Morir aplastada por su mayor creación (un todoterreno de última generación) fue el final lógico para una vida dedicada a la ingeniería automotriz. Despertar en el cuerpo de la protagonista de una novela absurda y mal escrita fue, sin duda, un error de cálculo del destino.
En un mundo donde la magia de metal es una rareza codiciada, su secreto ha sido expuesto. Se ve obligada a un matrimonio político con el Emperador del Este, un hombre cuya reputación de mujeriego es tan vasta como su poder.
A ella no le interesa el romance tóxico que definió a la antigua dueña de este cuerpo. No busca el afecto de un hombre que confunde el deseo con el poder.
Ha firmado un contrato matrimonial, no un pacto de sumisión. Está decidida a sobrevivir en este mundo de fantasía con la misma precisión con la que construía motores: manteniendo su independencia, sus planos y sus reglas intactas. Que el Emperador lo sepa: puede tener su firma en el contrato, pero jamás tendrá su voluntad.
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Capitulo 10: Matrimonio
Tres días. Ese ha sido el plazo apremiante dictado por las manecillas invisibles del reloj de Goran. Setenta y dos horas en las que el Gran Mago, moviendo los hilos de la influencia eclesiástica, ha convocado un banquete de bodas exprés. La orden del templo ha sido clara: se requiere la presencia inmediata de todos los nobles radicados en la capital o en los feudos colindantes que pudiesen desplazarse en el día. No hay tiempo para cortejos de meses ni para diplomacia de salón; el Mago Supremo acecha en la periferia de la realidad y la unión de las almas gemelas debe consolidarse antes de que la ventana de oportunidad estratégica se cierre
Para justificar semejante anomalía protocolaria (el emperador del Este desposando repentinamente a una plebeya) Goran ha diseñado una narrativa oficial impecable. Ante los ojos de la corte y del pueblo, Xena no es una aparecida sin linaje, sino la única maga de metal que ha despertado en el imperio en las últimas décadas. Una bendición viviente nacida del polvo, cuyo magnetismo elemental ha cautivado al monarca del Imperio de la Tierra. Según el libreto del templo, cuando Draken fue a conocerla, el choque de sus afinidades elementales provocó un flechazo instantáneo. Amor a primera vista, un diseño divino que el imperio no puede ignorar. Esa es la mentira oficial que deben sostener ante el escrutinio público, una fachada romántica para ocultar un frío contrato de supervivencia.
Durante loss tres días de preparativos frenéticos, Xena recibió carta blanca y acceso ilimitado a las arcas imperiales con un único objetivo: conseguir un atuendo nupcial. Sabiendo que los talleres locales del Imperio del Este siguen anclados en patrones medievales rígidos y asfixiantes, Xena tomó una decisión puramente logística. Se dirigió a la boutique de alta costura que emperatriz del Imperio de Iter-Net (la primera alma moderna reencarnada) ha fundado como socia mayoritaria.
Al cruzar las puertas del establecimiento, Xena experimentó un alivio técnico. Allí, libres de la opresión de los corsés tradicionales que trituran las costillas y limitan la capacidad pulmonar de las mujeres de esta era, cuelgan diseños que incorporan la ergonomía, la caída y la ligereza del siglo XXI. Xena pasó de largo por innumerables percheros, descartando sedas excesivamente ornamentadas y encajes innecesarios, hasta que sus ojos se toparon con la pieza exacta. Un diseño que no solo respeta su fisionomía, sino que cumple con la semiótica visual de la alianza.
El gran salón del palacio imperial bulle con un murmullo de indignación contenida. Aristócratas observan el estrado real, abanicándose con nerviosismo mientras esperan la aparición de la misteriosa consorte. Draken se encuentra ya de pie junto al trono, vistiendo sus ropajes de gala en tonos tierra y oro, con la mandíbula rígida. Por dentro, el emperador sigue deseando descuartizar a Xena por la humillación del preservativo reactivo; por fuera, su rostro debe proyectar la devoción de un hombre perdidamente enamorado.
Las trompetas resonaron, anunciando la entrada de la novia. Las puertas dobles se abrieron y el murmullo de la corte se extinguió de golpe.
Xena avanzó por la alfombra con paso firme, desprovisto de la timidez que se espera de una plebeya. El vestido que ha seleccionado se amolda a sus curvas voluptuosas con una precisión geométrica perfecta. Es un elegante diseño de corte princesa, ajustado de manera impecable justo debajo de los senos, eliminando cualquier necesidad de ballenas o cordones asfixiantes. La tela base es de un profundo color marrón tierra que se funde en transiciones degradadas con destellos verde oscuro; una combinación que emula las entrañas minerales del Imperio del Este y el color exacto del cabello del emperador. Es un guiño visual perfecto para venderle a la corte la narrativa del "amor a primera vista".
El vestido cuenta con mangas largas que estilizan sus brazos y una falda que se abre con una amplitud moderada, elegante pero funcional, permitiéndole desplazarse sin el estorbo de las crinolinas medievales. Su cabello blanco, brillante como la plata refinada, esta recogido en un moño alto de exquisita factura, del cual escapan algunos mechones estratégicos que enmarcan la frialdad de sus facciones. Sus ojos azules, tan hermosos como analíticos, recorren el lugar con una mirada tan gélida que los nobles que intentan sostenerle la vista experimentan un escalofrío involuntario.
Draken se quedó sin aliento por un microsegundo. Su mente, que viene programada para el conflicto, sufrió un cortocircuito biológico al verla aproximarse. A pesar de que la mujer que camina hacia él es el ser más irritante, insolente y desprovisto de filtros que ha conocido en sus treinta y un años de vida, su instinto varonil no pudo ignorar la realidad: Xena es espectacularmente hermosa.
