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Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Andreina Marquez

Un alma implacable despierta en un cuerpo ajeno.
​Tras el trágico final de la antigua Aria Thorne, un espíritu frío, astuto y deslumbrante toma el control de su vida. Decidida a vengar el humillante pasado de la chica tímida, desmantela la arrogancia de Pietro y destroza la envidia de su hermanastra Chloe.
​En la élite universitaria, la nueva Aria se convierte en una pesadilla intocable y despierta el peligroso deseo de Dante Vance. Sin romanticismos ni piedad, un juego de seducción y poder comienza.
​La víctima murió... hoy reina la destructora.

NovelToon tiene autorización de Andreina Marquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: El juego bajo la mesa

​Aria caminaba con paso firme hacia su deportivo rojo estacionado en el área VIP de la universidad. Tenía la mirada en alto y la serenidad de quien sabe exactamente el terreno que pisa. Sin embargo, antes de llegar al vehículo, una figura le cortó el paso de forma abrupta.

​—Aria, tenemos que hablar. Ahora —exigió Pietro, cruzándose de brazos con la quijada apretada. Su traje formal se veía tan rígido como su actitud, intentando desesperadamente recuperar el control social que ella le había arrebatado.

​Aria no retrocedió ni un solo milímetro. Arqueó una ceja con exquisito desprecio.

​—No tengo nada que hablar contigo, Pietro. Y menos en ese tono.

​—¡No me salgas con eso! —siseó él, dando un paso más y bajando la voz—. ¿Qué demonios pretendes? Me dejaste en ridículo frente a todos en el pasillo. ¡Y no creas que no vi cómo te besaste con ese infeliz de Dante frente a todo el campus!

​A unos pocos metros, recostado sobre su vehículo de lujo, Dante observaba la escena. Llevaba una mano en el bolsillo de sus pantalones y las llaves en la otra, con una sonrisa burlona y confiada en los labios. No intervino; sabía de sobra que Aria no necesitaba que nadie viniera a rescatarla.

​Aria dejó escapar una risita helada que hizo que a Pietro se le encendiera el rostro de rabia.

​—Pietro —dijo ella, pronunciando cada palabra con veneno refinado—, el único que se pone en ridículo aquí eres tú. Si Dante estuvo cerca de mí o no, es algo que no te incumbe. Ya no eres mi prometido, ni mi dueño, ni nada en mi vida. Así que aparta tu frustración de mi camino.

​Sin esperar respuesta, le dio la espalda, subió a su auto, encendió el motor con un rugido y aceleró a toda velocidad. Por el espejo retrovisor, cruzó una breve mirada con Dante, quien le dedicó un leve asentimiento de cabeza antes de que el deportivo rojo desapareciera por la avenida.

​Aria pasó rápidamente por la mansión solo para cambiarse de ropa, ya que su padre la esperaba con urgencia en la sede central para una reunión ejecutiva clave. Se despojó de su ropa casual y escogió un vestido ejecutivo corto, verde esmeralda, de corte impecable que resaltaba sus piernas y se ajustaba a su figura. Combinado con tacones altos y su melena cobriza suelta, proyectaba la imagen de una verdadera heredera al mando.

​Al llegar a Thorne Corporation, la sala de juntas ejecutiva en el último piso desprendía un aire de poder absoluto. Arthur Thorne presidía la cabecera junto a Romano Visconti y su esposa Beatrice. A su lado se encontraban también los imponentes señores Vance, líderes del imperio financiero Vance. Victoria y Chloe ya estaban sentadas a un costado.

​Aria entró con el eco firme de sus tacones, ignoró los primeros asientos y se acomodó al fondo de la gran mesa de caoba, dominando todo el espacio. Pietro la miró desde enfrente, tragando saliva ante su presencia.

​Segundos después, la puerta se abrió y Dante entró acaparando todas las miradas. Llevaba un saco de diseñador costosísimo pero rebelde, con la camisa negra desabotonada en el pecho dejando ver el inicio de su tatuaje subiendo por el cuello. Ignorando a Chloe y los lugares libres, caminó directo al fondo y se sentó justo al lado de Aria.

