Después de morir, Isabel tomó el lugar de Helena y no solo cumplirá su deseo de venganza, sino que también logrará aquello que tanto desea su corazón.
En esta segunda oportunidad de vida, no solo hará que esos infelices tengan un final horrible, sino que también será feliz y tendrá un amante
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Llegó la amante
Con todo claro, Helena despide al doctor y se queda sola en su habitación.
Nora quien había salido hace poco, en esos momentos llegó con una bandeja de postre y té.
Aquella mujer era una doncella eficiente. Muy capaz y casi no hacía sonido alguno al moverse.
Las dos compartieron lo traído por Nora y hablaban de que hacer a continuación.
Cuando la tarde llegó, el esposo de Helena llegó a la mansión y traía algunas cosas en las manos para ella.
Él fue a su habitación y la encontró durmiendo y no dudó en despertarla.
—Hoy he salido a trabajar y pasé por una tienda y vi este vestido, espero que te guste— dice el sujeto mientras le ofrece lo que tenía en la mano y Helena con una sonrisa hipócrita toma lo que se le estaba ofreciendo.
Al mirarlo, se da cuenta de que aquello no es siquiera de su talla, pero no dirá nada, para que aquel imbécil no sospeche algo.
Ella solo le agradece y con todo el asco del mundo por su hipocresía le da un beso en la mejilla.
Luego decide hablar del tema importante, su salida de allí.
—En una semana quiero irme al palacio, pero quiero que busques una dama de compañía para que te atienda como si fuera yo, me sentiría muy triste si te dejara aquí a tu suerte— dice ella y el sujeto en esos momentos tuvo una idea. Muy mala, pero tuvo una.
Él no dudó en expresar sus pensamientos.
—En una reunión de negocios conocí a una maga que también es sirvienta, y creo que sería bueno darle una oportunidad a ella, es alguien humilde y está bien preparada, su nombre es Kenia— dice él con una sonrisa tonta.
Helena no pudo evitar sonreír también y decide dejarlo hacer lo que quiere.
Total, todo va por el camino que ella quiere.
—Si es como dices, trae a la mansión a esa joven mañana mismo, para irle enseñando todo lo que te gusta, y de ese modo me quedo menos preocupada— dice ella y el hombre muy feliz le da un abrazo y un beso en la mejilla.
Acto seguido, se fue de allí casi corriendo y salió otra vez de la mansión, él no lo resiste un momento más, sino que fue a buscar a esa mujer en ese mismo instante.
Tal parece que quiere estar en la desgracia cuanto antes.
Nora llegó a la habitación y lucía divertida.
—El joven duque salió de la mansión muy apurado, como si necesitara ir al baño— dice Nora con diversión y Helena se ríe también.
—Más que eso, fue en busca de su amante, creo que está desesperado por caer en la vergüenza— dice ella y le pasa aquellas cosas que aquel infeliz le había dado, y le ordena que lo queme sin que nadie la vea.
Nora no lo puede creer, y por eso decide hablar al respecto.
—Ese maldito infeliz, además ¿Cómo sabe que tiene un amante?— pregunta Nora y ella le responde con la honestidad de una hermana.
—Ese panorama ya lo he vivido dos veces, es solo que en esta ocasión, nadie me hará daño, tú haz lo que te dije, y también haz que nadie toque mis comidas, y que mi gente esté atenta, que mantengan bajo vigilancia a esa mujer y al infiel— ordena ella y Nora se compromete a hacer lo que dice con mucha seriedad.
Nora no dijo nada, sino que se fue de allí a cumplir con lo que se le había encomendado, que era quemar los regalos que el infiel había traído hoy.
Helena por su parte decide salir de su habitación para ir al comedor, allí estaban ya la duquesa y el viejo duque esperando, ya era la hora de la cena.
Ambos al verla pusieron cara de disgusto, pero no dijeron nada y a Helena no le importó nada tampoco, sino que se limitó a sentarse en su lugar.
Los sirvientes en esos momentos llegaron a servir todo y después de eso salieron de allí y dejaron a la familia comer en paz.
Todo el mundo en el comedor se limitaba a comer lo que se le había servido y nadie dijo nada.
Al finalizar la cena cada quien se fue a su habitación a dormir, pero casi a la medianoche llegó Mateo a la mansión con Kenia y movilizó la mansión ducal por completo.
Dicho hombre ordenó que se le diera la mejor habitación a Kenia, quien sería su invitada.
Le pidió también a los sirvientes que la trataran con el máximo respeto posible.
La mayoría de esos sirvientes eran gente de confianza de Helena y estaban disgustados por la situación.
Ellos ya conocen esa escena y no tienen que adivinar para saber que aquella mujer era una amante de Mateo Lombardi.
Vaya descaro el suyo.
Mira que traer una amante a la mansión en medio de la noche no era para nada favorable.
Aunque Helena le haya pedido a Mateo traer a esa mujer para que le sirva, no significa que ella tenga que ser atendida con todo el protocolo posible, y tener tratos especiales como si ella fuera un miembro de la mansión.
Helena desde su habitación se estaba riendo con diversión, y promete darle a todos en la mansión el mejor espectáculo posible antes de irse.
Se irá al palacio en una semana, pero pondrá patas arriba este lugar, y hará un espectáculo muy entretenido y elegante.
Ante la posibilidad de arruinar a aquellos idiotas, ella se acostó en su cómoda cama y se durmió enseguida.
Cuando el día inició, Nora fue a la habitación a atender a su amiga y le contó el chisme del momento.
Ambas se estaban riendo de la situación y prometieron poner de su parte para dar un buen espectáculo antes de irse.
Por lo que nada más cambiarse, ambas salieron de allí y se fueron a desayunar al comedor, en donde estaba ya instalada la tal Kenia y hablaba con la bruja de la duquesa, ambas hablaban con una confianza imposible de ignorar.
Cuando las dos vieron llegar a Helena con su vientre abultado y la elegancia de una dama noble, dejaron de hablar y ambas hicieron una ligera mueca de disgusto casi impresentable, pero que Helena vio perfectamente.
Como no conocía a la recién llegada, Helena comenzó con su parte del plan.
—¿Me imagino que la joven aquí es familia de mis suegros o amiga de la familia de mi esposo?— pregunta ella nada más sentarse.
Ella al entrar solo dijo «buen día» como cortesía y nada más.
Ante la pregunta de Helena nadie allí supo qué responder y eso le hizo sonreír con malicia para si misma.
Sin lugar a dudas, esto se va a poner muy interesante.
****Nota
Mis amores, aquí les dejo el capítulo de hoy, espero recibir su apoyo
vaya no acepta nada pero si se la dan tampoco la va a rechazar 🤣🤣
o me equivoco que alguien me explique bien