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La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

La Mano En La Sombra. Pimienta Rosa Y Poder

Status: En proceso
Genre:Mafia / Omegaverse / Reencarnación
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Alessio De Luca compró un esposo omega para que fuera un adorno en su vida de capo, pero esa noche Renato Vieri murió de miedo. En su cuerpo despertó Dante, un alfa estratega que perdió su vida en otro mundo.

Ahora, fingiendo sumisión, Renato usará a Alessio para escalar hasta la cima del hampa. Su plan: ser la mano en la sombra que guíe cada movimiento de su alfa. Pero su verdadera naturaleza empieza a filtrarse en su aroma, lo que debería oler solo a algodón y flor de cerezo comienza a liberar pimienta rosa, un picante que Alessio no puede ignorar.

Entre la atracción de sus feromonas y la admiración por esa mente criminal, el alfa se verá obligado a replantearse todo lo que creía sobre los omegas, el poder y la lealtad. Juntos formarán una alianza letal. Pero cuando la máscara caiga y Alessio descubra que su esposo no es quien dice ser, ¿serán dueños de la ciudad o enemigos mortales?

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La biblioteca

La biblioteca se convirtió en su refugio.

No porque le gustaran los libros —aunque algunos sí, y eso lo sorprendió—, sino porque era el único lugar de la mansión donde nadie lo miraba. Los guardias no entraban, los sirvientes solo venían a quitar el polvo, Alessio jamás había puesto un pie allí, a juzgar por las telarañas en los marcos de las puertas.

Renato se instaló en el sillón de cuero junto a la ventana. La luz de la tarde entraba en ángulo, calentando el respaldo, el olor a papel viejo y cuero lo envolvía, y por un momento, su propio aroma —algodón y flor de cerezo— le pareció una intrusión. Demasiado suave, demasiado vivo. Pasó las primeras horas hojeando novelas, reconociendo la sensación de las páginas entre los dedos, pero pronto su mirada se desvió hacia la otra pared.

Documentos. Legajos. Cartas. Algunos tan viejos que el papel crujía al tocarlos.

Se levantó, recorrió los estantes, los dedos se detuvieron en una carpeta de cuero reseco. La abrió.

Informes de movimientos del puerto de hace diez años, rutas de contrabando marcadas en mapas con tinta desvaída, nombres de clanes que ya no existían, absorbidos por otros. Cantidades que hacían arder los ojos: millones en mercancía, en sobornos, en protección.

Renato pasó páginas, su mente registraba cada cifra, cada relación, cada territorio disputado. El imperio De Luca se había construido sobre esas rutas, sobre esos acuerdos, pero los métodos eran antiguos, ineficientes.

Inhaló, el olor a papel viejo seguía allí, pero debajo, apenas perceptible, algo picante, algo que no pertenecía a la biblioteca. Frunció el ceño. El olor desapareció tan rápido como había llegado.

Volvió a los documentos.

Dejó la carpeta vieja y tomó una más nueva. Cartulina sin polvo, reciente.

Periódicos de las últimas semanas, recortes sueltos, en medio, uno pequeño, casi escondido.

"La dote De Luca-Vieri: un enlace que consolida alianzas."

Leyó el artículo. Hablaba de la "generosa dote" que Alessio De Luca había entregado a la familia Vieri como muestra de "compromiso y respeto". Mencionaba la belleza del omega, su linaje, su educación. No mencionaba la palabra "compra", no mencionaba que él había sido un objeto en esa transacción.

Renato dejó el recorte sobre la mesa, el periódico era de tirada nacional, lo leía gente normal. Gente que tomaba café por las mañanas y llevaba a sus hijos al colegio, gente que veía una dote y no una venta.

Así que así funcionaba, la mafia no compraba omegas, pagaba dotes. El dinero era el mismo, el nombre, distinto.

Siguió hojeando. Encontró notas sobre bodas entre familias, siempre con cifras. Omegas que se entregaban como moneda de cambio, linajes que se fortalecían o se rompían según el precio pagado.

Se detuvo en una nota, una boda entre los De Luca y los Rinaldi, quince años atrás, una omega de diecisiete años entregada a un alfa de cincuenta. La cifra: dos millones.

Se quedó mirando el papel, algo en esas líneas le removió un fondo que no era de este mundo.

Cerró los ojos.

En su mundo, las bodas también eran alianzas, pero los omegas que entregaban no eran adornos, eran armas. Entrenados desde niños en el manejo del fusil, en el veneno, en el arte de sonreír mientras clavaban el cuchillo. Los francotiradores de Ferraro eran casi todos omegas, manos firmes, pulso calmado, paciencia infinita. Él los había visto en acción, pero desde lejos, operaban en sus propios círculos, con sus propias reglas. En una lucha cuerpo a cuerpo contra un alfa tenían las de perder, con un arma en la mano, todos eran iguales.

Abrió los ojos.

La nota seguía allí. Dos millones por una vida que no valdría nada en cuanto dejara de ser joven y fértil.

En su mundo, los omegas mataban, en este, los omegas morían.

Dejó la nota a un lado y continuó revisando los documentos. Encontró más papeles dispersos entre los periódicos: cuentas, transferencias, nombres de testaferros, cantidades que se movían cada mes sin que nadie pareciera llevar un control centralizado.

Demasiado papel, pensó, demasiado rastro.

Y entonces, sin buscarlo, recordó.

