
Rebeca, Fabian ya dejen el estire y encoge y de una vez consuman el matrimonio. Hay
Fabi si sigues con ese verano vas a caminar por las paredes y tu Rebeca vas saber lo que es un revolcon de élite y no vas a querer parar para recuperar el tiempo perdido🤭🤭🤣🤣🤣
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.