Jessica trabaja como secretaria en una empresa de comida enlatada. Su vida es rutinaria, predecible… segura.
Aquella mañana, como cualquier otra, estaba en el comedor desayunando junto a sus compañeros, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
Entonces, un escándalo estalló en la recepción.
Gritos. Golpes. Algo no estaba bien.
Movida por la curiosidad, Jessica se acercó con los demás, sin imaginar que ese sería el último momento de normalidad en sus vidas.
Porque lo que vieron… no era humano.
Ese día, el mundo cambió.
Y nadie estaba preparado para sobrevivir.
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 17
Caminé por el pasillo y vi a Enrique y a Omar hablando en un rincón. Sus voces eran bajas, tensas… como si estuvieran discutiendo algo importante. Por un instante dudé, pero aun así di un paso hacia ellos.
Quería acercarme.
Quería saber.
Pero en cuanto me vieron—
se callaron.
Y casi al mismo tiempo…
se marcharon.
Me detuve en seco.
Sentí algo extraño en el pecho.
¿Me están evitando…?
Fruncí ligeramente el ceño, pero negué con la cabeza casi de inmediato.
No… debe ser algo importante…
Suspiré, intentando restarle peso a esa sensación incómoda, y seguí caminando hasta detenerme frente a una de las ventanas.
La ciudad se extendía frente a mí.
Vacía.
Silenciosa.
Rota.
Las calles estaban cubiertas de restos, de autos abandonados, de figuras que se movían sin rumbo… como si el mundo entero hubiera perdido el sentido.
Tragué saliva.
Se ve… tan…
No terminé el pensamiento.
No quería hacerlo.
Entonces sentí un pequeño jalón en mi pantalón.
Bajé la mirada.
—Luna…
Ahí estaba, mirándome con esos ojitos cafés brillantes, como si nada de lo que estaba pasando afuera existiera realmente.
No pude evitar sonreír un poco.
Qué niña tan linda…
Levantó sus bracitos hacia mí.
—Mami…
Mi corazón dio un pequeño vuelco.
Esa palabra…
por un segundo me dejó sin respuesta.
Pero luego sonreí con suavidad y la cargué.
—Yo no soy tu mami —le dije con ternura—, pero puedo ser tu hermana mayor.
Ella no pareció entender del todo.
O tal vez no le importó.
Solo se acurrucó contra mí.
Y por un instante…
todo se sintió en calma.
Si algún día tuviera una hija…
Negué levemente con la cabeza.
No era momento para pensar en eso.
Entonces—
Luna se tensó en mis brazos.
Levantó su pequeño dedo, señalando hacia la ventana.
—Mami… ¿qué es eso?
Giré.
Y lo vi.
Un hombre en una motoneta avanzaba por la calle a toda velocidad, zigzagueando entre los restos, mirando constantemente hacia atrás como si algo lo estuviera persiguiendo.
Mi cuerpo se tensó.
¿Qué…?
No tuve tiempo de procesarlo.
Algo salió disparado desde un costado.
Rápido.
Demasiado rápido.
Un impacto seco.
Violento.
El hombre salió despedido de la motoneta, que giró por el aire antes de estrellarse contra el pavimento.
Todo pasó en un segundo.
Mi corazón se aceleró.
Instinto.
Me giré apenas para llamar a alguien—
pero no había nadie cerca.
El pasillo estaba vacío.
Silencioso.
Y entonces sentí a Luna aferrarse a mí con fuerza, hundiendo su rostro en mi pecho.
—Mami… un monstruo…
Sus palabras me atravesaron.
Volví a mirar.
Esperando ver a uno de esos muertos.
Uno más.
Pero lo que vi…
me heló la sangre.
No era un muerto.
No.
Eso… no era humano.
La criatura estaba sobre el cuerpo del hombre… pero no lo cubría por completo, porque su figura era demasiado… alargada.
Demasiado antinatural.
Era alta.
Exageradamente alta.
Su cuerpo era delgado, pero no de una forma normal… estaba formado por capas de músculo expuesto, como si la piel hubiera sido arrancada por completo y lo único que quedara fueran fibras tensas, alineadas, recorriendo todo su cuerpo como si fueran costillas por fuera en lugar de por dentro.
