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"Embarazada De Un Magnate"

"Embarazada De Un Magnate"

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Embarazo no planeado / Embarazada fugitiva / Aventura de una noche / Amor a primera vista / Reencuentro / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Sam. R.J

Alana Forbes lo tenía todo: juventud, belleza, una familia poderosa… y un compromiso con el hombre que creyó su gran amor. A tres meses de su boda, una noche en el bar Eclipse lo cambió todo.

Lo que debía ser una celebración por su graduación, se convirtió en el principio de su pesadilla. Traición, mentiras y un video que le destrozó el alma la empujaron a romper con todo.

Pero el destino no siempre hiere… a veces también cura.

Y en medio del dolor, apareció Dante Salvatore: reservado, exitoso y con la capacidad de poner su mundo de cabeza.

¿Puede un corazón roto volver a latir cuando es tocado por el amor más inesperado?

Una decisión. Un encuentro. Y un Destino Trazado que ni el pasado pudo destruir.

NovelToon tiene autorización de Sam. R.J para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episodio 1: La noche que todo cambió

Me llamo Alana Forbes. Y si pudiera elegir un solo momento para congelarlo en el tiempo, para no avanzar jamás, sería uno en el que mi madre pudiera abrazarme. Aurora… así se llamaba. Nunca la conocí. Murió el día en que nací. Un parto de alto riesgo, decían. Y sin embargo, desde que tengo uso de razón, he sentido su amor como si lo llevara tatuado en la piel.

Mi papá, Leonardo Forbes, me contó más de una vez que ella le rogó que si algo llegaba a pasarle, me cuidara, me amara con toda su alma. Y vaya que lo hizo. Papá fue padre y madre. Nunca se volvió a casar. Nunca permitió que nadie llenara ese lugar. Y aunque muchas veces vi tristeza en sus ojos, jamás me hizo sentir sola. “Tu madre ya te amaba desde que eras del tamaño de una semilla, Alana”, solía decirme con la voz quebrada. “Y yo también aprendí a amarte desde ese mismo instante”.

No tuve una infancia típica, pero fui feliz. Tenía todo lo que necesitaba: una familia, amigos y sueños grandes. Aunque a veces, ser la hija del poderoso Leonardo Forbes podía ser una presión constante. La gente asumía que lo tenía todo resuelto, que vivía en un mundo perfecto. Pero nadie ve las grietas cuando las paredes están bien pintadas.

Afortunadamente, tuve a Sofía. La conocí en el kínder. Asistimos al mismo colegio y desde entonces no nos separamos. Nuestra amistad resistió el tiempo, los cambios, incluso mis peores días. Su madre, María, fue lo más parecido a una figura materna en mi vida. Siempre estuvo ahí, para ella y para mí, con consejos sabios, abrazos cálidos y esas sopas que curaban cualquier tristeza. María me hizo sentir como una hija más. En su casa siempre había un lugar para mí en la mesa… y en el corazón.

También conocí a Nick Altamirano en la secundaria. Él era el típico chico que todas querían: guapo, popular, con esa sonrisa torcida y seguridad que desarmaba. Desde el primer año me perseguía, me buscaba, me llevaba flores. Y yo, sin haber conocido antes el amor, creí que él lo era. Pensé que alguien que te hacía sentir especial debía ser quien merecía tu corazón. ¿Qué sabía yo? Nunca había amado a nadie más, y confundí atención con amor. O al menos eso creía…

Aunque siempre fui una chica hermosa —o al menos eso decía todo el mundo—, jamás lo vi como un arma. Tenía el cabello largo, negro como la noche, y unos ojos marrones que heredé de mi madre. Mi piel, clara con un suave tono bronceado, parecía brillar cuando me reía de verdad. Pero nunca fui altanera. Era más bien de perfil bajo. Me gustaba trabajar duro, destacar por méritos, no por apariencia.

