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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 8

Harold 

Lía era todo lo que un hombre podía desear y, sin embargo, inexplicablemente, otros la habían dejado ir. ¿Cómo era posible? Cada vez que la miraba, sentía que mi búsqueda había terminado. Ella era lo que siempre había querido, la mujer que había visualizado en mi futuro, aunque no lo supiera hasta que la conocí. Había algo en su forma de ser que despertaba en mí un instinto de protección, de posesión, como si no pudiera permitir que se deslizara entre mis dedos.

La observaba mientras trabajaba, concentrada, con ese aire profesional que le daba un toque aún más atractivo. Aunque la modelo, a quien reconocí de otros proyectos, intentaba captar mi atención y parecía querer obtener algo de mí, mi mirada no se despegaba de Lía. Sí, Lía era la mujer que todos debían desear, pero pocos serían capaces de tenerla. Y eso era lo que me llenaba de orgullo: saber que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para que ella se quedara a mi lado.

Pude ver la lucha interna en su rostro, los pensamientos que cruzaban su mente como si estuviera evaluando cada posible resultado de lo que yo le estaba proponiendo. Parecía un dilema enorme para ella, pero yo sabía que en el fondo no lo era. Conmigo, lo tendría todo. ¿Qué había que dudar? Lo que le ofrecía no era solo una vida cómoda, sino estabilidad, seguridad, algo que cualquier persona desearía.

—Harold... —su voz era suave, pero sus ojos decían mucho más de lo que sus palabras lograban expresar. Y en ese momento, supe su respuesta. Lo vi reflejado en su mirada, una mezcla de sorpresa, aceptación y quizás, solo quizás, una pizca de temor por la velocidad con la que todo se estaba desarrollando.

No dudé ni un segundo en avanzar.

—Mañana nos casamos por lo civil —anuncié con seguridad, mi voz firme, sin lugar a la duda—. Tendré todos los papeles listos a tiempo para que podamos ir a ver a mi familia este fin de semana.

Pude ver cómo la sorpresa cruzaba su rostro. No esperaba que moviera las cosas tan rápido, pero esa era mi forma de ser. Siempre había sido directo, siempre había controlado cada aspecto de mi vida para asegurarme de que las cosas salieran exactamente como yo quería.

—¿Por qué eres tan controlador? —me preguntó, con esa mirada inquisitiva que me había cautivado desde el principio.

—¿Y por qué tú eres tan controladora? —le respondí al instante, sin perder el ritmo, devolviéndole la pregunta. Sus ojos se entrecerraron, y después rodó los ojos con exasperación, pero detrás de su gesto podía notar que no estaba realmente molesta. Era más un juego entre nosotros, una batalla de voluntades—. Siempre he preferido tener todo bajo control —añadí con una media sonrisa—. Es más fácil de manejar así. Las sorpresas no son bienvenidas en mi vida.

Lía suspiró, y por un breve segundo su expresión cambió. Había algo en sus ojos que no había visto antes, una preocupación que se colaba en la conversación.

—¿Sabes que un hijo es completamente diferente, verdad? —sus palabras eran suaves, pero cargadas de significado. Sabía que estaba pensando en todo lo que venía con un hijo, lo impredecible que sería, y lo difícil que podría ser para alguien como yo, acostumbrado a tener el control absoluto.

Antes de que pudiera responder, una exclamación nos interrumpió.

—Ah... —una voz sorprendida nos hizo girar a ambos hacia la puerta. La modelo, Karol, estaba ahí, de pie, pálida como si hubiera visto un fantasma.

Era obvio que había estado escuchando nuestra conversación, curiosa, probablemente esperando obtener algún tipo de información que pudiera usar a su favor. Pero en su rostro solo había confusión y rabia.

Lía, rápidamente, se llevó la mano al rostro, en un gesto que mezclaba frustración y cansancio.

—Karol, ¿qué necesitas? —le preguntó Lía, su tono neutral, aunque sabía que por dentro estaba molesta por la interrupción.

—¿Ustedes van a tener un hijo? —la voz de Karol temblaba de rabia y asombro. Sus ojos se clavaron en Lía, y podía ver el veneno que destilaban sus palabras—. Me dijiste que apenas lo conocías hoy... No pensé que fueras así. Se nota que eres extranjera, fácil.

Mis manos se apretaron en puños, listo para intervenir, pero Lía me detuvo con una sonrisa burlona que apenas logró disimular la herida que las palabras de Karol le habían causado. Aunque sonreía, sus ojos reflejaban una mezcla de tristeza y resignación. Sin embargo, no perdió la compostura. Levantó la mano en un gesto despreocupado, como restándole importancia al comentario venenoso de la modelo.

—Sí, claro, lo que digas —respondió Lía con un tono de indiferencia que, aunque falso, fue lo suficientemente convincente para silenciar a Karol.

Luego, me dirigió una sonrisa, esta vez sincera, y su mirada se suavizó al encontrar la mía.

—¿Podré trabajar el fin de semana? —me preguntó—. Con tal de que tenga un poco de señal o, si no hay nada, para descargar todo con tiempo.