Cada parte de él parecía… segmentada.
Como si su anatomía estuviera construida en placas vivas que se superponían unas sobre otras.
Su torso se estrechaba de forma antinatural, casi elegante… pero grotesca al mismo tiempo, con esas líneas de músculo marcándose desde el pecho hasta el abdomen como si estuvieran esculpidas.
Sus brazos…
Tragué saliva.
Eran demasiado largos.
Colgaban casi hasta sus rodillas, delgados pero firmes, terminando en manos deformes con dedos largos y afilados, curvados como garras.
Sus piernas eran aún peores.
Largas.
Desproporcionadas.
Las articulaciones se marcaban con una claridad enfermiza, y sus pies… apenas parecían sostenerlo, como si no necesitara realmente apoyarse para moverse.
Pero lo que más me heló…
fue su cabeza.
No tenía rostro.
Donde deberían estar los ojos… la nariz…
solo había una superficie lisa con una boca desproporcionada, tensada por esas mismas fibras musculares, como si algo estuviera sellado ahí dentro.
Como si no necesitara ver.
Como si no necesitara nada de lo que nos hace humanos.
La criatura se movía con una lentitud extraña… casi elegante… mientras sus garras se hundían en el cuerpo del hombre.
La carne cedía con facilidad.
Comenzó a devorarlo.
Sin prisa.
Sin duda.
Como si fuera lo más natural del mundo.
El sonido…
húmedo.
Denso.
Demasiado real.
Sentí un escalofrío recorrerme de pies a cabeza.
Sentí cómo mi estómago se revolvía.
Mis brazos se tensaron alrededor de Luna.
Mi respiración se volvió superficial.
Eso no es un muerto…
Eso… es otra cosa.
Pero no pude apartar la mirada.
PORQUE ENTONCES—
la criatura se detuvo.
Muy lentamente…
levantó la cabeza.
Y aunque no tenía ojos—
sentí que nos estaba mirando.
Directamente.
A mí.
A Luna.
Mi respiración se cortó.
Mis brazos se tensaron más alrededor de Luna, que seguía escondida contra mi pecho.
No se movía.
No hacía ruido.
Pero esa sensación…
esa presión…
era innegable.
Nos había visto.
—Diablos… —susurré, sin aire.
Instintivamente di un paso hacia atrás. Mi cuerpo temblaba sin que pudiera controlarlo. Giré la cabeza, buscando a alguien… cualquiera.
Nada.
El pasillo seguía vacío.
Demasiado vacío.
Entonces lo sentí.
Algo.
Detrás de mí.
No un sonido claro… más bien una presencia.
Un peso en el aire que me hizo tensarme por completo.
Me giré lentamente hacia la ventana otra vez.
Mi corazón latía tan fuerte que me dolía.
Apreté a Luna contra mí.
Y entonces lo vi.
Reflejado en el vidrio.
Mi respiración se detuvo.
La criatura estaba ahí.
Justo frente a mí.
Al otro lado del cristal.
Separados por una distancia absurda… imposible… como si hubiera cruzado la calle en un instante.
Su figura alta y retorcida llenaba la ventana. Ese cuerpo de músculos expuestos, esas fibras tensas recorriéndolo como si fueran capas vivas… se contraían ligeramente, como si respirara.
Lentamente…
inclinó la cabeza.
Como si intentara entender.
Como si buscara.
Localizar.
Mi voz no salía.
Intenté gritar.
Intenté moverme.
Nada.
Solo podía mirarlo.
Paralizada.
absurdo pelearle a la mujer que básicamente se salvó sola de morir en último minuto.
😒😒
en fin, se creen que la mujer es de hierro.
que goze hasta que se transforme otra vez
es que tonsentia que iba a estar con Jackson alias dos
bello
autora aaaaa necesitamos más capitulos, en qué altar te ponemos ? 🤣🤣🤣
cómo me dejas con semejante evento 🤩🤩🤩🤩🤩
necesito más capitulos esto está intensoooo