Terminé la universidad a los 21 años. Había ingresado joven, adelantada para mi edad, gracias a mi esfuerzo. Y al fin me graduaba en Administración de Empresas. Mi padre estaba orgulloso, y yo también. No solo por cumplir, sino porque en el fondo, yo quería más. Siempre soñé con manejar la empresa de mi familia, tener una vida profesional activa, y también… un hogar bonito, lleno de amor. Por eso, con tres años de compromiso con Nick y la boda a la vuelta de la esquina, creí que tenía todo resuelto. O eso pensaba.

Esa noche, para celebrar mi graduación, decidimos salir. Yo no era muy de fiestas, pero Sofía me convenció. Había un nuevo bar en la ciudad, “Eclipse”, que se había vuelto popular. Sofía me pasó a buscar, como siempre, puntual y llena de entusiasmo.

—¡Pero mírate! —exclamó ella al verme salir—. Si yo fuera Nick, me desmayo al verte.

—Por favor —reí, abrochándome el cinturón—. No exageres.

—No exagero. Te ves increíble, Alana. Y... ¿estás bien? Digo, con todo lo de la graduación, la boda en camino...

Dudé unos segundos antes de responder.

—Sí, o al menos eso creo. A veces... no sé, es como si todo fuera perfecto y al mismo tiempo... incompleto. ¿Nunca te ha pasado sentir que algo te falta, aunque en teoría tengas todo?

Sofía frunció los labios, en silencio por un momento. Luego giró hacia mí mientras el auto estaba detenido en un semáforo.

—Te voy a decir algo que he estado guardando. No quería meterte ideas, pero ya no puedo seguir callando, Alana.

—¿Qué pasa?

Suspiró.

—He escuchado cosas sobre Nick… desde hace meses. Rumores de chicas, de fiestas a las que va solo. Y no solo lo dicen extrañas… me lo dijo incluso una chica de nuestra carrera. Dicen que lo han visto con una tal Camila.

El nombre resonó en mi mente como una campana indeseada.

—Camila... —repetí, apenas audiblemente—. ¿Y tú lo crees amiga?

—No te quiero hacer daño, pero... me preocupa que estés entregando tu vida a alguien que tal vez no lo merece. Te conozco desde que teníamos moños en el kinder. Has sido como una hermana para mí, y mi mamá también te adora. Solo quiero que estés segura de que no estás en esto por costumbre o por miedo a estar sola.

Miré por la ventana, en silencio.

Alana—Nunca he estado con nadie más… Nick fue el primero que me prestó atención, que me hizo sentir especial. Yo pensé que eso era amor… o al menos eso creí. Pero últimamente… siento que no hay esa chispa, ese fuego que ves en las películas o que ves en otras parejas. Y no sé si eso es normal o... una señal.

Sofía me tomó la mano con cariño.

-Eso no es egoísmo, Alana. Es tener el valor de cuestionarte lo que sientes. Y si en algún momento te das cuenta de que no es lo que mereces, tienes todo el derecho de cambiar de rumbo. Nadie puede juzgarte por buscar algo verdadero.

La conversación quedó flotando en el aire mientras el auto se dirigía hacia Eclipse. Lo que ninguna de las dos sabía era que esa noche, esa conversación, y ese lugar... cambiarían el rumbo de mi vida para siempre.

En el bar Eclipse

No suelo salir mucho. Mis planes siempre han girado en torno a mi carrera, mi familia, Nick... Pero esa noche, sentía que merecía celebrar. Graduarme como la más joven de mi clase no fue fácil, y Sofía me había insistido tanto en ir a Eclipse, que simplemente me dejé llevar. Además, confieso que necesitaba distraerme, aunque no lo admitiera en voz alta. Había algo en mí que pedía respirar diferente, vivir un poco, sentir algo nuevo. Lo que no sabía era que esa noche, el destino se reiría de todos mis planes.

—¡Alana! —Grito lucia una compañera, agitó la mano desde una de las mesas VIP del lugar—. ¡Por fin llegaste, mujer!

El lugar era impresionante. Eclipse tenía una arquitectura moderna pero cálida. Luces tenues que resaltaban la elegancia del lugar, música suave de fondo y una atención tan pulida que resultaba reconfortante. Me gustaba. Era ese tipo de lugar en el que se podía hablar, reír y al mismo tiempo, sentirse en otro mundo.

