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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

¿Qué pasa cuando tu peor enemigo se convierte en el dueño de tus gemidos?

Seis años de rivalidad académica. Dos promedios perfectos compitiendo por el primer lugar de la facultad de ingeniería.
Todo el mundo sabe que Seo-jun (Grupo A) y Min-jae (Grupo B) se odian o eso es lo que creen

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Resitencia Extrema

El viernes por la tarde, el campus de la facultad de ingeniería era un hervidero ruidoso de murmullos y miradas acusadoras. Min-jae caminaba por los pasillos principales sintiendo cómo los ojos de decenas de estudiantes se clavaban en él, acompañados de risitas burlonas y comentarios hirientes de pasillo. El foro digital de la escuela estaba completamente colapsado; la fotografía de la silueta de Jun en su ventana se había vuelto viral en cuestión de un par de horas, amenazando con llegar a los oídos del consejo de la carrera.

Antes de que pudiera poner un pie en el laboratorio de cómputo para intentar borrar el rastro, Hyun-woo lo interceptó de golpe. Lo sujetó con fuerza del brazo y lo jaló sin miramientos hacia el pasillo desértico y oscuro que conducía al viejo almacén de reactivos químicos, una zona de la planta baja donde casi nadie pasaba a esa hora del día.

—Suéltame de una maldita vez, Hyun-woo —escupió Jae, zafándose del agarre con un movimiento brusco y violento—. ¿Qué demonios te pasa?

—¿Ya revisaste el foro de la facultad, Jae-jae? —preguntó Hyun-woo con una sonrisa cínica y triunfante, extendiendo la pantalla de su celular para mostrarle las miles de interacciones del post—. Qué verdadera lástima que todo el mundo se esté enterando de que el sabelotodo del Grupo B duerme con el enemigo. Tu preciada reputación académica y tu beca están en el suelo en este momento.

Min-jae sintió un escalofrío helado recorrerle la espalda, pero mantuvo la mandíbula firme y los ojos encendidos en rabia—. Fuiste tú. Tú tomaste esa maldita fotografía desde el jardín.

—Fui yo, por supuesto —admitió Hyun-woo sin una pizca de remordimiento, dando un paso al frente para acorralar por completo el cuerpo de Jae contra la pared de concreto del almacén—. Y puedo borrarla en este mismo segundo si me da la gana. Tengo los accesos de administrador del servidor del foro porque ayudé a programarlo. Pero tú sabes que todo en esta vida tiene un precio, Jae-jae. Deja a Seo-jun hoy mismo. Aléjate de él, rompe esa ridícula farsa, regresa conmigo al norte y yo personalmente me encargaré de limpiar tu nombre ante el director. Si no lo haces antes de las ocho de la noche, subiré al servidor fotos mucho más explícitas que tengo guardadas en mi nube privada. Tú decides.

Min-jae sintió una mezcla nauseabunda de asco, impotencia y una furia ciega. Sabía perfectamente que no podía ceder ante un chantaje tan bajo, pero tampoco podía permitir que la carrera y el futuro de Jun salieran perjudicados por su culpa. Necesitaba ayuda externa, y la necesitaba con urgencia antes de que el reloj marcara la hora límite.

En cuanto logró librarse de la presencia de Hyun-woo con un empujón, Jae corrió a toda velocidad por las escaleras hasta encontrar a Ji-hoon, su mejor amigo y compañero de banca del Grupo B. Lo arrastró literalmente hacia un salón de dibujo técnico que estaba vacío, cerró la puerta de madera con el cerrojo de seguridad y, con las manos temblando por primera vez en toda su vida estudiantil, le soltó la verdad sin anestesia ni rodeos.

—Ji-hoon... lo que está en el foro de la escuela es completamente real. Seo-jun y yo somos novios oficiales. Llevamos meses viéndonos en secreto en los laboratorios y en los cuartos —confesó Jae con la voz entrecortada, tapándose el rostro con las manos para ocultar la vergüenza y la frustración—. Sé que suena como una maldita locura, sé que se supone que lo odiaba con toda mi alma, pero pasó... me enamoré de él. Y ahora Hyun-woo me está chantajeando con destruir nuestras vidas académicas si no lo dejo. No sé qué hacer.