El escote de corazón, profundo pero diseñado con la decencia justa para no revelar más de lo necesario, acentua su busto de una forma que hizo que la imaginación del emperador volara en direcciones que él mismo se apresuró a censurar mentalmente.
"Concéntrate, Draken", se regañó a sí mismo internamente, sintiendo cómo el calor le sube al cuello. "Es una máquina de calcular con falda, la misma que te amenazó con dejarte viudo antes que cornuda". Obligándose a sonreír, le tendió la mano con una galantería ensayada, la cual ella aceptó con un sutil y casi imperceptible apretón de advertencia.
Tras la breve ceremonia bendecida por un Goran que luce visiblemente aliviado de no tener que hablar de anticonceptivos en público, dio inicio el banquete. La etiqueta exige que los recién casados bajen del estrado para interactuar con los invitados. Fue en ese momento cuando las víboras de la alta sociedad capitalina decidieron desplegar su veneno.
Un grupo de aristócratas de alto rango, encabezado por Lady Margoth (una condesa viuda que ha compartido el lecho de Draken en el pasado y que aspiraba al trono) interceptó a la pareja cerca de la mesa de bebidas. Draken se tensó de inmediato, anticipando el ataque social.
__Felicidades por esta... inesperada bendición, Su Majestad__. Dijo Margoth, haciendo una reverencia tan exagerada que roza la burla, antes de clavar sus ojos cargados de desdén en Xena.
__Debo admitir que en la corte estamos impactados. Pasar del templo o los talleres a portar los colores de la corona es un salto... impresionante. Una lástima que el linaje y el decoro no se puedan despertar con la misma facilidad que la magia de metal, ¿no le parece, su majestad?__.
Las mujeres que la acompañan soltaron risitas de complicidad Detrás de sus abanicos. Esperan ver a la plebeya tartamudear, sonrojarse o apelar a la protección del emperador. Sin embargo, no conocen los procesos mentales de una ingeniera.
Xena no se inmutó. Dio un sorbo a su copa de vino, analizó la posición física de las nobles y clavó sus ojos azules en Margoth con la misma frialdad con la que revisaría un informe de pérdidas financieras.
__Entiendo su frustración, Condesa__. Respondió Xena, su voz resonando con una claridad cristalina que acalló los murmullos circundantes.
__Desde una perspectiva puramente analítica, debe ser sumamente desalentador para usted y sus acompañantes haber invertido años de protocolo, vestuarios costosos y estrategias de alcoba solo para ser descartadas en setenta y dos horas__.
Margoth abrió la boca, ofendida, pero Xena continuó sin concederle el derecho de réplica.
__El hecho de que yo sea una maga de metal no es el único factor en esta unión. La realidad es que yo no tengo la culpa de que el Emperador no se haya fijado en ninguna de ustedes de manera permanente, a pesar de haberle abierto las piernas en repetidas ocasiones según los registros de su historial de promiscuidad. Como dueña de mi propia vida, entiendo que el valor de un componente se mide por su eficiencia a largo plazo. Yo aporto inteligencia, una afinidad mágica única y una mente capaz de reestructurar el transporte del imperio. Ustedes, por lo que veo, solo aportan volumen de tela y quejas por falta de atención. Ya lo demás... simplemente no importa__.
Un jadeo colectivo recorrió el sector del salón. Varias nobles se llevaron las manos al pecho, conmocionadas por la crudeza de las palabras de la nueva emperatriz. Jamás en la historia del imperio alguien ha arrojado la promiscuidad del monarca y la sumisión de las mujeres de una forma tan directa en un evento oficial.
Margoth se puso pálida y furiosa, temblando de humillación, buscando con la mirada el apoyo de Draken para que mande a la insolente de regreso al templo.
Draken, por su parte, siente que la tierra bajo sus pies se abre. Por un lado, quiere desaparecer del mapa ante la mención tan burda de su pasado íntimo; por el otro, tuvo que morderse el interior de la mejilla para no soltar una carcajada ante la humillación pública que Xena le ha propinado a la facción más molesta de la nobleza. La frialdad de la albina es un arma de destrucción masiva social.
__Mi emperatriz tiene una mente enfocada en los resultados, Condesa__. Intervino Draken, rodeando la cintura de Xena con un brazo y apretándola contra su costado para mantener las apariencias del "amor a primera vista", aunque por dentro sus propios deseos de discutir siguen latentes.
__Su honestidad es justo lo que el Imperio del Este necesita. Les sugiero que disfruten del banquete y eviten cuestionar los diseños del templo__.
Margoth y su séquito se retiraron a toda prisa, con el orgullo destrozado y el miedo reflejado en los ojos. Xena se limitó a remover el contenido de su copa, totalmente imperturbable ante el caos que acaba de causar.
A lo lejos, oculto tras una columna del gran salón, Goran observa la escena mientras se daba pequeños toques en la frente con un pañuelo de seda. El banquete apenas comenzó, el contrato esta firmado y la corte ya tiembla ante la lógica aplastante de la emperatriz de metal. El Gran Mago guardó el pañuelo y murmuró una plegaria silenciosa, sabiendo que la noche de bodas y el verdadero control de calidad biológico estan a solo unas horas de distancia.
me encanta
madres asi, en mi barrio hay una asi cuando sus nenas llegan a tener 14 a 15 las lleva a hombres puercos que pagan x ellas y aunque ya fue denunciada tantas veces ante las autoridades y se las wuitan despues de un tiempito vuelven toditas otra vez con ella, los vecinos ya no sabemos que hacer...xq la justicia no hace nada en lo absoluto es mas creo que alguno de ellos las aprovechan para sus deseos propios😢😭😭😭😭
si