Alana: Wow —murmuré al llegar a la mesa donde ya estaban algunos compañeros de la universidad—. Me encanta.

—Te lo dije —sonrió Sofía—. Eclipse no decepciona. Además, dicen que el dueño es un magnate joven, guapo y... un poco difícil de tratar —añadió bajando la voz con aire de misterio.

—¿Difícil de tratar? ¿Tipo arrogante? —pregunté divertida.

—Tipo frío y peligroso. El típico empresario que ha construido un imperio a base de ambición, no de sonrisas. Dante Salvatore... ese es su nombre —susurró con dramatismo.

El nombre no me decía nada, pero no le di mayor importancia. Me sentía bien. Sofía estaba feliz, yo también. Conversamos un rato, entre bromas, planes futuros y sueños que aún parecían alcanzables. En un momento, reímos tanto que me dolió el estómago. Era una noche perfecta… hasta que el destino decidió juguetear conmigo.

—Voy al tocador, ya regreso —anuncié.

—Te acompaño —dijo Sofía, pero negué con una sonrisa.

—Estoy bien, ya vuelvo.

Me abrí paso entre los pasillos, buscando el baño. Al doblar una esquina, abrí la puerta equivocada. Me di cuenta demasiado tarde. La sala era una oficina, elegante y silenciosa. Y lo peor… no estaba vacía.

Un hombre, alto, de traje impecable y mirada gélida, me observaba desde detrás del escritorio. Su rostro, perfectamente esculpido, transmitía una calma que no era del todo amable. Su porte imponía. Yo, en cambio, me quedé clavada en el sitio como una idiota.

Dante: No suelo tolerar interrupciones —dijo, sin levantar la voz.

Sentí que el corazón se me detenía por un instante. Su tono era grave, controlado… intimidante.

Alana: Lo siento… fue un error. Buscaba el baño, no quise entrar. No sabía que—…

—Claramente no sabías —interrumpió con sequedad.

Tragué saliva. No podía moverme. ¿Por qué me miraba así? Sus ojos eran profundos, pero no vacíos. Cargaban una especie de tensión contenida. No era una mirada lasciva… pero sí perturbadora. Me hacía sentir desnuda, sin haberme tocado.

Y fue entonces que mi mente cometió la traición más estúpida.

“Dios… qué atractivo es, !qué cuerpo!. ¿Qué estoy pensando? ¡Tengo prometido!”

Él se incorporó y caminó hacia mí con paso lento pero firme. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, me miró de forma directa.

—¿Siempre sueles entrar sin tocar o solo cuando estás vestida así?

Me sonrojé de inmediato. El vestido rojo abrazaba mi silueta con fuerza. Me sentí juzgada… y observada.

—No sabía que había alguien… y esto… no es lo que parece.

—Relájate —murmuró, ladeando la cabeza con una media sonrisa que no llegaba a los ojos—. No estoy ofendido… solo curioso.

—¿Curioso?

—No cualquiera entra a esta oficina sin una invitación.

—Y no cualquiera debería tenerla tan mal señalizada —respondí, intentando recuperar algo de dignidad.

Una ceja se le arqueó apenas. Parecía encontrarme divertida. O molesta. O ambas cosas.

—Dante Salvatore —se presentó al fin.

Yo no respondí. No sabía si decir mi nombre. No sabía ni si debía estar ahí aún.

—¿Y tú eres…?

—Solo una equivocación —respondí finalmente, saliendo apresuradamente de la habitación con las mejillas ardiendo.

Cuando regresé a la mesa, mi respiración aún no volvía a la normalidad. Sofía me lanzó una mirada sospechosa.

—¿Todo bien?

—Sí… solo me perdí un poco —mentí.

No podía contarle. Aún no procesaba lo que acababa de pasar.

Pero mientras me sentaba de nuevo, giré un poco la vista hacia la dirección del pasillo. Y fue entonces cuando lo vi, a lo lejos, desde el segundo nivel del bar. Dante me observaba. De brazos cruzados, con una copa en la mano, con esa expresión inescrutable que parecía leerme entera.

