Clara Estrella enviada a un internado por sus padres que solo favorecen a su gemela, Clarisa. Es traida nuevamente solo para ocupar el lugar de Clarisa en un matrimonio arreglado. Lo que todos ignoran que Clara fue tomada por una organización secreta y entrenada como asesina. Por lo que ya no es esa chica retraida y complaciente, que a pesar de no querer casarse acepta al considerar a su nuevo esposo la mejor pantalla para cumplir con sus misiones. Solo debe fingir ser una esposa complaciente. ¿Podrá Clara soportar fingir? ¿Lograra cambiar la actitud libertina de su esposo? ¿Qué pasara cuando sepan lo que ella es en verdad?
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23-Solo queria paz
♥️CLARA
Crei que con hacer esto último por Clarisa se terminaria todo. Dejaria de atosigarme. De lanzar falsas injurias. Crei que al casarse con otro y tenga su boda de ensueño, me dejaria en paz.
Yo solo quería paz.
De verdad. Solo eso.
Clarisa solo quiere la boda, no le importa el marido, solo las apariencias. Solo le importa tener una boda al estilo de una princesa.
Por eso le pagué la boda a Clarisa. Completa. El vestido, la iglesia, el salón. Todo. Para que me deje en paz.
— Tomá, Clarisa. Es lo último que te pido. Terminemos bien. Sé feliz.
Le dije eso hace una semana y me creyó. O fingió creerme.
Porque Clarisa no para. Nunca para.
Y lo comprobe ahora, que me encerro en su vestidor.
La escuché cerrar la puerta del vestidor con llave desde afuera. La vi ponerse mi vestido. El azul. El que ahora estaba mojado de champaña por su culpa.
— ¡CLARISA! ¡ABRIME! ¡ESTÁS ENFERMA!
Le grité hasta quedarme ronca. Golpeé la madera hasta que me dolieron las manos.
Nada. Solo la música de su maldita fiesta entrando por la ventana.
Y entonces entendí. Me miré en el espejo del vestidor, encerrada, en ropa interior, con el pelo negro chorreando champaña.
Se había teñido igual que yo.
Clarisa. La que toda la vida renegó de mí. La que decía
"no soporto que exista otra igual que yo, yo quiero ser la única, no quiero ser la gemela de nadie".
La que me odiaba por ser su espejo.
Ahora no le importó. Se cortó el pelo como yo. Se tiñó como yo. Se vistió como yo. Con tal de quedarse con Adrián.
Y a mí me dejó acá. Para entregarme a Lombardi. Para que yo pague su boda con mi cuerpo.
Respiré hondo. No iba a llorar. No por ella.
Me metí la mano en el corpiño. Ahí estaba. Frío. Vibrando.
El negro.
El celular del proyecto. El que nadie sabe que tengo.
Clarisa no se dio cuenta. Estaba tan apurada en robarme el vestido que no me revisó. Cree que soy la tonta de siempre.
Primero llamé a Leo.
Una, dos, tres veces. Nada.
— Leo, por favor, atendé... — susurré.
Obvio que no atendió. Leo tiene de pantalla el matrimonio con Santiago. Ambos son del proyecto, ambos fingen ser pareja delante de todos para cubrirse. Yo lo sé. Hace días que lo sé. Vi los mensajes. Vi como se miran cuando nadie los mira.
No dije nada. Nunca digo nada. Nadie dice nada en esta familia si quiere sobrevivir.
Pero Leo ahora estaría con Santiago, cumpliendo su papel. No me iba a atender.
Entonces hice lo que tenía que hacer.
Llamé a Santiago.
Santiago, el secretario de Adrián. El que es el esposo pantalla de Leo. El único que puede sacarme de cualquier lado sin que nadie sospeche.
📱 ¿Santiago? — dije bajito, con la voz quebrada, pegada a la puerta del placard —. Soy Clara. Me encerró. Clarisa me encerró en su cuarto. Se puso mi vestido, bajó haciéndose pasar por mí para irse con Adrián. Y me dejó acá para Lombardi.
