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Entre La Vida Y El Silencio

Entre La Vida Y El Silencio

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Un joven sufre un accidente automovilístico después de una noche Que se borracha porque pierde la mujer que amaba y queda en coma durante dos años. En el hospital, una doctora se encarga de su cuidado diario y nunca pierde la esperanza de que despierte.
Con el tiempo, su dedicación crea un vínculo especial entre ambos, más allá de lo médico. Cuando el chico finalmente despierta, comienza una nueva etapa de recuperación donde poco a poco ambos descubren que lo que los une se convierte en amor.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: Un año después… 23 años

Un año después.

Hoy cumplo 23 años.

Y en Manzanares, Caldas, el día amaneció como siempre: frío suave, neblina bajando por las montañas y ese silencio de pueblo que para muchos es paz… pero para mí se volvió costumbre.

Me desperté temprano, sin alarma, sin emoción, sin nada especial. Solo abrí los ojos y ya.

Me quedé un rato mirando el techo.

—“23…” —murmuré— “y uno aquí, igual.”

Ni terminé la frase. Porque ni yo mismo sabía qué estaba diciendo.

Me levanté despacio, fui al baño y me lavé la cara con agua fría. Me miré en el espejo. Ya no era el mismo de hace un año. Los ojos más serios, la mirada más apagada, como si uno se cansara de esperar cosas que nunca llegan.

Salí del cuarto.

La mansión estaba en silencio.

Ese mismo silencio que ya se volvió parte de mi vida.

Bajé las escaleras despacio. Cada paso sonaba duro, como si la casa estuviera más vacía de lo normal.

En el comedor había un desayuno servido.

Bonito.

Ordenado.

Perfecto.

Pero sin nadie.

Me senté.

Miré el plato.

No tenía hambre.

Solo estaba ahí.

Mi papá… no estaba.

Ya ni me sorprendía.

Antes uno al menos esperaba que apareciera.

Ahora ni eso.

Agarré el celular.

Pantalla normal: mensajes de la universidad, notificaciones, cosas sin importancia, gente que ni me habla en el día a día.

Un par de “feliz cumpleaños”.

Y ya.

Deslicé la pantalla otra vez.

Nada que realmente me moviera algo por dentro.

Me recosté en la silla.

—“Qué nota…” —dije bajito— “23 años y esto es lo que hay.”

Pero ya no dolía como antes.

Ya era rutina.

Después de lo que pasó hace un año… uno cambia.

Uno deja de confiar igual.

Uno deja de esperar tanto.

Se escucha una voz desde la cocina.

—“Joven, feliz cumpleaños.”

Era una de las empleadas.

Asentí.

—“Gracias.”

Y nada más.

Antes eso me hacía ilusión.

Ahora solo lo escucho.

Terminé el desayuno sin ganas.

Me levanté y caminé por la casa.

La mansión seguía siendo enorme.

Demasiado grande para alguien que por dentro se siente solo.

Pasé por la sala, por los pasillos largos, por las escaleras. Todo limpio, todo perfecto… pero sin vida real.

Me detuve frente a la ventana.

Manzanares se veía tranquilo.

Carros pasando, gente normal, vida normal.

Y yo ahí…

como si no encajara en nada de eso.

El celular vibró.

Lo miré.

Isabela Cárdenas.

La mejor amiga.

La misma que hace un año me mostró la verdad que me rompió.

Abrí el chat.

Isabela: —“Feliz cumpleaños, Edwin 🤍”

Me quedé mirando el mensaje unos segundos.

Luego escribí.

Pero esta vez… quise hacerlo diferente.

No frío.

No corto.

Algo más humano.

Yo: —“Gracias, Isa. En serio… gracias por no desaparecer en todo este tiempo.”

Respiré hondo y seguí escribiendo.

—“Este año no ha sido fácil… pero tú has estado ahí. A veces uno no dice nada, pero sí lo valora.”

Me detuve un segundo.

Sentí algo raro en el pecho. No tristeza… más bien sinceridad.

Seguí:

—“No sé cómo explicarlo bien, pero gracias por no dejarme solo del todo. Hoy cumplo años, pero siento que el tiempo me ha cambiado mucho.”

Le di enviar.

Me quedé mirando la pantalla.

Pasaron unos segundos.

Isabela respondió:

Isabela: —“Tú tampoco me has dejado. Aunque estés callado, yo sé que sigues ahí.”

Me quedé en silencio.

Sonreí apenas.

Una sonrisa pequeña, de esas que casi no salen.

Escribí:

Yo: —“Hoy no me voy a hacer el duro. Solo… gracias por estar.”

Ella respondió rápido:

Isabela: —“Feliz cumpleaños de verdad, Edwin. Mereces estar mejor de lo que estás.”

Guardé el celular.

Me quedé sentado un rato en la cama.

Pensando.

Un año puede cambiar muchas cosas.

Antes era rabia.

Después fue tristeza.

Ahora… es algo más tranquilo, pero pesado.

Como aprender a vivir con un vacío.

Me levanté otra vez.

Fui al balcón.

El aire frío de Manzanares me pegó en la cara.

Respiré hondo.

Allá abajo la vida seguía normal.

Como si nada.

Como si uno no tuviera carga encima.

—“23 años…” —dije bajito— “y todavía uno aprendiendo a vivir solo.”

No lo dije con rabia.

Ni con tristeza.

Solo con realidad.

El celular vibró otra vez.

Era Isabela.

Isabela: —“Si quieres, te llamo más tarde y hablamos un rato.”

Miré el mensaje.

Pensé unos segundos.

Y respondí:

—“Sí… me gustaría.”

Guardé el celular.

Y me quedé mirando el horizonte.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

no era un cumpleaños perfecto…

pero tampoco era un día completamente vacío.

Era un día donde, al menos…

alguien todavía estaba ahí.

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Normaangelica Medina Ortiz
historia buena pero frases repetidas constantemente, sobretodo el "sinceramente" final un error,los protagonistas se enteraron que Marcela está embarazada cuando tiene 3 meses, después narran que 8 meses después ella empieza con dolores de parto y todavía falta uno ... entonces la bb nace de 11 meses??🤷ojo con ese "pequeño" detalle
Yulexi De Fernández: de esa parte
total 2 replies
Normaangelica Medina Ortiz
porque insistir en el SINCERAMENTE
Normaangelica Medina Ortiz
demasiados, ay no ! y sinceramente
Ana Cortes
que bueno que Edwin se esté dando una oportunidad con la doctora
Ana Cortes
como que las fechas o considen porque cuando se hizo novio de Valeria tenía 23 años y ellos duraron más de 6 meses juntos de novios hasta la muerte de Valeria y fue en el funeral que el salio y se fue a recorrer la ciudad a gran velocidad y fue que tuvo el accidente que lo dejó en coma y ahora que despierta la doctora le dice que lleva en coma más de 1año en ese estado
Yulexi De Fernández: la verdad que yo cuando la hice amiga ni no conseguí bien la fecha más o menos pero más o menos entre un año y dos años más o menos no me recuerdo bien
total 2 replies
Ana Cortes
debe de sentirse horrible perder al amor a tan temprana edad
Ana Cortes
pobre Edwin la vida no a sido nada de generoso con él
Ana Cortes
que pena por Valeria enfermarse y estar tan mal y pobre de Edwin ya que él está enamorado de ella
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