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El Omega Que La Muerte Juró Proteger

El Omega Que La Muerte Juró Proteger

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance / BL
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 La cacería comienza

El silencio volvió a llenar la enfermería después de la desaparición del atacante.

La ventana rota dejaba entrar el viento nocturno. Las cortinas blancas se movían suavemente y el aroma de los girasoles del jardín volvía a llenar la habitación.

Aren Solaris observaba la oscuridad afuera.

Darian Valerius permanecía a su lado, con los brazos cruzados y la mirada fija en el jardín.

Ambos sabían lo mismo.

Aquello no había terminado.

Finalmente Darian habló.

—Ese hombre no vino solo.

Aren respondió con calma.

—Lo supuse.

Darian se apartó de la ventana y caminó lentamente por la habitación.

—Tampoco era un asesino común.

Aren levantó ligeramente una ceja.

—¿Por qué lo dices?

—Su entrenamiento.

Darian apoyó una mano sobre la mesa donde estaban los frascos de medicina.

—Sus movimientos eran demasiado precisos.

Aren tomó uno de los frascos y comenzó a cerrar la tapa.

—Entonces pertenece a la misma organización.

—Probablemente.

El silencio volvió a instalarse en la habitación.

Aren pensaba.

No en el ataque.

Sino en las palabras que había escuchado.

El sanador con aroma a girasoles finalmente apareció.

Aquello lo inquietaba.

Porque implicaba algo importante.

Alguien lo estaba buscando desde antes.

Mucho antes de que él mismo supiera que debía ser encontrado.

Darian observó su expresión.

—Estás pensando demasiado.

Aren levantó la mirada.

—Eso es lo que hacen las personas racionales.

Darian soltó una pequeña risa.

—La mayoría de las personas en tu situación estaría entrando en pánico.

—Eso no cambiaría nada.

—No.

Darian lo observó con atención.

—Pero sería más normal.

Aren dejó el frasco sobre la mesa.

—Nunca he sido particularmente normal.

Darian sonrió ligeramente.

—Eso ya lo noté.

El silencio duró unos segundos más.

Entonces Darian volvió a la ventana.

Sus ojos recorrieron el jardín oscuro.

La noche parecía tranquila.

Demasiado tranquila.

—Vendrán otra vez.

Aren no discutió.

—Sí.

—Y la próxima vez no vendrán solo a observar.

Aren se apoyó contra la mesa.

—Entonces debemos estar preparados.

Darian se giró hacia él.

—¿Nosotros?

Aren lo miró con calma.

—Eres tú quien decidió protegerme.

Darian levantó una ceja.

—Eso fue antes de saber que una organización secreta está cazándote.

—Aun así sigues aquí.

Darian sonrió.

—Porque ahora tengo curiosidad.

Aren inclinó ligeramente la cabeza.

—Eso suena peligroso.

—Para ellos, probablemente.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Entonces Darian habló otra vez.

—Hay algo más.

Aren levantó la mirada.

—¿Qué?

—Los Custodios.

Aren frunció ligeramente el ceño.

—Dijiste que eran guardianes.

—Sí.

—¿De qué exactamente?

Darian respondió lentamente.

—De anomalías.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Aren lo observó.

—¿Estás diciendo que creen que yo soy una anomalía?

Darian se encogió de hombros.

—Tal vez.

Aren reflexionó unos segundos.

—Eso sería una explicación lógica.

Darian lo miró.

—No parece molestarte.

Aren respondió con tranquilidad.

—Es difícil molestarse por algo que no recuerdas.

Darian permaneció en silencio.

Si Aren realmente había perdido parte de su memoria…

Entonces era posible que ni siquiera supiera por qué lo estaban buscando.

Pero algo más seguía inquietándolo.

—Tu aroma.

Aren suspiró ligeramente.

—Otra vez eso.

Darian ignoró el tono.

—Calma mis instintos.

—Ya lo mencionaste.

—Eso no es normal.

Aren lo miró fijamente.

—Tampoco lo es que alguien envíe asesinos a un palacio imperial.

Darian sonrió.

—Tienes razón.

Pero en ese momento…

Un leve crujido resonó en el techo.

Ambos levantaron la mirada.

Otro sonido.

Como pasos.

Darian habló en voz baja.

—No están en el jardín.

Aren respondió con la misma calma.

—Están dentro.

El silencio se volvió pesado.

Entonces…

El vidrio de la ventana estalló.

Tres figuras vestidas de negro saltaron dentro de la habitación.

Darian reaccionó al instante.

Empujó a Aren detrás de él.

Las espadas de los atacantes brillaron bajo la luz de las lámparas.

Uno de ellos habló.

—Objetivo localizado.

Aren suspiró suavemente.

—Esto empieza a ser repetitivo.

Darian sonrió ligeramente.

—Esta vez no escaparán.

El primer atacante se lanzó hacia adelante.

El sonido del acero chocando llenó la habitación.

Darian se movía con rapidez brutal.

En pocos segundos desarmó al primero.

El segundo intentó rodearlo.

Pero Aren actuó antes.

Tomó un pequeño frasco de la mesa y lo lanzó contra el suelo.

Una nube de polvo medicinal llenó el aire.

Los atacantes tosieron.

Darian aprovechó el momento.

En dos movimientos rápidos derribó al segundo.

El tercero retrocedió.

Observó la escena.

Luego sonrió.

—Confirmado.

Darian frunció el ceño.

—¿Qué?

El hombre miró a Aren.

—Eres exactamente como dijeron.

Y en un instante…

Saltó por la ventana.

Los otros dos lo siguieron.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Darian respiró profundamente.

—Esto se está volviendo irritante.

Aren caminó hacia la ventana.

Observó la oscuridad.

—Vendrán otra vez.

Darian lo miró.

—Sí.

El alfa se acercó.

Sus ojos se fijaron en el omega.

—Y cuando lo hagan…

Hizo una pausa.

—Estaré listo.

Aren sostuvo su mirada.

—Lo sé.

Pero muy lejos del palacio…

En una sala iluminada por velas…

Un hombre observaba un mapa.

Sus dedos se detuvieron sobre un nombre.

Aren Solaris.

—Interesante —susurró.

Un soldado a su lado preguntó:

—¿Enviamos más equipos?

El hombre sonrió lentamente.

—No.

Sus ojos brillaron.

—Ahora iremos nosotros.

El soldado dudó.

—¿Y el alfa?

El hombre soltó una pequeña risa.

—Darian Valerius…

Hizo una pausa.

—Será un obstáculo interesante.

Luego añadió con calma:

—La cacería…

apenas comienza.

...****************...

Gracias por leer el capítulo 8 🌻

Ahora sabemos que alguien está cazando a Aren…

pero todavía no sabemos por qué.

¿Qué creen ustedes?

¿Aren realmente tiene un pasado que no recuerda?

¿O Darian está a punto de descubrir algo mucho más peligroso?

Me encantaría leer sus teorías 👀

1
Annyely
“¡Gracias por leer! Me alegra que te esté gustando. ¿Hay algún personaje que te llame más la atención?”
Annyely
Gracias por leer ✨
Si te gustó el capítulo puedes dejar un comentario o un me gusta, eso ayuda mucho a que la historia llegue a más lectores.
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