Y aunque no quería admitirlo, hubo algo en ese cruce de miradas que me dejó un nudo en el pecho.

No era solo atracción… era inquietud. Era un presentimiento.

Y sin saber por qué… supe que no sería la última vez que lo vería.

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Angela Linares
Buenísima ... Excelente 👏👍🥰
Griselda Emerita Vergara de Soto
Gracias hermosa novela Felicitaciones bendiciones me encantó Gracias Gracias 🙏
Claudia Rodriguez Da Luz
por fin después de tanto sufrimiento van a pagar por todo el mal que hicieron e intentaban hacer.👏 que bueno que milo y camila que cambiaron para bien
Claudia Rodriguez Da Luz
me encanta la novela felicitaciones escritora. hay intrigas maldad engaño hasta dolor. llore en algunos capítulos por el sufrimiento de Alana pero el amor que hay entre ellos es más fuerte. me encanta como Dante le demuestra su amor y quiere protegerlas. espero encuentren pronto a sus tíos y paguen por lo que le hicieron a alana.
Ana Dos Santos
me gustó mucho,
Claudia Rodriguez Da Luz
por favor que sea rápido el rescate no les pase nada a Alana y su bebe. 🥰 y creo que siendo tan influyentes poderosos se están tardando mucho y no son tan eficientes sus contactos
Claudia Rodriguez Da Luz
ya quiero que llegue el dia👏 🤭
Claudia Rodriguez Da Luz
pobre marías no pensé el papá de sofia fuera esa clase de persona😥 pero bien por sofi por luchar por su amor a costa de quien sea
Claudia Rodriguez Da Luz
que terquedad la de camila piensa que quedándose con nik le roba algo pero nooo!!! al contrario la libera del desgraciado que la quería solo por conveniencias 🥰
Claudia Rodriguez Da Luz
que emoción ya empieza lo mejor de la novela! 👏🥰 intrigas estrategias y maldad para Alana peeeeroo hi va a e estar dante para protegerla y así les va a ir a nik y camila mal muy mal🤭
Claudia Rodriguez Da Luz
ahhh que lindo un míni dante🥰
Claudia Rodriguez Da Luz
bien camila otra cosa más que te sale mal jajaj👏👏 y encima ayuda a alana para que este con dante! 💖🥰
Claudia Rodriguez Da Luz
pobre nik se va a dar la cara contra la pared cuando Alana lo mande a volar. bien merecido ojalá se encuentren pronto
Claudia Rodriguez Da Luz
alana anímate habla con dante el.sabe lo que pasó y tal ves ya se den cuenta que es ella quien lo rescato y ella también sepa que es el a quien salvo🥰
Claudia Rodriguez Da Luz
me encanta.💖a camila le salio el tiro por la culata quedo mal delante de nik y los socios 🤭mientras alana pasaba una de las mejores noches 🥰👏
Claudia Rodriguez Da Luz
que maldita desgraciada. la pena que va a pasar la pobre lorena p 😥 ojala se de cuenta que fue camila organizo todo contra alana ya que había dicho que tenia algo preparado para ella y por su culpa esta pasando por esto
Claudia Rodriguez Da Luz
perra desgraciada todo lo que tenia planeado para alana. pero le.salio de maravillas para alana🥰 ya tendrás RI amigo por no cumplir con el viejo verde
Claudia Rodriguez Da Luz
esa camila no tiene ni un poco vergüenza hablar así de Alan siendo ella todo lo que dijo.ojala pase algo antes de que camila le haga algo. y quien será ese con el que hablo?
Claudia Rodriguez Da Luz
nik y camila disfruten ríanse hablen todo lo que quieran de alana. pero van a llorar y arrepentirse de la traición que le hicieron. alana no se va a quedar llorando y suplicando vam a tener que pedir perdón por esto
Claudia Rodriguez Da Luz
quede atrapada en estos 2 capitulos💖 fantástico y alana ya sintieron esa atracción hacia el otro .🥰
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