El sistema de Ferraro era distinto. Nada por escrito, todo en la cabeza de tres personas. Los omegas que manejaban la contabilidad lo hacían con códigos que solo ellos entendían, memorizados, sin un solo soporte físico. Si caían, el silencio estaba garantizado, habían sido entrenados para eso. Para resistir, para callar.

Él mismo había interrogado a uno, una vez, un omega de ojos verdes que no dijo una palabra en seis horas. Al final, Ferraro ordenó soltarlo.

—No va a hablar —dijo—. Los omegas de los Rossi no hablan.

Dante asintió. Los Rossi eran una familia de omegas letales, entrenados desde la cuna para resistir cualquier interrogatorio. No era la primera vez que se enfrentaba a uno, ni la última.

Ahora, mientras sus dedos rozaban los papeles de los De Luca, el recuerdo de aquel omega de ojos verdes le devolvió una sensación extraña. En su mundo, los Rossi eran temidos, respetados, nadie los compraba. Ellos elegían a quién servir.

En este mundo, los Vieri —su nueva familia— vendían a sus hijos para pagar deudas.

Sacudió la cabeza y volvió a los papeles.

Todo esto se puede optimizar, pensó, pero necesito información reciente: Movimientos actuales, alianzas vigentes, debilidades presentes.

Dejó los documentos y se recostó en el sillón.

Eso vendrá después. Primero, entender el terreno. Luego, las piezas en movimiento.

El sol se puso, la biblioteca se oscureció alguien entró con pasos leves.

—¿Señor?

Matteo, el sirviente de los ojos claros.

—Es tarde, el señor De Luca ordenó que cenara.

Renato cerró la carpeta, la devolvió al estante.

—Vamos.

En el comedor, un solo cubierto. El suyo. Comió en silencio, Matteo permanecía al fondo, de pie, con la bandeja apretada contra el pecho.

—Matteo —dijo Renato, sin levantar la vista del plato.

—¿Señor?

—¿Has visto venir a muchos omegas?

Silencio. Matteo apretó más la bandeja.

—Algunos, señor.

—¿Y qué pasó con ellos?

Matteo no respondió.

Renato no insistió, pero mientras terminaba de comer, su mente viajó sin permiso a otro comedor, en otro mundo. Los omegas de Ferraro cenaban con los alfas, no en mesas separadas, no en silencio. Discutían estrategias, informaban de misiones, se reían. Eran respetados. Temidos.

Él no se sentaba con ellos, su sitio estaba junto a Ferraro, pero los observaba y sabía lo que valían.

Miró a Matteo, de pie contra la pared, con la bandeja apretada como un escudo. Miró sus propias manos, pequeñas y pálidas, apoyadas sobre el mantel blanco.

Aquí los omegas no eran armas, eran muebles.

Pero un mueble también podía tener bordes afilados.

Terminó de comer, caminó de vuelta a su habitación, cerró la puerta. Se sentó en el borde de la cama.

La noche era larga y la biblioteca aún guardaba muchos secretos.

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Amantedelpan
Espero con ansias cuando Renato y Ale se besen apasionados sin soltarse, y Renato se de cuenta de su atracción sin remedio por Renato 😁
Gracias por el cap🫶🫂
☆Nanu☆
me encanta esta tensión!!!😏 Ya quiero que Ren lo deje sin aliento, que Ale sienta lo que quiere provocar!!! un pequeñín cambio de roles 🤪🤓
Nerezka Martinez
claro que si , interesante muy interesante 👌😉😉
Maru19 Sevilla
Se están acercando 🤭
Marlucha💋
El café que yo tomo tiene Cardamomo!, sabroso!💜
Nidia Mojica
Renato Y Alessio ahí van. Con Marco y Rocco creo es mas complicado.
☆Nanu☆
los secundarios duros se ablandan!!! 😅😏
Ale cada día me gusta más, está aprendiendo a coexistir con todo lo que es y significa Ren. Todavía falta pero va por buen camino🤓🤓🤓
ILikeYourFather
👀
Nidia Mojica
Renato sabe lo que hace y Alessio poco a poco empieza a ceder.
Amantedelpan
Ya cayooooo😝
☆Nanu☆
que se traen Rocco y Marco???🤓
ILikeYourFather: sabia q no solo yo lo habia pensado
total 3 replies
Maru19 Sevilla
Quiera o no va ha reconocer la valía de Renato
🔪Rachell Foster 💕🇲🇽
Tension~
Nidia Mojica
Leo el capituoo casi sin respirar cuando esos dos se enfrentan 😱 pero me encanta.
Nidia Mojica
Masoquistas ambos 🤔.
Hanabi Montano: Dígamos que los atrae el desafío 🤭🤭 Les gusta lo que no pueden controlar fácilmente
total 1 replies
Marlucha💋
Eso si debió contarte admitirlo y decirlo Alessio!, pero es un gran paso sigue por ahí mijo☺️
Hanabi Montano: Poco a poco va reconociendo el valor de Renato, todavía le cuesta, pero ya es algo
total 1 replies
Marlucha💋
Uyyÿ! Renato eso si que fue un certero golpe al orgullo de Alessio🤭🤭
Marlucha💋
Ha!, aunque te duela Alessio? necesitas el consejo o estrategias de Renato
Marlucha💋
Pensarlo? si chiruli!, vas a consultarlo con Renato 🤭🤭
Rockxxo
me encantaaaaa🤭🤭🤭🤭
Hanabi Montano: Me alegra que estés disfrutando la historia 🥰🥰
total 1 replies
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