​—Buenas tardes —anunció Arthur Thorne con voz imponente—. Como socios y amigos de años, junto a la familia Visconti y la familia Vance, queremos darle la oportunidad a nuestros herederos de formar parte activa de las empresas. Para ver si están calificados, los pondremos a prueba con un megaproyecto que integrará nuestras tres corporaciones. Para que entiendan la visión que queremos implementar, proyectaremos las diapositivas.

​Arthur presionó un control y las luces de la sala se apagaron por completo, dejando la habitación sumida en la penumbra.

​Mientras la presentación avanzaba, a Aria y a Dante no les importaba la pantalla. La tensión a oscuras era insoportable.

​De pronto, la mano de Dante se deslizó por debajo de la mesa, subiendo lentamente por la pierna descubierta de Aria hasta rozar sus bragas, notando la humedad que la delataba. Se inclinó a su oído y le susurró con voz ronca:

​—¿Tanto te prendo, Aria?

​Aria sonrió con burla en la oscuridad. Sin inmutarse, le devolvió el susurro:

​—Pues no más de lo que yo te prendo a ti...

​Ella bajó la mano hasta su entrepierna, sintió su dureza tras la tela y desabrochó su cierre con agilidad. Introdujo la mano en sus pantalones y tomó su miembro firme, comenzando a masajearlo de arriba abajo con un ritmo lento y letal.

​Dante se tensó de golpe, sujetándose con fuerza de la silla para reprimir los gruñidos de placer.

​—Aria —interrumpió Arthur desde la penumbra—, ¿cuál es tu lectura sobre el enfoque del proyecto?

​Sin detener el movimiento fluido de su mano entre los pantalones de Dante, Aria respondió con voz serena, impecable y elocuente:

​—Considero que debemos priorizar la exclusividad del servicio en la primera fase, padre. Si los Visconti aportan la infraestructura y los Vance la red de inversión, nosotros debemos liderar la marca.

​—Brillante —comentó Romano Visconti, respaldado por un asentimiento de aprobación del padre de Dante.

​Dante estaba al límite, conteniendo la respiración, al borde de la eyaculación por el placer insoportable... cuando las luces de la sala se encendieron de golpe.

​Aria retiró la mano con agilidad perfecta y se acomodó la falda. Dante se quedó completamente frustrado, cortado al borde del clímax y con el miembro durísimo. Tuvo que reacomodarse rápidamente en la silla, disimulando la agitación mientras la miraba con ojos llenos de fuego y deseo.

​—Bien, los cuatro herederos coordinen los detalles —finalizó Arthur.

​Aria se levantó victoriosa y se retiró a la oficina ejecutiva que su padre le había asignado. Dante, intentando disimular su estado, soltó a los demás que iría a hablar de negocios con ella y salió a pasos agigantados tras sus huellas.

​Aria revisaba unos documentos en su escritorio cuando la puerta de su oficina se abrió y se cerró con cerrojo.

​Dante, queriendo aparentar que nada de lo ocurrido en la mesa lo había afectado, caminó hacia el sofá de cuero y se dejó caer con pose relajada.

​—Y bien, ejecutiva —dijo con voz baja y peligrosa—. ¿Cómo vamos a empezar este proyecto? ¿Tienes alguna idea?

​Aria sonrió con lentitud. Se levantó con la parsimonia de una felina, caminó hacia él y, sin pedir permiso, se le montó a horcajadas sobre el regazo.

​Dante soltó una maldición entre dientes. Sus manos la agarraron firmemente por las nalgas, pegándola con fuerza contra su miembro todavía tenso. Aria dejó escapar un suave gemido ante el contacto y Dante la tomó de la boca, devorándola en un beso salvaje y hambriento.

​El manoseo y la respiración agitada subieron de tono en el sofá, perdidos en la tentación... cuando tres toques firmes y secos resonaron directamente en la puerta.

Aria

Dante

Chloe

Pietro

1
Flor R
v a super increíble espero que entre dos le den un paliza a esas basuras vamos Dante
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