Su capacidad para cambiar de tema y concentrarse en lo importante me sorprendía cada vez más. Era fuerte, mucho más fuerte de lo que dejaba ver.

—Claro —respondí rápidamente, admirando su fortaleza—. Yo me encargo de todo eso. Tú solo tienes que ponerte cómoda.

Lía me sonrió, esta vez con más calidez, y pasó de largo frente a Karol, ignorándola completamente, como si su comentario malicioso no la hubiera afectado en lo más mínimo.

Mientras la veía alejarse, no pude evitar sentir una mezcla de orgullo y admiración por la mujer que había decidido tener a mi lado. Sabía que la vida con ella sería todo menos aburrida. 

La seguí con una sonrisa en el rostro mientras caminábamos hacia la oficina, la cual estaba cerca. No habíamos planeado detenernos a comer, pero ambos estábamos hambrientos, así que parecía la mejor opción. El ambiente entre nosotros era relajado, casi como si estuviéramos acostumbrados a compartir estos momentos, aunque todo se estaba dando tan rápido.

Nos instalamos en la pequeña cocina de mi oficina, y mientras comíamos, Lía parecía completamente en su elemento, disfrutando del sencillo sandwich que habíamos preparado. La veía masticar con una expresión de pura felicidad, como si en ese momento el resto del mundo no importara. No pude evitar sonreír al verla así. Era algo tan simple, pero había algo en su manera de disfrutar los pequeños placeres de la vida que me fascinaba.

—Mencionaste algo sobre un evento —dije, rompiendo el silencio tranquilo—, ¿cuándo es?

Lía levantó la vista, aún con un pedazo de sandwich en la mano, y me miró mientras lo masticaba lentamente.

—El viernes —respondió tras tragar—. Es un evento de empresarios, tengo que tomar fotos para varias marcas y mostrar todo lo corporativo. Ya sabes, lo típico de estos eventos.

Le dio otro gran bocado al sandwich, y en su rostro se podía ver lo mucho que estaba disfrutando de la comida. Me hacía gracia verla así, tan cómoda, como si en ese momento el trabajo fuera lo último en lo que pensaba.

—¿En la noche o durante el día? —pregunté, curioso por saber cómo se organizaría todo el fin de semana.

—De noche —dijo mientras tomaba un sorbo de gaseosa—. Creo que tendré que extender el alquiler del carro unos días más. —Suspiró, como si fuera una carga extra que no le hacía mucha gracia.

—¿No tienes carro propio? —pregunté, sorprendido, ya que siempre la había visto como alguien bastante independiente y autosuficiente.

—Es demasiado costoso —respondió, encogiéndose de hombros—. Apenas puedo costear el alquiler del estudio. El carro es un lujo en este momento, no una necesidad.

Sus palabras me hicieron reflexionar. Claramente, no estaba en una situación fácil, pero eso solo reforzó mi decisión. La vida con ella no sería fácil, pero tampoco lo sería verla luchar sola. Yo podía y quería asegurarme de que no tuviera que preocuparse por cosas como un auto o el alquiler de su estudio. Era algo que tomaría en cuenta para el futuro, algo que podría solucionar pronto.

—No te preocupes por eso —le dije, mientras ella me miraba con curiosidad—. Mañana estaremos casados, y después de eso, podrás olvidarte de esas preocupaciones.

Lía me miró con una mezcla de sorpresa y un poco de incredulidad, como si aún no terminara de asimilar lo rápido que todo estaba ocurriendo.

—¿Cómo haremos para vivir juntos? —preguntó, volviendo a la realidad—. Digo, no sería raro que un matrimonio viviera separado.

La idea de vivir con ella era algo que me entusiasmaba más de lo que estaba dispuesto a admitir en voz alta. Era obvio que ella no estaba completamente segura de lo que implicaba este acuerdo entre nosotros, pero yo lo tenía claro. Quería asegurarme de que estuviera cómoda, de que se sintiera bien con todo.

—No tienes que preocuparte, por eso —le dije, con una sonrisa que esperaba fuera tranquilizadora—. Las primeras semanas las pasaremos en mi apartamento. Luego, cuando las cosas se calmen, buscaremos una casa juntos.

Lía me miró, visiblemente sorprendida por la facilidad con la que hablaba de una casa juntos, como si fuera lo más natural del mundo. Sin embargo, la sorpresa pronto desapareció de su rostro al mirar nuevamente su comida. Parecía que su estómago tenía prioridad sobre cualquier sorpresa o preocupación en ese momento, y volvió a concentrarse en comer, como si ese fuera su escape temporal de la realidad que la rodeaba.

Yo la observaba en silencio mientras comía, perdido en mis pensamientos. Sabía que todo esto estaba avanzando rápido, quizás más rápido de lo que ella había imaginado. Pero había algo en mí que me decía que estaba tomando la decisión correcta, no solo por mí, sino también por ella. Incluso si las cosas no salían bien en el futuro, si por alguna razón termináramos separados, yo me aseguraría de que ella quedara bien, de que no le faltara nada. Todo lo que compráramos juntos sería suyo. Quería que, pase lo que pase, Lía estuviera establecida, cómoda y, sobre todo, feliz.

No podía imaginar otra cosa.

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mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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