Del otro lado, silencio. Y luego su voz, tensa, profesional.
📱¿Dónde estás exactamente, Clara?
📱En el vestidor de la habitación principal. Tiene llave por fuera. Apurate, por favor. Antes de que Lombardi suba a buscar a su... A su esposa. Antes de que Adrián se la lleve pensando que soy yo.
📱 No te muevas. Voy para allá. Y Clara... No le digas a nadie que me llamaste de ese teléfono. ¿Entendiste? Del negro, no.
📱 Entendí.
Corté.
Me quedé en el suelo del vestidor, en ropa interior, abrazada a mis rodillas, con el celular negro escondido de nuevo en mi pecho, escuchando como abajo, en la fiesta, mi hermana se iba con el hombre que yo... que yo también empezaba a querer, pero que nunca me animé a mirar, porque no puedo tener nada real.
Solo quería paz. Le pagué la boda para tener paz.
Y ahora voy a tener que prender fuego todo para salir de acá.
En eso escucho que abren la puerta.
"Que rápido llego"
Pienso.
Cuando abre me sorprendo de que es el joven ese al cual salve a su abuelo.
Sus ojos sacados de contexto, me miraron como si quisiera quemarme.
—Clarisa no debes quedarte con mi padre, ven conmigo, escapemos... Se que soy un hijo bastardo, pero mi amor es sincero.
Me pare antes que me abrace.
—Detente.
Le dije extendiedo mi mano.
Me miro serio un segundo.
—¿Qué haces aquí?
Indagó mirandome con friadad, esa mirada tierna se habia esfumado.
—Me encerraron aquí.
Le respondí sería.
—Y ¿Cómo sabes que no soy ella?
Indague al darme cuenta de su tono.
—A Clarisa la vi en bikini...
Respondio
—¿La viste?
—En la playa. Y ella no tiene una cicatriz en el costado como tú.
—Así que ya conocías a mi hermana... Por eso me mirabas tanto la otra noche en la calle desierta.
—No te negare que me sorprendió... Pero sabia que no eras ella...Clarisa es delicada y reniega de la violencia.
—Si tú lo dices.
—Es así. Clarisa es tan dócil y amable. Ama a su familia por eso acepto casarse. Moriría antes de hacer algo que le rompa el corazón a sus padres.
—Se ve que te gusta y viniste para llevártela.
—¿Qué?
—Solo un enamorado es ciego y no ve la verdad.
—Tú eres la que la lastimo siempre.
—Di lo que quieras. No sere yo quien te abra los ojos. Diga lo que diga, por más que sea verdad. Dirás que la difamo, que soy envidiosa. Mejor vete, ella no vendrá, búscala en otro sitió.
—Y ¿dónde está según tú?
—Ocupando mi lugar con mi esposo.
—Mientes. No cabe duda que sientes celos porque su boda es espléndida y de la tuya no se supo.
—Eso no me importa.
—Es imposible razonar contigo. Salta a simple vista que la envidias. Estas en su vestidor, seguro para usar sus cosas. Porque la envidias.
—Ella me encerro, se vistio con mi ropa, para hacerse pasar por mi y estar con mi esposo.
—¿Quién es tu esposo? ¿Es digno de que Clarisa lo mire?. Según mi opinión él la prefiere y armo todo esto para llevársela. Fingir no distinguir y con esa excusa la retiene.
—No pierdas él tiempo conmigo. Ve a salvar a tu blanca paloma, segun tú.
—Ese tono sarcástico es indignó.
—Adios, adios... Vete antes que pierda su virtud.
Lo empuje a la salida. Se lo veia furioso, la vena de su cuello se notaba. Salio cerrando la puerta, no me dio tiempo a atajarlo.
Trate de forzar la puerta, pero una extraña sensación me invadia. Sentia un hormigueo en mis extremidades. Un fuego nacer desde mi estómago.