Ji-hoon se quedó estupefacto, estático en su lugar, procesando la monumental información durante unos segundos que parecieron siglos eternos. Miró fijamente a su mejor amigo, vio la genuina desesperación y el miedo reflejado en sus ojos, y de inmediato dejó de lado el impacto de la revelación para ponerse en modo de defensa.

—A ver, respira profundo, Jae —dijo Ji-hoon, apoyando una mano firme y segura en su hombro—. Ese maldito infeliz de Hyun-woo se equivocó gravemente de equipo al meterse con nosotros. No vamos a dejar que te destruya a ti ni a tu relación con Jun. Si ese imbécil quiere jugar sucio con la tecnología, nosotros vamos a jugar como verdaderos ingenieros mecatrónicos: vamos a tenderle una trampa de control de daños. Vas a aceptar su cita de chantaje. Dile que accediste a sus peticiones y que te vas a entregar a él en los laboratorios de pesados del sótano hoy a las ocho en punto de la noche, justo cuando los guardias cambian de turno y el edificio queda completamente vacío. Nosotros nos encargaremos de armar el cortocircuito definitivo.

A las mias ocho en punto de la noche, el sótano de la universidad estaba sumido en una penumbra sepulcral, iluminado únicamente por los leds parpadeantes de las máquinas CNC. Hyun-woo llegó al lugar con una sonrisa de victoria absoluta grabada en el rostro, encontrando a Min-jae de pie, esperándolo cerca de las pesadas mesas de herramientas metálicas.

—Sabía perfectamente que tomarías la decisión correcta, Jae-jae —dijo Hyun-woo con voz engreída, acercándose con pasos lentos, calculados y posesivos.

Estiró la mano con audacia para sujetar la cintura de Jae, intentando forzar una situación física mucho más fuerte y sucia para demostrar su dominio. Min-jae aguantó las intensas ganas de romperle la cara de un puñetazo, ganando valiosos segundos mientras mantenía la vista fija en la pesada puerta de metal del fondo del pasillo.

De repente, las luces de alta potencia del laboratorio de pesados se encendieron de golpe, inundando el lugar con una claridad cegadora. La puerta de metal se abrió de par en par con un estruendo que resonó en las paredes de concreto, y Seo-jun entró al recinto a paso firme, con el rostro completamente endurecido por una furia asesina y los puños cerrados. Detrás de él, bloqueando la única vía de escape, venían su mejor amigo Tae-hyun y Ji-hoon, con expresiones implacables.

—Quítale tus malditas manos de encima en este mismo segundo —rugió Jun, su voz resonando como un trueno en el sótano mientras caminaba a paso veloz hasta posicionarse directamente frente a Hyun-woo, superándolo por completo en estatura, físico y pura presencia imponente.

Hyun-woo dio dos pasos hacia atrás, perdiendo la sonrisa y palideciendo al instante—. ¿Qué demonios hacen ellos aquí? Jae, se se ponía que teníamos un trato privado.

—El único trato real que vas a hacer hoy es el que vas a negociar conmigo, infeliz —intervino Tae-hyun con voz fría, mostrando la pantalla de una tableta digital donde Ji-hoon ya había completado el rastreo informático—. Ya descubrimos la dirección IP exacta y el código de usuario desde el que hackeaste el servidor del foro para subir la publicación de la foto. Eso constituye un delito informático federal por difamación y acceso no autorizado, Hyun-woo.

Seo-jun dio un paso más hacia adelante, acorralando por completo el cuerpo de Hyun-woo contra el borde de la mesa de herramientas, sus ojos oscuros fijos en él con una promesa implacable de destrucción total si se atrevía a moverse.

—Vas a entrar a la base de datos y vas a borrar esa maldita publicación y sus respaldos en este mismo segundo frente a mis ojos —ordenó Jun con una voz tan gélida que helaba la sangre de los presentes—. Y si te vuelves a acercar a menos de cinco metros de mi novio, o si intentas filtrar una sola de tus supuestas fotos, esta tableta con las pruebas de tu hackeo va directo a la oficina del director general y al consejo legal de la universidad. No solo te van a expulsar con deshonor de la carrera echando a perder tu futuro, sino que yo mismo me encargaré de que pases una larga temporada tras las rejas por extorsión, acoso informático y chantaje. Elige tu destino ahora mismo, Hyun-woo. El tiempo corre.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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